Glup 2.0


 photo tumblr_o4n1o8chq21r9x8dgo1_540_zpsq91j8akl.jpg


3.5.16

Tercer aniversario.

Si no puedes estar con la persona que amas,
ama a la persona con la que estás.

(Stephen Stills)




En el cruce de la Gran Vía con Iparraguirre, casi en la esquina. 

Un hombre ha salido de un restaurante, se abotona la chaqueta y fuma con la mirada perdida en los edificios de alrededor.

Una mujer le pide fuego y se aleja unos pasos, fuma ensimismada.

Al de un rato se acercan, se miran, se hablan.

Ella le dice que está nerviosa, que su marido no le comprende, que no escucha sus necesidades, sus inquietudes, sus sueños, que están celebrando su tercer aniversario y siente que se ha equivocado en el matrimonio.

Él le confiesa que su esposa es fría como un salmón (dice exactamente eso), que no se ríe con ella, que es muy seria, que siempre está preocupada y le contagia su pesimismo, que está harto de su insatisfacción.

Fuman otro cigarrillo y hablan durante un buen rato, él intenta abrazarla, ella posa los dedos en los labios de él y se aparta.

Después ella pasa su brazo por la cintura de él, entran al restaurante y siguen cenando.

Charlan, ríen, son felices, están celebrando su tercer aniversario.

Cuando vuelven a casa hacen el amor con pasión y la madrugada les acaricia con promesas de futuro, viajes y la firme intención de no dejar de fumar. 

2.5.16

Mayo está aquí



En el paraíso entró otro mes de mayo  y espero con ansiedad cada uno de los días que vendrán, hambriento, acostado bajo la Vía Láctea de los poetas que nadie conoce, con lápices de colores para pintar las esquinas sin memoria, las hojas que caen de las campanas, arropado con libros que hablan de tigres y Sandokán, de primaveras con flores constantes y niños que saltan, mujeres que juegan con símbolos y ríen colgadas cabeza abajo de los manzanos, ciudades con saludos en las avenidas y barrios escondidos entre los tilos.


Abran paso, mayo está aquí. 

1.5.16

Lejos del paraíso



Estamos lejos del paraíso, entramos en otro mayo y conozco cada uno de los días que vendrán, lisos, acostados allí donde ya no es posible soñar entre rascacielos y parques, marcas grises de cuadros no pintados, desazón sin misterio, tedio extendiéndose más lejos de los bordes de la esperanza, vaho de voces inútiles, risas de calabaza.

Quiero volver al camino.

30.4.16

Sobre pérdidas ficticias.



Aburrimiento. Por eso. La inventé. Día a día. Dejándolo en escritos. Sencillos al principio. Rebuscados después, intensos, retorcidos. El amor. Ella. Mi dolor. La ausencia. Me lo creí. Veía su rostro. Tocaba su piel. Llenaba mis noches. La mujer inalcanzable. Me acostumbré a sufrir. No fue algo previsto, no. La llené de virtudes. Me perseguía su mirada cuando caminaba entre las calles de mi Bilbao oscuro. Su voz también inventada. Una presunta ternura. Mi necesidad de creer en alguien. La soledad, quizás. Hambre de verdades. Por eso creé una mentira. Le contaba mis cuitas, los problemas, hacía planes, le enviaba mensajes. No existe y lo sé, pero existe. Escribo y escribo, sobre nadie. Absurdo, cruel, doloroso, tan patético. No sé cómo he llegado tan lejos. No sé regresar. Quiero ser como antes. Tanteo en la oscuridad. Perdido. Quiero, necesito volver

29.4.16

12€




12€.- Una confesión: soy una adicta a una voz -la de él- en el contestador del teléfono -aunque ahora habla su enfermera-. No sé que pensaría mi marido si lo supiera. De mi marido no sé casi nada excepto que no es poeta. No, no lo es, tiene otras muchas virtudes, claro, pero no es poeta. Por eso no me entiende lo que escribo, ni las películas que veo, ni los libros que leo, ni la música que escucho, ni sabe mirar los paisajes detrás y dentro de los paisajes. Pero me quiere, lo sé -bueno...creo-. Sometimes I Feel Like A Woman.

28.4.16

Va a ser el desamor, ya te digo.





En el desamor no está el olvido, me lo copia usted mil veces.

