domingo, 26 de enero de 2025

Lydia Davis

 


Jamás me he considerado novelista. Desde que empecé a escribir me sentí cuentista… Bueno, si me remonto a los orígenes, lo primero que escribí fue poesía, aunque aquello era más bien una suerte de conjuro verbal. La novela surgió cuando llevaba más de veinte años escribiendo cuentos. Tengo un amplio espectro de registros, desde una o dos líneas hasta un párrafo, una página, dos páginas, y en algunos casos textos de una extensión algo mayor. A medida que son más largos se vuelven más narrativos, y cuanto más cortos se parecen más a una canción. Puede que no sean poemas, pero el lenguaje, el ritmo y la forma son de un orden más musical, aspecto que se convierte en el elemento prioritario. Pero incluso entre los textos más breves los hay muy distintos. Algunos son como un grito, otros una especie de meditación. Realmente la novela era una especie de cuento largo. No era cuestión de que yo considerara que había llegado la hora de escribir algo orgánicamente distinto desde el punto de vista narrativo, sino que de repente me tropecé con un material que necesitaba mucho más espacio del que yo le podía otorgar dentro de los límites de un relato.

Lydia Davis


Agradecimiento (por las felicitaciones recibidas por mi cumpleaños)


Pueden ustedes ampliarlo.
Si lo desean.
Y leer lo de ayer.

 

sábado, 25 de enero de 2025

25 de Enero

 


Abel Selaocoe acaricia el chelo, Teddy Swins  canta, Leopoldo María Panero habla y deja poemas como insultos a la inteligencia de los inteligentes y yo no entiendo, por eso es estimulante el diálogo aunque sea entre biombos, aunque los antifaces, aunque las distancias, aunque las mentiras empiecen a ahogarnos y nadar bajo el agua tiene el límite de la capacidad pulmonar del que se desliza entre ondas y peces, entre algas que ocultan y arrecifes que desgarran el confiado casco de cargueros surcando mares transparentes pero, desafiando olas y espumas, monstruos marinos, cachalotes, orcas agresivas, salvavidas atrofiados que miran sin ver desde su altura en playas en las que ya no caben los que no saben nadar, los desplazados, los apátridas, los diferentes, los que no se enamoran ni de sí mismos, los últimos en llegar sin haber salido y hay días que no está uno para nada aunque el frío de enero siga sin traducción y la geografía de la gloria siga dentro de una incógnita de exploradores impotentes, de olas en la piscina mínima de un jardín japonés que no sabe usted con quién está hablando y ni con un zumo mañanero de orquídeas rojas se dilatan las pupilas de los dormidos voluntariamente, hay que ver, que entre un insomne feo y la bella durmiente no sé con quién quedarme y aunque no estuve en Pompeya a veces me siento sepultado bajo montañas de lava aburrida, de materia gris incapaz de traducir alfabetos turbios, que los pájaros cantan siempre la misma canción, que estamos aburridos de pájaros, de los mismo pájaros, de la misma jaula, del bosque donde nos perdimos hace años, entre lobos y sacamantecas, en la oscuridad, en el silencio, en el peligro de incendios, destrucción del maná, frutos, raíces, recuerdos bajo la corteza, amo a Carmen grabado en el tronco, añoranza del deseo, de aquel deseo poderoso bajando de cumbres en las que apenas se podía respirar, repetición del miedo, vuelta de tuerca al no ser, a la inconsciencia, al punto cero, hay mañanas que divago, como esta, de cielos grises y nubes dentro del pecho, de dolor sin saber la causa, de una desesperanza tal que meto la cabeza bajo una piedra y si se cae el mundo que me pille dormido. Lástima de insomnio crónico.

Esto tiene un límite, llega desde aquí hasta aquí  (y hace el gesto con las manos).

A partir de ese punto empieza el hastío, sin vuelta atrás, sin remedio, sin otra solución que continuar como si nada hubiera pasado (o cerrar la puerta y volver al principio, o buscar nuevos horizontes, o dar fuego a la barraca y aquí paz y después Gloria).

 


Estas son cosas que escribo dictado por mi imaginación, un señor bajito que tengo sentado detrás del hombro izquierdo y sospecho que mi inconsciente algo tendrá que ver.  No es mi realidad (al menos la de ahora).

Mi realidad es que hoy es mi cumpleaños.

Muchas gracias por soportarme.

viernes, 24 de enero de 2025

Oulipo

  



Oulipo (acrónimo de «Ouvroir de littérature potentielle», que se traduce como "Taller de literatura potencial") es un grupo de principalmente escritores en francés y matemáticos que busca crear obras usando técnicas de escritura limitada (Littérature à contraintes). Fue fundado en noviembre de 1960 por Raymond Queneau y François Le Lionnais. Éstos refundan el Seminario de Literatura Experimental (Sélitex), en torno al cual se había reunido un grupo de creadores no convencionales, y pasan a denominarlo Ouvroir de littérature potentielle, o Taller de literatura potencial.

El movimiento

El movimiento enraiza formalmente, por su constitución como club selecto, secreto y no convencional, con el Colegio de Patafísica(al que pasó luego a pertenecer) o el Club de los Savanturiers (fundado por el propio Queneau y Boris Vian), y renuncian desde el principio a afiliarse o erigirse como vanguardia alguna; no obstante, el método de búsqueda de nuevas estructuras formales continúa la senda que recorrió el surrealismo (movimiento en el que Queneau había iniciado su andadura artística y del que se alejó por desavenencias con André Breton) y el dadaísmo.

Pero si el surrealismo abandona la razón y acude al inconsciente en la búsqueda de un proceso de creación sin restricciones, el paradigma oulipiano traza la ruta en sentido contrario, aplicándose consciente y razonadamente restricciones que le permitan nuevas formas de creación, lo que le alejará de Dadá y su culto al azar. El resumen en su divisa fundacional: “Llamamos literatura potencial a la búsqueda de formas y de estructuras nuevas que podrán ser utilizadas por los escritores como mejor les parezca”.

El proceso unirá dos disciplinas, intuitiva y académicamente distintas, pero adoradas por igual por los seguidores del oulipo: las matemáticas y la literatura. Así, conceptos como restricción (semánticafonéticacombinatoriaalgoritmofractal)..., se importarán de las matemáticas para aplicarse sobre el material propio de la literatura: las palabras. Y en este proceso irán encontrando las posibilidades de la lengua, las potencialidades de la literatura.

El Oulipo no establece una normativa artística, sólo ofrece un procedimiento de creación. Lo empleó Queneau antes de la fundación del taller ("Ejercicios de estilo" de 1947, en que se presentan hasta 99 formas distintas de contar un mismo y trivial episodio ocurrido en un autobús) como después (Cent mille miliards de poèmes, "Cien billones de poemas", consistente en diez sonetos, en los que en todos se mantiene la misma rima, así que cada verso puede ser substituido por el verso correspondiente de otro sonetoPor ejemplo: el verso 1 del soneto 1 puede ser substituido por el verso 1 de cualquiera de los sonetos 2 al 10. El número total de sonetos que existen potencialmente es de 10¹, que son los cien billones que dan lugar al título; se tardarían, sin detenerse a comer ni a dormir, varios millones de años en leerlos); pero otros autores también se fijaron reglas como incentivo para la creación, tanto antes (plagio por anticipación) como fue Jean Pierre Brisset y su poema de restricción fonética recogido en la Antología del humor negro de André Breton (versos homófonos: “Les dents, la bouche / Les dents la bouchent / L'aidant la bouche / L'aide en la bouche / Laides en la bouche / Laid en la bouche / Lait dans la bouche / Les dents-là bouche”) como después (Georges Perec y La Disparition de 1969 en la que una vocal desaparece para volver en Les revenentes, o la hipertextual La vida: instrucciones de uso de 1978).

Miembros


(De Wikipedia)


Utilizando esta maquina de aquí arriba y los procedimientos matemáticos de creación de OuLiPo, este es mi primer intento de poema. ¿Me admitirán?.


