6.12.10

Silencio


«El aburrimiento es, en cierto modo, el más sublime de los sentimientos humanos. No es que yo crea que del examen de tal sentimiento nazcan aquellas consecuencias que muchos filósofos han extraído de él; sin embargo, el no poder estar satisfecho de ninguna cosa terrena, ni, por así decirlo, de la tierra entera; el considerar la incalculable amplitud del espacio, el número y la mole maravillosa de los mundos, y encontrar que todo es poco y pequeño para la capacidad del propio ánimo; imaginarse el número de mundos infinitos, y el universo infinito, y sentir que nuestro ánimo y nuestros deseos son aún mayores que el mismo universo, y siempre acusar a las cosas de su insuficiencia y de su nulidad, y, padecer necesidades y vacío, y, aún así, aburrimiento, me parece el mayor signo de grandeza y de nobleza que se pueda ver en la naturaleza humana. Por eso el tedio es poco conocido por los hombres de escasa importancia y poquísimo o nada por los otros animales.» [Giacomo Leopardi, Poesía y Prosa.]



Marie, durante largos días solo me llega tu silencio. Quizás estés de viaje, o retenida en algún aeropuerto perdido por la huelga salvaje de los controladores (¿?). Quizás hayas encontrado por fin el amor, el que mereces. Ya, sé que no tienes ninguna obligación de informarme, lo nuestro es apenas una relación epistolar, íntima pero lejana, tanto, de país a país, de continente a continente. Sin embargo nos hemos contado, nos hemos dicho, nos hemos jurado, la verdad no puedo estar sin saber que estás bien. No sé si te das cuenta de que si a ti o a mí nos ocurriera alguna desgracia jamás sabríamos qué ha pasado, que nos ha ocurrido, lo achacaríamos a un enfado, un cambio de humor, tú no te atreverías a llamar a mi hija, yo no osaría preguntar a tu esposo. Termina el domingo y aún no me has escrito, no me atrevo a llamarte por teléfono por si estás con él. Dime algo, dime que estás aburrida de mis promesas incumplidas, dime que no soportas más esta distancia, te juro que la próxima primavera iré a conocerte, créeme. Escríbeme, no lo soporta más, tu silencio.




Hoy, me he preparado (y disfrutado, claro) este plato. Sencillo y sabroso.
(Cortesía de David de Jorge)

ESPINACAS A LA CREMA CON POLLO SALTEADO

500 g de espinaca
Mantequilla y aceite de oliva
3 cebolletas frescas cortadas en finas rodajas
125 g de nata fresca
Nuez moscada rallada
Sal y pimienta
Pechuga de pollo
Huevos

Colocar las espinacas en un bol y cubrir con agua hirviendo.
Escaldarlas durante medio minuto y refrescar en agua con hielos para fijar el color.
Escurrir y cortar finamente.

Calentar el aceite en un sartén y dejar cocer la cebolleta fresca empapada en aceite durante 15 minutos hasta que quede pochada.

Agregar las espinacas, la nata fresca y la nuez moscada. Sazonar.
Llevar a ebullición y después dejar 3 minutos a fuego suave antes de servir.

Si se quiere, en el último momento, escalfar unos huevos encima y dejar que se hagan con la tapa puesta.
A la hora de servir, volver a rallar un poco de nuez moscada y pimienta por encima.
Saltear la pechuga salpimentada por los dos lados, cortar en tiras y servir sobre las espinacas.

7 comentarios :

cristal00k dijo...

Yo de ti, la llamaba... por probar...

Otrosí:
Jo! que bien se come en Bilbo, chaval!

Y mucho ojito, a ver si se te va a colapsar el correo... je!
¡MUA!

mirada dijo...

Pedro, gracias por escribir, por agrupar este silencio hoy, muchísimas gracias. Ha coincidido que el párrafo sobre el aburrimiento de Giacomo Leopardi alivia,tu carta libera, y la sencillez reconforta.
Que una se llena de energía en este silencio, debe de ser porque la cabeza para de pensar.
Un abrazo enorme, feliz día de San Nicolás.

gaia07 dijo...

Al final conseguirás hacerla realidad. Mira a ver, porque lo mismo si se pone a hablar o a escribir no encuentra final.

Un beso

Anónimo dijo...

Quizás hayas encontrado por fin el amor, el que mereces...
Si en lugar de una narración, fuera una realidad, que bello sentimiento has plasmado.

P.D. Genial la receta de cocina, aunque yo no cocine (seamos prácticos).

Anónimo dijo...

¡que relato!... ¡guau!... yo llamaría, siempre puedes decir, si contesta alguien inoportuno: perdón, me he equivocado.

y sobre el plato, qué decir, que tiene una pinta estupendísima.

biquiños,

Aldabra dijo...

que la anónima última soy yo, no sé porque no sale mi nombre.
Aldabra,

Anónimo dijo...

Aún ha de pasar el largo invierno, tú y yo sabemos que no se cumplen promesas en primavera. Me aburro.

Marie.


País,a 6 de diciembre de 2010

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