Envueltos en capas de salteador, el Tiempo, el Pecado, la muerte señalando el Reloj, el dramático empeño de querer saber, olvidar lisonjas y partir camino adelante, con brío, con fuerza en los muslos, olvidarse del polvo y la sed, un día, otro día, trescientos ocho, lo anuncio, aún estamos en abril, fuera obsesiones, fuera voces, quemaremos calendarios en la dársena, humo de olvido, las espinas, los fantasmas ululando en lo oscuro, tras la tapia, el cuerpo ausente en la cabeza, en los tendones, la palabra que hiere, el silencio que no cesa, ya no sé si era o si soy yo, si existió y si estoy vivo, escribo aquí, pero no vale.

En el desamor, aún. No lo copie, no hace falta.

27.4.16

El último cuento y a la cama.

«... e desaparecías cun rumor minguante /como a visión dun soño /fracasado.» (Lois Pereiro)


Eran tres, cazadores de tórtolas y mariposas, vestían chaquetas amarillas, cubrían su cabeza con salacot blanco, sus bigotes apuntaban al cielo, adornábanse las rubias barbas con clavelinas, sus voces eran melodiosas, no sabían pescar.

Salían al alba por el camino del sur, acariciando las cabezas de los caballos, besando a las ninfas del bosque que solo ellos veían. Caminaban en un aro de música, con el viento del este, con la firme decisión de contener la vida entre los brazos abiertos, a su paso los ríos se abrían temblando. Recorrían los senderos regalando espejos a las muchachas en flor. Ellas se miraban y en sus rostros descubrían un nuevo país, pasaban las noches en sueños con rumores de luna en cuarto creciente. 

Al crepúsculo regresaban cantando entre los álamos. Tañían laudes, tocaban acordeones y tamboriles. Escondidos tras los zarzales, los niños los admiraban, suspirando, riendo, imaginando amaneceres. Dormían en tiendas color barquillo, con lonas abiertas a las brisas de levante. Búhos, cernícalos y murciélagos volaban en círculos a su alrededor.

Fueron cinco, uno por cada pueblo de la comarca. Ni siquiera tuvieron que discutir el modo, inventarse un motivo, se citaron en el límite entre la envidia, la incomprensión y la ira.
Sin ruido, los perros no ladraron, no se alborotaron los mochuelos, los acuchillaron mientras dormían, quemaron sus cuerpos, las tiendas, los alguaciles miraron hacia otro lado.

Después llegó la niebla y todo fue como era.

26.4.16

Persecución




Les intuyo, día a día, tenaces, sombríos, hábiles escondiéndose en las esquinas, implacables tras de mis pasos, detrás de los árboles, del mutuo miedo a encontrarnos.

Solo resta evitar que me encuentren.

Desde hace tiempo me persiguen,  he olvidado la causa.

25.4.16

Mr President.



Al amanecer los monos aúllan en los manglares, quiero ser Presidente de los Estados Unidos de América.

Quiero que Bukowski revivido me vote, y Jean Louis Trintignant, nacionalizado, las buenas gentes de Ohio, de Missouri, de Carolina del Norte, nihilismo y emancipación, el viaje hasta la Casa Blanca como determinación, como se acaricia un sueño, una venganza, peregrino, transeúnte, poner mis zapatos sobre el borde de la mesa de nogal del despacho oval.

Sonidos de cucharillas de plata en platos de porcelana, tarta de arándanos, me corresponde aprender por correspondencia un inglés perfecto, decir yes mientras miento, asiento, sonrío, siento la ontología regional de la liquidez, un Presidente con un búho sobre el hombro del hombre más poderoso del Universo, con un teléfono rojo envuelto en barras y estrellas para hablar con Putin de lo nuestro.

Café, tostadas con mantequilla de cacahuete y mermelada de frambuesa, esa, en la juventud del día, mientras decido qué he de firmar, guerras expandiéndose de oriente a occidente, nubes de oro sobre la sangre ajena, diarios con salpicaduras de ojén, extractos de esferas de calor y los congresistas aplaudiéndome mientas viajo en tranvía.

Envejecer el lienzo sobre el que sueño, obtener pigmentos, disolver tinta china sobre tinta vieja, someter al horno la tela donde dibujo este proyecto, pegar pelos de castor canadiense de pinceles ajenos, manipular, elaborar mi candidatura, con un pájaro en la boca quiero ser Presidente (de los Estados Unidos de América), quiero una Lewinsky que saque lo mejor de mí.



Van Meegeren consiguiendo craquelados peculiares de cuadros de turbios anocheceres del siglo XVIII, ser el primero en la cola que hacen los valientes cuando mueren un dictador (Sanguinetti said), orgullo en las arterias, espejos inmóviles, escaleras de piedra y mimbre, balcones amarillos, votantes enajenados, damas de mediana edad con angustia vital, vitalicia, bajo una sábana luminosa quiero que Marilyn me susurre míster President, tener la facultad de pulsar un botón negro y mandar el mundo a picar billetes.

