18.2.11

Un pez que se muerde la cola.

Es peor quedarse donde uno no pertenece en absoluto, que vagar perdido por un tiempo y buscar el parentesco psíquico y espiritual que uno requiere. Nunca es un error buscar lo que uno requiere. Nunca. (Mujeres que corren con lobos).

 Le dame en bleu-Hubert Deniset Cheverry

Un pez que se muerde la cola, es decir la eternidad, es decir lo inalcanzable, repetir y repetir, el día de la marmota, lo de siempre, decir lo ya dicho, decir lo ya dicho, es decir, lo ya dicho, lo que yo te diga, ingenuidad de revisar las estadísticas, lectores curiosos, curiosos que no leen, cuota de comprensión, de comparación, de conciliación de lo (pretendidamente) dicho y lo (naturalmente) entendido, enfrentamiento de voluntades, es decir la libertad, uno escribe lo que quiere, cuando quiere y otro lee y entiende lo que quiere y cuando quiere si quiere, y si no, no, es decir la anarquía de las letras, la suprema libertad, el supremo yo me lo guiso yo me lo como, el lenguaje como un pasquín mojado por el viento, austera manera de no decir nada, es decir nada, una convocatoria de música y color, colorines, es decir lo digerible, lo que conmigo va, lo mío, yo, mí, me, conmigo, el amor reducido a vagos sonidos convocados a una romería, la mano acariciando su pelo, amarla frente a un espejo, mirándonos, vernos en nuestro deseo desnudo, esos dos somos, ese único ser que gime, suspira, hipa, llora, ríe, se estremece, se busca, tantea la piel, los íntimos secretos, descubrimiento del placer, besos en recónditas esquinas del alma, la confabulación de la seducción, ámame sin medida ni clemencia, deja todo y ven, solo para mí, pertenéceme, ilusa pretensión de quién nada tiene, un pobre sentado en la puerta de la catedral, nada tengo, nada soy, pájaros en vuelo, fotografía de estorninos en el cielo de Berlín, fotografía de estorninos sobre Central Park, ¿son los mismos?, mi mirada, ¿es la misma?, ella rompiendo porcelanas, rabiosa en el silencio, resignada en el destierro, reyes desfilando en el sepelio, perfume de flores rojas, se estruja las manos mientras mira el horizonte oscuro, desnuda por las habitaciones del castillo, abriendo y cerrando la puerta de salones sombríos, húmedos, no está allí y lo saben sus caderas meciéndose sin eco, sus senos que sopesa sin otro tacto que el hastío, abre las piernas y el viento las transita, se mira en el espejo, sola, se tumba escondiendo la cara en la almohada, escucha el eco de su propia risa, el espasmo en el recuerdo, la soledad colgada como un crucifijo pasado de moda, el invierno volverá como un lobo, un flor mustia en un vaso seco, un gorrión muerto en la ventana de atrás, un libro abierto en la página 127, una foto amarilla enmarcada, un reloj imperioso, la pasión en la cesta de las pinzas del tendedero, lo que fue, roto, descascarillado, respiro es decir vivo, es decir aún, es decir un pez que se muerde la cola, la vida es esto y lo descubrimos cada día, sin rebeldía, sin hacer otra cosa que quejarnos, qué otra cosa podemos hacer, cambian los tiempos, estamos en el borde de un cambio magnífico (no quiero decir que sea bueno o malo, no sé, no llego, es decir hablo, solo eso) se rebelan los pueblos, Túnez, Egipto, Yemen, Libia, ¿Marruecos?, caen tiranos, nuestro propio tirano somos nosotros mismos, nos esclavizamos, nos tenemos escondidos, nos torturamos, nos hemos desayunado la llave de la celda, hemos renunciado a buscar la felicidad, la felicidad es estar vivos, es decir tenemos lo que nos merecemos, los poetas son los grandes mentirosos del lenguaje, son espectros, lengua muerta, fantasmas que copian sentimientos enterrados, invocación de una magia antigua, no, huellas de antepasados, lo ya dicho, lo ya sentido, lo de ayer, hoy no existe, mañana está a un millón de años, la felicidad no está en el mañana, hay un rescoldo de cenizas frente al altar, no sabemos dónde está el cielo, arriba o abajo, dónde, dios es Dios, es una pregunta, es decir lo que nadie sabe, demasiado para un viernes, qué dice este capullo (eso si has llegado hasta aquí), esta es una página de cuatro (puedo decir sus nombres) que aprecian lo que tiene de reflejo de lo que son, que sobre todo se leen, no os enfadéis pero escribo solo para mi, esos cuatro son yo, somos uno, uno más uno es uno, así hasta cuatro veces, como mínimo (has dicho cuatro, no te rajes ahora), amo a cuatro, no a la vez, nos amamos en ese ser uno, sin dobles sentidos, con pureza de alma y cuerpo, comunión de emociones, de reacciones, del sinsentido de creer lo que no vemos, de vernos desnudos y frágiles, sensibles, únicos, acto de amor frente al espejo, pasión en esta metonimia que me descubrió S y que nunca podré agradecérselo bastante, cuando alguien logra que descubras tus desiertos, tus oasis, tu peor y mejor tú, tu esencia, lo mejor de ti mismo…he vuelto a enseñar el culo, hala, me visto y me voy, mañana más, quizás. 

 David Cutter
 

8 comentarios :

Libélula dijo...

un.... una.... es decir.... qué dijo??????


