Armando Veve

jueves, 22 de julio de 2010

La conjetura de Riemann

La conjetura de Riemann hace referencia a los ceros no triviales afirmando:

* La parte real de todo cero no trivial de la función zeta de Riemann es 1/2.

Por lo tanto los ceros no triviales deberían encontrarse en la línea crítica 1/2 + i t donde t es un número real e i es la unidad imaginaria


Un mundo de @, tan grande, tan chico, tan lejano, tan absurdo. Hablamos con quién no conocemos de lo que no hablamos con quién duerme en nuestra misma cama, hacemos íntimas confidencias a quién no veremos en la vida (quizás por eso).

Tengo un blog.
¿Sí? ¿De qué es? ¿Qué escribes?
…No sé…cuentos, pensamientos, impresiones, dejo música, fotografías.
Qué curioso, qué divertido, ¿no?
Si.

Comunicación global. He puesto un artilugio en la página que indica de dónde vienen los que vienen. Descubro ahí Irán, Alaska, Madagascar, la Selva Negra, imagino que se habrán equivocado, internautas perdidos buscando mujeres desvestidas, curiosos de siglas. Mire usted, este es un blog de emociones, lo intenta (aunque últimamente me está costando la misma vida salir aquí cada día).

Me ha enviado una foto pero creo que es de cuando tenía veinte años menos. Lo sospecho por los coches que se ven detrás. Qué absurdo, si no le veré nunca.

Pero sí te ves. Es un milagro. Ese nombre, ese apodo, nick, como quieras llamarlo, tiene una persona detrás. Y más milagroso, aunque tiene veinte años más que en la foto que te mandó, es una persona increíble, sensible, agradable, interesante, divertida, atractiva, amable, simpática. Vive a 700 kilómetros (o 60 o 6.000) de donde tú vives, tiene un acento diferente, pero es todo eso. Y lo que te queda por descubrir. Además, desde el mismo momento de encontrarte, se produce una intensa y mutua corriente de simpatía, de cariño, de complicidad. También de atracción, tampoco lo vamos a negar, de peligrosa atracción (en mi caso solo me ocurre con las señoras, lo lamento).

No recuerdo qué quería decir cuando he empezado a escribir esto del miércoles. Ah, sí, estos tiempos veraniegos, de vacaciones, en los que nos movemos de acá para allá, son propicios para ampliar nuestro círculo de amistades, para sorprendernos poniendo rostro y voz a esos a los que leemos. Con todo lo que eso conlleva (pues creía que era más joven, más guapa, más alto, más lista, más asequible, más simpática, que era soltero, que no tenía hijos, no sabía que le faltaba una pierna, que se le va un ojo a pasear, es decir, personas normales, como usted y yo).

Por mi parte estaré en Bilbao hasta mediados de agosto. Luego iré a Finisterre donde espero disfrutar de la compañía, del regalo de varias maravillosas personas con las que comparto esta afición a las bitácoras (y otras, confesables todas). 
El día 30 de agosto vuelo ¿dónde?, lejos, hasta mediados de septiembre (no puedo contar todo ¿no?).

Si alguien viene por aquí (mi aquí es Bilbao), si nos cuadra, me encantará compartir una cerveza, un café, un paseo, un arroz con leche, una sonrisa, (no muerdo).

Pues eso, ven y cuéntalo.



Riemann mencionó la conjetura, que sería llamada la hipótesis de Riemann, en su artículo de 1859 Sobre los números primos menores que una magnitud dada, al desarrollar una fórmula explícita para calcular la cantidad de primos menores que x. Puesto que no era esencial para el propósito central de su artículo, no intentó dar una demostración de la misma. Riemann sabía que los ceros no triviales de la función zeta están distribuidos en torno a la recta s = 1/2 + i t, y sabía también que todos los ceros no triviales debían estar en el rango 0 ≤ Re(s) ≤ 1.[1





En el blog de Joselu ¡os lo recomiendo!

miércoles, 21 de julio de 2010

El amante que se comió un zapato.

