Preparàndose para el eclipse

jueves, 26 de marzo de 2009

Uno y otro.

(Murakami)







C' est une chansonqui nous ressemble.

(Kosma y Prévert: Les feuilles mortes)


Desvelado, insomne, pensando en esto y aquello.

Me asomé al balcón, detrás de las montañas llegaba el resplandor del fuego. Habían dinamitado el puente largo.

Miré al negro cielo, brillaban la luces intermitentes de un avión, yo iba dentro.
Por la ventanilla veía la ciudad iluminada, al norte un incendio, el avión apenas hacía ruido, me adormecí.

Fue entonces cuando nos dispararon, flores rojas junto a las alas.

Desde el balcón escuchaba el zumbido de los proyectiles, salían desde el puesto junto al Casino.

Tuve miedo, abajo y arriba.
Julia me dijo “duérmete”.

En el avión solo pensaba en volver a los brazos de Julia.

Y así se fue la noche.

Ahora, camino del trabajo, no sé si el avión llegó.




miércoles, 25 de marzo de 2009

De la supervivencia en el escenario.









Aquí estoy, mar,
ya sin máscaras,
quemando la pobreza azul de las fronteras,
como los verbos sin sueño que desunen,
y nos matan.

(Beatriz Hernanz)


Nos mienten, nos engañan, intentan atemorizarnos.

Dicen que el amor es un estado transitorio, que dura no más allá de unos pocos meses.

No es cierto, yo sigo enamorado de las tres mismas mujeres desde hace muchos años.

Dicen que el tiempo no existe, que es una unidad de medida desfasada, que solo hay ahora.

No es cierto, mis alas están ajadas, mis piernas gritan cuando corro por las riberas, cuando persigo a las mozas por los prados.

Se discuten amplias teorías sobre la crisis de la edad – la de los 20, 30, 40, 50, 60, etc-. A estas se une ahora la del aburrimiento, ay. La vida real, formal, se queda corta ¿Esto era todo? ¿Dónde estoy yo? Incluso, ¿quién soy yo? ¿En este me he convertido? Y reflexiones sobre el que era y el que quería ser, dónde soñaba llegar. Contrastes. Olvidos. Recuerdos. Sueños rotos. Inconformismo. ¿Me he vuelto autista? ¿Soy invisible?

Hay otras vidas. Descubrirlo nos llena de excitación, miedo, inquietud, nos atrae, nos agita, conmueve, asusta, nos llama con sugerentes voces, nos avisa, interpela, abre habitaciones oscuras llenas de susurros, invitándonos a entrar, ¿dónde?, esas inmensas puertas ¿a qué sombrío territorio nos conduce?, esas escaleras ¿a qué mazmorras guían?

Y aquí estamos, inconformistas en el bostezo, temblando de inquietud, con sensaciones nuevas que abren surcos, con mariposas negras en el estómago, desbordados, anegados de sueños.

Día a día os hago testigos de mis fantasías, de mis cicatrices.
Y cómplices.
Ya no sé cómo contarlo.


martes, 24 de marzo de 2009

Me acobardó la soledad

....Me acobardó la soledad y el miedo enorme de vivir lejos de ti....


Debo escribir y las frases se atoran, se me encallan en una tarde triste de obviedades y renacuajos. Y no.
Quiero escribir y cierro y Glup 2.0 me pide un post y le ignoro y Sileno dormido a lomos de un asno.

Me he asomado a Rayuela - y van...-. Es como abrir un arcón de tesoros "Hablar de despertarse cuando por fin se está tan bien así dormido" y leo y me maravillo y "caminar por la noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego" y, ¿ya no más desconfianza?, ¿no más miradas airadas?, ¿no más labios fruncidos?

Algún día, alguien nos verá abrazados frente a una playa, bajo un farol del Víctor, sobre un puente.
O verá nuestra mirada cómplice, la sonrisa, la alegre y plácida charla entre el bullicio de un Bilbao festivo.
Yo qué sé.
Quizás ese, y no otro, es el miedo.
Miedo a quebrar la confiada pregunta cuando regreso a las once. ¿Hace frío?

