30/06/08

…en el convento.

“El más irresistible de todos los impulsos. Una locura ciega y transitoria”. Así define el enamoramiento la antropóloga norteamericana Elen Fisher, de 59 años, una de las mayores especialistas en el estudio científico del amor. En su Libro, ‘Por qué amamos’, explica la trastienda de la química de la pasión, el éxtasis amoroso y la agonía del desamor.


…Es decir, el convento, la lluvia, el viejo monje alucinado, así quería empezar ayer un cuento, un texto, escribir en esta esquina llena de miradas amables en exceso, que me malacostumbran, que luego recibo un esbozo de crítica y afilo los cuchillos, que se me altera la vena de la frente, que estas historias de páginas volanderas crean una interesante y nueva forma de comunicación, virtual, virtuosa, en algunos no tanto, en algunas con sublimaciones varias, en otros con trasposición de hoy por ti mañana por mí, en otras convirtiendo un sapo en el príncipe azul que les desliza onduladas frases por la espalda, en escritores variados que dejan aquí –en sus páginas personales- tanta sensibilidad que a veces hay que leer con cuidado para no cortarse los dedos del alma, hay que leer dos veces para cerciorarse de tanta sabiduría, madre mía, que planto flores en la cerradura de sus puertas para no equivocarme, para volver a esos rincones, que pongo cirios a los lados que iluminen estos pasadizos oscuros, tantos, ay, tantos, que es fácil perderse, laberinto que nos lleva a ningún lado, porque los días pasan y vean, esto es lo que nos quita tiempo para tocar el brazo real de los de al lado, para holgar con A, con B, con C, o con ABC, a la vez, que cada uno es muy libre, siempre que el otro también lo sea, por ejemplo, que uno le escribe a S pero el que lee es L (y D, E, F, G, H, I, J, etcétera) y uno sabe quién es (era) S pero no sabe si lee, en cambio sabe que H lee pero no sabe quién es (señor, señora, guacamayo, gato sabio, interventor de aduanas o equilibrista china), en principio uno no sabe nada, uno sólo escribe, escribe solo y ese tiempo solitario es el que no dedica a correr por las riberas, a ver películas de arte y ensayo, a jugar al mús, al parchís, al escondite, a escuchar a Paolo Conte, a leer libros de Pascal Quignard, a hacer el amor debajo de los puentes de la emoción, eso en lo referente a uno, pero en lo que me concierne, hay una parte de uno que me llena de curiosidad, y es como tantas personas (o la misma muchas veces) dedican un tiempo a entrar en esta esquina con pretensiones literarias que se queda en una conjunción de colores, fotos y esfuerzo de este que firma (a vuestra disposición) y de Dinamarca alguien ha entrado más de 80 veces ¿qué demonios leerá un danés?, ¿será danés o de Cádiz?, ¿o de Alemania?, ¿serán familiares míos? no recuerdo tener ningún primo en Arabia Saudita, en Uruguay sí, sé, conozco a Mayra, maravilla de persona, en Trapagaran, también, y en Almería, o Sevilla, o Madrid, o Buenos Aires (buenos, si señor), y más, pero eso, que puedo seguir hasta mañana divagando aunque –ya ves- estoy preocupado por mi falta de imaginación, que no sé como continuar ese texto del convento, de la lluvia y del monje, además ¿a quién le importa una historia así? mañana escribo algo de piel y suspiros. Quitaros ropa que hace calor (al menos aquí), besos a todas – todos.

¿Por qué la filosofía lucha por palabras? Las realidades de la lucha de clases son “representadas” por “ideas” que son a su vez “representadas” por palabras. En el razonamiento científico y filosófico, las palabras (conceptos, categorías) son “instrumentos” de conocimiento. Pero en la lucha política, ideológica y filosófica, las palabras son también armas, explosivos, tranquilizantes o venenos. Ocasionalmente, la totalidad de la lucha de clases puede ser resumida en la lucha de una palabra contra otra palabra. Ciertas palabras luchan entre sí como enemigas. Otras palabras son la sede de una ambigüedad: la que está en juego en una batalla decisiva pero aún no decidida. Louis Althusser



29/06/08

San Pedro

Crucifixión de San Pedro (óleo de Caravaggio)


(Simón o Simeón). Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia (Betsaida, Galilea, ? - Roma ?, h. 64/67). Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaum para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación; junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, todos los cuales formaron parte del núcleo originario de los doce apóstoles. San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió entre los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al maestro, erigiéndose frecuentemente en portavoz del grupo. El sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús al señalarle como la «piedra» (petra en latín) sobre la que habría de edificar su Iglesia. Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro; pero arrepentido de aquella negación, su fe no volvió a flaquear y, después de la crucifixión de Jesús, se dedicó a propagar sus enseñanzas. Desaparecido Jesús (hacia el año 30 d. C.), San Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de quince años: dirigía las oraciones, respondía a las acusaciones de herejía lanzadas por los rabinos ortodoxos y admitía a los nuevos adeptos (incluidos los primeros no judíos). Hacia el año 44 fue encarcelado por orden del rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. En esa época, probablemente, su liderazgo fue menos evidente, disputándole la primacía entre los cristianos otros apóstoles, como Pablo o Santiago. Asistió al llamado Concilio de Jerusalén (48 o 49), en el cual apoyó la línea de Pablo de abrir el cristianismo a los gentiles, frente a quienes lo seguían ligando a la tradición judía.

Por cierto, hoy, 29 de junio, se celebra San Pedro.
No es que lo celebre, pero la amabilidad de
Marina (*) -gracias- al regalarme esta belleza de orquídeas me lo ha recordado.
Me recuerda que hoy son fiestas en
Elanchobe.
Y, sobre todo que hace unos años, este día, conocí a una persona que cambió mi vida.

Me felicito y felicito a todos los Pedros.

(Marina tiene una deliciosa página minimalista, poética, oríginal y llena de sensibilidad)



Noviembre…

Si supieras que hay frailes perdidos por el cielo, si supieras que hay tontos dorando la mañana, si supieras que el cadmio se parece a la ausencia y que hay nombres que crecen hasta azular el tiempo. Por eso miro y callo cuando, al gritar la luna, nos visita la lluvia como un tren desatado, y pienso que los meses, ferrocarril de flores, van a dar a mi pecho como rebaños de agua. Ya sé que lo que pasa no es demasiado grave y hay que tripular siempre pianos todo-terreno, pero pienso en el riesgo de aleccionar a un mueble para que nos repita siempre que alguien nos quiere. O en el grave peligro de que en la partitura de Bach anide un grillo que se coma las hojas. (Umbral)



…Mitad de noviembre con cielos grises, murmullos de agua por las paredes, por las tejas del cobertizo, lluvioso, ayer sequía en los andamios del año, musgo entre las baldosas del patio, un pájaro muerto en la mitad, hojas del nogal esparcidas por el viento que juega y prepara remolinos en las esquinas, begonias alborotadas, los rezos que vienen de la capilla, dos peces rojos en la fuente, un hombre dando vueltas a la idea de una mujer -a lo que él imagina que es una mujer- pobre cabeza con guirnaldas y tornillos, abrigada con la capucha que defiende su mirada, soliloquio, retahíla de palabras incomprensibles, secretos a voces que nadie entiende, nadie escucha, los peces girando en el agua salpicada, rumores al otro lado de la tapia coronada de desagradables pájaros negros, en las cornisas ausencia de golondrinas…(así empecé)

"No hago alusión a este episodio ni por placer ni por amargura, sino para confirmarlo con una observación que lo sobrepasa. Teníamos la edad del entusiasmo y de la confianza; vivíamos un tiempo en que el adversario no nos daba cuartel, utilizando el lenguaje de la injuria para apoyar su agresión. Esto no impide que hayamos permanecido largo tiempo confundidos por esta aventura, en la cual ciertos dirigentes, lejos de impedir que cayéramos en el abismo del "izquierdismo teórico", nos habían empujado con vigor, sin que los otros hicieran nada para moderarnos, para advertirnos o prevenirnos. Pasábamos entonces la mayor parte de nuestro tiempo militando, cuando hubiéramos debido defender también nuestro derecho y nuestro deber a conocer y a estudiar simplemente para producir. No nos dábamos ni siquiera ese tiempo. " (La revolución teórica de Marx (fragmento)) Louis Althusser



28/06/08

Desnudo por la nieve.

