22.3.10

Ítaca

Cuando partas para Itaca,
desea que el camino sea largo,
rico en peripecias y en experiencias.
 No temas ni a los Lestrigonos, ni a los Cíclopes,
ni a la cólera de Neptuno.
 No los encontrarás en tu ruta si tus pensamientos son elevados si tu cuerpo y tu alma no
se dejan arrastrar por pensamientos bajos.
 No encontrarás ni a los Lestrigonos, ni a los Cíclopes
ni a la furia de Neptuno,
 si no los llevas dentro de ti,
si tu corazón no te los muestra. Desea que el camino sea largo, que numerosas sean las mañanas de verano, dónde (con cuántas delicias!)
 entrarás en puertas por primera vez.
 Haz escala en los mercados fenicios, compra bellas mercancías: nácar y coral, ámbar y ébano, y miles de perfumes sensuales. 
Compra cuántos más perfumes puedas. 
Visita las numerosas ciudades egipcias, e instrúyete y enseña ávidamente.
Guarda siempre Itaca en tu espíritu.
 Llegar es tu meta final, pero no apures tu viaje, es mejor que dure muchos años
y que tu llegues a la isla cuando sea viejo, rico con todo los tesoros acumulados en el camino, 
sin esperar que Itaca te hubiese ofrecido riquezas. Itaca te ha dado un bello camino, sin ella, te perderías en la ruta.
 Ella no tiene nada más que darte.
 Si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado. Sabio como has devenido
 con tantas experiencias, ya deberías saber lo que significan las Itacas. (K. Kavafis)

Be happy. Hierba con la que el viento juega, no vuelvo de Ítaca como un héroe hermoso, no, que ni siquiera he vuelto, es más, ni siquiera he ido, viaje (interior) pendiente, orquídeas olvidadas sobe la repisa de mármol.

Tengo una incómoda pereza por empezar a plantearme todo de nuevo. Lo de quién soy, dónde voy, de dónde vengo. Vengo desde tus brazos, no sé hacia dónde voy. Ni siquiera sé si esto es verdad, que siempre he dependido solo de mis brazos, de mi esfuerzo, con los sentimientos domesticados, hoop, saltaba una emoción desmemoriada, brincaban los suspiros por el aro. No me lo creo ni yo, si el amor es una bestia salvaje que te devora, si es imposible controlar la marea del corazón, que la corriente te lleva aguas abajo hasta desembocar en el mar alborotado del cabo de Hornos, el fin del mundo, no hay nada más allá, el océano del alma cae al vacío de la existencia. Quién no ha amado hasta romper su cordura no ha vivido. Doctor, me duele aquí, y señala con el índice un lugar indeterminado entre el cerebro y los pulmones. Duele el amor, duele, como los mordiscos de cien nutrias en la ciénaga del crepúsculo que atisbo desde el altar de este silencio de principio de semana.

Impulso de los días, razón de vivir, ha pasado el puente y llega Semana Santa, todos se irán, hoy Ítaca no existe, ni los Cíclopes, solo existe la negrura deshojada del lunes, este tantear las paredes de lo que hay, el viento de la rutina que nos azota como a un arbusto entre las piedras, esto. A partir de ahora es lo que tendré  ¡No!

Este es un aviso para navegantes, la vida sigue y trazo una raya de aquí hasta el horizonte, no sé si ir nadando o con un báculo milagroso trazar un sendero por el fondo submarino, caminar por las calles de una ciudad sumergida. Voy, sí, voy y allí os espero, con el dolor de la hierba cuando llueve. Be happy.


14 comentarios :

Ventana indiscreta dijo...

Be Happy, Boby, ¡cómo no!

Oye, menudo hortelano era Neruda. Seguro que no cavaba como escribía. Ya no me meto en el amor, sir Peter. ¿Se ama mejor que se escribe? ¿Se puede amar bien y escribir mal? ¿Se puede escribir genial y no saber amar?

Me duele aquí, doctor, en esta pregunta que no me atrevo a hacerle.
Es que, querida paciente, las preguntas delicadas tienen una fibra especial.

Besos, planteador de lugares y encuentros.

gloria dijo...

Seguir avanzando, hacia Ítaca o no, qué importa, con el dolor a cuestas, mucho dolor y de qué manera...

Ay, me encanta esta entrada.

Be happy, please, be happy.

Besinos, buscando ese trazo del horizonte.

Mayte dijo...

