Glup 2.0


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30.6.16

Back the attack



Cariño ¿quieres desayunar?- preguntó Marie.
Sí, cielo, lo de siempre –contesté.
No estaba enfadada, al menos no lo demostró. 
Otro largo día para no hacer nada, solo pensar.
Llueve, hoy no saldré a pasear.
No vendré a comer ¿te arreglarás?- dijo antes de irse mientras me besaba en la frente.
Sí, no te preocupes- dije. 
Se fue.
Seguro que ha conocido a alguien.

29.6.16

Derelicción.

Hoy escojo la estética y arrincono lo que debo decir, lo pospongo, me escondo, me cubro con un pañuelo blanco, verde y rojo, pongo mi mano sobre la boca, anudo con fuerza la venda y no digo, no sé si derelicción está bien escogida, no sé siquiera si tengo propiedad sobre mi garganta, sobre los sonidos guturales con los que suplo la comunicación, grrr, brrrr, oh, zass, orgía de interpretación primaria, prehistórica, pintando la página/ojo/pared con los dedos manchados en mis contradicciones, ciervos que corren por las paredes, bisontes metafóricos, cuevas de murciélagos, ugg, clonk, pufff, no soy dueño de lo que digo/no digo, sé que quiero cargar los fardos desde la bodega, proteger de la luz el lúcido latido de mi alma, nada es como era y esto es el futuro, sin saberlo escribo para mañana.

Digo para no decirme.

Esta página/ojo/pared/confesionario/diván ya no me pertenece.




Derelicción.
1. f. Der. Abandono de una cosa con ánimo de poner fin a la propiedad que se ostentaba sobre ella.

28.6.16

Digo para no decir.


Bill Wasilevich, Jimmy One Eye Collins after Arraignment 1946


Esta página/hoja busca ojos que compaginen emociones, está tatuada de inocencia en los muslos del poema, en los brazos de la prosa alborotada, en la galerna de malvavisco de palabras que no encienden primaveras, que cabecean como barcas en un puerto que dormita con pescadores desplumados, con frases atropellando el binomio ojo/hoja, pagina compaginada, solo leen los ciegos, los que abandonaron el barco y queman incienso a la sombra de los grandes árboles, los que buscan arpías en las selvas de ellos mismos, los que se lanzaron al vacío con una cinta en la frente, con una oración en los labios, con una piedra negra en el pecho.

Escribo así, encadenando voces que recojo en mi propia huerta, inclinado sobre la tierra, buscando las que brillen, las que no digan, estas.

Digo para no decir.

Miedo.

27.6.16

Este es mi lunes.



Times New Roman no, escojo Georgia, cada tipo de letra tiene una historia detrás, no estoy para historias, estoy saturado de historias, de cuentos, de imaginar, de hacer gala de…¿de qué?, basta ya, se acabó la fiesta, extiendo un velo morado sobre esta página y me inclino ante mi propia mano tendida, me rebelo ante mi mendicidad, me muerdo con saña el brazo enganchado en la alambrada, me abofeteo con fuerza, con rabia, sin disimulo, no quiero engañarme, me da miedo saltar desde el trampolín, lo reconozco, temo que alguien quite el agua de la piscina, como en una película de dibujos animados, algo así como un correcaminos cruel que me cambie los carteles, que me guíe hasta el desierto, que además se burle con sus beep beep, ¿qué diablos hago en esta pantalla?, ya no me gusta el cine, me quedo dormido a mitad de la sesión, la televisión también me duerme, esto ya lo he visto, leído, escuchado, sentido, vivido ¿estaré repitiendo mi propia vida?, en cualquier caso he empezado por repetir los errores, por acumular absurdos ante la puerta verde que da a ninguna parte, lo peor es que lo sé, por supuesto que lo sé, estoy en una cornisa del Chrysler, los turistas japoneses  miran mi balanceo, delante y atrás, sin decidirme, aplauden, creen que es un atracción más, que me tiraré con una capa roja y volaré, qué cabrones, no saben que no hay ficción, que duele ser, que la verdad tiene que estar en alguna parte, que de tanto buscarla me he perdido en un bosque  con hojas verdes inundando las avenidas de mi ciudad vacía en esta mañana brumosa, los que alborotaban la noche con su triunfo por fin se han dormido, los demonios que me rondan no, bailan dentro y fuera de mi cabeza con sus cuernos brillantes y sus tridentes afilados, susurrándome obscenas invitaciones, invitándome al mal, a pasar la raya, al lado oscuro, esa zona prohibida dónde me he acostumbrado a vivir, encogido y atemorizado pero sin querer abandonarlo, disfrazándome de otros pero sin creérmelo, ¿sé quién soy?, metonimia de un aprendiz de brujo angustiado, chapoteando en el bien, en lo que antes era el bien, antes que un ejército lujurioso moviera las fronteras, invasión de Polonia, conquista de un territorio sin ejército que lo defienda, países desaparecidos bajo las aguas impetuosas de una presa rota, débil construcción de ladrillos amalgamados que apenas contenían el deseo no menguante, al contrario, corredores sin meta a la vista, jadeantes atletas de su propia negligencia, escucho el ruido de la tormenta y no tengo a la vista ningún lugar donde guarecerme, lo peor son los rayos, lo peor es que esta intensa lluvia de desilusión se puede llevar por delante sembrados y aperos de labranza, animales que mugen y las gallinas, el grano acumulado y la esperanza, es hora de partir, este es mi lunes.

