4.8.10

Una llamada.


Apocalipsis

Capítulo 3

1 "Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas dice estas cosas: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero Estás muerto. 2 Sé vigilante y refuerza las cosas que quedan y Están a punto de morir, porque no he hallado que tus obras hayan sido acabadas delante de Dios. 3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y Oído. Guárdalo y arrepiéntete. Si no eres vigilante, vendré como Ladrón; nunca Sabrás a qué hora vendré a ti. 4 "Sin embargo, tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestidos y que Andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5 De esta manera, el que venza Será vestido con vestidura blanca; y nunca borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. 6 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. 7 "Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: El Santo y Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice estas cosas: 8 Yo conozco tus obras. He Aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque tienes un poco de poder y has guardado mi palabra y no has negado mi nombre. 9 He Aquí, yo te daré algunos de la sinagoga de Satanás, de los que dicen ser Judíos y no lo son, sino que mienten. He Aquí, yo haré que lleguen y se postren delante de tus pies, y Conocerán que yo te he amado. 10 Porque guardaste la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré a la hora de la prueba que ha de venir sobre todo el mundo habitado, para probar a los moradores de la tierra. 11 "Yo vengo pronto. Retén lo que tienes para que nadie tome tu corona. 12 Al que venza, yo le haré columna en el templo de mi Dios, y nunca Jamás Saldrá fuera. Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios--la nueva Jerusalén que desciende del cielo, enviada por mi Dios-- y mi nombre nuevo. 13 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. 14 "Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el origen de la Creación de Dios, dice estas cosas: 15 Yo conozco tus obras, que ni eres Frío ni caliente. ¡Ojalá fueras Frío o caliente! 16 Así, porque eres tibio, y no Frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca. 17 Ya que Tú dices: 'Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad', y no sabes que Tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, 18 yo te aconsejo que de Mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. 19 "Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. 20 He Aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; Así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. 22 "El que tiene Oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."




Una llamada.

-Buenas tardes, ¿Parker?
-Sí, hola.

Esa voz entre panes de oro del cerebro, ordenada en la memoria, dulzura adormecida en años de silencio, tesoro oculto en pirámides egipcias, mayas, en edificios de piedra blanca, con celosos guardianes velando la nostalgia de leones inmóviles, de serpientes emplumadas, piel estremecida detrás de una frontera de susurros de monjas con cuchillos cercenando la pureza, palabras calcificadas en un rincón de los pulmones, vírgenes a lomos de burros que cruzan desiertos, esa voz.

-Perdone, creo que me he equivocado.
-No, no te has equivocado, hola Marie.

Historia que sale de la historia, una noche de lluvia, música reclinándose en divanes no terapéuticos, excursiones por la ladera de un monte con fielatos y lecheras bajando su mercancía a la ciudad, desconocimiento de la palabra exacta, emblemas en la chaqueta, geranios en el balcón, una señal, el ajedrez como pretexto, posters en la pared, confidencias en el asiento trasero de un coche africano, el sexo como utopía, envuelto en seda, cortinas ocultando el paisaje, cristales negros, una niña con una camisa de hombre, abrazos en la oscuridad de la cueva, calor en las mejillas, sudor, presentimiento del dolor, cuerpos restregándose con pasión descompensada, profecía, semilla, nadie sabe, nadie lo sabe.

-Aún me recuerdas.
-Claro, nunca te he olvidado.

El dios del desamor entre jazmines, derrotado, irracional voluntad de levantar la enjalbegada puerta que abre el cielo, búsqueda dispersa con poemas, dilema de ir y venir antes que la noche confunda los caminos, los haga morir en bosques, los cubra la arena, viento norte que contamina, inclemente, paseos junto a la orilla mientras los peces con escamas amarillas mueren y resucitan, la voluntad a sus pies, junto a su ropa, cigarras sangrando en el estío, Venecia tan lejos, Florencia inclemente, de pie en el quicio, escasa luz, dilema, inmaculados gladiolos sobre la cama, y ella, nocturna en el día, asolada por ojos, miradas, los otros, preguntando, el mundo en la pregunta Parker.




Traducción: Parker está impresionado por una llamada que recibió de Marie y quiere plasmarlo con palabras que cuelgan de un alambre. No termina de conseguir el tono que él quiere, no encuentra el color exacto, se pierde en divagaciones, no entra en la profundidad que merece. Quizás la propia grandeza de la llamada invalide cualquier intento. Y el miedo. En cualquier caso, Parker continúa intentándolo. Menudo es. 



