jueves, 17 de noviembre de 2011

De funerales.


Cristina Garcia Rodero


Iba a colgar otra cosa, pero vengo de un funeral y ya sabéis cómo es eso, los vivos celebran que están vivos.

Ha fallecido una señora de 95 años, la madre de unos amigos.
Una vida plena, que en paz descanse.
La iglesia estaba llena.
A la salida me he encontrado con muchos amigos.
Alguno de esos encuentros ha sido sorprendente.

Jose Luis, operado del corazón, vive en Torrevieja, ha sido batería de un grupo rock y camionero. Amigo desde la infancia. Solo le veo en funerales.

Una dama me ha saludado efusivamente. No tenía ni idea de quién era. Ella sí sabía quién era yo ya que me ha dado todo tipo de detalles. He seguido la conversación hasta que no he podido más y le he preguntado -“¿quién eres, maja?”-. Aclarada su identidad hemos tenido una agradable charla sobre amigos comunes, su pareja actual es colega desde hace años. Una despedida con un cariñoso y sincero abrazo.

Miguel, promotor de guateques o similares en un tugurio en el que ejercí de  disc-jockey. Está en forma, guapo, con su voz arenosa y su ironía.

Luis que fue un padre jovencísimo y es un abuelo demasiado joven.

Víctor que pasaba por allí y se apunta a todas, hasta a estas misas.

La verdad, de la mayoría de los que me he encontrado no puedo contar nada, no sé si entran en esta página y prefiero seguir siendo su amigo.

Discreción.

Para mí, después de un día duro de trabajo, ha sido un momento de respeto y recuerdo hacia la fallecida y una alegría de reencontrarme con tantas personas que han formado o forman parte de mi vida

Quizás esto de hoy no os parezca interesante pero no puede uno estar a todo.

Me duermo y no puedo seguir.

Hasta mañana.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

Carta a una desconocida a la que conozco.

Belleza: gozo mental que se inicia con un estímulo visual y, por extensión, con uno auditivo (metafóricamente se puede extender aún más).  Jorge Wagensberg.


Bilbao (Foto: Andrea)

Desconocida, que me pongo a escribirte y por una vena me sale la  sangre azul y surrealista y tampoco es cosa de ponerse ahora a peinar ovejas o rinocerontes. No te conozco  y me doy cuenta de lo difícil que es intentar hablar(te) desde otro plano que no sea este plano y doy vueltas al objeto que es la escritura intentando encontrar un resquicio por el que te diga manzana y tú leas manzana. Esto, que parece sencillo, es muy complejo, no sabes cuánto. Los textos que dejo en el blog sí son sencillos, prístinos, hay quién los lee como a través de un dodecaedro. Así, según quién, lo ve amarillo, verde, cianuro o clavicordio. Otros no ven absolutamente nada. Siempre hay quién nunca ve nada.

Te visualizo en una celda de lujos, incomunicada con el vecino Antoine, con los vecinos en general, con los ciudadanos de París sin orejas, con cascos, de todos los colores, en bicicleta, cabeza abajo, serios y concentrados en su mismidad, eso. Sigo visualizándote y se me pone la frente escarlata fruición por todo lo que copias, conoces, contrastas, descubres, imaginas, de fuera, de dentro, una artista like you. Que eres –imagino- una fuerza imparable y envidia me da saberte por esas calles que me recuerdan a las que veía en las películas de la segunda guerra mundial, la torre Eiffel al fondo, que cuando fui a Berlín pensaba que las casas estarían derruidas y negras, con cascotes por las calles, y no, Berlín reluce, que es lo que tiene llegar a una edad, que recuerdas mejor lo que era que lo que es, ahora, demasiadas responsabilidades, o una, o yo qué sé, que lo que quiero es olvidarme de la escritura, de la informática, de la mística y estar tumbado en la playa de Langosteira (por ejemplo),  leyendo los tres millones de libros que me faltan por leer,  escribiéndolos,  nadando hasta el horizonte,  subiendo al monte para saber lo que hay al otro lado, siempre hay otro lado, otros valles, los edificios son diferentes, las personas son diferentes pero, ay, por dentro son muy parecidas, los mismos miedos, anhelos, sueños, ilusiones, ser, querer ser, o no, que también hay muchos que no saben dónde van, tú sí, desconocida a la que no conozco por esas calles llenas de nadie, de momento, hasta que traces una línea desde dónde estás hasta dónde llegarás y ese será tu camino, nadie puede andarlo por ti, como mucho a tu lado, disfrutando de tu alegría, que sé que me miras con una cara entre seria y chungona y vacilas y me llenas de risas cuando te llamo, medio en secreto, que no te conozco y sí, que puedes ser una gallina o la portera de la casa de Cortázar, una bailarina de Pigalle o una estudiante de Erasmus en prácticas de seductora de confiados redactores de páginas web, soul, blue, thing, think, cool, be, end, clock, esta es la carta que no puedo escribirte, amanuense de símbolos eróticos, corrector de estímulos a Jezabel, hay que ver, que te desconozco y te conozco. Más o menos.  Lo de hoy.