Una vez estuve enamorado de un zapato. Tanto. Me lo comí, al que hacía su par y a la persona que estaba dentro de ellos. No me duele decirlo, no me arrepiento, no me avergüenzo, es más, lo proclamo, lo esparzo, lo grito frente a un acantilado de ojos incrédulos, haciendo equilibrios sobre el palo de mesana de este barco que va, bah. 

El amor arrolla, es misterioso y fértil, sin cálculo previo, desmedido, incontrolable, avasallador, es una motocicleta que te atropella cuando estás descuidado. Si no es así no es amor, es otra cosa, costumbre, rutina, pobre cariño, necesidad, interés, egoísmo, algo mercantil, un asco, puaff.

Me comí ese zapato, sí, claro. Debo decir que es el primer zapato que me comía. Luego me comí el otro. Un tiempo después me comí a la dueña. Sé que es extraño pero así fue. Quiero aclarar que ella había intentado comerme primero, con lo que fue un caso de defensa propia. Fue gula, lo sé, debí conformarme con morderla de a poco, como antes, como entonces, pero no, se abrió tan magnífica ante mí, onírico pavo real femenino, que me la comí, entera, ñam.

 La digestión fue pesada. El zapato parece simple, sin adornos, pero me costó, sobre todo el tacón, ese mismo que había pisado mi pecho desnudo. Quizás lo he contado antes. Llegaba a sus brazos desde el viento, nos encontrábamos en una habitación en penumbra, me esperaba trémula, vestida solo con esos zapatos, su pelo mojado, nos abrazábamos de inmediato. Me desvestía mirándola, nos acariciábamos ya con los ojos. Saltaba a mi pecho como una pantera pálida y mis piernas resistían esa primera embestida, el ataque que precedía a las manos explorando la piel, los pliegues de los muslos, la cara interna de los brazos, el lóbulo de las orejas, el cuello en el que me demoraba hasta conseguir los primeros suspiros, el ven que yo retardaba, cruel, sus nalgas duras, sus pechos breves, la húmeda circulación en la que nadábamos sabiendo que íbamos a ahogarnos en el deseo, marea creciendo, subiendo por los muebles, la biblioteca, libros húmedos, mesas húmedas, sofá húmedo, palabras que resbalaban entre nuestros sexos tan sensibles hasta que todo eran gemidos y gritos y fricción y pasión, los dos dentro de un horno, abrasándonos, chamuscados, descontrolados, nos besábamos, nos insultábamos, luchaban los labios, los dedos, sudorosos, otros, perdidos, volcándonos, lejos, más lejos, inhumanos, animales que se apareaban y subían, arriba, más arriba, irresistible, cuando estábamos a punto de morir llegaba la explosión del placer y en cada músculo, hueso, piel, venas, sangre, cabello, dientes se producía un terremoto y nos rompíamos en diminutos trozos de amantes amándose, de enamorados enamorándose, perdidos el uno en el otro, exhaustos, definitivamente prisioneros de los cuerpos, enajenados, ambiciosos, egoístas, maldiciendo aquel primer momento que nos vimos y nos encadenamos, qué otra cosa podíamos hacer, qué sino perdernos en nuestros desiertos, en nuestros laberintos, rompernos el alma, el consuelo, la calma, la soledad anterior, la cordura, enajenarnos, enfrentarnos como fieras que defienden su espacio, los límites, que quieren traspasarlos, llegar más lejos, donde nunca, exploradores de tierras negras, subterráneos con grilletes y risas en lo oscuro, con miedo y tangos que advertían, rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido, que extendíamos la alfombra de los reproches, esgrimiendo los agravios, la cobardía de abandonar la tibieza que se posaba en lo obvio, en el ya veremos, en el luego, no quemar las naves, imperfección del claroscuro, rehenes detrás de la puerta, un guante negro sobre su espalda blanca, lenguas de cisnes chupando su vientre, moscas venecianas, errores repetidos, lo táctil frente a la idea, el principio, los remolinos en el pantano de hablar sin decir, tumulto en el mercado, a la salida me comí su zapato, el otro, a ella, me comí a mí mismo y la vida fue ya, es, una digestión absurda, sin paisaje, sin globos aerostáticos fotografiando los instantes claves, magos con sus juegos de manos, diarios detallados de lo que paso, día 17, día 18, el 31, calígrafos chinos viviendo en el cuerpo de un buey, de un burro, de un cerdo, de un mono, hasta aquí he llegado y, querida mía, mi corazón lo partiste a machetazos, guerrera, tutsi implacable, indígena de un país de psiquiatras y jugadores de fútbol, de payadores y comedores de peces, alterada que me alteraste, ausente de la realidad de mi realidad, avisada de mi ardor usas botas de clavos, es inútil, volveré a comerte igual, a bocados, Peter Sloterdijk se pregunta dónde estamos cuando escuchamos música, yo me pregunto dónde estábamos cuando nos apartamos, sin preguntas, sin entrañas, sin reconciliación posible, extraños en nuestros fugaces yo, exiliados de la patria que inventamos, ciegos, malditos para otros amores, cercenada la esperanza, colgada de un clavo en la blanca pared que espera sombras de nubes velazqueñas, aturdidas damas con ropajes enlutados, organistas onanistas, impíos revolucionarios que quieran quemar nuestras ermitas, las catedrales, el tiempo, joder, que pasa el tiempo y están las vides rezumando, los temporeros sentados bajo la tejavana esperanzada del país prometido, la belleza insoportable de ser, soy, no somos pero soy, mi mano escande, mide este verso desproporcionado, absurdo, inútil, cuenta sílabas, los signos articulados, el meollo del poema, el amor a ras de suelo, escarbando con las uñas, con las yemas de los dedos, sangrando, recordando el rotundo adiós, los argumentos, el sentido de seguir manteniendo esta página sin brújula, I glup you, si Cortázar levantara la cabeza, Rayuela insomne sobre mi mesilla de noche, al lado del vaso de agua, del microscopio, de la vuelta a las fuentes, enciendo candiles alrededor de la bañera, ella es Marat y esta Carlota Corday que soy, que puedo ser, clavará un simbólico cuchillo en su impiedad, en su silencio, alemanes invadiendo Polonia, páramo, que la vida se agostó, yermo campo sin liebres embadurnadas, sin águilas conejeras, sin documentales de la 2 que diversifiquen la cultura de animales en la sabana, jirafas entrometidas, leones de la Metro después del Nodo, películas de exploradores, de piratas, de romanos, de ciudadanos perdidos en la gran ciudad, en sí mismos, en las idas y venidas de la fortuna, tan caprichosa, tan desigual, tanto alboroto por un zapato, me lo comí, su pareja, a ella, Gargantúa despiadado, despistado, comiéndola me comía, antropófago desorientado mordiendo el aire, airado, estafado, tocando el tambor con la frente, buscando cuevas donde ocultar la miseria, la vergüenza, la ternura que ondula en los codos con heridas, su peso que no pesaba, su sexo que me encandilaba, su frente con una luz guiándome por la espesura de una selva sin gorilas, sin salacot, sin hombres mono saltando de liana en liana, aquí, así, se me cae la baba, lelo, así estoy, ya no sé qué ni a quién escribo, sé que es miércoles. Hasta mañana. 



