Idea Vilariño

lunes, 1 de enero de 2024

Vámonos al diablo

 

-Andrei Apostol

No recuerdo qué dije ayer que diría hoy, esta línea de propósitos para el nuevo año cae sin duelo, apenas veo, no nos deja saludar la madrugada con prístino desorden de miradas, desnudos en el tímpano de ciegos arquitectos, Guggenheim boca abajo, poetas que no ven, exegetas de Confucio, asombro de gallinas y de peces, de ese ángel que no vuela, recostado en el ocre umbral de edad temprana, no entiendo nada, ¿para qué servirá la escritura en el 2024?, me voy con José Gorostiza, que regala estos versos a la muerte: “Anda, putilla del rubor helado, anda, ven, vámonos al diablo

domingo, 31 de diciembre de 2023

Gesamtkunstwerk


 

Año 2023, lo que queda, muy poco, año Gesamtkunstwerk de Beuys, es decir la obra de arte total, combinar la plena excitación de los sentidos, usted y yo, todos, artistas, sin distinciones, el arte y lo cotidiano unidos, el arte de lo cotidiano, vivir en/con arte, pensar, señoras y señores, para sentir, para ver más allá, para ver, leer para ver, la voz, la respuesta, los dedos elevándose lentamente como el vuelo de un ave, entornar los párpados, apoyar la cabeza y las manos en el suelo y levantar las piernas al cielo, sentir la sangre circulando, regando el cuero cabelludo, vigorizar las capas cerebrales, anudar el corazón a un noray y dejar que navegue el resto del cuerpo, alma volátil, brazos ondulando, cuerpo girando, derviches sin monotonía, cambio del pensamiento por medio del tú me das yo te doy, técnicas sencillas, abrazos, disolver la soledad en ácido prúsico, colorear papeles y contornos, trazar líneas desde y hasta, dar forma al no, dibujar el mundo y todos sus moradores, humanos, animales, vegetales, espíritu de quién sabe qué dios encogido entre la superstición y el miedo, la muerte danzando es un espectáculo ajeno, nosotros bailando no, ni dando volatines, saltos de campana, haleoop y caer de pie, saltimbanquis virtuosos, equilibristas desmedidos, pisar vino y dejar huellas, cortarnos las venas y regar el planeta, arte, compañeros, en nombre del arte, tienes tu parte en el arte, arte total, para todos, artistas de la pista, entender de qué va esto de vivir, sin artificiosas tecnologías, sin móviles ni IPad, fusionarnos en arte, serlo, esculturas cultas, bustos que hablen, que digan, caracoleo por los escenarios de cada día de este año que acaba en nada, de cada casa, amarnos como serpientes descarriadas entre sábanas de seda, ortigas despiadadas o esponjosos conjuntos de estar juntos, hala, vamos a ver qué pasa, pasen y vean, recuerden lo que les pedí hace un tiempo, ver, ser, pónganse al día, María, y usted, yo, todos, dos, tres, yea, artistas del metal, del plástico, del acordeón, pom, tocando el tambor, hip hop, rap, va, vamos, no es la lucha final, aún, será, no hablemos del cambio climático, de caos en los aeropuertos, todo es inseguro, seguro, cantar ya no es suficiente, pensemos como artistas, esto no va en broma, no, Gesamtkunstwerk y que usted y yo lo veamos en los próximos meses o años o eso mismo, por lo menos eso. Beuys. Hola 2024.





 

sábado, 30 de diciembre de 2023

No va más.



¿Quién escuchará la voz en la fría noche del desierto? ¿Quién nos protegerá del desastre? En las venas nos crecerán raíces oscuras, el alma se agrietará, nadie sabrá que fuimos, qué fuimos, quién fuimos, llevaremos un revoltijo de nada al oído de nuestra psiquiatra que nos mirará sin sonreír, esperando: neurótico obsesivo, son 60 €.


Y eso es todo.  

viernes, 29 de diciembre de 2023

Después del desastre.



Después de la inundación, del desastre, de aquello que tú y yo sabemos, apareció una mujer.