...el germen de una era de infidelidad y pasión. No fue de golpe sino paulatino, con múltiples factores coadyuvantes: mi carácter, el carácter de ella, mi sistema endocrino, el sistema endocrino de ella, mi ideología, la ideología de ella, el marco ecológico, el ruido y la furia. Y también el creciente buen acoplamiento sexual, los baches (míos), las cóleras (suyas). En fin, la historia irrepetible y sucia de una pareja cada vez más unida y desunida. (Pag.24) (Segunda memoria- Salvador Pániker)



Exacto, como ayer, aunque casi termina junio, sigo dando vueltas desnudo por la nieve en escritos que no llegan a la raya marcada en la pared – hasta aquí, etcétera- saltando como un niño sin juguetes en sembrados ajenos, esquivando a los toros y a los claveles, con algas en los hombros, mirando debajo de la espuma, allí donde se esconden los crustáceos y mis sueños de un tiempo detenido, que no quiero seguir, que ya es bastante, que no quiero cantar a los fantasmas, que J vino, contó y me dio un cuchillo para defenderme; que E se fue a París –siempre estuvo llena de premoniciones- con muñecas de cera y un gesto seco; que MB se recluyó junto al penal y languidece en ojeras y tormentas de diciembre; que ME me abrazaba junto a la ermita hasta ahogarme, pero no luego; que R me enseñó la ciudad de las brumas desde el pescante de un autobús encarnado y lento; que C volvió al cabo de los años y no recordaba, no recuerda nada; que G es contradictoria y bella como un tulipán en el altar de una virgen de Castilla y aún quisiera inaugurar su cuerpo; que R lloraba en coches que adelantábamos y nos parábamos y volví y no estaban los coches, la rueda, ni R; que ML se fue a una isla con Janis Joplin y me enviaba cartas con mentiras y sellos de pájaros negros; que M se convirtió en una bruja blanca y voló; que NRSN (no recuerdo su nombre) era rica y lo estaba y leía mis poemas debajo de una higuera; que dejo para un mañana inconcreto continuar con zarpazos a otros años de nostalgias, que ahora salgo a correr bajo el calor y la ciudad huele a verano y olvido, que muchos llegan a la (su)meta, si la hubiera, pasos y pasos para llegar a una jarra, una sonrisa, aplausos al espejo, cansancio pero satisfacción, que apenas recuerdo sus rostros, ni sus olores, ni su piel, ni sus susurros, ni siquiera sé si las he inventado.


Empecé con un balance y termino con otra duda.


El matrimonio es un invento del neolítico y tiene que ver con la economía y la crianza de los hijos, la estabilidad social. El amor es otra cosa, más estrambótica, peligrosa y transgresiva, imaginaria y real, efímera e intemporal. El amor es colisión y alta energía, un misterio patológico perteneciente al microcosmos. (Pag.25) (Segunda memoria- Salvador Pániker)



27/06/08

Viaje de ida, viaje de vuelta

Cruzo un desierto y su secreta desolación sin nombre.

(Valente)


Viaje de ida, con cifras a la espalda, sangre, sudor y lágrimas por carreteras que corren por pueblos diminutos, montañas envueltas en membrillo de nubes, escarcha de nombres, azucenas amansándose en la garganta, los recuerdos que afloran, tímidos primero (el chalet ahora abandonado, que nos metíamos en la cama el viernes por la noche y no nos levantábamos ni para comer; las persianas de las ventanas que daban al camino, cerradas; el culo empinado de E. cuando se asomaba para ver los peces rojos tiritando en el cauce transparente del arroyo bajo la cocina; nuestros cuerpos dándose calor; juegos desnudos; mi niña E. que dio vuelta a mi vida, que la llenó de amarillos pétalos de diferencia, etcétera), el pantano detenido, con juncos helados, pellizco de árboles blancos, frío en las orejas aguzadas por el silencio, tanto olvido, aroma de nada, calma en mis manos cóncavas que reciben cuchilladas de la nostalgia, creciendo (que tenía MC tanta necesidad de amor que se entregaba sin medida a nuestra impaciencia; que se perdía su caudal de Caperucita equívoca por bosques absurdos; que enfrentaba mi razón y mi instinto; que nunca fue; que murió de forma trágica después de una vida trágica; justo paso ahora por la casa donde nos vimos por última vez, etcétera) soledad de campos con aves de paso acurrucadas en el vacío, caseríos salpicados por las laderas, unas ovejas mudas, un caballo, un gato que huye por los charcos, una bicicleta en un balcón, el coche del panadero, el camión del butano, mi coche atravesando el ahora y el ayer, mi memoria arrodillada (A, su padre desaparecido; su madre vestida de rencor; ella y yo entrelazados en la torre, jadeantes mientras B nos miraba, excitada, desde la puerta; la única vez que he amado sin deseo; que era un engaño aquella pasión; que los dos queríamos otra cosa; que me sentía sucio, confundiéndola, traicionándome; etcétera) la ermita destacando entre los pinos, suena una campana que acaricia mis oídos como una hebra de luz, me duelen las costillas de recordar, lástima de vida que corre tan rápido, que me deja atrás en esta mañana brumosa que se mece por carreteras que había olvidado, por nombres que me muerden como perros negros, que se me abren las heridas y también fui ese, viaje de vuelta.

Todos los puertos son el mismo,
uno y el mismo,
donde cantan las brumas
y una ciudad se apaga y un estrecho,
sin que nunca sepamos
si vamos, si venimos
o si estaremos siempre.


Andrés Trapiello.


26/06/08

Un blog es un blog.


“¿Por qué este Blog?

Porque la comunicación se reconfigura en nuevos espacios estratégicos.
Porque para comprender el mundo que nos toca vivir debemos centrarnos en las articulaciones entre las diversas prácticas comunicacionales y los movimientos sociales. Porque podemos intercambiar palabras por ideas.

Porque el concepto de cultura cambia con el concepto de humanidad. Porque el concepto de humanidad cambia con el concepto de cultura.

Porque las nuevas tecnologías permiten responder a los discursos dominantes y la palabra está dejando de ser potestad y dominio de unos pocos. Porque el poder no se posee, se ejerce.

Porque la idea de frontera es arcaica y la noción de patria nos queda obsoleta.
Porque podemos intercambiar ideas por palabras.

Porque alguna vez Bajtín escribió que “la idea es un acontecimiento vivo que tiene lugar en el punto de encuentro dialógico de dos o varias conciencias. La idea en ese sentido se asemeja a la palabra con la que se une dialécticamente. La idea, igual que la palabra quiere ser oída, comprendida y respondida por otras voces desde otras posiciones.

Porque podemos intercambiar ideas y palabras.

Porque sí.”

