18.4.10

The Pacific (Lanzarote 7)

El primer día estaba resultando demasiado ajetreado, decidí retirarme a la siesta. Durante el trayecto hasta mi habitación vi no menos de cuatro hombrecillos sentados bajo una palmera, en el mini golf, en la punta de una sombrilla y en la T del letrero de Talasoterapia. No hace falta que repita sus palabras.


Entré en el cuarto con prevención, no sabía qué podía encontrarme ahora. Una señora estaba pasando el aspirador.

-¿Es usted dominicana?
-No señor, africana.
-¿Le gusta su trabajo?
-Sí, jefa es buena, no se mete mucho conmigo, no agobia.
-¿Está contenta aquí?
-Sí, también está marido, hijos. Contenta.
-Me alegro.
-Antes todos los días llamando por teléfono a casa. Los hijos, mamá te echamos en falta, no tengo zapatillas, necesito una camiseta. Aquí estudian, estamos juntos, marido también trabaja en el hotel. Contenta.
-Muchas gracias, señora.
-Buenos días, señor.

Se fue.
Las cortinas corridas proporcionaban una agradable penumbra. Tumbado sobre las sábanas me invadió un dulce sopor.

Soñé con el regreso. Soñé cuando buscaba frutos entre las zarzas lánguidas, cuando comía uvas y los ancianos paseaban en campos de urces infecundos.
Por el arroyo de mis sueños cruzaban los arrieros, un diván era un reino, sobre él descansaba una diosa que antes fue un pájaro, que antes una niña desgarbada.

Alguien tocó con los nudillos en la puerta. Desperté. Sorprendido vi entrar a la protagonista del tercer episodio de The Pacific (3). Se cubría con una leve bata estampada de amapolas. Me miró sonriente. “Hello”- dijo. Se quitó la bata y se deslizó entre las sábanas y mi cuerpo alborozado. Hablaba en inglés y no entendí bien qué intentaba decirme pero nos alborozamos varias veces. Después dormimos abrazados.

Al despertar la chica ya no estaba ahí pero sobre la almohada otro hombrecillo, ¿el mismo?, barbudo, con un absurdo sombrero marrón repetía la letanía “aún no es tarde, aún no es tarde”.

Todo aquello estaba resultando muy extraño.
Mi memoria no tenía memoria.
Mi corazón ya no estaba en Lanzarote, miraba y no veía, las llamas de la desesperanza habían prendido en las cortinas.
Era el momento de descansar en mitad del incendio.
Me dormí plácidamente.


(3) The Pacific es una serie norteamericana que estrenó Canal+ el mes pasado. La estoy siguiendo y me parece extraordinaria.

11 comentarios :

ybris dijo...

Sobre el ostinato del "Aún no es tarde" y del fondo de hombrecillos brilla con luz propia tu sueño como poema perfectamente rítmico:
"Soñé con el regreso.
Soñé cuando buscaba frutos
entre las zarzas lánguidas,
cuando comía uvas
y los ancianos paseaban
en campos de urces infecundos.
Por el arroyo de mis sueños
cruzaban los arrieros,
un diván era un reino,
sobre él descansaba una diosa
que antes fue un pájaro,
que antes una niña desgarbada."

Caramba con Lanzarote.
O contigo, mi genial amigo.

Un abrazo.

virgi dijo...

Admirado don Pedro Glup, parece que el río de lava incandescente de los hombrecillos no termina nunca...¡mira que he estado en esa isla y nunca los he encontrado!
Y yo yendo al Teide últimamente (deseando que tuvieran alguna relación volcánica) por ver si se me aparecía alguno...
¿Es que sólo se acercan a los prodigios, esos que se queda una alelada cuando los contempla?

Como tú, mismamente, portentoso una vez sí y otra también.
Besitos (¡tantos!)

Mirada dijo...

¡qué maravilla!
Extraordinario.

Mirada dijo...

Tu escritura es extraordinaria, si, pero se me quedaba por decirte que tu playlist es espectacular...
Gracias por tanta maravilla.

Nikté dijo...

Cuando dejó de ser pájaro para convertirse en una diosa...eso no lo tengo muy claro, pues nunca debió de dejar de serlo, tal vez sea pájaro, diosa y niña desgarbada- todo a la vez-si no, cómo pudo alborozarse tantas veces, debió de ser una por cada una que la constituyen.

El hombrecillo me cae bien, yo le haría caso.

ana p. dijo...

Entre hombrecillos y fenix....
apasionante viaje...
eres como alicia con conejo posmoderno. Un beso

Anónimo dijo...

Lo siento, no te puedo comentar.

No tengo tiempo para hablar de tanta tu poesía, si aún es tarde o no, de volcanes y sus consecuencias, de vacaciones oníricas y de las otras, de series de televisión.

No tengo tiempo casi ni de hacer la digestión de este y el otro Aquí. Si lo hiciera, si además de ver, oir, leer/te, te comentara, mis hijos no comerían, no pasearía a mi perro, no leería otras cosas, no vería películas, no de casi nada.

Así que eso, no te comento. Tu sabes ¿verdad?

La Pili.

Palmera dijo...

No ser´as ,t´u, Pedro, la versi´on masculina de Blancanieves( aunque supongo que te habr´as tra´ido algo de colorcillo de la isla,¿no?, que buena falta te hac´ia con tu color pared blanca reci´en pint´a y ol´´e)y esos hombrecillos que te recuerdan constantemente aquello, los 7 enanitos que te velan y esperan que un "milagro" te despierte?.
La "princesa" despu´es de recorrer un largo camino laber´intico y espinoso quiere disfrutar de lo que le queda de camino, oliendo las flores y degustando los frutos que encuentra en su paso.
"Asi cada mañana de mi vida traigo del sueño otro sueño"(Pablo N.)
Oye, aquel beso que te lleg´´o por fin no recuerdo que te lo enviara, creo que se escap´´o...Ah!, se me ha escapado otro, te dejo, a ver si lo alcanz´o, que se me ha marchado sin peinar...

gaia07 dijo...

Andas entre diosas y hombrecillos, entre pájaros y minotauros, entre mujeres con aspiradora y hojas de endrino en el pelo…
¿Estás seguro que viajaste a Lanzarote? Aunque el Sur a veces puede ser un universo paralelo.

Besos.

mabel g. c. dijo...

Ay, menos mal que siguen contigo esos hombrecitos barbudos y ahora con sombrero. Acabo de aterrizar de la pesadilla más absurda: tus hombrecitos invadían mi casa y le daban la vuelta, la hacían girar de modo que el sol ya no salía por la misma ventana de siempre... Y me dejaron mirando hacia el sur, que también existe...

Estoy intrigada, ¿finalmente fue un viaje de placer...? Al menos parece que en los sueños sí. Y qué será este no sé qué, que me carcome... Oh, cielos, qué horror, si me parece que estoy celosa. No me lo puedo de creer, esto tb tiene que ser obra de esos "hombrecitos", porque no tiene sentido ninguno.

Sigue, sigue... Esto me está afectando, pero estoy absolutamente enganchada. Más, más...


Jajajajaja... Besos, ligón de ensoñaciones.

Mayte dijo...

Y la memoria traiciona dicen...no lo sé de cierto, a mi la tuya me parece tan avisssspada :p

Biko!

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