No parecía real, por eso quise meter mi lengua en su boca, por eso quise meterme en su cuerpo tierno como una fruta roja y brillante, besar sus caderas, sus cicatrices, sus párpados, ser un caballo, un lirio, lluvia y sol, llevarla ente los maizales, darle a comer semillas olorosas, deslizar mis dedos entre sus labios alborotados. Añoro aquellos momentos,  cuando elevaba su voz como una oración, un rezo de esa atea que creía que estar sobre ella con los brazos en cruz era un sacrilegio y ponía ortigas en las ventanas, fieros mastines en el portón que el viento mecía en la casa donde empieza el mar. No sabía, sí sabía, que era un náufrago en su balsa, que había nadado ya en tantos mares que todo eso era apenas un tránsito, un trayecto, que jamás podríamos ser el uno del otro porque ni siquiera éramos de nosotros mismos, ni siquiera temblaba con las cartas que no le escribí, atareado en imaginarla vestida de rojo, desnuda en verde, humo y pan de ausencia. La niña que llevaba una camisa de hombre se convirtió en una mujer  con botones, a deshoras, bella, luminosa, terca y la arena del tiempo caía tan rápido que la parte inferior de ese artilugio que mide y dictamina lo que quedaba se fue llenando de calandrias y espuma, de un silencio que convirtió los vergeles en desiertos, arena, nada más que arena, tiempo.

En eso andábamos cuando llegó la siguiente inundación. 

jueves, 28 de diciembre de 2023

Pilarin



Se cogen puntos a las medias. 

Estaba escrito en un pequeño trozo de cartón sujeto al ventanuco de un hueco bajo la escalera del 12, al lado de la carbonería.

Dentro, una señora con gafas de gruesos cristales sentada en una  banqueta alta se afanaba sobre una labor en una media de nylon embutida en una especie de vaso invertido. A su espalda un calendario con un san Pancracio sonriente era junto a la banqueta y un mínimo tablero de madera donde estaba apoyada, el único mobiliario del exiguo habitáculo.

Cuando pasaba por delante del 12 me llamaba la atención su minucioso trabajo, sus manos moviéndose a gran velocidad en contraste con el cuerpo rígido.

Todo iba bien hasta que la descubrió Patxi.

Patxi era el hijo de un camionero del barrio de arriba. Un chaval delgado, nervioso, imprevisible, con una inusual capacidad para romper cristales, martirizar a gatos, pellizcar a las niñas y estar en todas las barrabasadas imaginables.

Alguna vez venía por nuestra calle, se arrimaba a la incipiente cuadrilla y nos llenaba la vida de riesgo, de carreras ante los municipales, de peligros dentro de una inocencia que perdíamos día a día.

Se cogen puntos a las medias, el petardo explotó justo debajo del cartel, el primero. El segundo lanzó al san Pancracio contra el techo. Patxi abrió la puerta y lanzó un cubo de agua sobre la cabeza de la señora al borde de un colapso por el susto. Todos corrimos.

Nadie había visto nada. Durante una semana estuvo cerrado el negocio de las medias, las señoras estuvieron con los puntos alborotados. Nosotros temblábamos cuando sonaba el timbre de casa temiendo que los guardias vinieran a buscarnos. Nuestras madres se sorprendían de vernos tanto tiempo en casa. Luego la vida siguió.

Patxi encauzó sus energías de diferentes maneras. Entró como bajista en un grupo que imitaba a los Beatles. Siguió rompiendo cristales. Se casó con su primera novia que tenía 16 años. Él tenía 18. Fue padre tres veces. Heredó el camión de su padre. Trabajó duro. Se compró un camión nuevo. Ahora ha engordado, tiene una flota de doce camiones y su nieto también rompe cristales.

La señora de las medias murió hace ya muchos años.