(Fabrizio Volpe Prignano (1972-2005)



Un blog es un blog, aunque esté desenfocado. Este Glup 2.0 intenta ser un blog. De hecho no se le puede pedir más. Está empapado de colores, música, letras, ojos que miran. Vale, le falta olor, aún así. Las imágenes se comen el texto, y el concepto, lo sé. Llevo tiempo intentándolo, ni sé los días. Se trata de un clic. Pero no sólo. Hay un lenguaje, uno se asoma a la azotea de la bitácora, aparta a los pájaros y ve un panorama; eso si no es de noche, o hay niebla, o el que se asoma es ciego. Hay un estilo, está feo que lo diga, está feo hablar de lo que hace uno, sin embargo en un blog se habla de lo que hace – y de lo que no hace- uno, a veces de lo que hace uno con una, o sea dos, o sea, uno doble, o sea voces en el desierto, nada. Se me han caído las hojas, amarillas, mustias, me pongo la piel de otro, los ojos de otro e intento no resbalar por las escaleras que bajan al cansancio, al olvido. Son estos días invisibles mientras llega lo que no llega. Aquí sentados, esperando, nos. Mala cosa esta de escribir sobre el continente en vez de llenarlo de contenidos, de vaciarme de amores, o rencores, o aniversarios como frágiles velas flotando sobre los nenúfares en la oscura charca de la noche. Un blog es un blog, aunque esté desenfocado. Este Glup 2.0 intenta ser un blog.



Los blogs son, sin duda, la última gran causa de frenesí (más o menos) general respecto al mundo internetero: plataformas desde donde se puede difundir, con libertad, independencia y a todo el mundo (por lo menos en teoría) cualquier idea, dejando además libertad para la discusión a través de los comentarios a cada mensaje que quiera publicar el bloguero. Pero, entre tanto entusiasmo, se tiende a olvidar que las bitácoras se desarrollan y siguen adelante gracias a la labor de una sola persona (más raramente de un colectivo), aquella que genera los mensajes que se lanzan a la discusión. Y para que una persona mantenga un blog activo con regularidad durante una larga etapa hacen falta tiempo, constancia, entusiasmo, falta de pereza, gran capacidad de comunicación y mucho que contar...o un ombligo de dimensiones desmesuradas de cuya atenta contemplación obtenga su poseedor temas en abundancia para desarrollarlos en su espacio. Sin embargo, no hay tantas personas que aúnen todas estas cualidades y consigan mantenerlas durante largos periodos de tiempo (la última puede suplir la falta de los demás, pero los resultados pueden dejar bastante que desear). Así pues, sobre los blogs pesa siempre la sombra de la muerte por agotamiento. (Manuel Muñiz Menéndez)





Los 'bloggers', en el punto de mira de los Gobiernos


Un estudio de la Universidad de Washington recopila las penas impuestas a los ciudadanos por expresarse en la Red


HELENA MARTÍNEZ - Madrid - 17/06/2008


Los blogs, diarios personales en Internet a través de los cuales la gente expresa sus inquietudes o preocupaciones, no han parado de crecer desde 2003. Este hecho no ha pasado inadvertido para los gobiernos, que desde esa fecha ha detenido a 64 bloggers por violar las leyes locales. Los motivos van desde la pornografía al terrorismo o al incumplimiento de las normas de convivencia por publicar relatos eróticos.

La Universidad de Washington ha redactado el Informe de Acceso Mundial a Internet (WIA por sus siglas en Inglés) en el que recoge estas detenciones y las razones por las que se produjeron. Unas parecen menos discutibles, como la de un ciudadano estadounidense que publicaba pornografía infantil en su bitácora. Otras no lo son tanto y muchos de ellos son detenidos por publicar sus opiniones políticas, más de la mitad de los que han sido detenidos desde que el fenómeno se extendió lo han sido por este motivo. El profesor Philip Howard afirma que China, Irán y Egipto son los tres países en los que más se persigue este tipo de blogs.

El equipo dirigido por Howard ha estudiado los casos en los que un tribunal ha condenado a ciudadanos por escribir sus opiniones en la Red a través del reflejo que han tenido en los medios. Sin embargo, para el profesor esto no es más que la punta del iceberg porque "el número real de bloggers arrestados es posiblemente mucho mayor ya que en China, Zimbawe o Irán, por ejemplo, no se publican este tipo de sentencias".

Estos casos no sólo se dan en estos países ya que en la lista también se incluye como detenidos al canadiense Charles Leblanc, arrestado durante cuatro horas por fotografiar una protesta para su blog o a Christophe Grebert, un ciudadano francés que fue detenido por criticar la gestión del gobierno local en su bitácora. El juez, sin embargo, desestimó el caso.

Los bloggers han cumplido en conjunto 940 meses de cárcel, aunque las penas varían entre las horas de detención de Leblanc hasta los 8 años, la pena más dura, impuesta a cuatro ciudadanos chinos por promover y cubrir una manifestación desde su blog.


25/06/08

Morice.

No sé que hice con la vida
¿Qué podré hacer con la muerte?

(
Morice)

Me centro, que me disperso. Decía ayer qu`estaba sentado frente a la gruta, pero no recuerdo si lo era o era pozo, agujero sin fin o ventilación antípoda, oquedad magnífica o simplemente se trataba de una metáfora, la ausencia como gruta, el no como oscuridad, el silencio como una interminable cueva de Zugarramurdi. (esta d`abajo)

Es igual, el caso es que he visto su luz, he escuchado su voz y era lunes, como si se tratara de un pase de magia han empezado a brotar flores entre las baldosas, las calles están llenas de arcos iris, los señores con corbata, buzo o arpillera al hombro sonríen, las damas agitan los bolsos de la compra –unas- y los bolsos de cocodrilo –otras-, algunas agitan los dos a la vez. En una esquina ríen dos niños y el coro infantil les acompaña. Un joven me cede el paso y golpeo mis tacones en el aire Kelly, una dama acalorada tiende su chaqueta sobre un charco y debajo está el olvido, chapoteo con claqué ¿qué? y empujo a los pobrecitos gansos hasta el límite insoportable de ser feliz. Es curioso, que fácil es todo, sumo dos y dos y me da dos. Increíble.

Yves Mathieu Saint Laurent (Orán, Argelia, 1 de agosto de 1936 - París, 1 de junio de 2008) fue un reconocido diseñador de moda francés, fundador de la marca de ropa de alta costura homónima.

Con 18 años entró a trabajar en la firma Christian Dior, donde reemplazó al propio Dior al frente de su firma dos años después, convirtiéndose en el modista más joven de la alta costura francesa. Su carrera en la firma Dior concluyó en el año 1960 cuando fue llamado para cumplir con el servicio militar francés.

En 1962 finalizó sus obligaciones con la milicia, y al volver a París descubre que la casa Dior le había sustituido por Marc Bohan, diseñador que se acercaba más al estilo ladylike que se buscaba. Saint-Laurent demandó a la empresa por daños morales con la ayuda de su amigo Pierre Bergé, y con el dinero recibido, más el del empresario estadounidense Mack Robinson, creó su propia casa de costura. La primera colección, Ligne Trapéze, de ese mismo año, se convierte en un éxito instantáneo.

Sus colecciones en los años 60 destacan por la incorporación del smoking al vestuario actual y la innovación en prét-a-porter femenino. Diseña decorados y vestuario para films y obras como Cyrano de Bergerac y La Pantera Rosa, y convierte a Catherine Deneuve en icono de estilo y musa personal.

Su afición al arte le lleva a homenajear a maestros como Piet Mondrian, Picasso y Braque, con vestidos que reproducen sus motivos. Una exposición en La Coruña (febrero de 2008) ilustraba esta influencia en su trabajo, reuniendo sus diseños junto con obras de arte que los inspiraron.

Saint Laurent y Bergé reunieron una importante colección de arte, hasta que en fecha reciente han declarado que «con los precios actuales, ya no podemos seguir comprando».

Cabe destacar que la imagen y el logotipo de la empresa se encargó el diseñador gráfico francés Cassandre, en uso hoy en día.

Yves Saint-Laurent falleció en París el 1 de junio de 2008, a la edad de 71 años, tras una larga enfermedad. En su funeral fue acompañado por el presidente de Francia Nicolas Sarkozy y su señora Carla Bruni, asi como por importantes personalidades vinculadas a la moda como Valentino, John Galliano, Jean Paul Gaultier, Claudia Schiffer, Catherine Deneuve.