martes, 20 de julio de 2010

Voz.

"Deseo que hoy experimentes paz dentro de ti, que confíes, que te encuentras exactamente donde debes estar, que no olvides las posibilidades infinitas que nacen de la confianza en ti misma y en otras/os, que utilices los dones que has recibido y que transmitas a otras/os el amor que se te ha dado. Deseo que estés feliz contigo misma por lo que eres. Deja esta sabiduría asentarse en tus huesos y deja a tu alma cantar, bailar y amar libremente. Está ahí para cada una de nosotras".
"Mujeres que corren con los lobos" Clarissa Pinkola, 

(Dos mujeres corriendo por la playa . Pablo Picasso (1922)

La voz como catalizador, con ternura en suspensión, remover con una varilla de vidrio y emulsiona la nostalgia, de tus brazos, de la curva de tus caderas, de tu corazón en radiografía, de tus anhelos como hilos dorados temblando con el rocío, punto de distancia, aquí nos vemos, desde aquí, lejos, cerca, imposible irse, atrapado, hoy el día es gris pero el sol está detrás de las nubes, soplo las nubes, soplo el polvo acumulado en esta semana sin, en tantas horas huecas, nos fotografío con una polaroid imaginaria y salimos tan bien que la enmarco, míranos.

Mi recuerdo pasado en huevo batido, rebozar con harina y pan rallado y freír en fuego fuerte. Me como los recuerdos, nos devoro, los que éramos, aquellos, tú y yo, no vencidos, no ausentes, brillantes, apasionados, otros, aquellos. Ahora nos congelamos en nuestros frigoríficos, entre la mantequilla y la leche pasteurizada, entre un tomate y los albérchigos, tiritando, esperando que alguien abra la puerta y nos libere.

El beso va tal cual, o sea fiero, dulce, posesivo, apasionado, tumultuoso, precursor, el beso. Se abre paso kilómetro a kilómetro –qué lejos estamos- aunque mis piernas no son lo que eran y camino por el borde de los caminos, para evitar el barro, mancharme mis zapatos de ante, mis alpargatas de aldeano ausente, mis pies desnudos de romero…

Desvarío, nena, cuelgo la ropa y voy. 
Te espero donde siempre.




(Qué letra)

lunes, 19 de julio de 2010

C'est tout

Toute une vie j'ai écrit.
Comme une andouille, j'ai fait ça.
C'est pas mal non plu d'être comme ça.
Je n?ai jamais été prétentieuse.
Écrire toute sa vie, ça apprend à écrire.
Ça ne sauve de rien

M. Duras (C'est tout)


Amanece y los días son diferentes, ya no conversaciones con voz de miel, ya no indecisiones sobre si la línea es recta o curva, ya no más dulzura en la nuca mientras hablamos.

No se ha abierto la tierra, no se ha rasgado la seda del cielo, no se ha detenido el vuelo de las gaviotas, de las alondras.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche, leías cuando la vida aún no había empezado, cuando las palabras formaban realidades que descubríamos, que se abrían ante nuestros ojos ávidos de verdad y brillo. No supimos entonces, no hemos sabido ahora.

Desmenuzo sensaciones, instantes, rumores de niebla, los labios musitando una oración, un deseo, que no amanezca, que dure el idilio con la ilusión, con la piel estremecida, con el pálpito desbocado antes de vernos, con el milagro.

El verde tapete de los días sobre el que nos jugamos el misterio, donde apostamos nuestra paz, ganar o perder era un riesgo, la ruina una opción, once, impar y negro, el final, ludópatas de juegos prohibidos, la banca siempre gana, nosotros siempre perdemos.

El tiempo da y quita, estamos vivos, el sendero sigue aunque no caminemos juntos, el horizonte siempre está lejos. Ahora, tú y yo estamos lejos.

Lejos.


He escrito durante toda una vida.
Como una imbécil, he hecho esto.
Tampoco está mal ser así.
Nunca he sido pretenciosa..
Escribir durante toda la vida, enseña a escribir.
No salva de nada.

M. Duras


domingo, 18 de julio de 2010

Hanne Darboven.

“Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación".

"Mujeres que corren con los lobos" Clarissa Pinkola,


Leo/veo parte de la obra de Hanne Darboven, sus construcciones numéricas. Intento tocar su artificial lenguaje universal. Doy vueltas por una sala gigante donde Picasso mira, su cabra mira, yo miro y remiro este siglo, el anterior, los contrastes, los míos en el álbum de fotografías amarillas, las de blanco y negro, las de color con ese espigado barbudo bronceado corriendo por una interminable playa desierta.

Ese era yo, una y otra vez. 

Uno, por la misma playa, tres, por el mismo símbolo, cinco, seguridad de la rutina, ocho, de lo repetido, diez, un niño que crece a mi lado, doce, la playa se llena de gente, trece, de casas al fondo, quince, de medusas en el agua verde que oculta tesoros que custodian tritones musculosos.

Aún cerrado, del álbum de la memoria salen figuras retorcidas ascendiendo como un haz de luz que ilumina otras playas con palmeras, con risas, sin niños, con arenas tan blancas que hieren la mirada cansada del camino, de los números de Hanne Darboven que traen a la orilla del tiempo las verdades, las certezas. 

Y la búsqueda.

