Glup 2.0

Pedro M Martínez

Se acabaron las fiestas. Podéis recoger el árbol que luego os da mayo.

miércoles, 7 de enero de 2026

Tan suya.

Luca Ponsato  
 

Ella, tan suya, tan estricta, con el territorio absolutamente delimitado, ni una bandera sin ondear, prohibido el paso, no, estas son las normas, es inútil perderse en el tupido follaje, en la alucinada realidad del ocio.

Yo, tan loco, tan ausente, tan de acá para allá, buscando lo que no existe, una paz sin orillas, buscándome, intranquilo, fogoso, apasionado, saltando los helechos que cobijaron la infancia entre Artxanda y quién sabe dónde.

Así no se puede y solo llevamos 7 días de año, que no nos pase nada.

martes, 6 de enero de 2026

Peter Weiss

 


 Nunca he estado en Grecia

aquí en cambio he estado demasiado tiempo
y mi invocación de Grecia
es una llamada a la destrucción
de toda esta miserable chapuza
en la que minuto a minuto
aquí nos degradamos
Este país
es un montón de estiércol
Quiero así desahogar mi odio
contra los aduladores
y parásitos de nuestros príncipes
repantigados sobre la hedionda carroña
de la sangre vertida
Y si en un raro instante
de primavera el mundo así de pronto
se librara de sus tremendas aflicciones
y todo esclavo
hiciera saltar sus cadenas
aquí cada cual seguiría a lo suyo
sin preocuparse de otra cosa
que del tiempo
Extraños somos
hasta en nuestra propia casa
e igual que Ulises nos sentamos
ante la puerta con el bastón del mendigo
mientras los desvergonzados pretendientes
arman jaleo en la sala
y preguntan quién
habrá traído
a ese vagabundo.

 

Hölderlin (1970) 

Peter Weiss

.

lunes, 5 de enero de 2026

Lunes 5

James Jarché, Southwark, London, 1930s


Lunes, pasan los días en cabalgata, como liebres que se pierden en un espacio atroz, sin madrigueras, amapolas blancas, rayos de luz, la vida eléctrica con la noche suspendida sobre densos presagios de tragedia.

Todo es como debe ser pero cuando es como si ni yo ni ella hubiéramos imaginado ni en nuestros más extraños sueños es más, es tan, es ay, es deseo de hablarle con mi cabeza apoyada en su hombro, con su pelo entre mis dedos, con su miedo reclinado en el mío. ¿Dónde estará?

Hay flores rojas que crecen en el balcón, el viento golpea las persianas, hay una manada de caballos salvajes cabalgando por el largo pasillo de mi piso, quizás he tomado demasiados vinos en el Casco Viejo. Tanta fiesta no es bueno. Debo dormir. Hasta mañana.

(¿Qué ocurrirá en Venezuela?)





domingo, 4 de enero de 2026

Acería

 


Año 1982. En aquella acería trabajábamos unas 3.000 personas. El comité sindical avanzó que la Empresa estaba preparando el despido de 100 trabajadores.  Al mes siguiente ya se sabía que serían más, unos 250. Pasó el verano y la cifra de posibles despidos rondaba los 500. Tiempos difíciles.

Recuerdo una asamblea en Basauri, tensa, agitada, violenta. Nada más comenzar se tomó la sabia iniciativa de que para las votaciones sobre posibles acuerdos votaríamos a mano alzada si se votaba a mano alzada. Una manera de empezar que era toda una declaración de intenciones.

Uno de los puntos a tratar era si las mujeres, la mayoría personal de oficina, deberían ser las primeras en salir porque estarían quitando el puesto de trabajo a un hombre presumiblemente cabeza de familia y sostén de la misma. Uno de los que llevaban aquella asamblea matizó que, por supuesto, el punto no se refería a las señoras de la limpieza ni a las del comedor y sí a las telefonistas, secretarias, oficinistas en general. Estas, desde el fondo de la nave, protestaron y desde una marea de buzos azules, con rabia no contenida, tuvieron que escuchar de todo, “que suban ellas a las grúas”, “nos quitáis el pan”, “putas”, etc, etc. No sigo, el resto de puntos ya no tiene importancia, tampoco la tenía entonces.

Al de unas semanas nos despidieron a 1561 trabajadores. A mí me ofrecieron un trabajo en Perú, no fui. Llevaba tres meses de casado. Después la vida siguió.



sábado, 3 de enero de 2026

Caperucita roja


 

Mi nieta de tres años se quedó unos días en nuestra casa. A la hora de dormir me pidió: “Cuéntame un cuento.”

Le conté Caperucita roja, el único que recordaba en aquel momento. La verdad es que la chiquilla se asustó un poco porque se lo conté tal como me lo habían contado de niño, enfatizando las voces y el “abuelita, que boca más grande tienes”.

La cuestión es que le gustó tanto que al día siguiente me pidió que se lo contase otra vez y otra vez, repetía las voces, hicimos teatro y lo pasamos muy bien.

Vinieron sus padres para llevarla a su casa y el día 24, sorpresa, el Olentzero le trajo, entre otras cosas, el cuento de Caperucita roja.

Hoy han venido a comer. A la hora de la siesta mi nieta me ha pedido su cuento. He empezado y mi hijo me ha interrumpido, asustado, el cuento había cambiado. Resulta que el lobo no se come a la abuelita porque esta se esconde en un armario, tampoco se come a Caperucita que es muy lista, se da cuenta del engaño, sale corriendo y se encuentra con un ¡guarda forestal! que ahuyenta al lobo al que tampoco mata porque los guardas forestales no llevan escopeta y no se mata a los animales y vaya mierda de cuento.

Pobres niños de ahora ¡que alguien les defienda de tanta tontería!


viernes, 2 de enero de 2026

The Shivering Truth.

 

The Shivering Truth. He visto la primera temporada. Una serie de animación para adultos - Adult Swim (1) – surrealista, ingeniosa, filosófica, irreverente, terrorífica, repulsiva, muy bestia, de difícil visión para mentes y estómagos delicados. Lo aviso porque no creo que sea para un tipo de espectadores no acostumbrados a sufrir con estas genialidades en cuanto a imaginación y tan extremas en cuanto a puesta en escena. Hay un gran trabajo detrás tanto en los guiones como en su realización con muñecos animados. Y no digo más, quien se atreva que la vea (En HBO).



(1) Adult Swim fue creado para ofrecer animación solo para adultos, con humor negro, crítica social sin filtros y propuestas visuales que rompen todas las reglas. Su nombre hace referencia a las señales de alberca en EE. UU. que indican: “solo adultos pueden nadar”.

https://www.youtube.com/watch?v=CmSMeSAKCnw


El año que ahora empieza



El año que ahora empieza alarga la inquietud del que se ha ido.

Alrededor la niebla de lo que vendrá.

Silencio, nadie en la calle, los otros están dormidos, encerrados en la urna del yo.

El amor se desgarra entre las zarzas. 

La pregunta, inmóvil, resiste. 

Alguien balbucea, intenta alargar el puente del que solo conoce un lado, el de enlazar carencias. 

Atolondrado, un niño con los ojos abiertos no tiene prisa por vivir, quiere volver donde no ha estado, no entiende aún dónde empieza la urgencia de solucionar la servidumbre del decir. 

De sus ojos mana, lenta, la tristeza.

Nada sabe y la ventana está cerrada. 

jueves, 1 de enero de 2026

Ponga un monstruo en su vida.

 



Lo sé, es difícil creerlo, les juro que es cierto.

El monstruo estaba en mitad de la calle, en la desierta madrugada de mi ciudad vacía y negra.

Me miró con grandes ojos acuosos en el fondo de un rostro repelente.

Temblaba su cuerpo gigante en sollozos que conmovían.

Soy una mujer dura, una domadora de derrotas, una superviviente, una solitaria acostumbrada al miedo.

Le invité a mi casa.

Le veo ahí sentado, frente al televisor, llevándose patatas fritas a la boca con sus largos y peludos dedos.

Va para tres meses.

Estoy comenzando a preocuparme, no sé si soy un ángel salvador o una ingenua.

Pero, tiene una mirada...

¿Me estaré enamorando?

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Agur 2025

 

 

Termina 2025. Agur. Ha estado bien. Me conformo con que el próximo sea igual. Ya puestos que sea un poco mejor, pero tampoco hay que abusar, esto está muy mal repartido.

Os deseo de todo corazón que seáis felices sabiendo que ese concepto es difuso, variable y sujeto a posibles cambios según el punto de vista de cada uno. Hale, a disfrutar, que somos muchos y nos toca a poco.

Un fuerte abrazo.



No nos alcanza el tiempo,
o nosotros a él,
nos quedamos atrás por correr demasiado,
ya no nos basta el día
para vivir apenas media hora.

(Cortázar)

martes, 30 de diciembre de 2025

Clarice Lispector



Más allá del pensamiento —todavía más allá— está el techo que yo miraba de niña. De repente lloraba. Ya era amor. O ni siquiera lloraba. Me quedaba al acecho. Escrutando el techo. El instante es el vasto huevo de vísceras tibias».

Agua viva (1973), 

Clarice Lispector

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