24/06/08

Ilusión.

Todas las escrituras presentan un aspecto de cerco extraño al lenguaje hablado. La escritura no es en modo alguno un instrumento de comunicación, no es la vía abierta por donde sólo pasaría una intención del lenguaje. Es todo un desorden que se desliza a través de la palabra y le da ese ansioso movimiento que lo mantiene en un estado de eterno aplazamiento. Por el contrario, la escritura es un lenguaje endurecido que vive sobre sí mismo y de ningún modo está encargado de confiar a su propia duración una sucesión móvil de aproximaciones, sino que, por el contrario, debe imponer, en la unidad y la sombra de sus signos, la imagen de una palabra construida mucho antes de ser inventada. Lo que opone la escritura a la palabra, es el hecho de que la primera siempre parece simbólica, introvertida, vuelta ostensiblemente hacia una pendiente secreta del lenguaje, mientras que la segunda no es más que una duración de signos vacíos cuyo movimiento es lo único significativo. Toda la palabra está encerrada en ese desgaste de las palabras, en esa espuma siempre arrastrada más lejos, y no hay palabra sino allí donde el lenguaje funciona evidentemente como una voracidad que sólo tomaría la extremidad móvil de las palabras; la escritura, por el contrario, está siempre enraizada en un más allá del lenguaje, se desarrolla como un germen y no como una línea, manifiesta una esencia y amenaza con un secreto, es una contracomunicación, intimida. (El grado cero de la escritura (frag.) por Roland Barthes)

¡Se encendió la luz!
¡Ole, ole!

Estaba sentado frente a la gruta, meditando, y al volver la cabeza la he visto. Temblaba al viento del crepúsculo, débil pero viva (¡viva!), la luz, su luz. Mi primera intención ha sido ponerme de rodillas y rezar, pero al repasar los dioses no he encontrado ninguno que fuese de mi gusto justo. Y no, no es cosas de desperdiciar plegarias con lo caras que se han puesto, al precio del azafrán.
He optado por gritar. Como un animal. He gruñido, vociferado, he chillado ante el asombro de los otros -básicamente los otros son esos que no soy yo-. Con ello he conseguido liberarme, descargar tanta tensión acumulada y quedar como una mala bestia ante mis remilgados compañeros de pupitre, pesebre y circunloquio.


Ya más calmado me he tomado un vino blanco de Rueda y he brindado por el futuro de ayer, por los recuerdos de mañana, por la Revolución francesa y por las esperanzas a las que me dispongo a efectuar un boca a boca, aunque ya parece que respiran. Recuerdos de mis tiempos de socorrista, cuando socorría, que oía ¡auxilio! y me tiraba al agua, que oía ¡socorro! y me tiraba a la primera que pasaba a mi vera, eran tiempos de musha necesidá, no voy a decir después de la guerra, no, pero sí después de mis guerras, siempre me mataban, siempre tenía que empezar en la casilla cero, antes del puente y tiraba porque me llevaba la corriente. Ciertamente eran otros tiempos y otros vientos, el levante sonaba de poniente y el poniente se levantaba, se soliviantaba tanto que giraban locas las veleidosas veletas, en cuestión de aires uno siempre ha tenido mucha mano izquierda, la derecha en cambio, sin ser zurdo –ya ves- la manejo peor. Se me cierran los ojos y ya casi veo. No sé si me duermo o me despierto.

Contra la literatura

No hay nada más inútil que escribir.
Nada más dependiente que los libros.
Pero Alberto me llama y me pregunta
"¿Qué te está pareciendo mi novela?"
Y yo le digo bien, salvo este punto
y el momento en que dice esto y aquello
y él escucha y anota y bien parece
que aquí estamos haciendo algo importante.

Quién pudiera vivir fuera de un libro,
juntar en un hatillo las palabras
y haciéndose a la mar decir "Adiós;
me voy para morir entre las fauces
de una auténtica bestia, les regalo
la curva de mi espalda, mis bolígrafos,
el impreciso sueño de la gloria,
la implacable derrota de mi olvido".

Ben Clark.


23/06/08

Saltar la hoguera.


Las mujeres me tienen la memoria poblada.
De mi existencia entera,
sólo recuerdo las mujeres.
Los vestigios de mí que podrían valer
para reconstruirme
están en sus cabezas.
Y en la mía sus claves.

(R. Buenaventura)

En el principio –puedo trazar una línea recta sobre el papel sin levantar la mano, sin haber bebido- él me presentó a Alcibíades ignorando mi decisión socrática: pedir una recompensa en vez de su castigo; cruel silencio, distancia, ahora sabe que mi mirada es nueva y buceo en aguas que antes no, ignorando a los peces ofuscados, los pérfidos tiburones de la añoranza, la aflicción de entonces, la magnitud de amar sin saber cómo, el cansancio de buscar esquinas ciegas donde juntar las ascuas y rendirme, el placer estancado de recordar y sonreír bobamente –pareces una galaxia, dijo- la quiebra de empezar sin saber qué, a paso de andadura, la efusión de a veces, pocas, el sosiego, en fin, de estar lejos de la entrada del laberinto –aún no sé si estoy fuera o dentro- la inocencia, eso sí, de caminar calle arriba, calle abajo, dar vueltas, una forma de vivir en la sonrisa, en el afán de los cuerpos que cambian y dolores, este año, otro, no ver de cerca, de lejos, no oír, no tocar con las yemas de los dedos, no gustar, saliva en el manjar de su cuerpo, animales furiosos escondidos en la alfombra, inocencia de llorar sobre su alma, golpearme la frente con el índice, señalar el cielo, una nube con forma de conejo, otro culpable, no mi miedo, no, otro imputado, alguien que me sustituya en la hoguera, alguien que arda sin gritos, que no vuelva, tenaz, en la vigilia mientras llega la mañana por las rendijas, ingenuo condenado en prisiones de puertas sin llave, anda, sal, mira el sol embozado en las cortinas, estatura de los hijos, sus risas, no escribo por deleite, estancado en obsesiones, circulares, pasquines en blanco, recetas incompletas, mis amigos disfrazados de taimados enemigos, bilis que me sube a la cabeza viajando por un camino extranjero, melancolía cuando el miedo se apoderó de mi, el temible perro negro, nostalgia de cuando hace años, desde la punta de Playa Larga, ella empezó un diario con el anhelo intacto, cambiar de profesión, dedicarme a la pesca de miradas, a recoger las fresas de su cuerpo, jugo en mis labios, rojo fruto que me excita mientras el viento de poniente se enreda en plácidas semanas sin ira, sin tensiones, con la inmutable decisión de estar así, aquí, sin premuras, disfrutando de lo mínimo, la brisa en los árboles, los pies en la hierba, el pan del desayuno, sé que he vuelto, aunque me obstine en mensajes cifrados, en citas sin sentido, desde lejos puedo ver el vacío de su pecho, escultura de la vacuidad, exaltación de Chillida y el resto está ahí adelante, lo veremos mientras me cambio la húmeda camisa neurótica por una floreada vestimenta de transparente independencia, ¿sabes? me estoy llenando de tanto sentimiento que me estremece respirar, mover la mano, mirar crecer la duna que sepulta el bosque, estoy escapando del engaño de los dioses y abro puertas, recorro habitaciones vacías donde resuenan los, mis pasos curiosos, al final, se trata de saltar la hoguera de San Juán. Y arder en ella.


En toda la costa gallega y en muchas poblaciones del interior se celebra el San Xoán, que es además denominación de todo el mes de junio.
Se dice que esa noche mágica se comunican el mundo del Alén (más allá) con el del más acá. Es el momento de espantar los malos espíritus. En San Xoán meigas e bruxas fuxirán.
Las hogueras se encienden llegado el día 24, es decir, pasada la media noche. Se le atribuye protección y buena suerte al hecho de saltar nueve veces una hoguera esa noche (según las poblaciones, el número varía). También nueve veces había que recibir olas en A Lanzada, para aumentar la fertilidad femenina. Por la noche se recogen plantas aromáticas de varias clases que se dejan en agua para lavarse en la mañana siguiente; se le atribuyen propiedades terapéuticas y limpiadoras. Hacer dibujos o manchas esa noche también tenía un carácter clarividente, y también en ese sentido, acostarse con un manojo de hierbas de San Xoán hacía que al día despertarse se supiera la identidad de la futura pareja.
La comida típica e esa tarde-noche son los cachelos (patatas asadas con su piel, que se retira luego) y las sardinas asadas. Es una fiesta extendida en todo el litoral y casi toda Galicia.


22/06/08

Buhonero.


Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.

(Antonio Gala)

Empieza el día de la vigilia y el buhonero camina con un cordel en la mano midiendo el perímetro de la soledad. Continúan los sueños y él apenas puede distinguirlos, tal es la distorsión de su sentido del equilibrio, la alteración de su serenidad. Se asoma a la barandilla y ve París, siguen lloviendo pájaros, racimos de uvas, pequeños planetas anaranjados. Aunque no hay luz, camina al lado de una sombra que no es la suya, y piensa que todo es mentira o que sigue dormido, que alguien estaba bromeando. Recuerda que vio a su madre, bellísima, muerta hace ya tantos años, recuerda que la besó en la frente, recuerda que lloró y entonces llegó el desconcierto, una bola de fuego, gigante, separó el río en dos mitades, quedaron los peces divididos y chamuscados, las ranas croando sobre las piedras secas, las libélulas dudando entre posarse o seguir volando, zumbando sobre los mosquitos de la paradoja, sobre la bailarina desnuda que giraba en punta de pies y elevaba las manos a un cielo con olas de nubes rojas de ocaso (era un decorado).

Giro el botón y cambio de canal. Tal vez contar estas cosas sea un trabajo estéril, intentar sacar el agua del mar con un cubo de colores con agujeros. Lo sé, no lo sé. Un aplauso lento llega desde la oscuridad del patio de butacas, no distingo las manos, mucho menos la cara Entra un frente de lluvia por Galicia para este domingo y cierro el quiosco con la seguridad de que estos absurdos post son inútiles. Y sin embargo se mueve. Glup´s 2.0 Blog (plofff)


Le Corbusier.

(Suiza, 1887-1965) Sobrenombre profesional de Charles Edouard Jeanneret, pintor, arquitecto y teórico franco-suizo, al que se considera la figura más importante de la arquitectura moderna. Nació el 6 de octubre de 1887 en La Chaux-de-Fonds (Suiza), y en esta misma ciudad estudió artes y oficios. Trabajó dos años en el estudio parisino de Auguste Perret, y más tarde viajó a Alemania para colaborar esporádicamente con Peter Behrens y trabar relación con Joseph Hoffmann y el Deutscher Werkbund. En 1922 se asoció en París con su primo, el ingeniero Pierre Jeanneret, y adoptó para la arquitectura el seudónimo Le Corbusier (el cuervo, adaptado del apellido Lecorbésier de su bisabuela), que ya había empleado con anterioridad en sus escritos. Aunque su principal carrera fue la de arquitecto, también practicó con acierto la pintura y la teoría artística. Como pintor se asoció a Amédée Ozenfant para fundar el movimiento purista, una corriente derivada del cubismo. En 1920 fundó con él la revista L Esprit Nouveau (El espíritu nuevo), para la que publicó numerosos artículos sobre sus teorías arquitectónicas. Una de sus principales aportaciones, aparte del rechazo a los estilos historicistas compartido con otros arquitectos y teóricos del movimiento moderno, es el entendimiento de la casa como una máquina de habitar (machine à habiter), en consonancia con los avances industriales que incorporaban los automóviles, los grandes transatlánticos y los nuevos aeroplanos. Definió la arquitectura como el juego correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz, fundamentada en la utilización lógica de los nuevos materiales: hormigón armado, vidrio plano en grandes dimensiones y otros productos artificiales. Una de sus preocupaciones constantes fue la necesidad de una nueva planificación urbana, adecuada a las necesidades de la vida moderna (Plan Voisin para París, Ville Radieuse, Plan Obus para Argel, Chandigarh, etc), y sus ideas han tenido una enorme repercusión en el urbanismo de este siglo.
Durante la década de 1920 propuso numerosos proyectos urbanísticos y residenciales, pero sólo pudo construir una serie de villas unifamiliares cercanas a París que le sirvieron para concretar sus cinco postulados sobre la nueva arquitectura: bloques elevados sobre pilotis (pilares), planta libre, fachada libre independiente de la estructura, ventanales longitudinales (fenêtre en longueur) y cubiertas planas ajardinadas. Entre los edificios de esta época destacan el Pabellón del Esprit Nouveau en París (1925), la villa de Monzie en Garches (1927) y la villa Savoye en Poissy (1929-1931), aparte de los proyectos no construidos para la Sociedad de Naciones en Ginebra (1927-1928) y el palacio de los Soviets en Moscú (1928). Sus obras posteriores más representativas son la Casa de Suiza de la ciudad universitaria de París (1931-1932), la Unidad de Habitación de Marsella (1947-1952), donde puso en práctica su elaborado sistema de proporciones publicado con el nombre de modulor, la iglesia de peregrinación de Notre Dame du Haut en Ronchamp (Francia, 1950-1954), el monasterio de los dominicos de La Tourette (1957-1960) y el planeamiento urbano de Chandigarh, la ciudad construida en la India como nueva capital del Punjab, para cuyo capitolio proyectó los edificios de la Asamblea (1953-1961), el Palacio de Justicia (1952-1956) y el Secretariado (1958). Sus escritos más importantes se recogen en varios libros, entre los que destacan Vers une architecture (Hacia una arquitectura, 1927), La maison des hommes (La casa de los hombres, 1942) y Quand les cathédrales étaient blanches (Cuando las catedrales eran blancas, 1947). Le Corbusier murió el 27 de agosto de 1965 en Cap Martin (Francia). © eMe



21/06/08

Sardonia.



Mastico sardonia para imitar la risa.
Me infamo al degollar al colibrí.
Remedo la iridiscente música del frío.

Después, sin vértigo, salto
desde la grúa del puerto,
a esparcir bajo el agua
secretos de aquel mayo,
los de junio,
estos de ahora.

Confío en los peces,
suscito su mirada sin párpados
y regreso, cansado, hasta la playa.

En la arena aún se escucha
el infinito sonido de su noche.
Nada cambia, nada cambia.

Hoy empieza el verano ¿no?



Oscar Niemeyer (Brasil, 1907)

Arquitecto brasileño. Nació en Río de Janeiro y después de graduarse por la universidad de Brasil en 1935, Niemeyer trabajó con Le Corbusier en los innovadores planos para el ministerio de Educación y Salud de Río de Janeiro (1936). En 1939 realizó el Pabellón brasileño para la feria mundial de Nueva York y en 1943 la residencia Peixoto. A finales de esta década se le encargó realizar en el suburbio de Belo Horizonte el teatro municipal (1946) y el edificio del gobernador. Otro de sus trabajos es la polémica iglesia de San Francisco, tan radical en su estructura que su consagración se pospuso 16 años después de su finalización en 1959. Su reputación internacional le viene de su audacia e imaginación. Su obra tiene un carácter ambiental de gran fuerza, ya que Niemeyer busca adaptar los edificios a las condiciones del medio ambiente, al hacer convivir grandes volúmenes con espacios vacíos de manera inusual. Otra característica de sus edificios es que se elevan sobre pilotes de acero y hormigón. En la década de 1950 fue el arquitecto organizador de los edificios oficiales de la ciudad de Brasilia. A partir de 1960 ha trabajado indistintamente en su país y en el extranjero, realizando diversos conjuntos arquitectónicos en Alemania, Gran Bretaña, Italia, Argelia o Francia, entre otros países. © eMe


sardonia.