An unknown man and woman. Photographed by Robert Doisneau (1912-1994),

martes, 15 de noviembre de 2011

Peripecias artísticas.

"De tierras con nombre de animal, vendrá quien gobierne a los iberos, adorará a reyes negros y abrazará religiones extrañas. Llenará su palacio de bufones y aduladores y usando su propia máscara de bufón, traerá consigo el hambre, la pobreza y la desesperación..."
 ( "Centuria XI de las Prophéties, Michel de Nostradamus")


Que´s dura la vida del artista lo sabía, no sabía que tanto.

Después de agotadoras sesiones en difíciles condiciones medioambientales, de madrugones crueles, de ataques de perros furiosos y amos aún más, de zambullidas en las gélidas aguas del Cantábrico resulta que no ha servido para nada.

El director del proyecto avanzó las líneas generales del videoclip al mánager del grupo pop. Le pareció magnífico, novedoso, excitante. Al indicarle que la canción hablaba de Satán se sorprendió. No, no, la canción que queremos promocionar es la cuatro, la que habla de carreras de coches blancos por carreteras sin fin, dijo. Alguien se había confundido al enviarla. 

Es decir que todo el material no sirve para nada, qué dónde encuentro un coche blanco y una carretera sin peaje,  que no tengo carnet de conducir y no puedo seguir haciendo el papel.

Me dicen que no me preocupe, que la vida del artista es dura, que ya saldrán otros proyectos, que tengo madera, bah, quieren consolarme.

Había dejado mi trabajo, mi familia, vivo en una caravana, me he cortado el pelo, me he dejado bigote, tengo un gato, deudas y ahora ¿qué?

Se ofrece actor en paro para bodas, comuniones y bautizos, hago de todo, canto, bailo, recito, puedo escribir cartas de amor para alexitímicos esquizoides, para  ermitaños, para damas con afasia, con temperatura elevada, con deseos inconfesables, puedo amar entre horas y a deshoras, soy volatinero y saltimbanqui, como.

Razón: aquí.

Abstenerse curiosos, caritativos y candorosas damas de ropero.



lunes, 14 de noviembre de 2011

Actor.


La vida es hacer lo que no se debe, desaprender, sorprender (te), matar la rutina.

Soy un hombre de una edad, es decir que estoy vivo.

Escribo como forma de expresión, de comunicación, de acercamiento a los otros.

Antes componía collages, dibujaba, cantaba, corría, cuántas cosas hacía.

Antes.

Por eso ahora  es antes y luego es ahora y me estoy dedicando a la interpretación.

He caído en la trampa de dos directores de videoclips, un tanto chiflados.

Me han escogido para hacer de Satanás en un corto para un grupo pop.

Me han obligado a cortarme el pelo al cero, a dejarme un bigote de Chaplin.

El sábado rodamos unas escenas delirantes, unos primeros planos que asustan, hasta a mí me asustan.

La mañana del domingo, cuando amanecía, ya estábamos filmando en una playa.

Con un traje negro, corbata y una maleta blanca miré el mar sentado en un sillón rojo, caminé por la playa y a grandes zancadas, vestido, me metí al agua saltando entre las olas.

Esto de entrar con traje negro al agua fría de noviembre, con olas inmensas, lo repetimos varias veces.

Cuando empezaron a llegar los surfistas y los paseantes de perros nos fuimos a desayunar.

Sigo vivo, sin rutina, alegre, ilusionado son este proyecto delirante, esperando las próximas tomas que serán paseando a un macho cabrío por un bosque de hayas.

Antes es ahora y tú y yo estamos vivos.

¿Sí?


