Códice Calixtino
Los responsables del Archivo catedralicio descubrieron el pasado martes la sustracción del valiosísimo manuscrito miniado del siglo XII, original que se guardaba en una cámara acorazada especial, mientras que una copia de la obra se exhibía al público en una urna especial en el Archivo.
Los investigadores encargados del caso temen que el robo del libro se produjera hace varios días. y atribuyen a una banda muy profesional, especializada en la sustracción de obras de arte, el audaz asalto.
El códice, también llamado "Liber Sancti Iacobi", es una especie de guía para los peregrinos que seguían la Ruta Jacobea, con consejos, descripciones del Camino y de las obras de arte que alberga, así como textos litúrgicos y canciones relacionadas con el Apóstol.
El Codex Calixtinus o Códice Calixtino es un manuscrito iluminado de mediados del siglo XII. Este manuscrito constituye una guía para durante su viaje a Santiago de Compostela, con consejos, descripciones de la ruta, de las obras de arte y de las costumbres de las gentes que vivían a lo largo del Camino. También conocida como "Liber Sancti Iacobi", fue redactada en varias épocas y podría estar configurada en 1140.
Varias de las melodías del Calixtinus, sobre todo las del oficio y la misa, se basan en melodías gregorianas y otras presentan concordancias con otros repertorios de la época. Muchas veces los textos son cambiados para dedicárselos a Santiago y las melodías son alteradas para adaptarlas a esos nuevos textos. Estas concordancias musicales se atribuyen la movilidad cultural de la época, propiciada por las peregrinaciones.
El Codex Calixtinus fue copiado por al menos cuatro manos, dos de ellas muy similares.
A la estructura primitiva del códice se añadió, posiblemente en la encuadernación realizada a finales del siglo XII.
Las anotaciones marginales que los canónigos de Compostela dejaron en el manuscrito, demuestran que el códice fue usado y leído ininterrumpidamente, al menos, hasta mediados del siglo XVI. Sin embargo, parece que a principios del siglo XVII el manuscrito dejó de interesar, cayendo en el olvido durante muchos años.
En la segunda mitad del siglo XIX, el manuscrito fue redescubierto por el canónigo archivero de la Catedral de Compostela, Antonio López Ferreiro, y publicado por primera vez en 1882.