El trazo ya se adivina fresco y jugueton, que lo he visto hoy al al amanecer cuando un rayo de luz ilumino la linea de sus caderas desnudas...no olvidaré esa imagen, como éstas palabras que me llevan a viajes con sabor a hierbas crujiendo en la memoria.

Bikiños Pedro...otro cuando nos tropezemos por Ítaca :p

Mirada dijo...

¿Nos quieres decir que en vez de introducirte en las aguas de tu interior como novedad vas a observar sin darle la mayor importancia el bien o el mal que te produce cada una de las sensaciones que experimentas?.
Y compartirías, claro.
Genial.... eres genial, pequerrechiño.
Miles de besitos.

:-) guapo más que guapo...

Pedro dijo...

Ventana indiscreta, Neruda fue mi poeta de cabecera cuando los poetas no existían, un descubrimiento, un relámpago.
Después vinieron los bárbaros y ya nada es como era.
No tiene nada que ver amar y escribir, son dos actividades no necesariamente complementarias. Entre las dos escojo amar (bien). Y si me apuras, mucho.
Besos de regreso.

Pedro dijo...

Exacto, gloria, seguir avanzando, hacia donde sea, con dolor o risueños, caminando o en bicicleta, p´alante.
Gracias por tu comentario (es más, te imagino mientras lo escribías).
Besos un poco más aquí del horizonte.

Pedro dijo...

Mayte, oye, oye, que bien te ha sentado este puente… un rayo de luz ilumino la línea de sus caderas desnudas, ay.
Hale, sigamos crujiendo.
Hasta el próximo tropezón, besos..

Pedro dijo...

Mirada, si dejo aquí cada una de las sensaciones que experimento ya estaría en la cárcel (de papel). Es que las aguas de mi interior bajan revueltas.
Un beso de tornillo contra la pared de la iglesia de Nosa Señora da Barca (la que da al mar, qué espectáculo).
Y soy solo trabajador, no me saques los colores.

De cenizas dijo...

"Nadie", somos todos, e Ítaca es ya como la Atlántida... un horizonte sumergido. No pierdas el tiempo trazando rayas a pulso...

Un abrazo.

P.D. ( te regalo una R para el "orquídeas olvidadas sobe la repisa de mármol")) ;)

Pedro dijo...

Gracias , coloco la R en la repisa, al lado de las orquídeas.
A veces no pillo tu humor mediterráneo. Debe ser el influjo cegador de mi obstinación en trazar rayas a pulso (y púa), de mi ingenua creencia de que Ítaca aún existe. Y espera.
Un abrazo.

gaia07 dijo...

Si que has ido y si que has vuelto.
Cómo si no escribirías esto que sientes. Y no me vengas con que no eres tú, que es imaginación, es creatividad. ¡Ay amigo! creatividad, lucidez, certeza, éxtasis, y sobre todo, esto que escribes, es tú.

El amor es aquello que te hace sonreir cada día. Respirar y ensanchar el pecho. Ver feliz a quién amas y no te importe por qué ni con quién. El amor es quererte viejo y sabio. El amor es volver la mirada y no ver más que pisadas, mirar al frente y la arena que te invita a pisarla. ¡…ya deberías saber lo que significan las Ítacas.!

Un abrazo.

Pedro dijo...

Querida gaia07, no sé nada, apenas intuyo, voy y vuelvo por arenas y cemento, escribo lo que siento y lo que pienso (el porcentaje va según el viento y las mareas), mi lucidez se empaña con la necesidad de locura (se equilibra y vuelta a empezar), se me desgasta la máscara, se aflojan las cintas en la nuca (así es fácil verme, el rostro), pero busco con ahínco la sonrisa, be happy, total son cuatro días. No sé nada, abrazarte, sí.

mabel g. c. dijo...

Uy, qué frío!!

Palabra de monstrua. La que pasó de ser Penélope y mandó a Telémaco a buscar la Atlántida, sólo por que no siguiera con ese entretenimiento tan malsano de cargarse pretendientes.

En fin, en Ítaca estamos todos.

Saludos, mister, que usted navegue bien y con buen humor sobre un mar en calma.

Pedro dijo...

mabel g. c., perdone usted, en Ítaca no estamos todos. Miro por la ventanilla del batiscafo y veo un cartel que dice “Albacete, 3 Kms”.
De pequeño quería ser Polifemo, luego, de mayor, me conformé con ser quién era (es decir quién soy) (o así).
Saludos, llueva o truene.

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