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19/4/14

M2




Para Gretel.

Vale, empecemos por el final, la tormenta, la gente corriendo apresurada a guarecerse, las calles encharcadas, los coches salpicando, el mediodía del domingo desbaratado.

Pero no sólo eso.

De pronto soy un director de cine, Welles por ejemplo, estoy subido en la grúa y observo la imagen que se va a filmar Los extras corren a la boca de metro. Dos operarios con mangueras simulan la lluvia fuerte, otro controla un gran ventilador. La pareja protagonista espera órdenes. Ella es una mujer joven, bella, tan bella que la cámara se queda extasiada y mima su figura. El es un hombre mayor, que aún antes de la acción mira arrobado a esa mujer y anticipa una cara de pesar por su partida.

Entonces grito acción y los extras suben y bajan por las escaleras, se chocan, alborotados por la lluvia y el viento que simulan los operarios. La mujer joven y el hombre mayor se abrazan, es una despedida, torpe, les empujan, no saben si besarse en las mejillas, rozan sus labios, se toman de las manos, se sueltan del abrazo, ella baja las escaleras sin miran atrás y él se da la vuelta con un gesto de dolor.

Corten, grito.

Pero la vida no es una película y ella sí eres una mujer bellísima. Conocerla ha sido... en México he recorrido ni sé cuántos kilómetros, he visto maravillas de la naturaleza, paisajes extraordinarios, museos, monumentos milenarios, pirámides, cascadas, ríos, el Pacífico, he dormido en el suelo, en una cabaña, en camas mullidas, he comido, bebido, disfrutado, he hablado con gentes diversas, he conocido a gente extraordinaria, he sentido la tierra hasta la médula, he visto las estrellas, he nadado en un estanque en la cima de un monte muy alto, he desafiado las olas y la resaca del océano, he hablado con gente culta y con gente que sabía lo que tenía que saber, he subido a taxis comunales, me he encontrado con personas con las que me escribo desde hace años, he hecho y disfrutado y sentido tantas y tantas cosas que seguir me desviaría de lo que intentó decir.

¿Qué intentó decir? Un día nos citamos. En principio era tomar un café con alguien a quién conocía solo por mensajes Pero, ay, vino ella. Cada día que estuve allí superaba al anterior. He vivido momentos extraordinarios, increíbles, emocionantes, sorprendentes, intensos. Cada día decía que lo que había visto era lo mejor. No es cierto, aún no la conocía.

Llego al Starbucks y espero. No sé bien quien vendrá. Hay personas que cambian su foto. Quizás entre una viejecita o un fornido señor vestido de marinero. Entra ella y pienso que no puede ser. Que hago yo ahí, me siento pequeñito. No puede ser que sea tan atractiva y  disimulo como que no y busco azúcar para el café y espero que digan su nombre y sí, sí es. A partir de ahí nos saludamos y ella calla y yo hablo y hablo sin parar, nervioso aunque no se note, alterado aunque sí se noté, feliz por que haya venido, absorto en mirarla y saberla real, sorprendido de que esté a mi lado, curioso por adivinarla en lo que dice, en lo que calla, mirándola embelesado, tratando de disimular mi entusiasmo, haciendo equilibrios entre mi realidad y la realidad y el poco tiempo que tengo de verla y no sé bien cómo seguir, que decir, como retener el tiempo para que no lleguen las dos y media y de pronto empieza a llover y es maravilloso como la vida nos da regalos como esté de poder estar a su lado y ver sus pestañas, la mariposa sujetando su pelo, sus ojos, su sonrisa, escucharla, sus gestos, como baja la mirada, como mira, su belleza y tanto hablar y hablar me dejo llevar y me olvido y llueve y tenemos que irnos y recuerdo y ella a mi lado y saber en ese mismo instante que luego, ahora, pensare que estoy loco pero que soy afortunado y tomarla del brazo con respeto y con cierta timidez y llueve y es tan bello haberla conocido, haberla escuchado, haberle dicho tantas cosas.

Sí. Cada día que estuve ahí superaba al anterior, lo he dicho. Ese fue mi mejor día en México.

Desde Gretel, mi viaje tiene más sentido. U otro.



18/4/14

En el punto ciego de la pureza.



Dije ayer que estoy en el margen, en el punto ciego de la pureza, que nunca he tenido facilidad para los idiomas ni para las lenguas muertas, que estudio la geometría de la osamenta, que sueño bajo las mariposas azules que abrevan en la mirada limpia, que aparto del espanto las sombras de los enamorados.

No estoy cansado, no, esta presunta poesía tiene la ventaja que no te mojas, no te manchas, sorteas la baba negra con laberintos y ciervos sobre el altar de lo inaprensible, utilizas el alfabeto de los náufragos.