Wow.... si supiera escribir escribiría... nadie tampoco me enseñó a respirar....

regreso luego, tengo que levantar una demanda en contra del a b e c e d a r i o

Sí, a veces - o a diario- dliro un poco = mucho ^_^

virgi dijo...

Estorninos sobre el puente de Córdoba, sobre Madrid la otra tarde. He de comprobar si también sobre la araña de Bourgeois.
Un oasis de besos.

Pedro dijo...

Libélula, exacto, eso es.

Pedro dijo...

virgi, sobre ese puente de Córdoba me he bebido la noche, en Madrid, ya ves, me he bebido mil cubalibres, bajo la araña de Bourgeois corro ajeno a estorninos y otras especies, demasiado ocupado en respirar. Besos sin camellos

Nikté dijo...

Pues es una pena que usted solo ame a cuatro, supongo que solo tiene cabida para cada uno de los ventrículos y "aurículos" de su corazón. En este caso, me permito la osadía de solicitar la aorta que está muy bien comunicada, y así sería el cinco; aunque este no me gusta, ya sabe, una es algo cabalística y prefiere el siete u el doce u el diez.

Frente al espejo, unnn. Es un último recuerdo, el mío, yo no se si el de usted, y eso que empezamos sin ganas, es lo que trae la edad, y después mire como terminó, que hasta terminó, y la ginecóloga se empeñó hace unos días en recetarme una crema lubricante trás el diagnóstico de una leve atrofia vulvo vaginal, y dije que no, que ya pa qué, y mientras ella se distraía con unos estorninos que se refugiaban del frío entre las tapas de su recetario, la aquí- una de vuestras fieles y queridisimas amapolas- sacaba del bolsillo un gorrión pa darle de comer, que era ya su hora.


Ains, feliz viernes;a mi me queda un rato.

PD: Se ha desnudado muy bien, ahora tapese que no quiero que pille un resfrío con la corriente.

¡¡¡Niño, cierra esa puertaaaaa!!!

Pedro dijo...

Nikté, como mínimo, eso he escrito (y reitero ahora), como mínimo. Es una forma de hablar, donde caben cuatro caben cinco, si nos apretamos un poco podemos llegar a nueve o diez, lo apoteósico, una multitud amorosa, una orgía sentimental, la pera limonera (cómo se pueden querer diez mujeres a la vez…y no estar loco, que cantaban las maracas de Machín).
En cualquier caso, usted, bella princesa, tiene asignada no solo la aorta, sino parte de un pulmón, el pico del hígado, veinte arterias y, cómo no, siete (y sus múltiplos) besos intensivos.
Frente al espejo, el cine ha hecho mucho daño al acto amoroso, que te miras esperando encontrar el reflejo de la Jolie (un suponer) con el Pitt (en un alarde máximo de imaginación) y…pues eso, que no hay photoshop visual, que é lo que é, y gracias, qué, en general, a uno (léase yo) le excita, le encanta, le, pero que a una (léase lo que se quiera) pues depende (hay quién dice que sí, hay quién dice que no, hay quién no dice ná) y metidos en faena ya se despliegan todas las habilidades (lo del pañuelo de seda también está bien), mucho mejor (dónde va a parar) que el polvo tradicional, sin despreciar un buen misionero, un aquí te pillo aquí te mato, a la remanguillé, mátate tú que yo me mato luego, en fin, eso, infinitas posibilidades, que lo triste es la inactividad (voluntaria o involuntaria, qué más da) que dale alegría a tu cuerpo Macarena, que hacen falta más cremas lubricantes para el cerebro, que las monjas han hecho mucho daño al acto en sí, que no hay actos, que hay una gran escasez de actos (si no, de qué voy a estar yo aquí escribiendo chorradas), que los curas (algunos) también…este tema se explica por sí mismo por lo que no voy a decir más (ni menos), que mi ginecólogo particular hace tiempo que no me receta nada (ni voy, pa qué), que la última vez que fui me hizo un tacto rectal (estás fenomenal, Pedro) y tampoco es cosa de aficionarse, que prefiero otros tactos, es un tema que hay llevarlo con el suficiente tacto, de momento me visto, beso tu mano y sigo con la faena.

Nikté dijo...

Jajajaja
Me tienes que detallar como se hace lo del pañuelo de seda.
Jajajaja

Lo que me he reído

Que te quiero, leñes.
Como la doña Rogelia, jajaja

Por cierto, hoy me han llamado señorita Rotenmeyer, jaja

Toy traumatizada.

Y es que aquí tenemos to los días orgías mentales, que ni te cuento.

Por cierto, de debo una, una muy especial, no me refiero a la orgía.

Yo le beso a usted sus pieses y hasta sus calcetines.

Bueno, me voy ya que solo he entrao pa leerlo, jajaja

Pa qué se va entrar si no?

mabel g. c. dijo...

Estoy un poco escamada con esto del pez que se muerde la cola. ¿Qué cenaste anoche? ¿Sopa de letras? ¿Y eso de la refracción en el espejo? Yo no me reflejo, pero puedo salir tranquilamente a la luz del día, jajaja..., y no es necesario parapetarse tras los crucifijos.

Te ha quedado requetebién la verborrea, me ha tenido pasmada hasta la última palabra (qué pa-ciencia, ¿no?).

No sabía que había estorninos en el Central Park, creía que los pájaros de NY eran todos de cuerda, como los juguetes antiguos.

Un beso.

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