Pero si sabemos nadar en las tormentas, buscar el lado donde el sol se refleja y deslumbra, si sabemos buscarnos y encontrarnos en la luminosa estancia de vivirnos, los días estarán llenos de milagros, de fuentes, de miel en tus oídos y en los míos, de palabras como cuerdas transparentes y en la tertulia me habrán olvidado y no puedo sino escribirte, una y otra vez y enviarte frases como barcas entre las olas y llamadas a media mañana y añoro las alfombras y Mozart y "voy a besarte" abrió un mundo donde tú y yo tiritamos, estremecidos, enternecidos, agradecidos de ser uno y disfrutarlo, aunque tenga que romper mis teorías, mis viejas historias que tanto te molestan, mis citas a nombres perdidos, mi vana palabrería, mis contradicciones y esas sensaciones que te dejan mis números de teléfono , ahora que lo dices, es gracioso, eres trágica, eres tremendamente trágica, lo peor es que también eso me gusta de ti, y corro en la mañana para buscarte bajo la lluvia y sé que voy a encontrarte y acariciarte la frente y tus labios obstinados y ¿cuándo nos veremos?

Es atroz ese momento en que nos encontramos, solos, libres, nos abrazamos como quien se tira al agua, como quien encuentra a un pariente que vuelve de Argentina treinta años después, como quien tiene hambre o sed o furia de nuestros cuerpos abrazados, cálidos, tiernos, reconociéndose, gustándose, recorriendo cada esquina, cada pliegue, cada húmedo estremecimiento de tenernos.

Algo ocurre y nos tocó, no fue un ángel, por la huelga, las hadas se murieron, quizás solo fue el azar agazapado y la ventura qué, justo entonces, atravesamos esa calle, esa vereda donde viven los locos.

Te pienso sin descanso.




lunes, 23 de marzo de 2009

On ne peut pas ètre heureux tous le temps.

(Yahveh le dice, a Job)

¿Dónde estabas tu cuando fundaba yo la tierra?.
¿Quién fijó sus medidas?, ¿lo sabrías?,
¿quién tiró el cordel sobre ella?
...
¿Quién encerró el mar con doble puerta,
cuando del seno materno salía borbotando
...
cuando le tracé sus linderos
y coloqué puertas y cerrojos?
¡Llegarás hasta aquí, no más allá- le dije-
aquí se romperá el orgullo de tus olas!


Y sigue en un lenguaje poético y divino...



Pasa la tarde del domingo del regreso, con la sábana de la soledad tapando mi corazón que no sabe estar sólo, con tangos que canta Adriana Varela dejándome aún más triste, con silencio después, con recuerdos, con no querer salir a las calles ruidosas.

Lo sé, no sabría, no podría vivir solo, tengo demasiado dentro para compartir.

Ayer fue un sueño, Burdeos fue un sueño, tú eres un sueño.

Y yo soñándote.
Solo, triste, soñándote.
Quisiera oír tu voz.




jueves, 19 de marzo de 2009

Deseo.



Un día, en otro siglo, desperté.
Se me llenó el cuerpo de deseos nuevos.
Empezó en mi cabeza desde una confidencia, una mirada.
Desde entonces estuve con pensamientos oscuros.

Esto, que en sí mismo era novedoso, no hubiera tenido más importancia de no estar dentro de un proceso más amplio, dentro de una crisis, de un cambio, vivir para no morir, soñar para no dormirme, hablar para dar nombre a los demonios. También un despertar, un agitar los brazos para espantar los pájaros del tedio, para atraer a los fantasmas que atravesaban los pasillos de mis ansiedades.

Si me tumbo y busco en la memoria llegaría a la conclusión de que una cicatriz en la pierna de Ella (*) y la manera en que se produjo fue la causante. Pero si rebusco más, si consigo continuar en vela, sabría que curiosear por la rendija de sus deseos turbios, de su pasado amoroso, fue determinante.