Porque la vida era un bien escaso, frágil, el dolor estaba repartido en cuotas descompensadas. Alrededor había llanto, espinas y pensar no estaba mal visto, decir lo que pensabas, sí. Que, un suponer, dabas la mano a un hombre gris y al instante saltabas dentro de un círculo con velas y muérdago. Desde entonces ya nada era lo mismo y caminabas atento a tu sombra. Un día descubrimos que mirando hacia atrás no avanzábamos y leer entre líneas ya no estaba de moda, que se podía hablar…

¿Estoy seguro?

Y nos callamos, por si acaso, renunciamos a lo evidente, enjaulamos la risa y coqueteamos con el disimulo, cubrimos las sonrisas con el abanico, aprendimos la seña de treinta y uno, la de pares, el guiño cuando la partida nos era favorable y solo apostábamos por la victoria -que era la huida-, señalamos el norte desde la proa de un barco varado en la arena, burdo decorado, carcasa de papel, los músicos con laúdes y chirimías sobre carromatos de cartón, el camino al exilio de nuestra propia dignidad.

Alto, alto, alto, estoy en el margen, es viernes (santo) etcétera.



17/4/14

Margen.



Estoy en el margen, en el punto ciego de la pureza y aunque nunca he tenido facilidad para los idiomas ni para las lenguas muertas, estudio la geometría de la osamenta, sueño bajo las mariposas azules que abrevan en la mirada limpia, aparto del espanto las sombras de los enamorados.

No estoy cansado, no, esta presunta poesía tiene la ventaja que no te mojas, no te manchas, sorteas la baba negra con laberintos y ciervos sobre el altar de lo inaprensible, utilizas el alfabeto de los náufragos.

Por ejemplo.

Los de la camisa negra. Por suerte nunca han llamado a mi puerta. Digo suerte y digo silencio, el mío, tan culpable como las voces airadas del otro lado. Digo nunca y digo ahora, desmemoria de cuando la muerte paseaba cada día por nuestras alamedas, por nuestros templos, por la mirada cómplice de los que giraban la cabeza. Digo puerta y digo candados, aburrimiento de liturgias cerradas, de códigos incomprensibles, del capricho de verdugos sin azar.

Luego se cambiaron de camisa, del negro al verde, luego roja, después blanca, no sabías con quién hablabas, que les veías desde fuera y no les conocías, que disimulaban tanto que no había tiempo para asimilar el trueque de máscaras, de casullas, de ideas caprichosas, que hoy era blanco, mañana estaba transparente y nadie veía lo que venía, tormenta o sirimiri, llovizna, calabobos que también se dice y bobos o algo peor éramos, lo somos aún en las filas de una aparente indiferencia, ajenos, con la pintura lista para mimetizarnos en cuanto se oculta el sol, cuando sale la luna, ay, la luna.

Alto, alto, alto, respira.



16/4/14

Viaje de ida, viaje de vuelta.

Cruzo un desierto y su secreta desolación sin nombre.

(Valente)




Viaje de ida con cifras a la espalda, sangre, sudor y lágrimas por carreteras que corren por pueblos diminutos, montañas envueltas en membrillo de nubes, escarcha de nombres, azucenas amansándose en la garganta, los recuerdos que afloran, tímidos primero (el chalet ahora abandonado, que nos metíamos en la cama el viernes por la noche y no nos levantábamos ni para comer; las persianas de las ventanas que daban al camino, cerradas; el culo empinado de E. cuando se asomaba para ver los peces rojos tiritando en el cauce transparente del arroyo bajo la cocina; nuestros cuerpos dándose calor; juegos desnudos; mi niña E. que dio vuelta a mi vida, que la llenó de amarillos pétalos de diferencia, etcétera), el pantano detenido, con juncos helados, pellizco de árboles blancos, frío en las orejas aguzadas por el silencio, tanto olvido, aroma de nada, calma en mis manos cóncavas que reciben cuchilladas de la nostalgia, creciendo (que tenía MC tanta necesidad de amor que se entregaba sin medida a nuestra impaciencia; que se perdía su caudal de Caperucita equívoca por bosques absurdos; que enfrentaba mi razón y mi instinto; que nunca fue; que murió de forma trágica después de una vida trágica; justo paso ahora por la casa donde nos vimos por última vez, etcétera) soledad de campos con aves de paso acurrucadas en el vacío, caseríos salpicados por las laderas, unas ovejas mudas, un caballo, un gato que huye por los charcos, una bicicleta en un balcón, el coche del panadero, el camión del butano, mi coche atravesando el ahora y el ayer, mi memoria arrodillada (A, su padre desaparecido; su madre vestida de rencor; ella y yo entrelazados en la torre, jadeantes mientras B nos miraba, excitada, desde la puerta; la única vez que he amado sin deseo; que era un engaño aquella pasión; que los dos queríamos otra cosa; que me sentía sucio, confundiéndola, traicionándome; etcétera) la ermita destacando entre los pinos, suena una campana que acaricia mis oídos como una hebra de luz, me duelen las costillas de recordar, lástima de vida que corre tan rápido, que me deja atrás en esta mañana brumosa que se mece por carreteras que había olvidado, por nombres que me muerden como perros negros, que se me abren las heridas y también fui ese, viaje de vuelta.