26.6.16

Comprensión



Más quiero encontrar en ti comprensión, que cantaban los Mustangs, que cantaban the Animals, que cantaba Tom Jones (creo) y es que no es lo mismo escribir una opinión a las 3 de la madrugada que agradecerla, rebatirla, aplaudirla, contestarla a la hora que se pueda, si se puede porque los días son rígidos, inflexibles, insobornables, se ciñen a sus 24 horas y de ahí no hay quién los saque. Y no dan, las horas. Reloj, no marques las horas, que cantaba el trío los Panchos, que le gustaban a mi padre. No da tampoco el sistema de tanteo, que frecuentar según qué jardines es hollar un terreno pantanoso en el que a nada que pises fuera del tiesto te empiezas a hundir poquito a poquito, como en aquella película de Rod Steiger que se caía un niño indio mudo en las arenas movedizas y no le escuchaba nadie, claro. Cuando ya las aguas te llegan a la boca, es decir que te ahogas seguro, llega Manolete y sin capa ni espada, en un lance torero, pinturero, nos asegura que además de las corridas le gustan los toros y ahí empieza un sano compartir de opiniones, que si sí, que si no, ya sabes, lo de siempre. Olé (el símil taurino no es baladí, busca la polémica). Que no se puede decir amén en todas las misas, que no disparen al pianista ni al cura, que el espectáculo debe continuar, que me aburro. Ya.

25.6.16

Interacción.



Interactivo, este blog intenta ser interactivo. No sé muy bien qué significa eso y a qué me compromete, pero sí sé de ese intento.

Tengo claro que los textos se van desarrollando según la inspiración, emociones, lo que ocurre, lo que se me ocurre, lo que recuerdo, lo que ansío. ¿Mande? Pues eso que la interacción se produce entre quién escribe y quién lee. Si la transferencia va del corazón o la mente a otra mente a otro corazón o a la papelera es ya otra cuestión difícil de conocer. 

Algo más difuso está la cuestión comentarios. Es decir, la posibilidad de recibirlos y la capacidad de responderlos. En este apartado no incluiré el índice de satisfacción pero sí el convencimiento de que la interacción se produce. Nunca llueve a gusto de todos. En cuestión de gustos no hay nada escrito. Para gustos se han hecho los colores. Hay gustos que merecen palos. Vista, oído, aroma, tacto y gusto. Contra gustos no hay disputa. Y algunos dichos populares más que ahora no recuerdo ni me importan pero que me fortalecen en el entendimiento de quienes me envían comentarios y mi compromiso de responderlos dentro de mi capacidad, de la posibilidad de tiempo, espacio, absorción atómica, debilidades transitorias y demás zarandajas.

Alucino, vecino, que alguien se tome la molestia y el trabajo de comentar en esta página y por eso dejo todo mi agradecimiento al pie, no como una pira funeraria sino como un frondoso, oloroso, vistoso ramo de flores en las que se enredan mis balbuceantes palabras.

Es así.

24.6.16

Lo inmediato.



En estos tiempos de lo inmediato, de la prisa, de urgencia por conseguir todo lo conseguible, de culto al cuerpo, de exaltación de la ignorancia como valor, de narcisismo, de supremo valor del ahora, no hay tiempo para el antes, no existe, si hoy es martes el lunes ni siquiera ha pasado, la historia es algo antiguo, pasado de moda, tonterías para engañar a los crédulos, a quién le importa, la televisión es un bien supremo, sálvame, las catedrales son piedras, los museos insoportables, los viejos, los muy cabrones no se mueren, impera el vacío, lo hueco, la fachada…



…en estos tiempos  nadie recuerda que este era un país gris, atrasado, que tenía hambre, miseria, que dejaba a sus hijos buscarse la vida en Alemania, en Francia, en los bosques de Idaho, que partían con sus maletas de cartón, sus ilusiones…

Va, para, no te enrolles ¿Qué te pasa hoy?

Mecagüen todo lo que se menea


23.6.16

Faisán de oro.


...el restaurante estaba cerca de la Diputación. Su carta, sus menús eran un prodigio de creatividad, de sugerencias, de tentaciones, de sabores, de olores. Acostumbrábamos ir en nuestras celebraciones, la comida anual con la abuela, los aniversarios, los san queremos, para impresionar a mi novia, para agasajar a un buen amigo. Nunca nos defraudaba, siempre salíamos satisfechos, sorprendidos, ahítos de la buena comida, del buen trato, con el paladar vibrando, encantados…

…lo mejor, la dueña, Inés, la esposa del cocinero, atendía personalmente los salones. Era bella, elegante, alta, con una voz melodiosa, una educación exquisita, unos modales tan encantadores que te sentías afortunado por haber escogido su casa para comer. Inés era majestuosa, cuando se dirigía a ti para recibirte, para sugerirte algún plato, para tomar la comanda era como si una emperatriz estuviera dignándose a tratar con mortales… 

