7.8.10

País.


Apocalipsis



Capítulo 6



1 Y miré cuando el Cordero Abrió el primero de los siete sellos, y Oí a uno de los cuatro seres vivientes que Decía con voz de trueno: "¡Ven!" 2 Y miré, y he Aquí un caballo blanco. El que estaba montado sobre él Tenía un arco, y le fue dada una corona; y Salió venciendo y para vencer. 3 Cuando Abrió el segundo sello, Oí al segundo ser viviente que Decía: "¡Ven!" 4 Y Salió otro caballo, rojo. Al que estaba montado sobre él, le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y para que se matasen unos a otros. Y le fue dada una gran espada. 5 Cuando Abrió el tercer sello, Oí al tercer ser viviente que Decía: "¡Ven!" Y miré y he Aquí un caballo negro, y el que estaba montado sobre él Tenía una balanza en su mano. 6 Y Oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que Decía: "¡Una medida de trigo por un denario, y tres medidas de cebada por un denario! Y no hagas Ningún daño al vino ni al aceite." 7 Cuando Abrió el cuarto sello, Oí la voz del cuarto ser viviente que Decía: "¡Ven!" 8 Y miré, y he Aquí un caballo Pálido; y el que estaba montado sobre él se llamaba Muerte; y el Hades le Seguía muy de cerca. A ellos les fue dado poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada y con hambre y con pestilencia y por las fieras del campo. 9 Cuando Abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que Habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos Tenían. 10 Y clamaban a gran voz diciendo: "¿Hasta Cuándo, oh soberano Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre sobre los que moran en la tierra?" 11 Y a cada uno de ellos le fue dado un vestido blanco; y se les dijo que descansaran Todavía un poco de tiempo, hasta que se completase el Número de sus consiervos y sus hermanos que también Habían de ser muertos como ellos. 12 Y miré cuando él Abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de cilicio; la luna entera se puso como sangre, 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como una higuera arroja sus higos Tardíos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo fue apartado como un pergamino enrollado, y toda montaña e isla fueron removidas de sus lugares. 15 Los reyes de la tierra, los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, todo esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas, 16 y Decían a las montañas y a las peñas: "Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que Está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. 17 Porque ha llegado el gran Día de su ira, y ¡quién Podrá permanecer de pie!"




País.

En (el) principio, en este país (blog) escribo lo que imagino que escribo.

El país (blog) es rico en frutos del campo literario y en ganado ovino, también en oro y plata, la harina es roja, pero se vuelve blanca triturándola. Dos tercios del año vivimos de bellotas, que se secan, machacan, muelen y los albinos convierten en pan con el fin de tener provisiones para los largos inviernos. Usamos manteca en lugar de aceite. Para leer nos sentamos en un banco adosado a la pared, según edad y rango; el escrito da la vuelta (hay quién lo lee cabeza abajo). Nos gustan los desafíos, tanto gimnásticos como en armas, a caballo, hablamos en diferentes lenguas (algunas inentendibles, con soles, pájaros y flores de lis). Nos ejercitamos en el pugilato, en el tiro, en la lucha en bandos, en esconder el significado de lo que decimos. Aquí estamos, a ojo, más de cincuenta tribus, de clanes lectores/escritores. La mayoría preferimos el oro al cultivo de la tierra, sin embargo no hay guerras. Los condenados al olvido son despeñados de lo alto de las rocas de la indiferencia, al metepatas lo apedrean delante de la frontera del país y esta noche no sé quién me ha clavado esta espada en la espalda.

Al son de la flauta o el cuerno, vendado, amortajado, embriagado, bailo una danza en círculo conmigo mismo, salto, me arrodillo y voy a la playa, ¿me puedes dar crema en la espalda que no me llego? (saca antes la espada, please).

Buen día.


3 comentarios :

Nikté dijo...

Y te has ido a la playa con la espada clavada en la espalda?
No te has pasado primero por Urgencias?
Es que eres más machote!

Anda que te voy a dar una cremita, pero antibiótica, que no quiero que se te infecte.

Por mi parte ya me he echao las gotas en el oído-que por cierto se me salen después de estar boca abajo los cinco minutos de rigor-y ahora por si fuera poco le acompaña el otro, pa no dejarle solo en la desgracia, y la garganta, pa montar el trio.

En fin, que leyendo lo que leo, esto me parece una nimiedad, lo mío digo.

Estoy pensando a la grupa de qué caballo iría subida, y supongo que en el de la justicia, aunque ser misericorde mola más.

La guerra, se avecina una gran batalla, y a ti te clavan una espada, y yo te curo la herida ¿si?


PD: Pos claro que no se me olvida que te quiero.

gaia07 dijo...

Oscurece… y ahora se aclara… y vuelve a oscurecer… como cuando lo entiendo y cuando sigo no lo entiendo, y al momento siguiente vuelvo a entenderlo… y así, casi siempre.

Vivo y no vivo, ahora estoy en el país, ahora estoy en el blog, vuelvo al país pero quiero estar en el blog, vuelvo al blog y quiero estar en el país… y así, casi siempre.

Pasa la nube, levanto la persiana, la claridad más absoluta irradia sobre todo, lo entiendo todo, lo veo todo, quiero estar donde estoy… y así, casi nunca.

He entendido tu texto desde el principio, y eso solo me pasa en este país.

Quiero darte un abrazo (esto me pasa siempre)

mabel g. c. dijo...

Lo mejor de estos países imaginarios es que todo puede subsanarse. Quizá por esa misma razón has podido ir a la playa con la espada puesta, porque la sangre ni se ve ni se huele. Y las traiciones quedan entrelíneas.

De todos modos, desde hace un tiempo, no estoy convencida de que en "estos países de maravillas" todo sea tan maravilloso.

Por ejemplo, yo me paso la mayor parte de los días, en este país, con el trasero lleno de espinas y también me gustaría saber quién me puso la zarza debajo.

Te mando un besazo desde el lomo de mi caballito de cartón piedra.


P.D.: Te doy crema con el permiso de tu santa y si te has depilado la espalda.

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