Como ahora, después, siempre, buscando al Otro por los callejones, por barrios remotos de un Berlín oscuro, de un Estambul de mezquitas magníficas, por bosques gallegos, en Cádiz, en tantos planos que creo que no es a otro, que me busco sin perderme antes, que aún estoy en el quién soy y el futuro es la incertidumbre.

O algo así.

(Que cada uno lo interprete como quiera)



sábado, 17 de julio de 2010

Ne quid nimis.

Apoyar la frente enfebrecida en la nublada celosía del confesionario.
Enumerar los inasibles recorridos de la serpiente. Buscar un nombre para hacer cada
crimen discernible. Dibujar las noches; las llagas de las paredes
encaladas en la oscuridad, brillando; los colibríes enzarzados, enredando sus lenguas de pistilo bajo los rígidos almidones de mis
tocas. Apoyar la frente. Abandonarse. Sentir cómo el anillo que atenaza mi corazón, se me resbala por el pecho como un crisantemo
decapitado.

(Ana Rossetti - De "Virgo Potens" 1994)



Ayer comentaba a Marie que hay una evolución desde la elipse hasta la espiral, desde aquí (aquí) o allí (allí), hasta el no (ni aquí ni allí). 

Por eso la relación Mt1 – p3 = no! es una visión desde el balcón, parcial, el alzado queda oculto.

Pero es la mía.

Es una percepción desde el tálamo, unilateral, misionera, el contraste no se produce –now-, pero es lo que es, lo que no es.

No recuerdo qué día es hoy, mucho menos que día fue ayer, no recuerdo quién seré mañana, de momento me voy a la playa (no trabajo, me da que es sábado). 

(En nada, demasiado).


viernes, 16 de julio de 2010

La Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer.


La Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer.

Aún cuando ya sabemos que no existen métodos generales para resolver las ecuaciones diofánticas tal como decía el décimo problema de Hilbert (demostrado en 1.970 por Yu. V. Matiyasevich), sin embargo, la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer afirma que en el caso de las soluciones de las ecuaciones diofánticas generales, cuando éstas son los puntos de una variedad abeliana, el conjunto de los puntos que son soluciones racionales de las mismas depende de la función zeta, z(n), asociada, de modo que si z(1) = 0, hay infinitas soluciones, y si z(1) no = 0, el número de soluciones es finito.


Entre lo ginecológico y lo psiquiátrico, que a mayor abundamiento de la materia del tiempo y papeles, menos posturas.

| La relación es Mt1 – p3 = no!

-No digo que siempre, pero // no digo que Marie, aunque -

Esta es una reflexión de actos no reflejos. 

¬Digo actos y digo su omisión (. .) Digo su omisión y digo inmovilidad¬. 

Desde entonces y hasta que (&).

Paciencia.(#*[^#)

Los matemáticos siempre han estado fascinados por el problema de describir todas las soluciones de x,y,z a ecuaciones algebraicas como Euglides da una solución completa a esta ecuación, pero para ecuaciones más complicadas se convierte en algo extremadamente difícil. Realmente, en 1970 Yu. V. Matiyasevich demostró que el décimo problema de Hilbert no tiene solución, por ejemplo, no existe un método general para determinar cuando estas ecuaciones tienen una solución en números enteros.

Pero en casos especiales se puede suponer que sí. Cuando las soluciones son de puntos de una variedad abeliana, la conjetura Birch y Swinnerton-Dyer dice que el tamaño del grupo de puntos racionales es relacionado con el comportamiento de la función asociada zeta z(s) cerca del punto s=1.

En particular esta increíble conjetura dice que si z(1) es igual a 0, entonces hay un numero infinito de puntos racionales (soluciones), y en oposición, si z(1) no es igual a 0, entonces hay solo un numero finito de dichos puntos.

jueves, 15 de julio de 2010

La Hipótesis de Riemann.


 La Hipótesis de Riemann.

La función zeta de Riemann ζ(s) está definida para todos los números complejos s ≠ 1 y posee ciertos ceros "triviales" para s = −2, s = −4, s =


Conversación con Juan (30.01.2009)

Es bella, tanto que cuando paseamos por la calle soy invisible.

No solo eso, es inteligente, simpática, dulce, buena compañera, sabe, ella sabe, más que yo por supuesto.