Al principio, debo decirlo, me estremeció, me azoró conocer ese cuarto cerrado que ni sabía que estaba en mi casa. Cuando abrí la puerta me llené de curiosidades posadas sobre mis hombros, cuchicheando en mis oídos como duendes maliciosos, susurrándome actos que ni siquiera era capaz de concretar.

Y ahí estaba el misterio, no era capaz de hacer nada que pudiera ofenderla, pero era capaz de imaginar tantas cosas, antes inimaginables, que me dejaban gozosamente alterado. Hablar sobre ello, tratar de definirlo también era nuevo. Desde aquel día, en otro siglo, entraron muchas cosas nuevas en mi vida.



Jamás hubiera imaginado este deseo de llegar frente a Ella, mirarla, abrazarla con fuerza, besarla como si llegase de un viaje alrededor del mundo, sentir su boca cálida, su beso abierto, sus suspiros, decirle quedo que se quite la ropa, verla desnuda frente a mí, tímida, nerviosa, esperándome, tocar su cuerpo con tantos dedos como pudiera, recorrerla con la mirada, gustar de su figura, de su mirada que huía, de sus manos también buscándome, que me quitaban la camisa, que me acariciaban ya sin pudores, su voz llamándome, pidiéndome, hoy, mañana rogándome, pasado exigiéndome, siempre cambiante, siempre deseada, penetrar en su cuerpo como bajo el agua, entrar en la húmeda ansiedad del tiempo huyendo como un ladrón, como un amante que llega y se va, sin irse, pedirle que levante las caderas, que incline la cabeza, que suba sobre mi necesidad de darle un universo para ella sola, para su único placer, para que sepa que la quiero a ella, que en este momento es el único ser vivo en el mundo, en un mundo que se reduce a su cuerpo y al mío, juntos, abrazados, palpitando, temblando como alocados seres que no quieren separarse y ahí los pensamientos oscuros se volvían claros y ya solo estaba ella junto a mí, o sobre mí, o bajo mi ternura bañándose en sus continuos suspiros, en sus ojos que miraban y no miraban, en su cara transfigurada y le pedía ver su espalda y dejaba mis manos en sus caderas magníficas y explotaba la luna y desde ahí ya solo nos quedaba esperar el tren de vuelta, el último viaje que nos devolviera a otra realidad, a otro planeta donde la gente reía o lloraba o estaba tan seria que no merecía la pena volver y sin embargo volvíamos.


(*) En el mundo de Él siempre hay una Ella.

Y viceversa.

Y si no, no.


miércoles, 18 de marzo de 2009

Herida.



A la estéril fuente del recuerdo
entraba la luna a cuchilladas,
abriendo los ojos de la noche,
un manantial de luz derramada.

Transparente se tornó la memoria,
mudos los mirlos, campos blancos,
árboles quietos -¿eran álamos?-

En la ebriedad incesante, solitaria,
dije la palabra exacta -vuelve-.
Y la herida se cubrió de rosas.


martes, 17 de marzo de 2009

Análisis.


.- Juan, me han llamado de la clínica Paz. Tengo que pasar el martes para repetir los análisis.

.- ¿Si?...

.- Tengo miedo.

Y se abrazan.
(Ilustraciones :Nedko Solakov)


lunes, 16 de marzo de 2009

Carta del amante balsámico.

Los días que tú cuentas tiene el mundo:

pues cuando tú no estabas, ¿qué de real había?

(Alfonso Canales)



Amada mía, quisiera ser bálsamo sobre tu piel, ungir tu cuerpo suavemente con densos líquidos que disuelvan esa tristeza que te viste, casi imperceptible, delicada como una invitada educada pero no deseada, esa sensación que tú, estudiosa de ti misma, quieres atrapar y etiquetar, rotular, saberlo y ya. Pero no, porque también temes que mi peso, a veces grato, se convierta en lastre para lo que te guía, te mantiene, te sostiene, te impulsa, es lo tuyo, no te reconoces y una fuerza se superpone a otra, demasiadas cosas ilógicas en tu reino lógico.