Aunque la lírica de está anábasis, organizada en oleadas salmódicas e iteraciones verbales, esté asaltada por elementos despoetizadores (crónicas y digresiones ensayísticas, cuando no ganga informativa), aunque la fluencia discursiva esté interrumpida por la intersección de planos parece concebida para ser escuchado en recitativos envolventes (*) quiero ser Presidente de los Estados Unidos de América.





(*) de una crítica de Ángel L. Prieto de Paula

24.4.16

Del 2008



Esto lo escribí, creo, hace ocho años, sin darnos ni cuenta el tiempo pasa y pasa y estamos en el 2016, ni me acuerdo del 2008. Importa el ahora. Ayer está demasiado lejos, mañana es incierto. Lo repito, esto, todo, porque nuestra relación es antigua y el cariño que te tengo es grande, lo sabes. Este medio es casi entero y tiene la virtud de excitar nuestras mejores facetas. “Vemos” lo que escribimos y así todo es más sencillo. No roncamos, ni tenemos mal humor, no se notan nuestras pequeñas mezquindades, las manías, apretamos siempre el tubo de pasta de diente por abajo, nos levantamos sonrientes de la cama, somos los mejores amantes imaginarios, bajamos la tapa del wáter, no sudamos, ni usamos gafas, nunca nos duelen las muelas, ni los ovarios, no meamos, lo otro mucho menos, no pasan los años por nosotros, no tenemos bolsas bajo los ojos, no vamos al mercado, no tenemos imperfecciones en la piel, siempre estamos disponibles, siempre dispuestos para el coito vespertino, matutino, nocturno, no tenemos familia, ni hijos, ni padres, ni pareja estable, no tenemos problemas económicos, ni de salud, tenemos brazos largos, piernas largas, cuello largo, tenemos partes de nuestro cuerpo de más de treinta centímetros (¿de ancho?, no, no, también de largo, pero en reposo), somos románticos, obsequiosos, inteligentes, rubios, guapos, de película, no trabajamos, no lo necesitamos, siempre tenemos la frase justa, somos del mismo partido político, somos ateos, creyentes, tibios, agnósticos, somos como nosotros mismos somos, un espejo, cariñosos, alegres, pintamos bien, cantamos mejor, tocamos el piano, el violín, la guitarra en las fiestas y cómo bailamos, hemos aparecido en el mundo por generación espontánea, así, zass, como querubines bajando entre nubes de un más allá difuso y a quién le importa, bajamos, no sabemos lo que es una hipoteca, nuestros números siempre están en azul, nos gustan los perros, los gatos, los osos, somos verdes, o rojos, o blancos, tenemos los ojos más bonitos del mundo, vestimos siempre de forma apropiada, nos desnudamos de forma apropiada, follamos como los ángeles (como los ángeles que follan bien), nuestros pechos son espléndidos y desafían de continuo la ley de la gravedad, somos serios, alegres, cantarines, circunspectos, altos, somos muy altos, no tenemos espinillas, ni celulitis, somos multiorgásmicas, polivalentes, sinfónicas, filatélicas, cocinamos de maravilla, nuestra bodega está bien nutrida, nuestro coche es el mejor, el que más corre, el más grande, todo lo tenemos grande (qué obsesión) somos sensibles hasta la lágrima, somos duros cuando hay que serlo (es que a mí me pone, chica), no tenemos complejos, ni traumas de infancia, ni malos recuerdos, no sabemos lo que es un psicólogo, mucho menos un psiquiatra (bueno, yo sí), escribimos como Cortázar (o como Tolstoi, Boris Vian, Gamoneda, etc), escribimos muy bien, cualquier género, nos gusta la ópera, Bach, Sonny Rollins, no nos gusta la copla (a G sí) ni los pasodobles (a los toreros sí), ni la jota (a algunos navarros sí), ni el rap (al hijo de mi vecino de abajo sí, qué cabrón lo tiene puesto a todas horas), somos majos, con simpatía natural, tenemos un culo en su justa medida, respingón, redondo, que rellena muy bien el pantalón, marca un poco la braga, somos femeninas, feministas, fenómenas, somos como nos da la gana, tenemos el cutis que no veas, tenemos buen gusto, mejor tacto, buen oído, somos la pera limonera, el copón, ay cómo somos y a la rueda, rueda el que no venga no juega, ya.


Traductor

Se quedaron

Lo que hay.

Algunas ilustraciones, fotografías, dibujos, etc, que acompañan a los textos han sido
tomadas de internet y puede que no conste su autor.
Si algún propietario no desea que figuren en este blog, me lo comunica y las retiro.

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics