Armando Veve

domingo, 10 de octubre de 2010

Pau Casals


Pau Casals
De Wikipedia, 
Pau Carles Salvador Casals i Defilló (El Vendrell, 29 de diciembre de 1876 - San Juan de Puerto Rico, 22 de octubre de 1973), más conocido como Pau Casals, y también como Pablo Casals en Latinoamérica y el mundo anglosajón, es unos de los músicos españoles mas destacados del siglo XX. Por su incomparable desempeño como instrumentista del violonchelo, Casals es considerado uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.
Una de sus composiciones más célebres es el "Himno de las Naciones Unidas", conocido como el "Himno de la Paz", compuesto mientras residía en su segunda patria, Puerto Rico (donde había nacido y se había criado su madre), y donde residían otros españoles renombrados internacionalmente, tales como Juan Ramón Jiménez y Francisco Ayala. Magnífico director de orquesta y notabilísimo compositor, Casals fue siempre un artista completísimo, con la más férrea disciplina y la dedicación más profunda a la música.
Además de reconocérselo por su imponente obra musical, Pau Casals destacó en todo el mundo por su activismo en la defensa de la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos, que le valieron prestigiosas condecoraciones como la Medalla de la Paz de la ONU y ser nominado al Premio Nobel de la Paz. Casals también manifestó públicamente su oposición al régimen franquista y su deseo de ver una Cataluña no necesariamente independiente pero con un grado alto de autonomía (vid. cap. V de sus memorias, dictadas originariamente en francés a Albert E. Kahn y traducidas al catalán como Joia i Tristor).
Pau Casals murió el 22 de octubre de 1973, a la edad de 96 años, en San Juan de Puerto Rico, a consecuencia de un ataque al corazón. Fue enterrado en el Cementerio Conmemorativo de San Juan de Puerto Rico.
El 9 de noviembre de 1979, restablecida la democracia en España, sus restos fueron trasladados al cementerio de El Vendrell, su población natal, donde actualmente descansan.
En el centro de El Vendrell se ubica la Casa-Museo de Pau Casals, y en el barrio de San Salvador de la misma población, la sede de la Fundación Pau Casals, con otra casa-museo frente a un auditorio bautizado con su nombre, y con un busto realizado por el escultor Josep María Subirachs.


Así andamos, vamos y venimos, gemimos en medio de la nada, desconsuelo, vacío, silencio, eso es algo.

¿Qué es todo esto?
¿Tiene sentido?
¿Qué ocurre bajo los puentes del alma?
¿Quién callará los gritos?
¿Qué materia nos llenará el dolor, la ceguera, el hueco inmenso?

No grito como antes, que me duele el musgo entre los dedos, la saliva, la dorada abulia de las tardes cortas, de las noches largas, Finisterre a lo lejos, la hartura, la rabia, las ganas de bajar la persiana e irme lejos, el hospedaje del miedo entre las ramas del  domingo, el brindis al sol de estar tan vivo, tan sano, con la cabeza despejada.
No te rías, mala.


sábado, 9 de octubre de 2010

Mezz Mezzrow



Really the Blues 

La autobiografía de Mezz Mezzrow


Publicada por primera vez en 1946, esta autobiografía fue una emocionada llamada, dirigida a los jóvenes blancos alienados, para que se atrevieran a explorar el mundo de la cultura afroamericana y el jazz. Su padrino espiritual fue Mezzrow, músico, contrabandista y traficante de la mejor marihuana de Harlem..

Su historia, escrita junto a Bernard Wolfe en el argot, libre y fluido, de los hipsters que poblaban lo que Jack Kerouac bautizó como “La Gran Acera Negro Americana del Mundo”, nos habla de un chico blanco que se enamoró de la cul tura negra y aprendió a tocar el clarinete en los reformatorios, prostíbulos y garitos de su juventud. Atraído por la revelación del blues, siguió el rastro de la música por las calles de Chicago, Nueva Orleans y Nueva York hasta alcanzar el auténtico corazón del alma norteamericana.

Mezzrow fue quizá mejor traficante de marihuana que músico de jazz, pero comprendió tanto la música como la raza que la engendró. [...] Mezz tradujo su experiencia para jóvenes de los cuarenta y los cincuenta como Kerouac, Allen Ginsberg, Neal Cassady y John Clellon Holmes, e inspiró no sólo sus vidas sino también sus obras; un legado de un valor incalculable.

Del prólogo de BARRY GIFFORD


Garaje.

Mi ciudad se ha vuelto insegura, con robos a plena luz del día, atracos a sucursales bancarias, agresiones a pacíficos ciudadanos.

No soy especialmente valiente, pero nunca he tenido miedo, pienso que no se puede vivir con miedo. Aunque mi aspecto es vulgar y no destaco por nada en especial -en un campo de fútbol las cámaras de Canal + nunca me enfocarían-me ayuda mi complexión física producto de tantos años practicando deporte, me siento tranquilo.

Mi garaje tiene la entrada por una calle no muy transitada. Esta mañana he ido a buscar mi coche ya que me iba de paseo con mi señora. Era temprano y al ser domingo todo estaba desierto. Al girar la calle la he visto. La señora se apoyaba en un bastón, toda vestida de negro caminaba con cierta dificultad. Pobrecilla –he pensado- a lo que se llega. Mientras sacaba las llaves del bolsillo de la chaqueta me he cruzado con la anciana. No sé cómo ha sido, el primer golpe me lo ha dado con el bastón en la cabeza, por la espalda, después me ha golpeado por todo el cuerpo, también me ha dado patadas. Me ha robado la cartera y me ha dicho que no diga nada que la próxima vez puede ser peor. Después se ha marchado cojeando calle arriba.

Usted, ¿Conocía a esa señora?

Pues no, no la había visto nunca. Y, la verdad, me da rabia. No es por el dinero pero es que me ha metido el miedo en el cuerpo.

Venga, venga, no llore, le puede pasar a cualquiera.

Ya.(y sigo llorando)

(Lo siento, hoy no sabía qué colgar, no acababa de dar forma a esta historia, va tal cual.)



viernes, 8 de octubre de 2010

Los Lamed Wufniks

 Los Lamed Wufniks

Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso en otra región del planeta, que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. Si no fuera por ellos Dios aniquilaría al género humano. Son nuestros salvadores y no lo saben.

Esta mística creencia de los judíos ha sido expuesta por Max Brod.

La remota raíz puede buscarse en el capítulo dieciocho del Génesis, donde el Señor declara que no destruirá la ciudad de Sodoma, si en ella hubiere diez hombres justos.

Los árabes tienen un personaje análogo, los Kutb."

(Del Libro de los seres imaginarios. Borges)


¿Qué pasa?

No es que esté cansado, que va, estoy con un cuchillo entre los dientes, salto como un gato del monte, como un pendenciero atento a una mirada quizás más larga… 

Tú ¿qué miras?

a una voz a destiempo… 

Tú ¿qué dices?

que salto la barrera y no me paran, que no hay toros, ni gigantes, ni señores de negro, ni un paniaguado vestido de colores… 

Inténtalo y te rompo el alma.



jueves, 7 de octubre de 2010

Grito y no es falta de respeto

Lo abstracto.

De vez en cuando
un vicio nuevo me invade y miro la hora
porque se ha vaciado la alcancía,
mis besos rebotan por las paredes
y mi mera ilusión es ese hábito
que escapa de la escasez y se regodea
solo, como un altivo gusano,
y me como los dedos de mi amante
que no me amó, y me lamento
de la humedad que da eso en la mirada,
y me pongo frenética aupándome para verlo
todo más lejos, y me acuso de divinizar
lo que toco con el ojo, y me
asusta llevar la incertidumbre
en los besos, y me pongo celosa
porque soy olvidable.

(Concha García)



Grito y no es falta de respeto, no, es puro orgullo, que me planto aquí, de pie y digo, o no digo, según quiera, que me sobran palabras, voces y mentiras, que me las contaron todas, de todos los colores y medidas, que me juraron verde y no era, que me pintaron tigres y eran ranas o humo o algo de lo que todavía no sé el nombre. 

Estoy en ello.

Miro a derecha, a izquierda, la vida pasa saltando en zuecos embarrados. 

Estoy aquí muriéndome de ganas.

Grito.

¡¡¡Grito!!!



miércoles, 6 de octubre de 2010

Schönheitsfehler

Lo que en verdad queda de mí
es justamente eso: mi ausencia.

(Ted Hughes)


Aquí, plantado ante el hoy para mañana me siento cansado, me sobra palabrería, recursos, trampas, me falta sentimiento.
Miro hacia atrás y la mayoría de lo que leo/veo me parece ajeno, lejano al menos, no sirve, está el ahora y este ahora necesita algo nuevo.

-¿Has leído lo de los Beatles?
-Sí. Qué corto ¿no?
-Bueno…(Puff, qué tristeza)


Escribo para mí, claro, pero hay momentos que no (me) entiendo nada. Creo que llevo demasiado tiempo aquí, utilizando palabras que no pueden contener la realidad, mundo imaginario del que solo veo el marco de la ventana, el paisaje está ahí, lejos, inaccesible, no sé describirlo.

Con una faccia imprestata/ da un altro, che - se ti fa comodo/ d altra parte vorresti la tua/ da offire a quel pubblico,/ che ti guarda come a Carnevale/ si guarda una maschera,/ ma intanto sa che tu/ non sei cosi.(*) canta Paolo Conte y así me siento. No con una cara prestada sino con una máscara que he elegido y que no me sienta bien, no estoy cómodo, me hace sudar, me aprieta la goma en la nuca.

Son ciclos, lo sé, un sube y baja según el clima emocional, los estímulos externos, los internos, la lluvia, impulsos que determinan el humor, la apetencia de seguir en este rincón perdido en otro rincón, en otro rincón, hasta millones y millones de rincones. Qué trabajo tan absurdo.

-¿Has leído lo de los Beatles?
-Sí. Ya no te comenta PaquiLou ¿no?
-No, hace tiempo…(Puff, qué desilusión)


Pues eso, que Paolo Conte canta: Con una cara tomada prestada de otro, se te hace cómodo; aunque por otra parte querrías la tuya para ofrecérsela a ese público que te mira como en carnaval se mira a una máscara sabiendo sin embargo que tú no eres así.


Cómo me gustaría ser como escribo, es decir irreal, es decir, nada. O ser, al menos, un Lamed Wufniks. Mañana será otro día.

-¿Has leído lo de los Beatles?
-No, no sé leer.
-Ah, vale, vale…(eso era)

martes, 5 de octubre de 2010

Muy urgente.


¡¡¡Alto, alto, que paren las linotipias!!!

Queridos lectores, y lectoras, estaba a punto de preparar el post de mañana, enfrascado, cuando un agudo dolor en la curcusilla, un no sé qué, me ha prevenido sobre que algo realmente importante pasaba en este mundo nuestro, tan atribulado, tan inestable. 

He dejado de lado mis habituales y absurdos temas sobre pactos de Letrán, muertes de individuos que nadie conoce, problemas matemáticos no resueltos, y otros absurdos peñazos con los que deleito al personal y me he topado de bruces –literalmente- con esta noticia: 

Belén y su hija, solas en casa

No he podido más, además de enviar mis condolencias a Tele 5, de llorar durante más de 65 minutos y de avisar a mis  mejores amigos, y amigas, he rezado varios padrenuestros (o como se escriba) y lo transcribo tal cual.

De Beatriz Cortázar (el 04/10/2010 a las 20:43:48, en rupturas famosos)

Ni un mes ha estado la familia unida en la nueva casa de Paracuellos del Jarama. Muy poco tiempo para haber podido disfrutar del nuevo barrio o colocar todas las estanterías. No es la primera vez que pasa pero sí la primera que Belén Esteban se queda sola con su niña Andrea en la nueva residencia que compró años atrás y a la que se mudó hace muy poquito una vez terminaron las obras. Todo iba más o menos bien hasta el pasado viernes que apareció en "DEC" Arantxa Contreras quien aseguró había mantenido un romance de dos meses y medio con el marido de la Esteban y acompañó su testimonio con SMS y detalles de lo más gráficos recordando sus encuentros amorosos y como él un día antes de su boda con Belén le aseguró que si ella se lo pedía sus suspendía la ceremonia. Mira, igualita que la ex de Sarkozi. El caso es que este testimonio debió calar hondo hasta el punto que hubo tensión en el hogar y desmentido por parte de Fran a su mujer. "Todo es mentira" le dijo el camarero mientras hacía las maletas y optaba por abandonar el domicilio conyugal para poner tierra por medio y algo de calma en el ambiente (me cuentan que se ha ido con su padre una semana de viaje y que estarían por el Norte de España hablando y meditando los pasos a dar a su vuelta a Madrid). Belén se quedó sola, en la casa que debía ser de sus sueños, y con su pequeña y su representante Toño que no dudó en coger el coche y estar a su lado hasta la noche del domingo. Es él quien aseguró que Fran se había ido por decisión propia, quien me asegura que Belen nunca perdonaría una infidelidad (da igual que por entonces estuvieran separados) como tampoco entendería esa falta de confianza por parte de Fran a Belén en el caso de que realmente hace tiempo hubiera tenido algo con esa mujer. "Belén ha apostado muerte por mantener esa unión. No imaginas lo que ha aguantado por salvar su relación", me comenta. Lo cierto es que Belén vuelve a estar sola, que las parrillas calientan motores de cara a cómo sube la audiencia cada vez que esta mujer sufre un revés y que media España está pendiente en saber si Fran vuelve a casa, se va a un plató de la competencia o se queda cerrando el bar. Increíble pero real como la vida misma.

Pero ¿dónde vamos?, ¿hacia qué horror camina el mundo?, ¿en qué estaba pensando este chico? No, si es que corremos como locos y luego pasa lo que pasa. Aunque la culpa de todo la tienen las madres que las visten como a putas. 

A este blog entran de allende las fronteras y seguramente no entenderán nada, no sabrán quién es la Princesa del pueblo (habla, Pueblo, habla) pero me van a permitir por esta vez, que entierre a Panikkar o a quién haya fallecido ayer y me concentre en esta lectura terrorífica de esta sin par mujer a la que ya no le pueden pasar más calamidades.¿Me entiendes? (o no)

Ay, que no me la quito de la cabeza, oye, cómo estará Belén (campanas de Belén), pobre hija.
Señor, señoR, ¿qué más le puede pasar a esta chiquilla?

 (El portal)

¡¡¡La madre que los parió!!!  
Qué país. 
¿Saabes?

lunes, 4 de octubre de 2010

Day after day, alone on the hill.





Una pena repta por su ombligo. Ayer
ayer me dijo oblicuamente amor mío y
hoy, hoy tengo que ser áspera con la memoria,
enlazar las manos con ansiedad, tomar cafés,
hacerme cueva o nimiedad.

(Concha García)





Ensimismado, ciego a lo ajeno al metro cuadrado, lo mío, no más, la ventana da a un patio vallado, simulando la vida, en la frente la sílaba fatal, sin respetar las señales, gritando mentiras a la luna, arañando el alma solitaria acodada en el balcón del aire, enroscado en el ombligo del ombligo, con la armadura abollada, por el estigma, el abuelo en un árbol, apilando en la acera las nostalgias arrugadas, pegando carteles en las paredes amarillas, inventando constelaciones con el dedo, enhebrando la aguja que coserá el sudario de los recuerdos, abanicando temores, el miedo a dormir sólo, la cabeza corre, las piernas no, dibujando jirafas desgarbadas, hipopótamos que buscan su espacio de agua, alondras sin alas, la placidez del sueño de un niño, disfrutando la mirada del fin de la tierra que susurra al oído, la voz que habla de lejos, la carcajada desde un fondo de guitarras y palmas desnudas, el vengador puntual cada madrugada, las preguntas mexicanas, la sonrisa uruguaya, el corazón en un plato, la sangre goteando desde el lavavajillas, como un tren que viaja de noche, que paren esta máquina, que dinamiten la vía, es un viaje al infierno –si lo hubiera- y se han agotado los billetes de regreso, aún hace calor, no llueve, caminamos hacia el otoño, quizás pronto llegará un oscuro invierno.
Esto es.
Y me llevo dos. 


domingo, 3 de octubre de 2010

Pactos de Letrán y Benito Mussolini,

Y alguno de ustedes puede pensar ¿Y esto?
Pues eso, los pactos de Letrán y la biografía de Benito Musolinni.
Hoy toca historia.

Todo tiene su aquel, verán, estaba escuchando a Nieves Concostrina (pulsar aquí) en “No es un día cualquiera” (me encanta el programa de Pepa Fernández) y recordé lo que no sabía.
Hay que ver lo que enseña la radio.

Que lo disfruten (después de haber temblado, ¡qué años!).