(Del lat. sardonĭa, cosa de Cerdeña).

1. f. Especie de ranúnculo de hojas lampiñas, pecioladas las inferiores, con lóbulos obtusos las superiores, y flores cuyos pétalos apenas son más largos que el cáliz. Su jugo aplicado en los músculos de la cara produce una contracción que imita la risa.



20/06/08

Neotenia.





Araño en la pared con la uña,
la cal va cayendo
como si fuera un pedazo de la concha
de la tortuga celeste.


(José Lezama Lima)


Esta pasada madrugada, mientras ardían los coches en el centro de Bagdag y dormían los gatos y las piedras, por efecto de virus misteriosos, Firefox desaparecio, la estructura de mi página cambió (oh, horror). * Una premonición me despertó. Tocando aquí y allá la he dejado como estaba -o casi-. Fíjate tú qué cosas, con la que está cayendo, los tipos de letra alterados.
Cantaban los gallos y mientras trasteaba me he reencontrado con escritos de los que ni me acordaba (Como este "Desamor")

Reconozco que esta actividad me ha desbordado, se ha convertido en algo más que una afición, más que la media hora que me había prometido. Y ya no sé si escribo lo que he vivido o lo que sueño, lo que quisiera hacer o lo que no puedo conseguir sino sentado frente al blanco desafío, en un mundo paralelo.

Juegos frente al espejo con máscaras que ocultan y muestran, disfraz de un yo sin saber siquiera quién soy, quien puedo ser en este atropello de días, apresurado, vacío que empuja a la vida, que la arrincona hacia el abismo de la nada (la vida –como sabes- tiene un porcentaje del 100% de seguridad de muerte).

Se me están terminando los argumentos, puedo aún reinventar mi infancia, los amores de nunca, las niñas que no me miraron, desmontar lo que fui sin haber sido, lo que sostiene al que soy, tal vez porque el andamio se tambalea ahora que las preguntas ya no sirven, ahora que las respuestas se han vuelto tan rotundas, sin puerta de atrás, sin otra manera de afrontar un viernes sino dejando a un lado la fantasía, la memoria de colores y entrando al edificio gris.

Ah, también puedo escribir ciencia ficción, dramas, novelas de aventuras, de misterio, folletines, discursos, canciones, letras de hip hop, recetas de cocina, fórmulas de cocktail, consejos de la abuela, poemas, mentiras, arengas, confesiones, críticas, recuerdos imaginados, ya veré. Mientras tanto sigo regalándote esta colección privada.
Un día más.

Raymond Williams se preocupó por el hecho de que la crítica se había reducido excesivamente a la noción de "descubrir errores", y propuso que encontrásemos un vocabulario para los tipos de respuestas que tenemos, en concreto para las obras culturales, "que no asuman el hábito (o el derecho o el deber) del juicio". Lo que reclamaba era un tipo de respuesta más específica que no se apresurase a generalizar: "lo que siempre es preciso entender es la especificidad de la respuesta, que no es un 'juicio' sino una práctica". Creo que esta última frase marca también la trayectoria del pensamiento de Foucault sobre este asunto, ya que su 'crítica' no es una práctica que se reduzca a dejar en suspenso el juicio, sino la propuesta de una práctica nueva a partir de valores que se basan precisamente en esa suspensión.

Judith Butler

* Algo le ocurre a esta página. Se cambian los tipos de letra, los tamaños, la estructura. Jo.

Si alguien le ocurre lo mismo y sabe cómo solucionarlo, pues eso.



19/06/08

Manifiesto amoroso.


Para Guadalupe.

Sin que sirva de precedente quiero manifestarte la más profunda entrega emocional hacia tu persona, mi completa adicción al proyecto G, es decir pensarte sin poder hacer nada por evitarlo, pensar en ti día y noche, como faro y guía de mis emociones, reverenciarte como diosa del amor en su más amplio sentido, sin olvidar el factor deseo, eso, desear intensamente hasta la pasión desbordada, mística, estar al lado de tu cuerpo, abrazarte, besarte en el cuello, justo detrás de las orejas, deslizar los dedos por tus caderas, juntar nuestras cinturas vestidas, sentir tus manos hábiles que ya, libres de vergüenzas anteriores, recorren todos los rincones de este cuerpo que cuido para ti, templo del amor donde quererte, (¿nos quitamos la ropa?, en susurros) y ya botones y corchetes que suelto torpemente, ávido de tus sudores, sin poder resistir el cúmulo de reacciones físicas y químicas que bullen en mi interior manifestándose en temblores, calor, sudoración variada, una espectacular erección, manos de pulpo que te humedecen bajo las aguas submarinas de nuestro abrazo atlántico, nudo de muslos, de corazones, mi voz trémula desarenándose en la playa de tus oídos, creciendo en intensidad de olas, rayando la tormenta de no poder resistir lo que te digo, palabras tan íntimas que brillan y duelen, palabras desde tan adentro que se desvanecen con la luz, palabras tan puras que ya no se puede hacer otra cosa que guardarlas en cofres nacarados para gustarlas en la oscuridad de luego, cuando el vendaval de cuerpos cese, cuando nuestras bocas, ya en la superficie, puedan respirar, demasiado ocupadas con los besos, porque beso tu sexo con reverencia sagrada, y deslizo mi lengua sobre él, gustándolo, queriendo llegar al centro de ti, al estremecimiento de encontrarnos en un acto primero donde tú y yo, desnudos, inventamos el mundo, descubrimos el principio de los tiempos, nuestros ojos cerrados ven los intensos colores del mar detrás de la ventana, el verde bajo nuestros jadeos, el amarillo mimetizándonos en el desierto que sabemos vendrá después, cuando entre en ese coche que me devolverá, hoy a B, mañana quién sabe dónde, viajero constante de inquietudes, del afán por saber, por aprender lo que sabes y aquí me quedo, náufrago bajo las pirámides, con el reloj atado a un tobillo, con un regusto de musgo en la garganta que aún tiene un sabor a ti y los pájaros de la noche regresan a sus nidos y los grandes saurios gritan en sus guaridas y tu miras por la ventanilla de tu coche viendo mi rostro en esos prados del atardecer, en esa charla que tan bien has preparado, en esa fecha del calendario con un círculo rojo con mi nombre dentro. ¿Resistiré?, ¿volveremos a vernos?


18/06/08

Mercadillo

Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.
Día a día,

Año tras año
Pueden transcurrir sin ella.
A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.

Wislawa Szymborska


Escribo obcecado, rodeado de luciérnagas, arrebatado por tu llamada de un lunes, por cómo me lo dijiste, venturosa voz, salvación y condena, no puedo vivir sin ti, lo digo, lo grito, lo canto. Estamos dentro de una película de dibujos animados, nuestros perfiles se funden, se confunden, contornos borrosos, metamorfosis, la pasión está representada por miles de puntos alborotados, envolviéndonos, agitándose y chocando contra las paredes de la banda dibujada, la música es tenue, los colores fuertes, la pasión abrasa el celuloide y una estrella quemada se proyecta, se abre en mitad de la pantalla. Ella me obliga a sentarme. Desde la espalda susurra en mi oído “déjame hacer”. Me cubre los ojos con un pañuelo de seda que suavemente anuda en mi nuca. “No hables”. La habitación se ha llenado de un silencio exaltado. Un leve roce, trato de adivinar qué lo ha producido, una cremallera, un botón. Escuchar cómo te desnudas, tus dedos deslizándose por la blusa, oír caer sobre la alfombra la levedad de tus bragas de seda, tu sujetador mínimo ¿negro? excitante, excitante tú, mujer que amo, que deseo, que me transporta a un mundo tan bello que vivo deslumbrado, levitando, puedo escuchar tu piel, ahora tus gemidos, “no puedes ver que estoy haciéndome”, sonidos turbadores, mis manos tanteando desde mi ceguera hasta la tentación de tocar tu cuerpo, sentir tus pasos huyendo, seguirlos tropezando con las paredes, reencontrarte en una sala inmensa, reclinada en un trono, desnuda ya, mirándome, con los brazos cruzados sobre tus pechos de crisantemo, las piernas cruzadas ocultando tu sexo de mariposa...(etcétera)





En el lenguaje corriente, el término inconsciente se utiliza como sustantivo para designar el conjunto de los procesos mentales que no necesitan depender de una prioridad, pues o bien no son relevantes para la tarea que se está desarrollando o porque ya tienen un camino establecido que atiende a esos eventos de forma automática, por lo que no son pensados conscientemente. También se lo puede emplear como adjetivo, con una connotación peyorativa, para hablar de un individuo irresponsable o loco, incapaz de dar razón de sus hechos y gestos.

Empleado por primera vez como término técnico en lengua inglesa en 1751 (con la significación de no consciente) por el jurista escocés Henry Home Kames (1696-1782), el término inconsciente se popularizó más tarde en Alemania, en la época romántica, designando un depósito de imágenes mentales, una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la conciencia.

En el psicoanálisis, el inconsciente, es un lugar desconocido para la conciencia, "la otra escena"


(Wikipedia).



17/06/08

La última metonimia (antes de la poesía).


Vienen
otras y las mismas
con cada una es diferente y lo mismo
con cada una la ausencia de amor es diferente
con cada una la ausencia de amor es la misma

(Samuel Beckett)

Me interno en el bosque a consolarme llorando y pasa la tarde meciéndose como las flores de los cerezos hasta que un céfiro inoportuno las desprende de las ramas, aventándolas a ese cielo brumoso donde duermen los dioses del azar que nos protegen con sus manos abiertas. Hace un tiempo uno de ellos me rozó con su dedo convirtiéndome en este que soy. Vivo desde entonces con una aureola de noctilucas, pero ahora ¿desde dónde te busco? en la vocación de amarte o en su reflejo de lo posible, en el magnífico impulso que me lleva a estas dispersas palabras que apenas dicen, que se escapan por los resquicios del miedo a tu terrible ausencia, de mi atónita mirada que se pierde en la umbría de no verte, desparramándose por tu mundo interior, tan diferente, tan lleno de razones y certezas, de fórmulas bien aprendidas, esto es así, esto es por aquello, acuchillado por tu mirada, por tus brazos rodeando aquella pena mía incontenible, mujer, tan mujer que en ti quiero perderme y encontrarnos fuera de la selva de fieras y colmillos, de puertas cerradas y susurros, quiero gritar que te amo a la mañana, despertar a los perezosos habitantes de la siesta, incomodar a los que no duermen en las largas noches de persianas cerradas. Cuándo será la próxima vez que nos veamos rodeados de sol y manos frías, de transparentes labios de rocío, de pleamares, de jardines cautivos, de hojas amarillas.



Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.


Ángel González




16/06/08

Disturbio en el rescoldo de la fe.






Sobre mi vida cae

enorme sueño negro.
Dormid, esperanzas,
dormid, dormid, deseos.

(Verlaine)








Humeaban las casas de la ribera, los ejércitos crédulos se perdían carretera adelante, cansados, hastiados de muerte, saqueados ya el granero y la tez de las niñas perdidas en los balcones colgados sobre los lentos días de hambre y plegarias.
Y es que ya no recuerdo que pasó en el 49, excepto que siempre hacía viento y que no había un lugar donde sentarse. No habíamos nacido, la ciudad era tan gris, serenos ebrios se apostaban en las esquinas y las calles estaban surcadas por ráfagas de estrellas.

Fotografías en blanco y negro de los puentes rotos sobre el rumor del agua. El amor nacía en el borde de una falda, en la curva de unos hombros, en mis dedos torpes que hurgaban ciegos. Pellizcábamos los himnos, detrás de las grúas nos desafiaba la otra orilla.

Antes de la partida, con el viento sur, el humo rojo de las chimeneas de la Fábrica alborotaba el patio. Los armarios y el teléfono estaban mudos, llovían paraguas sobre las alfombras de flores y voces. Con la prisa olvidé la brújula sobre el mantel de cuadros.

Cruzamos, Ella en mitad de la barca y mi timidez a su lado, silenciosa la mirada, perdida en el agua turbia de la ría cloaca. Aún no dolía la palabra y el tiempo insomne se estiraba sin horizonte, sin nubes, ilimitado, el futuro era un presente circular, continuo.

Meryl, sentada al lado de un marido monótono, rodea con mano temblorosa el tirador de la puerta del coche. Delante, en otro coche bajo la lluvia, Clint espera que el semáforo cambie a verde, pero no solo eso. Unas noches antes le había dicho: esa clase de certeza se presenta una vez en la vida. Meryl no abre la puerta y Clint se pierde para siempre bajo el aguacero.

No divago, no junto palabras sin más, quiero tocar el alma de los dátiles con los dedos manchados de belleza y vida, de luz prendida entre las uñas que rozan la espalda de todas las ausencias ahora que aún no ha amanecido y el trabajo es esta urdimbre de rutina y desencanto, este áspero olor del día a día entre espejos crédulos y mármol sujetando el mar de las soleadas tardes del Verano.

¿Y si solo fuera sexo?, ¿estamos solos?, ¿seguro que Postdamer Plartz existe?, ¿me quieres?, aquella noche nos vestimos con plumas de guacamayo, fuimos amantes e inventamos el paraíso terrenal y los cometas, Miguel Ángel nos pinto en su diluvio, ardimos en la pira funeraria de un nosotros inmolado, luchamos como fieras y perdimos, gladiadores con muñones, vencidos caminantes de nuestra propia historia.

Lo cuento hoy sentado en la roca del rito de añorar el descalabro, los pájaros volando entre tejados, el delicado refugio de su vientre, la poesía que busco en lo que digo desde el borde de la sangre que amenaza con anegar mis venas de cordura. Los perros del alba hacen guardia en los altares. Verdugo, me corto el cuello y continuo, empapado en la energía que derroché, mojado de nostalgia. Solo los ausentes comprenden la ausencia.

La belleza del verso aúlla junto al animal de la melancolía que cayó al pozo de cenizas y de víctimas. En las afueras de mi mismo soy un desconocido que anhela abrazar a quién soy.

Desolada orilla, ¿por qué crucé?, este es el humillado país de escarcha y miedo que presentí en mis peores sueños. Y no hay regreso.

La sustancia del número.