15 comentarios :

Cordelia dijo...

me encanta esta pintura de Lipking

:)

cristal00k dijo...

Y a mí la música. Y tó!
Ese Párker... Te sigo!

Pedro dijo...

Cordelia, lo sabía, por eso la he puesto ahí.
La selección de pintura, fotografía, poemas, etc, en tus blogs indica un exquisito gusto.
Un placer que vengas por aquí.

Pedro dijo...

cristal00k con (bello) rostro, feliz tú que puedes mostrarte para recibir nuestro saludo agradecido. Esa eres y te doy la bienvenida. A partir de ahora, cuando lea tu nombre intuiré una sonrisa, un gesto cómplice. Gracias.

(Nunca pongo mi fotografía para evitar que explosione la red, los feos somos, además, tímidos. Debe ser la consciencia)

mirada dijo...

¡qué felices nos haces!
Gracias.

Nikté dijo...

Bien, bien, hablaremos de tu libro, pero antes déjame decirte, que me gustaría dibujar como Forges o mejor como Quino, si, y con ese humor, menos cuando está al servicio de proselitismos y suena a politizado.
Y el Ángel caído tiene sus alas negras, por la que se presupone que los que no lo están las llevan de un blanco inmaculado.

Y esa mujer dan ganas de abrazarla, de ternura con una pizca de eso que no se que puede ser.

Y llegamos al Apocalipsis-que tampoco es hablar de tu libro-o tal vez si.
Un best seller, lo malo o lo bueno, es que tiene tintas de realidad.
Lo que siempre he temido es ese estar tibio, no quiero que me vomiten de ninguna boca y menos de esa boca grande en la que quisiera habitar entre la lengua y las agmídalas, tropezando con la campanilla una y otra vez, a las menos cuarto, a las horas enteras.

Y ahora si, por fin hablamos de tu libro, como si desde el principio no lo hubiésemos hecho.

La conversación- pensamientos introspectivos incluidos-es de lo más sugerente.

Ella podría ser yo perfectamente y tú el que me piensas.

Es solo ficción. Ganas enormes de ser personaje de ficción entre tus garras.

Como cualquiera

mabel g. c. dijo...

Como si lo viera, a tu Parker, rascándose la cabeza y borra que te borra en el word. Es como cuando conoces un paisaje fantástico, haces fotos y cuando ves las fotos, ya lejos del paisaje, la magia no ha quedado reflejada.

Un paso adelante, qué bien. ¿Sigo muerta de curiosidad? ¿Han quedado o no han quedado?

Besos.

P.D.:La viñeta de Forges (qué grande siempre) me refleja totalmente, no sé si es bueno, me da igual. Ya no podría vivir sin mi teclado y su pantallita.

Pedro dijo...

Gracias, mirada, preciosa.
Faltan 10 días.

Pedro dijo...

Nikté, te entiendo, a mí me gustaría pintar como el señor Jeremy Lipking (pero no sé ni coger un lápiz).
A veces (pocas) también me gustaría estar politizado, o religiosizado o algo (es aburrido no creer en nada).
Lo de las alas, sí (las mías al menos son blancas)
La mujer del cuadro desprende una mezcla de ternura y atracción que no sabe uno si proponerle matrimonio o intentar seducirla con canciones regionales y absenta (no se me ocurre otra opción)
El Apocalipsis (hay una intención en desgranarlo en agosto, claro)
Tus comentarios sí que son un best seller, muchas gracias.
Lo de hablar de mi libro… cada uno tienes sus manías (cuando me dicen que les gustan las fotos o la música me llevan los demonios, solo me dura dos segundos, pero me llevan)

La conversación + pensamientos es una necesidad (hay emociones que no se pueden dejar dentro).

¿Ella podrías ser tú? Pues no lo sé, posiblemente sí, es lo que tiene la locura, que se adapta a variadas y curiosas circunstancias (ay si te contara)
¿Seguro que es solo ficción?
Dejando aparte que mis (musculosos) brazos no son garras ( excepto en ocasiones de enajenación temporal), entre ellos (en la realidad) la ficción es demasiado real (no te lo recomiendo).

Ay, señor, qué ganas de irme ya de vacaciones.
¿Un beso?

Joselu dijo...