Todos los puertos son el mismo,
uno y el mismo,
donde cantan las brumas
y una ciudad se apaga y un estrecho,
sin que nunca sepamos
si vamos, si venimos
o si estaremos siempre.

Andrés Trapiello.


15/4/14

M1

Mis pasos en esta calle
Resuenan
                        en otra calle
donde
                oigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla.


Octavio Paz




Ahí arriba, la primera noche creí escuchar disparos, detonaciones entre sirenas cercanas de la policía y ambulancias lejanas, alarmas rotas y algún grito que pedía ayuda. 
Después se hizo el silencio y amaneció con un cielo muy rojo.

No sabía muy bien dónde estaba, qué hacía allí, ni quién dormía a mi lado.  
Recogí mi ropa y salí de aquel pequeño cuarto.

Aquel perro negro al pie de la escalera no me iba a dejar pasar tan fácilmente. 
Había comenzado mi viaje.





14/4/14

Desmemoria.



No sé qué sentido tiene esta colección de palabras, sonido de un grillo que se desliza por la blanca camisa de seda que en la percha espera la fiesta, convencimiento de que S es igual a M tanto como a G y que todo el alfabeto es la misma letra, silueta de la mujer que acaricia lánguidamente a su gato, la mirada crítica del que sabe, la frase amable del que ha leído otra cosa con sus gafas sin graduar, silencio de los camaradas de página, poetas subiendo una escalera mecánica con una rosa en una mano y un humeante vaso de leche en la otra, geishas que envían sus fotografías, desnudas, sin cabeza, alzheimer, desmemoria, olvido de nombres, plazas, estremecimientos, la alfombra sobre la que nos amábamos, temor al extranjero, al diferente, evocación del 2.003, cáliz en el altar roto por el terremoto, exorcistas atentos en el punto de salida, fórmula que se está agotando en este océano donde todo está por decir y sin embargo, búsqueda en los cajones de la memoria para atrapar estorninos al vuelo, saber que el eclipse alteró mi percepción y ya nada es como era, días luminosos, noches inundadas de luna, cobijo en el vientre de un animal que salta por las estancias con candelabros sobre las mesas engalanadas y olor a resina, poemas colgados de las paredes, poetas cabeza abajo, yoga de la voz, escribo por mí y para ti, solo para ti, suelto palomas de versos al aire detenido del comienzo de semana.



13/4/14

Un blog es un blog



Un blog es un blog, aunque esté desenfocado. Este Glup 2.0 todavía intenta ser un blog. De hecho no se le puede pedir más. Está empapado de colores, música, letras, ojos que miran. Vale, le falta olor, aún así. Las imágenes se comen el texto y el concepto, lo sé. Los textos ajenos se apelotonan y se superponen y se mezclan y apartan y disturban, distraen. Llevo tiempo intentándolo, ni sé los días. Se trata de un clic. Pero no sólo. Hay un lenguaje, uno se asoma a la azotea de la bitácora, aparta a los pájaros y ve un panorama; eso si no es de noche, o hay niebla, o el que se asoma es ciego. Hay un estilo, está feo que lo diga, está feo hablar de lo que hace uno, sin embargo en un blog se habla de lo que hace – y de lo que no hace- uno, a veces de lo que hace uno con una, o sea dos, o sea, uno doble, o sea voces en el desierto, nada. Se me han caído las hojas, amarillas, mustias, me pongo la piel de otro, los ojos de otro e intento no resbalar por las escaleras que bajan al cansancio, al olvido. Son estos días invisibles mientras llega lo que no llega. Aquí sentados, esperando, nos. Mala cosa esta de escribir sobre el continente en vez de llenarlo de contenidos, de vaciarme de amores, o rencores, o aniversarios como frágiles velas flotando sobre los nenúfares en la oscura charca de la noche. Un blog es un blog, aunque esté desenfocado. Este Glup 2.0 todavía intenta ser un blog.



12/4/14

En el convento.



…Es decir, el convento, la lluvia, el viejo monje alucinado, así quería empezar un cuento, un texto, escribir en esta esquina llena de miradas amables en exceso, que me malacostumbran, que luego recibo un esbozo de crítica y afilo los cuchillos, que se me altera la vena de la frente, que estas historias de páginas volanderas crean una interesante y nueva forma de comunicación, virtual, virtuosa, en algunos no tanto, en algunas con sublimaciones varias, en otros con trasposición de hoy por ti mañana por mí, en otras convirtiendo un sapo en el príncipe azul que les desliza onduladas frases por la espalda, en escritores variados que dejan aquí, en sus muros, tanta sensibilidad que a veces hay que leer con cuidado para no cortarse los dedos del alma, hay que leer dos veces para cerciorarse de tanta sabiduría, madre mía, que planto flores en la cerradura de sus puertas para no equivocarme, para volver a esos rincones, que pongo cirios a los lados que iluminen estos pasadizos oscuros, tantos, ay, tantos, que es fácil perderse, laberinto que nos lleva a ningún lado, porque los días pasan y vean, esto es lo que nos quita tiempo para tocar el brazo real de los de al lado, para holgar con A, con B, con C, o con ABC, a la vez, que cada uno es muy libre, siempre que el otro también lo sea, por ejemplo, que uno le escribe a S pero el que lee es L (y D, E, F, G, H, I, J, etcétera) y uno sabe quién es (era) S pero no sabe si lee, en cambio sabe que H lee pero no sabe quién es (señor, señora, guacamayo, gato sabio, interventor de aduanas o equilibrista china), en principio uno no sabe nada, uno sólo escribe, escribe solo y ese tiempo solitario es el que no dedica a correr por las riberas, a ver películas de arte y ensayo, a jugar al mús, al parchís, al escondite, a escuchar a Paolo Conte, a leer libros de Pascal Quignard, a hacer el amor debajo de los puentes de la emoción, eso en lo referente a uno, pero en lo que me concierne, hay una parte de uno que me llena de curiosidad, y es cómo tantas personas (o la misma muchas veces) dedican un tiempo a entrar en esta esquina con pretensiones literarias que se queda en una conjunción de colores, fotos y esfuerzo de este que firma (a vuestra disposición), pero eso, que puedo seguir hasta mañana divagando aunque –ya ves- estoy preocupado por mi falta de imaginación, que no sé como continuar ese texto del convento, de la lluvia y del monje, además ¿a quién le importa una historia así? mañana escribo algo de piel y suspiros. Empezar a quitaros ropa que viene el calor, besos a todas/todos.



11/4/14

30 millones

Vamos de nosotros a los hombres, nunca de los hombres a nosotros.”
Honoré de Balzac.
Le Médecin de campagne.



Lento, muy lento, las ideas van tomando sentido, encajando, ya distingo el contorno de un animal aún indefinido (puede ser una vaca, quizás un alce), unas nubes, un rostro borroso no se sí de ángel o de extranjero.

Aún es muy pronto.

He estado  solo en una ciudad de 30 millones de seres humanos y una cantidad indeterminada de inhumanos. Sabía esto antes de ir allá. ¿Lo sabía?

Hablé con cada persona que pudo, miré,  fui atento por las calles, descubrí colores, sonrisas, alegría, tristeza, dolor, esperanza, otra vida, otra forma de vivirla, la misma en esencia.

Y sí, claro, también vi museos, monumentos, no hubo problema, todo fluyó como debía.

Pero escribo  para mí, para no olvidarme.



Les recomiendo este libro (por cierto un gran libro), si, seguro que se dieron cuenta, " al envejecer los hombres lloran". Es cierto, pero ahora no tengo tiempo, si hay que llorar que sea de alegría.

10/4/14

To panic.



Vale, sí, cierto, tuve pánico, lo reconozco, estaba sólo, el miedo a lo desconocido, la noche, y lo jure, cierto, ¿qué quieren?, ¿nunca se han sentido así? vale, me duro un día, es verdad, pero ya no, ya todo va bien, créanme, o no, quizás el santo no se enteró, tantos juraran cada noche, prometo que esto, prometo que lo otro, los santos no pueden estar a tantas promesas, la mía la hice de corazón, es así, pero ahora no me veo con fuerzas para no, además cuando vuelva no creo que ella me lo permita, ella es mucho ella y la carne es débil y no creo que necesite insistir en que los milagros no se pueden desperdiciar y que el hombre, etcétera, quizás sí, quizás deba convencer a usted y al santo que hay trenes que pasan sólo una vez y si uno está en la estación equivocada no llegara a ningún sitio, al menos a ningún sitio interesante, ese concepto es como mínimo discutible pero, ya ven, no quiero discutir, tuve pánico, juré, hubiera dado mi vida por liberarme de ese agobio en el pecho, aquello que me ahogaba, que no podía más, que si tal, que si cual, pero ella, al final esa ella desnuda, a mi lado (sobré, bajo, contra, con) en la cama, es el delicioso pecado mortal que me llevara al infierno. Allí les espero. 



Las ilustraciones, fotografías, dibujos, etc, que acompañan a los textos han sido tomadas de aquí y allá, de internet.
De algunas no consta su autor. Si algún propietario no desea que figuren en este blog, me lo comunica y las retiro.

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