5.7.10

Amanha

Las escaleras interminables acababan en Justina, que de joven había sido muy guapa, y entonces empezó a llover y las cuestas se hicieron canalones, subir fue difícil, bajar más fácil.

Y los indios de día se reencarnan en señoras con bata. Y las colchas de raso se pelean con rodillos de madera para saber quién se queda con la barbacoa, mientras los gatos observan. No nos gusta, nos dio miedo, la piel negra huele a cuero.

Azulejos. Miradores.

Parques levantados y alemanas que fuman en conchas.

Así fue el primer día.

(Andrea)

Lloran los indios, los gatos, los canalones, el cielo (o sea lo que se dice llover), todo dios llora. Y es una mezcla de pena y de orgullo (con porcentajes diversos, incluso cambiables, movibles) mientras se juntan lo obvio, lo lógico, incluso lo deseable con ese rescoldo ADN de la cueva y la protección de la especie, el cultivo de las esencias y la resistencia al paso del tiempo, al ayayayayay esto es lo que hay y que peso me has quitado de encima que me había cortado a mordiscos la capacidad de pensar para no agobiarme con el recuerdo trasplantado (al ahora) de aquel hotel de Marqués de Pombal con putas en recepción, de aquellos patibularios patilludos de Alfama, con Pessoa escribiendo poemas desesperanzados en los mármoles de un café junto al Río, Amália Rodrigues cantando fados y el ascensor dichoso de las postales, tópicos para defenderme de la realidad que brilla desde el inicio de esta nostalgia ante tu ausencia lusa, tus palabras inteligentes, lúcidas, tu voz enérgica y las fotografías que nos envías y demuestran más que lo que representan, o así.



3 comentarios :

mirada dijo...

Gracias, Pedro.

mabel g. c. dijo...

Me encantan las fotos de Andrea y este texto es un buen acompañante o viceversa...

Besos.

gaia07 dijo...

Pues eso, lució el sol, aunque dentro de ti luce a todas horas que eres un lucero del alba. Y con tanta luz creas estas sombras, que sí que Andrea es fantástica con las fotos, pero tú no puedes ponerle cualquier cosa a estos textos, que son divinos (defino divino: poderoso, etéreo, sobrado, grácil, licencioso, casi perfecto puesto que el perfecto completo es imperfecto)

Debe ser el anochecer.
Besos y besos.

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