De los carios.

En los cariotipos de la telefonía
hay místicos insectos de diciembre
que resbalan en la cinoglosa lábil.

Es mi ultrajante palabreo
en la duermevela mudable del rubicán
que en la escotilla se ensaña
y se refuerza allí para morir


 


De los carios sabemos que son de origen anatolio y su lengua se emparenta con el luvita, hetita y en menor medida con el palaíta, misio y lidio.




El cariotipo es un esquema, foto o dibujo de los cromosomas de una célula metafásica ordenados de acuerdo a su morfología (metacéntricos, submetacéntricos, telocéntricos, subtelocéntricos y acrocéntricos) y tamaño, que están caracterizados y representan a todos los individuos de una especie. El cariotipo es característico de cada especie, al igual que el número de cromosomas; el ser humano tiene 46 cromosomas (23 pares porque somos diploides o 2n) en el núcleo de cada célula, organizados en 22 pares autosómicos y 1 par sexual (hombre XY y mujer XX).Cada brazo ha sido dividido en zonas y cada zona, a su vez, en bandas e incluso las bandas en sub-bandas, gracias a las técnicas de marcado.



Nombre científico o latino: Cynoglossum officinale
Familia: Borragináceas.
También llamado: Cinoglosa, Lengua de perro, Oreja de liebre, Viniebla, Viniega, Almea, Bizniega,  Hierba conejera, Lapilla, Lengua canina.
La cinoglosa es una planta herbácea.
Tiene hojas basales dispuestas en roseta de las que -al segundo año- emerge el tallo, de aproximadamente un metro de altura.
Los tallos y las hojas poseen un fino vello que no oculta su espléndido verdor.
Con fines medicinales interesa la raíz, aunque de toda la planta se puede sacar provecho.
Las partes herbáceas de la cinoglosa contienen alrededor de un 7% de materias tánicas, que en la raíz se elevan a más del 10%.
Encontramos también una esencia con un olor parecido al que despide la manzanilla.
La raíz contiene además resinas, gomas, materias grasas y, según algunos autores, existe una sustancia hemolítica que posiblemente sea de naturaleza saponínica.
En las semillas se encuentra un alcaloide llamado cinoglosina y un glucoalcaloide, la consolidina.
La principal virtud de esta hierba es la de ser astringente.
Las propiedades astringentes de la hierba permiten emplearla eficazmente contra la diarrea.
También en algún escrito se menciona su uso para sanar llagas.
En cualquier caso, debe usarse con prudencia a causa de los efectos narcóticos que pueden producirse a dosis elevadas.

jueves, 23 de enero de 2025

Leila Guerriero

 


La intuición de Parker

 

Charlotte Sorapure, The Letter, 2017

Parker intuye que esta ciudad está abierta de par en par y aun así sus calles y plazas están llenas de colaboradores del miedo, de chivatos del cuchicheo, de profesionales del ombligo, de calígrafos de fronteras, de ciegos absurdos que se vendan los ojos, de infantes que aún no han aprendido a leer pero que llevan puñales escondidos para matar gorriones desprevenidos. Eso y la envidia como alquitrán. Se guarece pero sabe que alguien le ha delatado.

miércoles, 22 de enero de 2025

No sé cómo explicarlo.

Christopher Thompson, The Letter

No sé cómo explicarlo.

Estábamos tendidos sobre una cama con peces, salamandras y rumores.

De fondo Zelenka.

Rumor de beatas en Begoña.

Algo hacíamos, un intento de disección del amor, la descripción de un plano secuencia, escarabajos en el esófago, el mercurio sobrepasando la raya roja, la armadura desaliñada sobre una silla de enea, la lanza clavada en el espejo, las lenguas como serpientes, una forma de conocernos,

Me quiero detener en esto: la húmeda lengua dejando surcos en la espalda ausente, babeando como un niño, como un loco, como un perro con sed, como un idiota. Una estroboscopia del amor,

Un niño daba vueltas por la ciudad ajena y fría, con maestras surgiendo de las esquinas y novias vestidas de novia.