Me envidian mis amigos, los vecinos, los desconocidos con los que nos cruzamos. Una vez escuché “¿qué hará una mujer tan guapa con un hombre tan vulgar?”. No me ofendí, qué sabrán ellos.

Está enamorada de mí, soy afortunado, tanto como lo es ella.

Llevamos cuatro años juntos, quizás son ya demasiados. Parece perfecta pero hay un problema en nuestra relación, la cama.

La verdad es que al principio me interesó por su cara, por su cuerpo. Después me cautivaron sus muchas cualidades, pero en la cama, ay, creo que le pesa la educación de las monjas, el tiempo que estuvo en el internado. Es una sosa ¿qué quieres que te diga? Hace demasiado tiempo que me deja frío, que no me atrae.

Bueno, bueno, creo que estás exagerando…

Pero Juan, ¿qué sabrás tú? Vaya amigo que estás hecho. Calla que no te cuento nada más.

Resulta que sí lo sé.

¿Cómo dices?

(Nos empujamos, no llegamos a las manos, pero desde entonces no nos hablamos.)


Reflexión (06.02.2009)

Jamás se lo pregunté a ella.
Sobre todo porque se convirtió en una amante perfecta.



Conclusión (15.07.2010)

Se marchó con Juan.
No he vuelto a saber nada de ninguno de los dos.
Mejor.

 Postdata.

¡Soy un gilipollas!
¡¡¡Vuelve!!!


Los números primos son algo caprichosos. En determinados intervalos se juntan y en otros, apenas hay alguno. Así, predecir cual es el siguiente número primo es algo que para los estudiosos de la teoría de números es inalcanzable hasta la fecha. 

Los números primos son aquellos que únicamente son divisibles por sí mismos y por 1. Encontrar un patrón que los pueda predecir es algo que se lleva buscando mucho tiempo.

Pese a todo, la respuesta podría estar escondida en una simple función, una que parece ser enormemente complicada de entender correctamente. La función (zeta) de Riemann, contiene la clave para hallar la distribución de los números primos. Pero los matemáticos llevan trabajando en resolver sus entresijos desde 1859, año en que Bernhard Riemann formuló su famosa hipótesis sobre ella (Ueber die Anzahl der Primzahlem unter einter gegebenen Grösse) y hasta ahora, nadie ha sido capaz de demostrarla.

La función de Riemann tiene una expresión relativamente sencilla:
Esta función, expresada mediante una serie infinita, es convergente y analítica en la región .En cambio, la función en general está definida en el campo de los números complejos, y es aquí donde reside su potencial. La hipótesis de Riemann es una proposición sobre la distribución de ceros de la función .


miércoles, 14 de julio de 2010

Florituras.

Fuiste el amor que redimió
al que no fue.



A veces se me olvida contar la historia y me pierdo en el cómo.

Problemas de ajuste de la máscara, el nudo de las cintas en la nuca, centrarme en la no-historia para soportar vivirla. 

O para disfrutarla.



martes, 13 de julio de 2010

Ecuaciones de Navier-Stokes.


Ecuaciones de Navier-Stokes.

Existe desde el siglo XIX un conjunto de ecuaciones que permite estudiar las turbulencias en los líquidos y en los gases, sin que exista una teoría matemática que las fundamente. El desafío consiste en encontrar tal fundamentación.


Martes, ahora estaré en Madrid, esos viajes relámpago, ir, reunión, comer, reunión, volver.

Ahora pienso que aunque el lunes las aguas bajan mansas (aquí es solo por la superficie), que aunque seamos Campeones del Mundo, las Ecuaciones de Navier-Stokes me traen de disgusto en disgusto.

Y es que por dentro la vida va demasiado rápida, sin tiempo para nada, con muchas obligaciones. Quisiera dejarlo todo y marcharme al monte, a uno desierto, mejor a una playa, al fin de la tierra.

Pero sigo pensando y sé que no es posible, que necesito a los otros, hablar, comunicarme. Sobre todo necesito amar.

Estoy pasando un periodo de transición, entre y hacia.

Me leo y no, me leo y sí.

Así estoy.

No me leas palpitando desde un púlpito, que aquí puedo escribir sin disimulos, sin juegos de manos, sin afeites (casi nadie me conoce).

Me aburro.

¿Ves?, así de sencillo, que leo y veo y no encuentro eso que me dé la vuelta como a un calcetín, que me haga sentirme nuevo, otro, con otra mirada. Alto, quieto, no creas que, me veo dentro, me examino y me siento, soy muy feliz por tanto como tengo, por cada articulación que me permite andar, correr, inclinarme, sentarme, apoyar mi espalda en la pared, por cada emoción que siento al ver amanecer, la luna, la sonrisa de mis hijos, una carta que dice, el aroma de un plato que aprendo a cocinar, su sabor, el orgullo de caminar pasito a pasito hacia mi autogestión, me falta tiempo para dejar la lista, posiblemente también ganas, que las palabras se me escapan por los poros de los días, que toreo de salón y en mitad del ruedo, que de los toros me como hasta los cuernos, bah, no me hagas caso, cosas mías, ni yo me entiendo, que a veces me doy cuenta que se me ha saltado un perno, tornillo o arandela, que se me ha parado la maquina, que no sé leer, o sí, ahí, debajo de las palabras de otros, con absoluto cariño, con mimo, aunque a veces, o por eso, se me enquiste el silencio del tiempo (de su falta), un desaparecido en combate, por aburrimiento, ya te digo, que me sobran ventanas que ya está uno en ese periodo que le gusta todo, o casi todo, o bastante, o nada, que recuerdo un abrazo en un pueblo perdido de Galicia y me rindo, que me miran así y me derrito, porque los abrazos son también espirituales, la emoción es táctil, tan fuerte, el deseo sigue vivo, eso no contrasta con el perfil de persona acostumbrada a la responsabilidad, a cuidar de otros, de tantos, a cumplir y cumplir, la tentación de la libertad, la naturaleza, los montes, el paisaje interminable, las estrellas, el cansancio, comer aquí, dormir allá, el sentimiento, la libertad, eso, que estoy pasado de rosca pero vivo, contento, animoso, vivo (¿ya lo he dicho?), enérgico, fuerte, potente, que me miro al espejo y me digo ¡cuerpo!, que doy gracias a Dios por todo lo que tengo, que soy consciente de ello (de todo lo que tengo).

Léeme si quieres palpitando desde un púlpito, que aquí puedo escribir sin disimulos, sin juegos de manos, sin afeites, estudio las turbulencias en los líquidos y en los gases, pero como no existe una teoría matemática que las fundamente me aburro. ¿Ves?, así de sencillo. 



Las ecuaciones de Navier-Stokes reciben su nombre de Claude-Louis Navier y George Gabriel Stokes. Se trata de un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales no lineales que describen el movimiento de un fluido. Estas ecuaciones gobiernan la atmósfera terrestre, las corrientes oceánicas y el flujo alrededor de vehículos o proyectiles y, en general, cualquier fenómeno en el que se involucren fluidos newtonianos.
Estas ecuaciones se obtienen aplicando los principios de conservación de la mecánica y la termodinámica a un volumen fluido. Haciendo esto se obtiene la llamada formulación integral de las ecuaciones. Para llegar a su formulación diferencial se manipulan aplicando ciertas consideraciones, principalmente aquella en la que los esfuerzos tangenciales guardan una relación lineal con el gradiente de velocidad (ley de viscosidad de Newton), obteniendo de esta manera la formulación diferencial que generalmente es más útil para la resolución de los problemas que se plantean en la mecánica de fluidos.

Como ya se ha dicho, las ecuaciones de Navier-Stokes son un conjunto de ecuaciones en derivadas parciales no lineales. No se dispone de una solución general para este conjunto de ecuaciones, y salvo ciertos tipos de flujo y situaciones muy concretas no es posible hallar una solución analítica; por lo que en muchas ocasiones hemos de recurrir al análisis numérico para determinar una solución aproximada. A la rama de la mecánica de fluidos que se ocupa de la obtención de estas soluciones mediante el ordenador se la denomina dinámica de fluidos computacional (CFD, de su acrónimo anglosajón Computational Fluid Dynamics).


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