Espectadores al terminar el primer pase de mi película.



domingo, 13 de noviembre de 2011

500 (mil)



(Fotografía: Andrea)

Asustado, acosado por mis fantasmas, perdido en mitad de un bosque de palabras, 500.000 páginas visitadas, muchas gracias, medio millonario, un exceso, un honor, un placer, una recompensa, medio millón de veces, aquí, número redondo, bola de nieve que empezó a rodar en el 2007, goteo desde el 1, tan enriquecedor, tan compartido, tan grato, intercambio de emociones, conocimientos, sentimientos, sueños, pesadillas, crisis, traumas, recuerdos, imaginación, lo que es, lo que nunca ha sido, lo que puede que sea, cuentos, casi poemas, historias para dormir, para no dormir, para creer, para olvidarse de todo y zarpar desde un puerto entre la niebla, lluvia y sol, lágrimas, muchas risas, celos, ternura, cariño, envidia, comprensión, miradas detrás de la cortina, nombres propios, anónimos, compañeros, amistad, amor creciendo, admiración por lo descubierto en tantas páginas que han enriquecido esta, tanto arte de tantos artistas, pero, la fama, amigos, me asedian, me siguen, escudriñan mi vida íntima, quieren entrevistas, mis puntos de vista (no saben que tengo  un acusado estrabismo), me revisan la basura, el buzón, interrogan al cartero, al notario del primero, no puedo salir a la calle, siempre tengo dos fotógrafos en la puerta de casa, mis amantes se buscan otro (s), mis novias me dejan aburridas de los paparazzi, mis amigos me detestan, me huyen, dicen que la fama se me ha subido a la cabeza (donde tengo el cangrejo), que me he vuelto un creído (un ateo como yo), que no pago una ronda en los bares, que escribir así es de nenazas (quizás lo soy un poco, pero por si acaso les he partido la boca a dos), que me he tenido que ir al pueblo (ese que no tengo), lejos de los focos, a escribir en calma (si aquí saben que soy poeta me tiran al río), por eso estoy aburrido, ¿entendéis?, necesito calmarme, pensar, crear, rimar, imaginar, los artistas necesitamos paz, aun así, ayer, paseando por los campos de trigo me seguía el corresponsal del País con un fotógrafo zurdo (le rompí la cámara a cantazos), pero pensando, pensando…estoy convencido, dejo la literatura y me dedico al cine.





sábado, 12 de noviembre de 2011

Pietra, Ophelie y Pía.










Pia Tafdrup nació en Copenhague, Dinamarca, en 1952. Ha publicado once libros de poesía: When an Angel Breaks her Silence (Cuando un ángel rompe su silencio), 1981; No Hold (No agarrar), 1982; The Innermost Zone (La zona más íntima), 1983; Spring Tide (Marea viva), 1985; White Fever (Fiebre blanca), 1986; The Bridge of Moments (El puente de momentos), 1988; The Cristal Forest (El bosque de cristal), 1992; Territorial Song, Jerusalem Cycle (Un ciclo de Jerusalén), 1994; Queen’s Gate (La puerta de la reina), 1998; Thousand Born (Mil nacido), 1999 y he Whales in Paris (s ballenas en París), 2002. Dos dramas: Death in the Mountains (Muerte en las montañas), 1988 y The Earth Is Blue (La tierra es azul), 1991. Un libreto para danza, The Town of Viso (El pueblo de Viso), 1999 y dos antologías de poesía contemporánea danesa, 1991. En 1989 fue elegida miembro de la Academia Literaria de Dinamarca. Sus poemas han aparecido en cerca de cuarenta publicaciones literarias del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia. Sus poemas han sido traducidos al sueco, finlandés, islandés, alemán, holandés, francés, portugués, español, italiano, lituano, estonio, macedonio, polaco, rumano, esloveno, eslovaco, ruso, turco, hebreo, árabe y vietnamita. Recibió el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el más prestigioso premio literario de Escandinavia, por el libro Queen’s Gate. XX



Agua viva


Agua viva

me tumbo


me desnudo

me convierto en tu animal

por un instante

con los sentidos tensos

entre nuca y tobillo
agua viva
mi cuerpo es un arco de deseo

vuelvo un hombro

echo la cabeza atrás
agua viva
mi garganta queda libre

y tú puedes oler sangre bajo la piel

me atrevo a ser tu animal por un instante
agua viva
puedo brillar por todas partes
agua viva
por todas partes puedo abrirme
agua viva
en todas partes puedes hacer conmigo lo que quieras

en todas partes estoy más cerca del sol

puras gotas de luz

en un creciente abismo de deseo.
(Traducción de Francisco J. Uriz.) 






La XXIV edición del encuentro de escritoras que anualmente se celebra en Donostia tendrá lugar los días 16 y 17 de noviembre. Acudirán la danesa Pia Tafdrup, la catalana Cristina Morató, la italiana Daniela Attanasio y la checa Monica Zgustova. La organizadora del encuentro, Luisa Etxenike, señaló ayer que «es el ejemplo vivo de que si hay algo irreductible al estereotipo, es la escritura de mujeres».

viernes, 11 de noviembre de 2011

Once del once del once.