Yo soy un pan sin sal que cuenta cosas que pasaron en un tiempo en el que aún no había nacido



miércoles, 27 de diciembre de 2023

Secretos




La vida es aburrida sin secretos.
Todos tenemos secretos.
Hay un tipo de secretos que no importan a nadie.
Los importantes, los verdaderamente importantes son los que se refieren a la fórmula dos más uno.
Lo peor de ellos es no poder contarlos.
Cuando se cuentan, cuando se saben, pierden ese carácter que nos interesa, especial, mágico, misterioso, inquietante.

Hay que matizar que en ese dos más uno debe haber cama, si no la hay es un secreto light, una minucia, bah, un secreto menor.

No es tarea fácil, se debe tener una habilidad especial para poder escribir sobre este tema diciendo sin decir, pasando por él de puntillas, sugiriendo, descorriendo un velo que enseñe lo accesorio pero que tape lo fundamental, como en las películas antiguas.

Por ejemplo, hay quién está enamorado de su esposa. La quiere tanto que le gustaría que fuese la mujer de alguno de sus amigos para conquistarla en las tediosas cenas de los viernes. Su psiquiatra le dice que deben ampliar el número mensual de sesiones. Él está de acuerdo.

Hay tíos raros, especiales, que siempre quieren lo que no tienen, incluso cuando lo tienen. No saben nada de matemáticas, solo saben contar hasta diez, lo que tampoco saben es si la suma la hace él o ella. Mejor no contarles nada, suelen ser de lengua larga y terminan disculpándose, ellos no entienden de sumas complejas, ellos son  de los de al pan, pan y al vino, vino.

Hay personas que no quieren un amante. Quieren alguien que sea su padre, su madre, su hijo, su hija, incluso su abuelo, pero después de hacer el amor. Es decir, durante son amantes, antes y después su figura es otra, mejor dicho la del otro/a. Y, claro, estas historias es mejor llevarlas en secreto. Es más, alguna que he contado aquí no se la ha creído nadie.

Que también, contar aquí lo que no pasa como si pasase comporta un esfuerzo de imaginación importante. Y tengo un problema, se me está quedando pequeña la cabeza (por dentro). Noto una preocupante reducción de mi masa cerebral, de mi imaginación, de los secretos que dejan de serlo (porque me entero de ellos), incluso de las ganas de contarlos.

Aviso: desde hoy solo escribiré cuentos de hadas, pero si algunos de mis amables lectores/as quiere contarme un secreto puede hacerlo con la seguridad que lo escribiré para publicarlo aquí. (Tu no, Puri, que el otro día mi santa se mosqueó cuando llamaste a las tres de la madrugada. No se creyó lo del cliente que quería cambiar de programa de contabilidad)

martes, 26 de diciembre de 2023

Diarios 2004-2007.

 


INDIGNACIÓN DE MIGUEL Y Pedro con los blogs de Internet. «¿Qué pasa? ¿Que ahora todo el mundo se ha puesto a escribir cualquier cosa que se le ocurra?». Tienen una relación con la escritura como de propietarios privados.
Todavía ayer leía más o menos lo mismo en Llop: «No hay buenos y malos escritores, hay escritores y los que no lo son». Pedro y Miguel se consideran entre los primeros. Se enfadan cuando hablo de algún blog y parece que desearían que la gente no supiera ni escribir. Yo tengo una concepción más vulgar de la práctica de la escritura. En realidad, no entiendo lo que les indigna tanto. A veces es como si les enfureciera que los blogs se puedan leer sin pasar por el filtro de los editores. «¿Y todos mis esfuerzos para ser editado?», parecen preguntarse.

Pasaje  “Diarios 2004-2007.”
Iñaki Uriarte


lunes, 25 de diciembre de 2023

Al menos de momento.

 

— by James O’Brien (Vadim Ignatiev)

Mire usted, no se confunda, aunque sea Navidad puede que llevemos trajes grises, puede que corsés negros, pero seguro que podemos cantar himnos en falsete, villancicos, silbar canciones de Bowie, gritar a los otros ortigas o lirios, bailar agarrado o lo que toque, inventar absurdas letras de amor de antes, de cuando en las calles, en la traslúcida luz del alba, se rondaba a las mozas, a las mujeres envueltas en espera de visillos.

Al menos de momento.

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