Pactos de Letrán

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Los Pactos de Letrán o Pactos lateranenses del 11 de febrero de 1929 proporcionaron el reconocimiento mutuo entre el entonces Reino de Italia y la Santa Sede. Los Estados Pontificios, en los que había gobernado el Papa hasta 1870, habían sido absorbidos en la Reunificación italiana, el papa y la Santa Sede habían quedado forzosamente bajo la soberanía italiana. Pero tras los acuerdos de 1929, se restauraba un estado soberano para la Iglesia Católica, Los pactos fueron negociados entre el Secretario de EstadoCardenal Pietro Gasparri en nombre de la Santa Sede y Benito Mussolini, el líder fascista y primer ministroVíctor Manuel III. italiano quien gobernaba para la época en nombre del rey
Existen tres pactos diferentes:
  • Un pacto que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y que crea el Estado de la Ciudad del Vaticano.
  • Un concordato que define las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia, y que se resume en el lema «Iglesia libre en Estado libre».
  • Una convención financiera que proporciona a la Santa Sede una compensación por sus pérdidas en 1870.
A través del concordato, el Papa acordó enviar a los candidatos para el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia antes de tomar el cargo y prohibir al clero tomar parte en la política. Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcioIglesia Católica Romana y declarar a los miembros del clero exentos de tomar parte en el servicio militar obligatorio. Estos pactos garantizaron a la Iglesia Católica Romana el estatus de iglesia oficial del estado de Italia, así como un poder sustancial en el sistema educativo italiano. a las reglas de la
Los pactos fueron revisados en 1984, principalmente para eliminar la religión de estado en Italia.





















sábado, 2 de octubre de 2010

In my life.





Curiosamente, en mayo del 68 yo tenía 68 años, iba con el siglo. Había pasado dos grandes guerras y aquellos alborotos de niñatos consentidos poniendo París boca arriba, quemando coches, inventando frases, no me decían nada. Los Beatles sí me decían.

Mis gustos musicales iban desde Bach hasta la Piaff, incluso me gustaban Polnareff , Gainsbourg, Aznavour, quizás por el idioma, quizás por el contraste o por desentonar. No entendía sus letras, aún así me gustaban los Beatles. 

Mis nietos aprendían a fabricar cócteles Molotof, eludían las porras de los gendarmes, me animaban a descubrir la playa debajo de los adoquines, pero bastante había descubierto en Verdún siendo apenas un mocoso o desfilando con la 2ª División Blindada del general Leclerc por los Campos Elíseos en el 44. Nada comparable con descubrir a los Beatles, dieron una nueva dimensión a mi vida.

Mi mujer se reía. Decía- ay, este hombre, a la vejez viruela. 

Mis hijos estaban celosos de que me gustase lo que les gustaba a sus hijos, aquella endiablada música inglesa de melenudos, tan irrespetuosos, tan deslenguados.

Mis amigos jugaban al dominó y seguían escuchando a Maurice Chevalier, ese carcamal, añoraban a Josephine Baker, una reliquia. Eran unos antiguos.

Cuando fallecí, los Beatles cantaban al mundo su “All you need is love”, aún no se habían separado, no habían asesinado a Lennon frente al edificio Dakota en New York…

-Perdona que te interrumpa- me dice San Pedro- con esta música celestial de órgano que nos entretiene ¿Aún son tus preferidos?

Por supuesto, Peter –entre nosotros hay confianza-, no ha habido otro grupo como ellos. 

Y nos ponemos a cantar aquel “Baby it´s you” que tanto nos gustaba.

Es lo que tiene el Cielo.

Por cierto, a Dios también le gustan los Beatles.




viernes, 1 de octubre de 2010

La Mujer y el Monstruo

Tal y como decía ayer, Jack Arnold rodó en Florida “La Mujer y el Monstruo”.
Esta película está basada en mi vida y me molestó mucho que nadie me hubiera siquiera consultado.
También me molestó el cambio de la ubicación de los hechos, no sucedió en el Amazonas sino en Andalucía.

Lo voy a contar, aunque si no habéis visto la película pierde mucho interés. Os recomiendo buscarla en algún cine de barrio. O aquí. O aquí. En fin.


Todo ocurrió cuando yo era Kay Lawrence, este era mi nombre artístico, mi nombre verdadero entonces era Julie Adams. Al advertir la presencia de unos yacimientos que podrían tener un gran valor a nivel científico, gracias a mis conocimientos sobre fósiles, fui invitada por los doctores Edwin Thompson y Carl Maaia a una expedición por el río Guadalete.

Procuraré resumir. Que mientras los más jóvenes picaban la arena y la tamizaban en las riberas, los doctores, Paco el guía y yo misma estábamos nadando, comiendo embutidos de la zona y bebiendo manzanilla. Un mozo de una localidad cercana que vagabundeaba por allí se prendó no sé si de mí o de mi cuerpo serrano. Era muy feo, la verdad, con unas cejas que le cubrían media frente.

