25.7.13

Se me juntan y no sé cómo seguir.


Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo. Albert Camus.



De buena mañana está caminando a paso rápido hacia la zona del matadero, junto a la ría. La noche ha sido muy fría y debe pisar con cuidado en las zonas donde aún hay hielo. Está bien abrigado, un gorro de lana le cubre la cabeza hasta las orejas y el grueso chaquetón no le impide llevar una buena marcha. Apenas se cruza con nadie, la helada ha desanimado incluso a los habituales merodeadores de la ribera. Llega a la zona donde estaban las grúas, es entonces cuando ve las piernas inmóviles, desnudas, asomando bajo los matorrales…

O.


A lomos de un elefante atravesamos la selva disparando a loros y monos. Partida de caza con sangre en la uñas. Entre las ramas, criaturas invisibles chillaban como niños abandonados. Cuando escuchamos los rugidos, tan cerca, comprendimos que nosotros éramos la pieza y temimos, abandonamos las armas y corrimos para salvar nuestras vidas...




O.

El náufrago tenía los cabellos blancos bajo la boina, no hablaba, acodado en la ventana del bar su mirada se perdía en el agua quieta del puerto, en su cabeza bailaban la tormenta y una sirena…


O.

Desde hace años, Manuel vive solo, con su gata.
Cuando vuelve a casa, la gata le dedica dulces maullidos y se restriega en su pantalón.

Una tarde, Manuel invita a una amiga. Le está prepara una cena deliciosa. En un momento se da cuenta que no tiene cervezas. Baja a comprarlas.
La gata merodea por el comedor. Se acerca a la muchacha. Se lanza a su rostro y le propina arañazos y mordiscos de forma salvaje. La chica, indefensa, intenta protegerse la cara con las manos.
Cuando vuelve Manuel se encuentra con este terrible espectáculo, llama a una ambulancia y se lleva al hospital a su amiga, herida, aterrorizada.
A partir de esa noche la gata no come y se deja morir.
Manuel se queda solo, sin gata y sin amigas, ninguna quiere ir a cenar a su casa.
También decide dejar de comer. Se muere, claro.
Esta historia es casi cierta…


O.

S se cortó el pelo un verano. No se cortó la cabeza por pudor. Algo así. Como ha pasado mucho tiempo no recuerdo si lo que se cortó fue la cabeza y se dejó largo el pelo. En cualquier caso ambas acciones fueron simbólicas y lo que si cortó fue el puente, sus pilares, se bebió el río, borró el paisaje con un dedo, cubrió la historia con una lona embreada y la echó a un pozo negro.
A veces, cuando paso miro ese pozo, ya han dejado de salir bichos, no se escucha el eco de suspiros, la calma ha vuelto al valle…


Deixeu-me estar con ara estic:
sol amb l'amic
que he anat fent de mi mateix.

Joan Vinyoli


2 comentarios :

Brisa dijo...

Al compartirlas ya las has continuado...

Faltaban los puntos suspensivos :)

Un abrazo veraniego.

Brisa dijo...

.... Me gusta la idea del baile entre la tormenta y la sirena. Esa que te ayuda a renacer detrás de cada ola y a morir detrás de cada amanecer, sin necesidad de beber de tu sangre.

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