Que gustazo esos dos nombres de vuelta aquí, llamandose entre ellos, Parker retorciendose de cosquilleos y Marie al otro lado del teléfono de calamina. Que les importa a ellos San Juan tan amenazante, tan advertidor, más padre que el Padre. Tenemos oídos y escuchamos. La pena que no recibimos llamadas de nuestra Marie. Así que nos quedamos callados. En nuestro cajón. Que poco te queda para ponerte los manguitos y flotar en la resaca. Un abrazo muy grande, berlinés de lujo.

Pedro dijo...

Es que mabel g. c., según me cuenta Parker, es demasiado toro para tan poco novillero (es curioso que Parker entienda de toros), se le queda corta su capacidad de expresión para la magnitud de lo sentido (¿o imaginado?, ese tío tiene mucha imaginación)

Le he llamado después y me dice que sí, que han quedado. Viven en ciudades diferentes con lo que deber armonizar sus obligaciones y posibilidades.
Si sé lgo más te lo cuento.
Besos.

Pedro dijo...

Joselu, ich bin ein Berliner pero no soy Parker, tampoco mi estilo es tardío –quién lo diría- y sí se pliega al tiempo, a la (in) capacidad, se domestica con temas que sí. Ponga usted sexo y verá, desparrame sentimientos por la mesa y se llenará de invitados, hable de amores prohibidos y del patio de butacas se alzarán mil dedos que reclamarán atención –yo también, yo también- .

Marie está en un balcón invisible y los pobres juglares aburridos la inventan y la cantan, buscan infructuosamente sus rubias trenzas para trepar hasta sus brazos, van y vienen con el corazón en una bandeja mientras agosto cabalga con calores y playas llenas de macizas señoras paseando por la orilla y aburridos caballeros con las piernas blancurrias mirándolas –Paco, vete al coche a por la sombrilla-.

Lo de los manguitos no, uno es lo más parecido a Johnny Weissmuller que puedas conocer, aunque la resaca me ha llevado tantas veces (sobre todo a la mañana siguiente)

Por cierto, este año, si todo va bien, iré bastante más lejos que Berlín. Un abrazo.

Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”.

Ich bin ein Berliner (trad. del alemán: "Soy un berlinés" o "Yo soy un ciudadano de Berlín") es una famosa cita realizada por el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy el 26 de junio de 1963 en Berlin occidental en el balcón del edificio del 'Rathaus Schöneberg' con motivo del decimoquinto aniversario del bloqueo de Berlín impuesto por la Unión Soviética con el consecuente levantamiento del muro de Berlín (13 de agosto de 1961), indicando la solidaridad hacia los habitantes de Berlín.1

En los Estados Unidos ha quedado como leyenda urbana que las palabras en idioma alemán no eran correctas y que hubiera sido más correcto decir "Ich bin Berliner" (sin artículo indeterminado) y por esta razón puede que la gente haya interpretado incorrectamente "Ich bin ein Berliner" (Berliner Pfannkuchen) y al final queda como "soy un dónut cremoso". Gramaticalmente sería correcto, ya que cada ciudadano de Berlín puede decir: Ich bin ein Berliner (con el empleo del artículo determinado), además no puede ser entendida de otra forma por el contexto debido a que en Berlin se suele pedir en las pastelerías el Berliner Pfannkuchen mencionando sólo la palabra Pfannkuchen (sólo en Berlín y alrededores, en el resto de Alemania Pfannkuchen es un tipo de pastel similar), además no pudo haber un error tan simple ya que el texto fue leído anteriormente por el periodista Robert Lochner y Willy Brandt. Las sonrisas que hubo en su momento hacen referencia al comentario que hace Kennedy sobre su traductor cuando le menciona en la primera parte de su discurso agradeciendo la traducción al alemán. No obstante la leyenda se ha hecho famosa y circula internacionalmente a pesar de que los orígenes de la misma hoy en día sean oscuros.

Joselu dijo...

Pedro: I glup you, de verdad. Gracias. Lo paso fenómeno aquí contigo, con vosotros, con ellos. Sería una locura no volver por aquí cada día a abrir los regalos que preparas para nosotros (para ti, para ell@s). Un beso muy grande y un abrazo que ya tengo ganas de darte, de daros, de darles. Gracias de verdad. (yo... Chita) 

gaia07 dijo...

Tras los ”…susurros de monjas con cuchillos… confidencias en el asiento trasero de un coche africano… el mundo en la pregunta Parker…”, no me extraña que ande amedrentado.

Claro que Parker es mucho Parker, aunque Glup le supera.

Un beso.

Cordelia dijo...

gracias

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