Principio del placer en martes.
¡Las abejas sonoras, los pastos, el estruendo
del río bramador acorralado, los difuntos
ecos del viento que partió gimiendo
con tu enorme cadáver, y ardió los juncos
con llama tan veloz que aún está ardiendo,
con ceniza tan cruel que aún están truncos!
Donde hubo razón de frescos vinos,
de panes floreciendo en la alborada,
de reluciente fruto mantenido
en remotos estrados cristalinos,
hoy sólo queda una sombra desgarrada
y tus restos luchando con mi olvido.
Gaston Baquero.
Mujer que tiene mi cabeza sobre un plato, la sangre coagulada con mi otoño, canto de serpientes que amenazan, galeón de plata en las riberas, tesoros enterrados de recuerdos, descaro de ademanes, tu cuerpo delgado, desnudo sobre el mío, que me lamías los dedos inquietos, que tu lengua me encontraba la inocencia, que cegabas mis ojos con pañuelos de seda, me cegabas, me hacías tuyo, juguete entre tus muslos, me arrollaba tu sed, tu grupa airada, el hambre que dejaron en tu espalda los amantes inexpertos, nombres que odiaba, escribo para inventarme los fantasmas, para que coma el mío, que no se vaya, principio del placer que nos cegaba.





































































