El caso es que este muchacho andaba todo el día chapoteando y nadando a crawl al lado del bote de remos donde acostumbraba a tomar el sol con mi bikini verde. Los doctores se encelaban, no tanto por protegerme de la fealdad del bigardo sino por su ilusa exclusividad sobre mi persona.

 

Total que una tarde especialmente calurosa estaba en el agua, a mi aire, brazada aquí, brazada allá, cuando sentí un roce en los muslos. Me inquieté, el doctor Thompson, Edwin, estaba iniciando un tocamiento en toda regla de mis extremidades inferiores con acercamiento a mis glándulas mamarias. Del susto me desmayé.

Al despertar estaba tendida sobre mi camastro, anochecía. Me sorprendió el alboroto que reinaba en el campamento, el personal estaba muy revuelto, se había corrido el rumor que el chico feo había intentado abusar de mi inmaculado currículo. También me sorprendió mi desnudez debajo de una fina sábana, qué delicados y sensibles podían ser los científicos.

Todo el campamento se puso en pie, armados con los mangos de los picos, con las palas, con todo tipo de herramientas, salieron en tropel en busca del admirador que vejaba, el cual, inconsciente de estos hechos, fumaba con tranquilidad un cigarrillo debajo de un olivo cercano.

El campamento quedó desierto, silencioso, en la soledad de mis reflexiones rezaba para que no fueran muy crueles con aquel muchacho.
Un ruido me sobresaltó, una sombra se deslizaba por el exterior de la tienda de campaña, se abrió la cremallera y asomó el rostro del doctor Maaia, Carl.
El doctor entró y se abalanzó sobre mí. Yo grité, lejos de desanimarle, quiso abrazarme, clavé mis uñas en su rostro, él gritó y se apartó un paso atrás.

En ese momento otro rostro asomó por la abertura de la tienda. -Oh, el doctor Thompson, Edwin-dije. -¿Qué haces aquí, maldito?- masculló Carl. Y de la misma comenzaron un forcejeo que derribó camastro, enseres y los pocos fósiles que habíamos conseguido catalogar.

En aquella confusión asomó un tercer rostro, Paco el guía quiso sumarse al aquelarre. Entró y la emprendió a mamporros con los doctores, los doctores entre ellos y contra él, yo contra los tres. Un maremágnum de puñetazos, patadas, insultos, confusión. A duras penas podía pegarles y cubrir mi cuerpo con aquella sábana de lunares, pero eso sí, gritaba como gritan las heroínas de películas de serie B, o sea, mucho, alto.

Por si fuera poco todo este alboroto, un cuarto rostro asomó, unas cejas desbordadas cubrían su frente, era él, mi enamorado, mi salvador. Salí de la tienda y agarrada a su mano férrea corrí y corrí por aquellos sembrados, entre vides y olivos.

A lo lejos brillaban las teas de la partida de voluntarios qué, en vano, habían buscado al muchacho. Al volver al campamento se encontraron a los doctores heridos y golpeados, a Paco sangrando profusamente por una herida en la cabeza. Llenos de ira elevaron sus gritos a la luna, pensaban que mi enamorado, él solo, había sido el salvaje que los había dejado en ese estado.

Vale, este relato se está dilatando demasiado, termino.

Justo cuando el joven de cejas espléndidas estaba intentando despojarme de la sábana que cubría mis sinuosas curvas mudé, comencé el enésimo cambio de personalidad. Se había cumplido mi ciclo Kay Lawrence, incluso mi ciclo Julie Adams. Sufrí una serie de agudas convulsiones y torné a mi yo primigenio, con mi bigote, mis largos y lacios cabellos rubios, mis músculos descontrolados, mi mal humor habitual. Cegado por la ira que ciega mis actos, de forma violenta e irreflexiva golpeé una sola vez al cejudo, fue suficiente. A grandes zancadas volví al campamento y en el mejor estilo Jackie Chan mis puños parecían molinillos, los doctores saltaban por los aires, mis piernas rompían piernas como cañas ribereñas, una niebla de sangre cubrió mi frente y todo fue un ay. Ay. Y va Jack Arnold y copia mi vida, vaya morro, si no puede uno estar a todo. Es viernes, ya vale, buen fin de semana, muack.




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