3.1.11

Ingratitud.

  Fleetwood Walker.-.Amity large

Nací con ella, ahora lo sé. 

Sin viajar, visité París de su mano, noches imaginarias abrazados en angostos catres de trenes rápidos, paseos por las salas del Museo d´Orsay, peregrinaje frente al número 5 de la calle de Lille, búsqueda con Lacán de lo simbólico, lo imaginario y lo real. Nos encontramos y nos perdimos, ay, madre.

No fue imaginario el amor, no, me corté el corazón con los dedos, se lo entregué en una bandeja flotando en ternura, un ángel ballestero me acertó con puntería, recuerdo mis recuerdos, mi dignidad picoteada por los estorninos cazadores, las cenizas de lo que ya no era en una urna gris sobre el altar. 

Desperté y salí a buscar el tiempo perdido, recorrí el mundo, descubrí que tejer y deshacer lo tejido formaba parte del intento, que pasar puentes con bocas habituadas a la crecida del río (de la vida) era apenas un juego, que al son de vihuelas la cuestión era ser el río y fluir (el mar nunca está lejos).

Nos recorrimos, eso fue, nos vimos de norte a sur y el paisaje éramos nosotros, entre el perejil y los presagios, con latidos y peces boquiabiertos, pinturas hipnóticas, agua con sabor a fresa, teléfonos sonando en la noche y el invierno entrando por las rendijas de los días impares, los miércoles.

Un día, entre mayo y septiembre, lo recuerdo, miraba con desgana a septentrión y con frialdad me cortó el cuello de la esperanza, de un solo tajo, limpio, con los labios fruncidos, como cuando me amaba, cuando cabalgábamos el caballo negro de querernos en silencio, abrigados, vestidos de aroma de magnolias, con la herradura de la desgracia clavada en la puerta cerrada. 

Morí con ella, ahora lo sé, sé que la cólera, un anillo, el mármol, la osadía de gritar su nombre en mis balcones apenas me trajo consuelo y vuelo de abejas. Me quedé en el puerto con marineros con cabeza de toro y mujeres que amamantaban a sus hijos en las escaleras que llevaban al mar. Las guitarras y la arcilla, beber oporto, ver mi sangre corriendo sobre el cuero fue un pretexto para que los bueyes y los guardianes, las hijas que no tuvimos, balbucear un lenguaje y este blog absurdo, me desanimaran.

Buscarme atado, atosigado, agónico, con veneno en las rodillas, con un retrato ovalado sobre la cabecera de mi cama, un hongo azul bajo la lengua, el cordel que aprieta la cintura y una chaqueta amarilla, la cabeza en vaivén, dibujo el litoral y, perdonarme si en estos albores del año nuevo busco el síndrome de Stendhal (sin conseguirlo, claro). Mañana más.

 

5 comentarios :

gaia07 dijo...

Naciste y moriste con ella ¿qué más se puede pedir?
El impedimento del síndrome de Stendhal es este blog que crea un lazo entre el consciente y el inconsciente, que te deja expresar el conflicto simbólico -el de no poder contenerla en ti- en este espacio grande y blanco donde las fantasías con ella son, por eso no lo consigues.

Pero… no hay nada que perdonarte ¡por favor sigue buscando!, y mañana más.
Un beso

Arantza G. dijo...

Buscar el tiempo perdido no merece la pena.
Un beso

mery dijo...

Vértigo,temblores,respiración agitada,vello erizdo,piel estremecida.corazón desbocado,cosquillas en la sangre,placentera inquietud...

Existen los orgasmos en el corazón,los produce la belleza en cualquiera de sus formas...

También en forma humana,el amor nos enajena,cambia el prisma con que vemos las cosas(mucho más las cambia cuando las recordamos).Y si el escenario es París...

El tiempo pasado que hemos disfrutado nunca es tiempo perdido.

Y sí,sigue mañana,por favor.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pintor de arco iris, naciste y moriste y volviste a renacer,quizás para reencontraros, quizás, para descubrir un nuevo camino...Eso sólo lo sabes tú, yo lo que sé es que tienes una parcela de mi corazón donde habitas siempre mi amigo. Feliz año, un besito en tu corazón creativo.Hechi.

Pedro dijo...

gaia07, una rutina, como tal da seguridad, y entrenamiento, que me pongo a escribir y me salen unas Ella que ya, ya.
Y es que los que somos así, como yo, unos cuitados, necesitamos imaginar mucho (a falta de pan).
Tiempo, para seguir buscando necesito tiempo (porque, la verdad, Ellas hay, hay cada Ella, aunque como decía la zorra de Esopo de las uvas, “bah, están verdes”)
Un beso de 2011


Arantza G. díselo a Marcel Proust (“Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.”- decía)



mery, la verdad, entre imaginarme el pasado (o el futuro) o vivir el presente escojo lo segundo.
Por cierto ¿qué es eso del orgasmo? Recuerdo vagamente haber escuchado esa palabra hace muchos, muchos años ¿es algún plato oriental?
Un beso.



. ¡¡¡Hechi!!!, estás viva, qué alegría. Ay, que pensaba que estabas en el extranjero de fuera, allende los mares, out. Te abrazo y me quedo en silencio, escucha mi corazón, él te lo dirá todo. Besos y besos y besos.

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