19.2.10

El trayecto del rinoceronte (3)

Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna, rebasa el irrisorio
contenido del vaso. No beberé ya más hasta tan tarde: otra vez soy el tiempo que me queda.
Detrás de la penumbra yace un cuerpo desnudo y hay un chorro de música hedionda dilatando las
burbujas del vidrio. Tan distante como mi juventud, pernocta entre los muebles el amorfo, el
tenaz y oxidado material del deseo. Qué aviso más penúltimo amagando en las puertas, los grifos,
las cortinas. Qué terror de repente de los timbres. La botella vacía se parece a mi alma.

De "Laberinto de fortuna" 1984 .-. José Manuel Caballero Bonald 


No, claro, no me he quedado mudo, no me suelten la mano que nuestro tiempo sigue aunque no lo tengamos, aunque sea él quien nos tiene atrapados en calendarios, en agendas repletas de citas vanas pero que nos alimentan, en hablar de deporte, de Windows Siete, de ponencias o de líneas que se pierden en las azoteas de un edificio que nos contiene y alberga mientras los que nos quieren, o nos conocen, o nos soportan, o nos recuerdan, dan vueltas por la casa, por la calle, por la ciudad ajena, por este mundo tan pequeño que mira a otros mundos, el suyo se quedó aburrido y ya conocemos tanto de tantos que nos llenamos de la ignorancia de un nosotros que antes, porque antes es un buen título para una canción, para un bolero, para una excusa, para una indulgente forma de cerrar los ojos a los brazos abiertos sobre la cama como un ataúd, como un desierto, como una mazmorra, como una fiesta de gritos y besos y pasión - nos van a oír- y que nos importa si, a veces, tú, o yo, no nos encontremos, si tú, y yo, sabemos, sabemos qué, sabemos aunque y a veces soñamos con escalerillas de avión y cómo será, y si…, y luego el teléfono, o algo urgente, o un ruido metálico nos distrae y ese cuadro está movido. 

Claro que lo sabemos y qué podemos hacer excepto subirnos a todas las nubes que pasen vacías hacia Marte, cambiarnos de ropa, habitarnos de hábitos, desvestirnos de presencias, encerrarnos en esos ojos cerrados que decía y creo que mis palabras se retuercen para que entendamos no entendiendo o puedo hablar más claro pero sería menos poético, quizás más crudo y perderían sentido estas potencias que no sabemos cómo se mantienen si no..., sí , si este piano que escucho me dice que no debo retocar ni una palabra y dejarlo ya, tal cual, esta mañana lluviosa en la que escribo porque, sin saber cómo, esto forma parte de mi realidad, aunque no pueda más que leer el corazón de unos ojos mirando desde no sé donde, ni muy bien por quién, porque Cortázar me dijo dónde estaba la Maga, el espejismo, el espejo, el reflejo de un arroyo en el que nunca beberé, en el que nunca podré meter las manos para refrescar la frente caliente por el sol, en el qué cuando comienzo a comerme los puntos puedo considerar que ya, recoger los bártulos, preparar las maletas, dejar el mensaje sobre la mesa, apagar las luces, mirar alrededor y cerrando la puerta con cuidado salir a la lluvia.( Pedroooo, ¿ nos vamos? / síííí, termino ya.) conectar la bomba de relojería, subir al coche, derrapar en las curvas y a lo lejos escuchar la explosión del mundo que se rompe y las llamas arrasando el barrio, la ciudad y the end, Fin, violines y los créditos sobre la pantalla blanca de ese cine de sesión doble al que íbamos de niños, ay, terminó el trayecto del rinoceronte.




7 comentarios :

Eva- La Zarzamora dijo...

Jajaj Soy una bestia.
...
acepto
críticas
rencores
comentarios...
E piove é ...
Bacci anche e sempre.

Mirada dijo...

Pedro, cuánta velocidad en el último trayecto...
:-) me gusta el ritmo y la poesía de los dos partes iniciales.
Esta es como si nos fuese a embestir el rinoceronte.... (pasa, toro ... pasa....eing!!)
Buen día, hoy llueve, mucho, y sin sol no saldrán los arco iris, muchas sonrisas para ti.

ybris dijo...

¿Mudo tú?
Nunca, aunque no hables.
Desde este mi pequeño mundo me asomo al tuyo siempre que puedo para no caer en tentación de aburrimiento y aceptar humildemente la visión de los grandes que aceptan la niebla para sumergirse en la poesía.

Abrazos.

Ventana indiscreta dijo...

Antes.
Da rienda suelta al antes y te vendra un bolero, sir Peter, un bolero de sábana blanca y mar alveolado.
Antes. ¿Por qué?

Besos de calendario de instantes.

Arantza G. dijo...

Nefelibata sentada en la parada de las nubes vacías...
El trayecto será dificultoso pero productivo.
Un beso

virgi dijo...

Pues no mires atrás, no sea que te nos conviertas en estatua de sal y no puedas escribir estas maravillas: "un ruido metálico nos distrae y ese cuadro está movido", "todas las nubes que pasen vacías hacia Marte" o "puedo hablar más claro pero sería menos poético"...

¡ay, chico, no corras tampoco!...¡uf, cuántos consejos, vaya una moralina con la que amanezco!

gaia07 dijo...

Lo que yo te decía. Este trayecto es mucho más interesante que el soñado.
El barrio, la ciudad arrasada, volveras a crearlos cuando te cruces con unos ojos cerrados o una boca abierta.
Besos.

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