Un adolescente sentado en una esquina de la ciudad indiferente, ajena y fría, llovían estrellas en la ciudad de los ciegos.

Un hombre tumbado en mitad de la carretera que lleva a la ciudad ajena y fría, los límites se borraron y desde ese día fue extranjero.

Un anciano acezante con el pecho abierto como un campo de trigo, las amapolas aún miraban a la ciudad ajena y fría.

Estábamos tendidos sobre una cama con peces, salamandras y rumores.

Es difícil de explicarlo así, tan ridículo colgado de este gancho, me lastima el cuello y la autoestima, deja un burujón absurdo allí donde se juntan las venas y el rencor, me da un aspecto de masoquista que se exhibe, de profesional de ausencias, de esclavo con el látigo del recuerdo lacerándome la espalda.

Quizás es Zelenka con su música religiosa-

O el rumor de llanto del que llora al encontrar en la cama, entre las sábanas, arrebujado, un caballo gris que me mira con ojos lastimeros.

martes, 21 de enero de 2025

En medio de Spinoza

 

En medio de Spinoza

«Encuentren lo que les gusta, no pasen jamás un segundo criticando algo o a alguien. Nunca, nunca, nunca critiquen. Y si los critican a ustedes digan: -De acuerdo- y sigan, no hay nada que hacer. Encuentren sus moléculas. Si no las encuentran, ni siquiera pueden leer. Leer es eso, es encontrar vuestras propias moléculas. Están en los libros. Vuestras moléculas cerebrales están en los libros. Yo creo que nada es más triste en los jóvenes en principio dotados que envejecer sin haber encontrado los libros que verdaderamente hubieran amado. Y generalmente no encontrar los libros que uno ama, o no amar finalmente ninguno, da un temperamento… y de golpe uno se hace el sabio sobre todos los libros. Es una cosa rara. Nos volvemos amargos. Ustedes conocen la especie de amargura de ese intelectual que se venga contra los autores por no haber sabido encontrar a aquellos que amaba… el aire de superioridad que tiene a fuerza de ser tonto. Todo eso es muy enojoso. Es preciso que, en última instancia, sólo tengan relación con lo que aman».

—Gilles Deleuze, 

lunes, 20 de enero de 2025

Mi tío Ángel y el 47



Al terminar la Guerra Civil muchos no volvieron, los que perdieron y regresaron a casa eran otros. Mi tío abuelo Ángel volvió cuando le liberaron del campo de concentración de Gurs, en Francia. Quizás a causa de su sordera y de las duras experiencias en el frente, era un hombre tosco, algo brusco, aunque con mi hermana y conmigo era cariñoso, tierno, nos hacía juguetes con madera y cuerda. Siendo yo muy niño solía llevarme de excursión a Artxanda. En las faldas del pequeño monte teníamos que cruzar entre muchas chabolas, viviendas precarias, sin electricidad ni agua corriente, expuestas a corrimientos del terreno, entonces sin árboles. Recuerdo que al pasar junto a las personas que vivían allí, mi tío Ángel hablaba con algún conocido, saludaba al pasar, yo me agarraba su mano, asustado. Hoy le he recordado al terminar de ver “El 47”, película que sugiero por su temática, por la extraordinaria interpretación de Eduard Fernández y por el intento del director de recrear la lucha de muchos por conservar la vida y la dignidad.

 

https://www.youtube.com/watch?v=hhdbMuAZsZo

 https://www.youtube.com/watch?v=MZDFTt7s_uE&t=17s

https://www.pikaramagazine.com/2023/05/chabolismo-en-bilbao/


domingo, 19 de enero de 2025

Edith Södergran,



El último y mayor refinamiento de la vanidad es el fin de todo lo vano, igual que cuando una mujer juega con total seguridad con un hombre al que no necesita.

Edith Södergran,
de Observaciones Diversas (1919). En Encontraste un alma. Poesía Completa. Nørdica Libros. Versión de Neila García Salgado.

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