29.12.13

Game Over.//.Insert Coin.


Lo sé, nadie me invitó a esta fiesta, lo acepto. Puede incluso que no haya fiesta y esto sea solo una reunión casual de transeúntes apresurados que dejan su tarjeta de visita y se quedan el tiempo suficiente para soplar las velas, oler las flores y decir eso de qué bueno era y siempre se van los mejores.

Digamos que es así. Digamos lo contrario. Digamos lo que digamos siempre alguien estará sentado fuera del círculo, con los gatos, ahora que la vendimia terminó y Celentano canta tan raro. Bajo los soportales, mirando la lluvia, sacando la lengua para atrapar las gotas, se me juntan las teclas, se me está olvidando escribir, no contesto los correos, no abro las ventanas, se me está llenando la casa de humo, del cerebro, estoy abúlico, con resaca, pegando por las paredes carteles con los nombres de los desaparecidos, con las fotografías de sus manos cortadas, con ramos de margaritas a los pies de las estatuas, con caballos por las alamedas que llevan al alba. Y el reloj.

Dejo aquí poemas, cuentos, me cuento, me invento, dejo horas y amor en mis dedos pasando por una espalda desnuda, quién dice espalda dice corazón, quién dice corazón dice un punto indefinido entre el alma y el ombligo, dejo también colores que robo bajo el agua, ladrón sumergido en el Abra pintada de luces. ¿Puedes oírme ahora?

Este es un extraño reino sin rey, con solo un bufón triste dando volteretas ahora que todos se han ido y el castillo arde ahí en la altura, con los arcos derrotados, con tapices enrollados bajo el portón a ninguna parte, con dioses antiguos vestidos de aire y se ha derramado la leche, madre, los perros hambrientos lo celebran.

Me comentan los comentarios, la portada, el tamaño de las letras, el brillo de la plata, la música de otros, los ángeles que pasan sin quedarse. Estoy ahí ¿no me ves? ese que hace señales desde el escenario, soy yo ¿no me escuchas? A esta película se le ha borrado la banda sonora, los pianos se han quedado mudos y solo queda hacer muecas, gestos, arrugar la nariz, subirse a un tren de madrugada y adivinar los puntos cardinales mirando las estrellas. Angustia de no ser y de haber sido, angustia de ya no y de tanto tiempo, angustia de enfrentarme cada día al qué dirán, dejando lo que soy en un cuenco bajo esa lluvia que dije, con una vela que apaga el viento, este de hoy que se lleva los balcones, las señoras asomadas a sus vidas, las chimeneas con el humo de mil fuegos, las tejas que defienden el pudor de tantos techos vacíos. Y así.

Extraño lugar sin sitio en los mapas, sin marcas amarillas en el suelo, sin señales que orienten y me he perdido, tanto hablar y no sé decir ahora: por favor ¿puede indicarme la salida?





1 comentarios :

Brisa dijo...

Te sigo leyendo, escuchando...

Cuando leí la primera vez, este post, sentí que me apetecía comentarlo, me llegó. Pensé que todos nos parecemos más que nos diferenciamos, que todos necesitamos que nos escuchen, que nos digan, sentir que alguien está al otro lado, que nos respondan, que nos lo hagan saber de alguna manera...también en nuestras casas, a veces ir, a veces venir.

Pero en ocasiones nuestro esfuerzo personal lo dedicamos a decir, a contar (necesitamos expresar) Y estamos más atentos a decir lo nuestro que a escuchar lo que otros dicen, solo es cuestión de ¿Tiempo?.

Puede que el flujo de la vida necesite de ese ir y venir, no solo de ese decir y quedarse o escuchar y luego no decir nada...

Tus post siempre me inspiran en una u otra dirección, aunque a veces imagino que a mi ego, me gustaría también inspirarte aunque solo sea un poquito.

Un fuerte abrazo con todo mi cariño.

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