Illustration from the 1931 electric safety book Elektroschutz in 132 Bildern.

Once del once del once, un día curioso, viernes, otro día más, víspera del fin de semana, el sábado iré, el domingo voy a, suena el teléfono a la noche, algo pasa, mi madre se está muriendo, Pedro, cómo hiciste tú lo del entierro y eso, mis condolencias, mi apoyo, mi disposición para lo que necesite, las conversaciones después de tomar unos vinos, la lengua suelta, las confidencias, los secretos, lo que no se dice, aquí y allí hablamos de lo mismo, en castellano, en inglés, en francés, sentimos lo mismo, queremos lo mismo, gozamos y sufrimos con lo mismo, me han despedido, me llamaron a media mañana y fuera, llevaba quince años, ¿qué hago ahora?, agobio del trabajo, maldición y necesidad, estar alerta, la lucha por las horas en zigzag, cremallera arriba y abajo, el rostro marchitado, su belleza, aún, con surcos bajos los ojos, deshojados, soy feligrés embozado en un descansillo de su escalera, flor y fruto de una adolescencia herida, un tic-tac, la huida, un sobretodo antiguo, de cuadritos, me daba vergüenza que me viera, el placer de la ternura, sus manos detenidas en el aire quieto, la marea, un pájaro, el sauce que cortó por las raíces que hacían peligrar los cimientos de su casa, ya sabes, orgasmo es una palabra antigua, y hormonas, cuchillo de su voz diciendo no, sí era la balsa de Medusa y comernos los unos a los otros, el estío reverbera, cuento cuántos, me quedan, no es broma, lo sabes, Mozart, poemas azules en la aurora, once del once del once, un día deslomado, una pregunta inquieta, el zinc del laboratorio aquel, amoroso rumor en las manos de mi madre, un jinete cabalgando la nostalgia, pronúncialo en italiano, un desliz infantil, el oprobio en público, mi impotencia de niño asustado, resentimiento, el suelo de mármol de una iglesia del Trastévere, un guerrero de bronce, un alfil caído, respeto, la poesía tatuada en este gesto de escribir en la penumbra, escondido, este soy, esta es la llave, librería frente a Notre Dame,  habitación de un hotel en Manhattan,   el bisturí sobre su piel hermosa, márcame, soy tuya, que lo sepan, el águila del sexo, las barreras, buscar al ensimismado médico y golpearle, sin motivo aparente, por sorpresa, en mitad de la calle, toma, toma, dos bofetadas y seguir caminando tan tranquilo, baldosa sí, baldosa no,  variedad métrica, ramillete de versos de mi barrio, repertorio de voces, granizo, caverna, crepúsculo, horror,  clítoris, niebla en la lengua, palabras para gustarlas, para chuparlas, para saberlas, el juez en el follaje, la dádiva de su cuerpo enjuto, sometido, haz de mí lo que quieras, ardíamos, desde sus caderas esquivas a mi torso de nadador reciclado, nos quitamos la ropa y fuimos uno, dos, tres, envejecimos amándonos como fieras, mordiéndonos las ganas, los muslos, aureola de mis poemas ocultos detrás de libros de Jung, los santos inocentes repartiendo zapatos a los cojos, este sí, este no, me sobran dos de pie izquierdo, entre algodones la señal de su tragedia o el aplauso, Lucifer entrando en el mar, cronología de nada, once del once del once, hoy, que aproveche.    



jueves, 10 de noviembre de 2011

Falling Down.


(09.11.11 / 23.58H) El mundo de la noche está poblado de personajes oscuros.

Ocurre que hablas, al borde del corazón del alcohol y alguno se ilumina y dice.

Entonces amanece en la barra de un bar de esta ciudad con viento sur y amantes que no aman con cangrejos en la cabeza y karramarros en el alma.

Aún así. 

 Me aburro


Y este es el siguiente paso.



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Carta del amante con un cangrejo de soledad en la cabeza.


Lo decía Neruda: me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

El caso es que no me voy, me quedo, se van los otros y sigo sus viajes con algo de envidia y mucho de tristeza porque el silencio se ha sentado en mitad de la casa.

Por eso te escribo como este amante con un cangrejo de soledad en la cabeza, en esto me he convertido.

Lo sabes.

También sabes que eso de amante es un suponer, que soy monógamo, simbólico, apostólico y bilbaíno.

Lo que no sabes es lo del cangrejo, ya, por eso te lo cuento.
Reina mía, me doy cuenta que de todo lo que te he escrito desde el principio no te has enterado de nada.