…ayer había quedado con unos clientes para comer en un restaurante que acaban de inaugurar en Bilbao. Llegaba tarde y apreté el paso. Esperando en un semáforo, al otro lado de la calle vi a una anciana. Al cruzarnos la reconocí, Inés. Ay, el tiempo la había acunado en demasía, era una mujer muy mayor que caminaba con cierta dificultad ayudándose de un bastón, parecía que había encogido. Impresionado pasé de largo. Los recuerdos me golpearon, aquellas comidas familiares, la alegría de entonces, ayer, di la vuelta y la busqué. Miré a uno y otro lado, no la encontraba, andaba lentamente no podía estar muy lejos. Salía de una panadería. La abordé, me presenté, no me reconoció. Estoy ciega –dijo-. Vi sus ojos azules sin brillo. Conservaba su elegancia, su belleza había cambiado, en su cuerpo encorvado había dignidad, su voz seguía siendo melodiosa, me llené de ternura, con cierto atrevimiento acaricié su brazo (me doy cuenta que últimamente acaricio el brazo de las personas mayores, quiero transmitirles mi cariño). Seguimos hablando, me agradeció que le hubiera reconocido, le dejé un atrevido beso en su mejilla y me fui, turbado…

…los clientes estaban esperándome en la barra del bar. Me disculpé por el retraso. Antes de sentarme a la mesa fui a lavarme las manos. En el espejo había un viejo que me miraba, también se estaba lavando las manos, últimamente le veo mucho ¿quién será? 


22.6.16

Aún es miércoles



Otro día interminable, otro día para rumiar, los monos no se movían a mi alrededor, me miraban fijamente, eran muchos, creo que cada vez eran más, cada cierto tiempo el que parecía ser el jefe gruñía, quizás para que no me olvidará que estaban ahí, como si pudiera, luego dejó de llover y bajé hasta el pueblo a comprar el pan.


Aún es miércoles pero ¿qué importará? 

21.6.16

Catgut



Es decir un artículo de uso común, catgut para las operaciones que se hace uno a sí mismo. Sí, ayer mismo me operé de estrabismo mental y estoy envuelto en catgut, como una momia simple, como un extravagante usuario de filamentos, que se me juntan y mezclan las emociones, que ya no sé si mi testosterona mengua o me desborda. Antes, es decir antes, todo era más sencillo, que el tiempo era de goma y lo mismo se alargaba que se encogía, que era un símil, una metáfora sin buscarla, un tránsito entre nombres, una búsqueda por los portales con pájaros negros mirándonos desde las farolas de la noche, con sentimientos subcutáneos, con ese temblor en las manos impidiéndonos brindar por los ausentes, que no los había, estábamos todos, sentados alrededor de una mesa imaginaria, mirándonos a los ojos, midiéndonos. Creíamos que el tic tac de los relojes perezosos era el lógico, el deseable, el óptimo. Un día supimos que no. Hablo en plural y estaba solo. Hábito de la soledad. Descubrimiento del espejo. Exploración de mi selva. Reparación de la brújula heredada. Indicar en los mapas el consabido usted está aquí. Pero no estaba/estábamos y el desierto era mi/nuestro hábitat, travesía con camellos sin doble sentido, que nos libramos de los mercaderes por minutos, del polvo y el humo por segundos, de la cruel enfermedad de los promiscuos por un suspiro, solo el alcohol nos arrasaba, nos transformaba y decíamos/decimos lo que nunca decíamos/decimos. Entonces apareció el catgut y todo empezó a cambiar, que supimos leer la línea que había detrás de la línea que enmascaraba otra línea, es decir tinta invisible, tinta de limón, nada, que matar al padre es un largo proceso y al final se muere él solo, de aburrimiento, que te deja de herencia su búsqueda y resulta que buscaba lo que tú buscas y así no hay manera de progresar, ya te digo. Menos mal que al suturar la conjuntiva se amplió el campo de visión y vimos que no veíamos, nos apuntamos a cursillos de calle y vida y, vida mía, descubrimos la venda, nos tapaba la mirada, el otro estrabismo, no a la vez pero sí muy seguido, así que nos ordenamos, quemamos la venda, ellas los sostenes y así, con ojos y pechos al viento desafiamos la autoridad y la gravedad hasta que la realidad nos puso en nuestro sitio, el uno por dos en el que apenas cabemos, que nos tira la sisa, que se alborotan las costuras y quizás en la próxima liquidación de almas pueda cambiar esta de ahora, con glicerol y entrelazada con tantas mentiras que no hay pinzas que puedan extirpar las espinas del desencanto, que me estoy volviendo un puercoespín, que estoy tenso como un hilo de plata entre tus ojos y mi corazón, gracias por leerme.

Traductor

Se quedaron

Lo que hay.

Algunas ilustraciones, fotografías, dibujos, etc, que acompañan a los textos han sido
tomadas de internet y puede que no conste su autor.
Si algún propietario no desea que figuren en este blog, me lo comunica y las retiro.

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