La nave va si recuerdas mi sonrisa y mi voz -lo que tú sientes como mi voz- acaricia esos filamentos hambrientos del interior de tu pecho. No hay olas, no las ves, se deslizan por tu quilla, inofensivas, invisibles. Pero si una pluma fría, solo una, cae sobre tu vigía atenta, siempre encaramada en la frontera, entonces, ay entonces, los ejércitos de la tormenta se alborotan, se levantan en armas las normas que siempre han servido -¿o no han servido?- y se debilitan los cimientos con la humedad, dudamos de los oasis y los escarabajos del cambio te muerden los dedos del alma.

Hay realidades simbólicas como la ausencia de alfombras, la coincidencia de fechas, la inquietud del cambio, transgredir la rutina tan nuestra, pero un perro que no nos da miedo aúlla, y con él su propio miedo, y solo puedo enviarte mis cartas que tratan de ser diferentes, mis sentimientos, que tratan de ser los mismos, mis caricias y besos, que tratan de ser balsámicos para tus otras necesidades y que yo, pobrecito, no puedo o no sé o no debo, proporcionarte.

Al despedirte me llamas amigo. Sería un tanto sarcástico que acabásemos siendo amigos, hasta cruel. Me rebelo, respeto demasiado la palabra, no soy digno, lo siento, me pesaría como una losa. Puedo ser un mal amante pero no podría ser un mal amigo.

Pero, tú, oh cariño, reina, amor mío, mi dueña preciosa, mi corazón delicado, mujer diferente y bella, no leas esto como si fuese un catecismo, una verdad absoluta, dejo fluir mis palabras y las escribo instintivamente, sin pensarlas dos veces, no las adorno, me salen solas, no las releo, reflejan el ahora, siempre etéreo, siempre flotando entre el antes y el luego. Aún así, también van impregnadas de ese bálsamo amoroso que quisiera extender sobre tu cuerpo inmóvil, gimiente de placer, sobre una sábana blanca, nívea, con toda la luz entrando por la ventana, con la música que más nos guste acompañándonos, meciéndonos. Y te beso, conflicto.


domingo, 15 de marzo de 2009

Pablo Guerrero


(Escúchalo aquí)

Dragones negros.

Las nubes proyectaban
sobre los llanos
dragones negros.

A ras de los viñedos
unas cigüeñas
abrazaban la soledad del aire

Yo poblaba mi soledad
sintiendo en mí el abrazo
de los recuerdos.
Las nubes proyectaban
sobre los llanos
el silencio y la amable sensación
de que tú también me sentías
allá en lo hondo, al recordarme

Pablo Guerrero



Un juego
(Click aquí)



Fuego amigo en el Vaticano

La soledad del Papa por la crisis de los lefebvrianos llena de sombras su pontificado


MIGUEL MORA - Roma - 14/03/2009 (El País)


"El Papa no está solo. Todos sus colaboradores más cercanos le son lealmente fieles y están profundamente unidos a él". El desmentido lanzado ayer por el cardenal Tarcisio Bertone, número dos de Benedicto XVI y secretario del Estado vaticano, no deja lugar a dudas. Recuerda las coletillas que se usan en situaciones excepcionales o desesperadas, en golpes de Estado por ejemplo. Así están las cosas en el Vaticano. A casi dos meses vista del estallido del perdón a los obispos lefebvrianos, -incluido Williamson, el que se empeña en negar el Holocausto- el Papa ha caído herido por el intenso fuego amigo.

"La Curia está en desbandada y él sigue encerrado", según Marco Politi
Se le reprocha no haber pedido a los obispos su adhesión clara al Concilio II
Dentro de la Iglesia "se muerde y se devora". Ése es el insólito mensaje que Ratzinger envió a los católicos en su ya histórica carta a los obispos de todo el mundo, que fue conocida el miércoles, un día antes de lo previsto, gracias a una nueva filtración de la curia, en la segunda fuga de información de las últimas semanas.

Usando palabras medidas, pero más íntimas que nunca, el frío Papa alemán se desnuda ante el mundo con una sinceridad nunca vista, tanto por el tono como por el contenido. Ratzinger no se queja de las críticas de laicos y judíos, al revés alaba "la ayuda de los amigos hebreos", hace autocrítica y admite errores de comunicación, pide perdón por no usar más Internet, se confiesa lacerado por la actitud beligerante de sus propias ovejas. El enemigo en casa: "Odio sin temor ni reserva", "hostilidad lista para el ataque".

La crisis que revela la carta es gravísima. El estado de ánimo del Papa, más que triste, profundamente solo y decepcionado, llena de sombras el presente y el futuro de su pontificado. Cuatro años después de su elección, "la curia está en desbandada y el Papa sigue encerrado en su palacio", escribía ayer Marco Politi, vaticanista de La Repubblica.

L'Osservatore Romano, el órgano de la Santa Sede, se atreve a definir las críticas católicas al Papa como "el mayor escándalo de los tiempos recientes", pone el adjetivo "miserables" a las fugas de información, habla de "manipulaciones" de la curia y recuerda al equipo de Gobierno que es un "organismo colegiado que tiene un deber de ejemplaridad".

El Papa desvela más: dice que ese clima de guerra civil, ese descontento, estaba latente, y ha salido a la luz del sol aprovechando el escándalo global creado por el perdón de la excomunión de los lefebvrianos. Un gesto magnánimo hacia los preconciliares, que quería ser de "discreta misericordia" y que se justifica en la virtuosa necesidad de unir a una Iglesia en crisis, es aprovechado por sus adversarios para "morder" y provocar una división aún mayor.

La revuelta parte de los grandes episcopados europeos, todos ellos muy sensibles a la cuestión judía (Alemania, con la sublevación de 60 teólogos; luego Austria, más tarde Francia y Suiza). Los críticos reprochan al Papa sobre todo una cosa: que no pidiera de forma preventiva a los lefebvrianos una adhesión clara al Concilio II. Ésa es la sustancia de la controversia, casi oculta tras la bomba mediática de la entrevista a Williamson en la que el obispo lefebvriano negaba el Holocausto. Lejos de ver en la decisión un futuro de unidad, muchos obispos juzgan como una involución el generoso trato ofrecido a los cismáticos. Una vuelta a un pasado oscuro y cerrado. Como dice un jesuita español destinado en Roma, "el concilio es la Iglesia; sin concilio no existimos".

Dentro de la curia -los cientos de obispos y cardenales que llevan la gestión diaria de la Santa Sede desde una treintena de congregaciones, tribunales, oficinas y consejos pontificios-, las lamentaciones son de otra índole. La principal es que un Papa como Dios manda no debe dar nunca marcha atrás. Y Benedicto XVI lo ha hecho dos veces en un mes. En Austria, al revocar el nombramiento del obispo auxiliar de Linz, el ultraconservador Gerhard Maria Wagner, ante el clamor suscitado en el país. Y en Roma, al conceder el perdón a los lefebvrianos y congelarlo luego.
Además, están los síntomas de guerrilla, la disfuncionalidad general en la gestión, las torpes prácticas de comunicación, el hielo entre el cardenal Bertone y la curia. Y a eso se suma el aislamiento del líder: la abstracción del Papa -ahora remata su primera encíclica social y la segunda parte del libro sobre Jesucristo-, la ausencia de un equipo con el que contrastar opiniones, la falta de una línea de mando, la escasez de cardenales fieles.

Caben en una mano: Bertone; el sucesor de Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la fe, Joseph Levada; el nuevo responsable del Culto Divino, Antonio Cañizares; y Grocholewski, que se ocupa de Educación Católica.

Entre los demás, el deporte favorito es comparar a Benedicto XVI con Juan Pablo II. Inagotable tema de conversación en la curia, la nostalgia de los buenos y no tan viejos tiempos. La verdadera cruz de Ratzinger, bastón doctrinal de Wojtyla durante 20 años, es Wojtyla. "Él no tiene su carisma, no tiene su capacidad de llegar a la gente, no tiene su visión política. Vive apartado del mundo", resume Sor María, monja genovesa, profesora en un colegio de Roma.


sábado, 14 de marzo de 2009

Carta del amante en la Luna.

"En mi alegría de colección hay dos imágenes más. Una está siendo: es este trozo de vida en el que armo mi casa nueva y enumero, aquí el sillón, allá los libros, donde asoma el balcón un filodendro y pasando la luz el hombre que quiero, en la semipenumbra de nuestra mejor hora, cuando cae la tarde y mi rincón empieza a ser el nuestro. Esta imagen –doble sin alcoholes ni mareos– me conjuga, me declina y hace dos de cada sueño: en sus brazos reverdezco.

"La otra no ha sido todavía: me espera, redonda como un queso, más adelante. No sé su nombre ni sus señas. No tiene forma ni colores definidos. Es una estrella a futuro, una maravilla aún ajena y secreta, que dibujo mientras ando y anticipo puntual y cumplidora. Vendrá, seguro. Porque eso es lo mejor de la alegría: siempre manda emisarios, pistas, gestos, monedas de luz, carnavales... Y refuerzos". ("Libre como un pez", Raquel Garzón)



Querida selenita, si tú o yo fuéramos enanos nuestros seis ojos estarían a la misma altura, porque no nos miramos desde fuera y esos otros ojos no distinguen de estaturas y me apasiona tenerte ahí delante con tu daga afilada, sí, con tu hambrienta ansiedad de verdad, con tu determinación de no dar un paso atrás en aquello que crees y me refugio ahora en ese cálido recuerdo de tu voz mimosa, en ese lujo de tu mirada y el hilo que sale de ella conectando con ese universo oscuro en el que entro tanteando con un candil en la mano, atónito y entusiasmado, indefenso y maravillado y nunca pienso que mis palomas se han equivocado, que se han internado en el reflejo de mares que no hay y allí vuelan sorteando el mordisco de los hambrientos peces azules de la tristeza, de las traicioneras olas de una resaca imaginaria, porque el silencio nunca se ha hecho dueño de mis manos y esta escotilla se llena continuamente de risas, de imaginación, de rumores y gritos, de pasión desde y por ti y no hay sitio para las cortinas de la apatía, de la rutina, del aburrimiento.

Ocurre que aquí no hace frío, no hay tiempo, y caminamos ensimismados por lo cotidiano, el amor, ya sabes. Ocurren maravillas, arde el cielo y una cama, aparece una estrella en el horizonte, unos ángeles con escafandra duermen sobre regalos brillantes y tú misma estás atada por lazos amarillos.

Eres tan diferente, tan nueva, tan rica, tan variada, tan intensa, tan para leerte de corrido o entre líneas, tan de cebolla, de chocolate, de aceite, de olores de romero, de canela, eres una mujer tropical, que sí, no discutas, mira, yo no quiero saber todo, no te quiero cambiar, no me cambies, si yo ya sé, o no, déjame disfrutarte, sí te acepto a ti, como eres, con lo que eres, mujer, madre, abuela, esposa, hija, hermana, exigente, imperiosa, eres un poco trágica, bella, una mujer apasionada, apasionante.

Ay, mi lunática querida, me invitas a saltar a tu ribera sin saber que soy un explorador incansable; me animas a entender sin saber que siempre he entendido, que sé, que no quiero saber tanto, que bastante me asusta sentir tanto, tanto, tanto; me sugieres que empuje con fuerza mis sueños y no sabes que soy Sísifo, arriba y abajo y nunca llego, por suerte, y la vida es esta apasionada carrera en la que no alcanzamos la cima y luchamos y gracias, mi querida excéntrica, siempre nueva, siempre otra, deseada, sensibilidad y maestría, belleza, inteligencia y ternura, persona que debería estar en el número uno de la lista para mejorar la manera de decir, para aprender de su fondo de humanidad, profundo, y ya, que se te colorean las mejillas y eso suele preceder a explosiones en la superficie lunar, en tus palabras que raspan.

Claro que te recuerdo, no solo ahora; claro que me gustaría compartir contigo más tiempo esta pasión y piel, dulzura, noches interminables, conversaciones, confidencias, esa voz tuya que me embriaga, tan dulce como el moscatel de Chiclana y este amor que dura a través de los días y días, fíjate, llegó el cambio de fase y parecía que el mundo, ese de ahí abajo se iba a derrumbar, iba a convertirse en cenizas y humo y no, y seguimos a pesar de tu falta de imaginación, de que me borro cuando te vas, de que soy, me has convertido, en un hombre tan tolerante, tan comprensivo, tan enamorado, que lo soporto con una sonrisa en los labios, que lucho por ti a brazo partido, que me expongo como un torero a ser embestido, corneado, arrollado, contusionado por tu bravura de principios, por tu casta de mujer fuerte y débil y sé que si te abrazo, que si ahora nos abrazamos no harán falta tantas palabras, que sabremos, que escucharemos este rumor de río crecido que nos transita y agita.

Si algún día no puedo ya llamarte, mujer de la luna, me cortaré la lengua, ¿para qué la quiero ya? Si algún día cambia tu mirada me tiraré al agua y ya no me verás, un hombre submarino, viviendo con las sirenas que antes me cantaban en las rocas, para siempre. Pasarán otra vez treinta años, pasará la vida y tú sabrás, lo sabes ahora y amor, tengo tanta pasión aquí en mi pecho que no sé cómo no te quemas, como no ardes junto a mí, mariposa de otro planeta, pájaro, golosina, mujer de cuerpo entero que me das tanto y tanto, que me has abierto una puerta por la que se me han colado tantas maravillas que estoy así, ciego, deslumbrado, llévame de la mano, guíame pero no te olvides, enséñame pero sin olvidar que con este frío en el país se multiplican los apagones de luz y las velas, como antes, el candil que te dije y no quiero decir nada que no sea te quiero, amor extraterrestre, mi vida, mi pasión, distraída o atenta, como quieras o puedas, tu balanza, tú ya sabes, tú sí que sabes, yo estaré aquí, puntillosa, formalista, tú, como eres, te enviaré fotos, un póster a todo color de tamaño natural, si aparece “otro” le mataré, lo sabes, a los chicos de barrios extremos nos quedan estos resabios antiguos, si aparece “otra”, ¿qué harás?, tú, tan modosita, tan juiciosa, tan digna, o por eso. Pensándote, escribo pensándote, no busques interpretaciones extrañas, digo exactamente que estoy pensándote. Y te lo escribo. Para que lo sepas y lo leas, para que respires entre nave que llega y nave que va -sé paciente- para que te alegres o te enfades, para que sepas, por fin, que solo no soportaría que no me supieras, que no, que puedes dejar de quererme, olvidarme, borrarme de tu recuerdo, no me importa, lucharé, llenaré de imaginación cada día de después, pero no dejes jamás de saberme, como un iceberg, no te quedes abrazada a la punta donde chocó el Voyager, eso no lo soportaría. Ya.

Ahora te envío un beso y esta literatura que no puede suplir la poesía de nuestros cuerpos juntos con los ritmos de las mareas, el canto de las aves marinas, el roce de las nubes y tus ojos alegres, chispeantes, cercanos, eso, que te recuerdo, no podría olvidarte, ocurre también que aquí, dentro y fuera de mí, la vida hierve, sí, hierve, y me como los días en un festín lujurioso de emociones y sentimientos, de disfrutar los minutos que nos queden, justo antes de recordar que vives en un planeta vacío, de polvo y soledad. Aún así te quiero, mujer de otra galaxia.




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