2.10.11

El miedo a que no seas el que eres.

Tú.
El miedo a que no seas el que eres.


Me escribía desde diferentes partes del mundo. Con frecuencia. “Ahora estoy en China”. “Ahora en Venezuela”. “Caen iguanas en esta plaza de Bogotá, se estrellan en las baldosas con un ruido de sandías”.

Al principio pensé que era un mentiroso.

Me enviaba fragmentos de ópera, ángeles, frases del estilo de… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir…Cuando la recibí por segunda vez pensé “eso se lo dirás a todas, bonito”.

Pero no, era verdad, viajaba, mucho, lástima que nunca me dijo aquello de…su nombre encantador era Gaff. Lo había visto por ahí. Bryant debió ascenderlo a la unidad blade runner. Eso que balbuceaba era lengua citadina, puro balbuceo, una mezcla espantosa de japonés, español, alemán y subcavidades. No necesite de un intérprete: conocía la lengua

Así seguimos, él escribiéndome desde cualquier lugar de este pequeño mundo, yo leyéndole escéptico.

Un día me dijo que quería conocerme, venía a visitar el Guggenheim y eso solo era un pretexto.
Vale, “iremos a cenar”.

La primera impresión fue demoledora. No.
Cenamos y su señora era discreta, silenciosa. Él no.
Me tengo por una persona sociable pero no.
Tomamos unos cubalibres en bares del centro. No.
Con el ron llegaron las confidencias. Entro a los chats y me hago pasar por otros. Me gusta desdoblarme, triplicarme, confundirles. Mi No se agrandaba por momentos.  
Me pinto las uñas de las manos de un rojo brillante y tecleo, lo hacía cuando te escribía. Por mi cada uno se puede pintar lo que le parezca, de cualquier color, pero estalló mi No y educadamente me indispuse, besé la mano de su señora –creo que era muda, no dijo ni una palabra en toda la noche- y me fui a casa.

Olvidé dedicarle el libro que le había regalado.

Me duché. No por nada en especial. Era como una presencia oscura. Alguien que me desagradó nada más verle. Quizás porque me dijo que su trabajo era despedir personas en empresas, quizás porque su cara me recordaba a alguien  odiado, quizás, sin más, por pura química. Me repelía.
Solo me ha pasado esa vez.
El resto de personas que he conocido han sido, son, encantadoras.
Pero.

 
Ahora me escribe alguien que es, es, y me lo dice de diferentes maneras.
Es impúdico.  
No creo que tenga mala intención.
Se aburre.
Quiere demostrarse algo, mucho, todo, quiere saberse, se cree
Hay psiquiatras.
Podrían ayudarle.
Menos mal que lo sé, quién es, quién no es, cómo es.
Pobre hombre, pobre hombre.
Quizás si se opera… sí, que se opere.


 Esto de los blogs tiene estas cosas, somos tantos, tan diversos.
Suerte de haber toreado en muchas plazas.
Suerte de poder seguir manteniendo la entrada libre, la pureza en la mirada, la confianza, la energía, intactas las ganas, el deseo, la fuerza, la imaginación, el ansia de saber, la infinita fortuna de tantos visitantes en estas líneas que al ser muchas veces apresuradas no llegan a la marca.
Qué vamos a hacer, seguiremos intentándolo.

Agradezco profundamente vuestra presencia, vuestras palabras, el cariño, los ánimos. Os abrazo, emocionado.  


(Hoy hay partes de este escrito en los que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)
(O no)
(Adivinar cuales)
(O mejor iros a la playa, luce el sol)

10 comentarios :

gaia07 dijo...

El eterno desvalido se hace más fuerte mediante el fulgor de otro, amor, inocencia, temor alimentan su apatía.
Y luego están los que mediante el fulgor de otro alimentan su amor, su inocencia, incluso el temor ¡mira que si le conozco y me quedo colgada! ¡vaya faena!.
Claro que menos mal que sigues “manteniendo la entrada libre, la pureza en la mirada, la confianza…” incluso cuando decimos cosas que no te hacen puñetera la gracia.

Un abrazo

Joselu dijo...

Das la talla cada día.
Yo aumento la mía gracias a este alimento.
Como para no agradecertelo siempre tan lleno de ganas y de cariño.
Un beso, Pedro.
Gracias

Mayte dijo...

Se alimenta, se pule, se indigesta, disfruta, late, se engrandece y se apacigua deliciosamente...yo leo, callo y me voy a disfrutar del viento suave en pleno otoño.

Un beso enorme Pedro.

mirada dijo...

No hay nada como seguir leyendo para seguir conociendo, todo se recoloca en su lugar.
Gracias a ti Pedro por tanto como nos das.

mirada dijo...

Se abre una luz gracias al comentario de Gaia07, qué buena que es!! :-) gracias también a ella y a todos claro, ¡y luego dicen que no se aprende nada en esto de los blogs! ja...
No aprende quién no quiere aprender.
Muchos más besos, a repartir.

Pedro dijo...

gaia07, te he querido llamar para darte las gracias personalmente pero he escogido un mal momento. Eres una persona atareada.
Reina, mantengo todo.
La verdad, es absurdo pretender que todos seamos iguales, “normales” (¿quién pone la norma?) pero, eso sí, los que traten conmigo deben ser, como mínimo, legales.
Entre tanta maravilla dos tarados es un buen porcentaje.
Un abrazo de mucho rato.

Pedro dijo...

Joselu, cuando oigo a Lucía gritar/chillar/hablar por la escalera se me ensancha el alma. ¡Qué cielo de cría! Disfruta chaval que crecen en un plisplas. Un besazo, campeón.

Pedro dijo...

Mayte disfruta de ese viento de otoño, aquí hace un calor de pleno verano ¡qué sofoco!. Un beso, belleza.

Pedro dijo...

mirada, corazón, doy lo que soy. Pero recibo muchísimo más, te lo puedo asegurar, muchísimo más.
Y no digo nada de lo que tú me das, eres muy generosa. Muá.

Pedro dijo...

mirada, sí se aprende, sí. Mira, yo estoy aprendiendo a leer (que no es fácil). No me quedan besos, tienes que esperar a mañana, lo siento. Jajajajajajaja Guapa.

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