Parker y la muerte.
Alberto Giacometti,
Solo en la belleza creada
por otros hay consuelo.
Era
lunes. El primer muerto que vio Parker fue a un conductor abrazado al volante
de su camión que se había empotrado contra un árbol en una curva traidora. Las
vacas que transportaba vagaban desorientadas por la carretera y los prados de
alrededor.
El martes
Parker se incorporó al ejército.
En los
siguientes meses vio muchos más muertos.
Contar el principio de esta historia, aquí, supone que aunque a nadie le importe, a mi me deja la sensación de haber removido las aguas de lo que pasó y de lo que pudo haber pasado, un coitus interruptus que hace que me sienta frustrado.
Pero la seguiré
contando si Parker me lo permite.


0 comments :
Publicar un comentario