Siempre te he dicho prácticamente lo mismo.
Seguro que me escuchabas, inconscientemente pensabas “¿qué me dice este?” y lo traducías a un mensaje más comprensible para ti. Es decir que te decía A y tú escuchabas F o J o Z, según te diera el aire. Lo acoplabas a lo que querías escuchar.

Recuerdo que en otro tiempo te escribía cartas muy eróticas y tú me contestabas con el silencio o con un equivalente a tu famoso “ya empezamos”. Incluso te molestaba un poco… más bien bastante.
En el fondo, aunque tú no lo sabías, había una lógica desconfianza, protección, prudencia, defensa, miedo. Pero, preciosa, debo decir que lo llevaste bastante bien.

Después que pasó lo que pasó, la tragedia, curiosamente, empezaste a comprender. Te decía A y ese sonido era el que entendías. Después de varios intentos ponías atención a casi todo lo que te escribía. Incluso decías, “repítemelo, por favor”. Significa eso que ibas cogiendo la onda, que día  a día te sentías más segura, más capaz, con más confianza en ti misma, más fuerte, más dueña de tu destino en lo universal y en lo temporal.

Muchas veces creemos que los demás no se enteran de cómo somos. La verdad es que a la mayoría no le interesa. A otros les preocupa solo una faceta concreta. Otros son tan discretos que nos aceptan como somos y se abstienen de jugar al psicoanálisis o la cábala. Cuando a alguien le interesamos de verdad, a veces, se atreve a decirnos “perdona, cielo, eres así o asá”. Un gran amigo me dijo un día “eres calvo” y ya lo sabía, pero a mí mismo me veía con pelo, o no me veía.  No es broma, pocas veces me imagino como soy, no tengo ni puñetera idea de cómo soy. Tú sí sabes cómo eres, lo sé.

No es sano andar con cangrejos en la cabeza, sean de soledad o sonrían, no conviene, lo repetiré mil veces. Al principio nos pasaba lo mismo. Yo te decía, “somos dos personas adultas, con una edad suficiente para aceptar nuestros errores, nuestras contradicciones, nuestros gustos o disgustos, para decir sí o no a lo que queremos o no queremos hacer. No necesitamos que nadie nos diga lo que debemos hacer, nos juzgue, nos de permisos. Somos dueños de nuestros actos, de nuestras abstenciones” ¿Lo recuerdas? Me temo que no entendías nada. Por lo menos ¿lo entiendes ahora?

Bien es verdad que ese entender, ese después de marca un hito. La tentación es demasiado fuerte, es como un imán poderosísimo, haríamos locuras por intentarlo. Pero ese no es el tema.

Te llamo por teléfono, me contestas, hablas en susurros, señal que algún vecino imaginario te puede escuchar. Tu sensación de culpabilidad es tan, tan fuerte que dices en alto “no, no necesito otro seguro de vida”. Hubieras dicho cualquier cosas, necesitabas decirlo, “tener la aprobación”, garantizarte la venia, el nihil obstad pero ¿de quién? Si lo piensas llegas a la conclusión que es absurdo, que tú eres una persona absolutamente libre, que puedes hablar con quién te de la gana, que las relaciones entre todos son diferentes, con otras reglas. Sobre todo con las reglas que nos ponemos a nosotros mismos.

Este amante con un cangrejo de soledad en la cabeza no te quiere convencer de nada, no te quiere adoctrinar, no quiere confundirte. Este amante que solo te ama desde una kilométrica distancia solo quiere que sepas que eres transparente y que quizás la confianza que hay entre nosotros, todo lo que nos hemos escrito, contado, lo hace más sencillo. Te veo hasta los pulmones cuando respiras.

Estás viva. Cuando tengas veinte años más también deberás hacer lo que dicte tu criterio, sin que ni un marido, una pareja, tus hijos, tu nuera, tus nietos, san Pedro, te diga lo que haces bien o lo que haces mal, harás lo que te salga de las narices. Incluso aunque no sea “lo que debes hacer”.

Parto con ventaja, lo sé. Las pinzas del cangrejo me cortan los pensamientos, ahora me cortan las palabras. Veo la fotografía de la mujer de ahora y así la trato. ¿Cuándo te conoceré en persona? Aunque he estudiado tu historia, no está tan presente en mí, disculpa, lo siento, trato a la mujer que veo sonriendo a no sé quién en una playa… el cangrejo me ataca y quiero llevarte al río, espantar a las alondras y al tigre que abreva en el arroyo, tocarte el hombro y alentarme, pintar de rojo tu mirada y acunarte en una postura nueva cuando camino sin rumbo por esta cocina vacía de las risas de un tiempo, antes de perder el rumbo y llenarme de soledad, lo decía Neruda: me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.



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