22.12.13

Íntimo(%)...



Despierto en el día que terminó mi vida.
Ocurrió una tarde, después de una tormenta de verano, pero pudo ocurrir de noche, o en enero. Entre la vida y la muerte quedó un instante detenido, una eternidad fugaz, una intuición. Había terminado mi niñez y el futuro era el desierto de amar sin esperanza, la agonía de esperar lo inesperado, la utopía de que al fin me mirase (dentro).

Ahora, como un insecto xilófago bajo la corteza de un árbol milenario, no me atrevo a desatar mi instinto y canto, con los grillos, melodías de la alameda donde me he perdido.

(El aroma de una panadería de un pueblo del norte).

La tarde cae bajo una cortina de sardinas de terciopelo con reflejos de anémonas.
A veces escribo tan fuera de la realidad que me cuesta nadar hasta tierra firme.
Soy un lunático encarcelado entre palabras con cactus, entre sentimientos que cuelgan de las vigas, con los pies en el techo junto a una lámpara que alguien apagó.
A mi espalda, un hombre vestido de negro mastica mi sombra.

No era esto, no lo era, pero me siento obligado.
Que estupidez.



2 comentarios :

cristal00k dijo...

Maravillosa estupidez la tuya...
Frase a frase.

Bajo la corteza de un árbol o fuera de la realidad, no sabes cuanto agradezco venir a este rincón a leerte y encontrarte todos los días.

Un abrazo de lujo!

Pedro Martínez dijo...

cristal00k, pues tú sabes que vengo todo los días por lo mismo (porque sé que vienes)
Un abrazo agradecido

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