Para Friederich Ludwig Frege (1848-1925), el fundador de la lógica matemática y de la teoría del significado modernas, la matemática es un tipo de metafísica, la ciencia más general de la realidad que incesantemente busca "las leyes de las leyes naturales". En este mismo sentido podemos afirmar hoy en día que en efecto las matemáticas forman una especie de andamiaje metafísico del edificio científico. Por su parte, Rudolf Carnap (1891-1970), el destacado filósofo del Círculo de Viena y del positivismo lógico, consideraba las matemáticas como un tipo de lenguaje que busca las consecuencias analíticas de ciertas convenciones lingüísticas. Ciertamente, la matemática es un tipo de lenguaje, el más abstracto de ellos, con el que se expresan cierto tipo de relaciones mediante signos convencionales. Sin embargo se antoja que es algo más que un lenguaje, o bien, que si aceptamos que es un lenguaje, no se nos aclara con ello más que su léxico. Poco podemos decir de cuál es el significado de los signos y las operaciones. Para otro de los matemáticos más formidables del siglo, Kurt Godel (1906-1978), el mismo que demostrara con el famoso teorema de la incompletud la imposibilidad de probar o falsificar las proposiciones matemáticas a partir de sus axiomas fundamentales, la matemática es un tipo de psicología introspectiva que informa de ciertas construcciones del pensamiento o la imaginación, o mejor aún, un tipo de geografía interior que busca precisar ciertos mapas del paisaje mental. Por más que nos pueda sorprender esta declaración, no podemos dejar de reconocer que las leyes matemáticas emanan de operaciones cognitivas necesariamente restringidas o moduladas por el aparato mental. Este mismo tipo de pensamiento late en el fondo de la filosofía racionalista que supone que el Conocimiento surge de la propia mente más que de los objetos del mundo. No en vano varios de los mayores filósofos racionalistas como Descartes o Leibniz fueron matemáticos.



15/06/08

Niniane

Ved, César. adonde llegal
a maldad de mi enemigo:

habla bien de mí.

(Marco Bruto Crispo 48 -º7 a. C)


Gateo en la memoria y no me encuentro.

Escarbo en lo que dije y ya no sirve.

Recostado en la S sigo insomne.

Busco una Niniane que describa nueve círculos de pasos a mi alrededor, que susurre nueve veces las palabras mágicas.

Decididamente hoy no estoy para escribir.

La poesía entiende muy bien por qué en el recinto cerrado de la palabra nudo, anillo perfecto, se concentra el poder mágico.

Recordemos el final del Mago Merlín. Cuando en el bosque de Broceliande, Merlín conoce a la bella Niniane, se enamora locamente de ella. Niniane hace prometer al mago que éste le enseñará la totalidad de su arte. Enséñame, le pide, a mantener encadenado a mí a un hombre, sin necesidad de grilletes, ni de levantar muros a su alrededor; enséñame a atarlo a mí con palabras mágicas. A sabiendas de que él mismo puede convertirse en víctima del encantamiento, Merlín sucumbe al deseo de Niniane y le entrega todo su saber. Podría decirse que le enseña a hacer un nudo, un nudo de amor del que es imposible escapar. Un día, Niniane describe nueve círculos de pasos alrededor de Merlín y nueve veces susurra las palabras mágicas, quedando Merlín en su interior, eternamente prisionero.

El poeta que indaga con palabras en el poder de la palabra, está clavado ante la puerta de su cueva interior y busca su llave sonora. Atento a su respiración, cree poseer la mitad de la palabra y espera la llegada de la otra mitad.

Consumada la palabra, aparece el mago, álter ego del poeta, y la sella.

El nudo queda formado.

Menchu Gutiérrez


14/06/08

¿Qué fue de las vacas locas?

Escribir en puñales o en ritmos respiratorios
(Elías Canetti)

10- : 135
11- : 167
12- : 204
13- : 275
14- : 233
15- : 216

No lo entiendo pero he encontrado una constante:

(+) entusiasmo = (-) cifra.
Y viceversa.

Aunque aprendí nuevas palabras sobre enfermedades antiguas -el tedio romano, la melancolía del XV, el spleen del XIX, la depresión del XX- se me atraganta la voz, me cuesta pronunciar. Son palabras anudadas, palabras que devastan. Por eso busco aquí –desde hace tanto- palabras que formen la palabra.

Ella es una obsesión esférica.

Él se enamora de una ilusión sin cuerpo -spem sine corpore amat-, ya.

Sus héroes ni siquiera salen del puerto.

Ella es su Trafalgar.
Sin batalla, sin barcos.

Ellos son dos ahogados en un lecho submarino de sombras y silencio.

Y así, nadando en la selva que amamanta lobos, descubro en un espejo vacío a un hombre chamuscado en el fuego de su propia hoguera, salamandra que se burla a gritos de los tigres que nunca lloran, que no escucha su daimon, que antepone la imaginación sobre la razón (no, no es William Blake).

Así queda aquí la vacía crudeza de un lenguaje limitado de domingo, la metáfora de una búsqueda basada en la esperanza, la realidad aprehendida de la soledad final.
El blog como tránsito, como aeropuerto intermedio, como parada entre y hacia.
Pero no se me olvida jamás el camino de regreso.

Lo aderezamos con un poco de estragón y añadimos la salsa. Cocemos durante tres minutos más, espolvoreamos con perejil y servimos.

Pinggg.


13/06/08

Usucapión.

Otro.

Alguien me está suplantando.

Escribe lo que yo escribo.
Me sustituye en los aciertos.
Me abandona en los errores.
Ama a las mujeres que amo.

Alguien está viviendo mi vida.

No he podido afirmar eso que dices.
Desde que cerré la puerta
ya no me visita el Cíclope.
Y sólo te amo a ti.

Alguien me habita.

(Pedro Martínez)


Después de tanto tiempo de leernos, pienso que ya tenemos la suficiente confianza para hablarnos claro.
Lo diré sin rodeos.
Me aburren los plagios de primerizos, el obsceno laberinto de la copia.
Me canso de leer poemas de Neruda, Valente, Lorca, de tantos, que ya había escrito yo.
Hay capítulos enteros de Rayuela que son míos, sacados de mis libros.
Incluso “all you need is love” lo compuse en mi cocina en los años treinta.
Jazz, el 62,5% es mío, con copyright.

Y ya que hablamos desnudos, los poemas, fragmentos, los textos que encabezan en azul y cursiva mis escritos, también son mis escritos. Coloco un nombre al azar para no defraudarles, para que nadie envidie mi versatilidad. (La verdad, no sé de donde saco apellidos tan raros: Gamoneda, Atxaga, Cernuda, Aub.)
Las fotos del blog, todas mías, los cuadros, los dibujos, los colores, cada raya, cada color blanco, cada silencio, míos.
Así que ya lo saben, por usucapión, todo lo de este blog es mío.
Nuestro.

Copiará fatalmente quién no supo heredar. Todo lo que no es tradición es plagio.

(Eugenio d´Ors)




La década de los noventa representó una eclosión de discursos críticos sobre la construcción del género, la sexualidad y la raza. Donna Haraway, una de las figuras más originales y controvertidas en el campo de los estudios culturales, de la ciencia y la tecnología, utiliza la metáfora del cyborg (nombre dado en 1960 por Mandred Clynes a una rata de laboratorio a la que se le había implantado un sistema de control cibernético) para indicar que nuestros cuerpos y nuestras identidades —de género, de sexualidad y de raza—, son productos de complejas tecnologías biopolíticas. Las criaturas posmodernas somos sistemas culturales tecnovivos.

La etapa del posfordismo a la que hacen referencia Antonio Negri y Paolo Virno señala el paso de una sociedad industrial sexo-orgánica a un sistema de información de género prostético y polimorfo.

Haraway denomina informática de la dominación la situación actual de las minorías sexuales y culturales frente a la creciente globalización de los sistemas de producción y reproducción del género, la sexualidad y la raza.

Haraway es autora de una larga bibliografía que parte del análisis de las metáforas utilizadas en la ciencia y del modo en que estas metáforas determinan sutilmente las redes de poder que controlan el mundo. Su trabajo abarca desde la primatología
(Primate Visions: Gender, Race and Nature in the World of Modern Science, 1989) hasta la epistemología; desde la investigación sobre el cáncer hasta la tecnología de la información.

Traducidos al español pueden encontrarse: Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza (Ed. Cátedra, Madrid, 1995), un destacado texto en la teoría de las políticas del ser post-humano, el cyborg, y la interacción hombre máquina, así como Testigo_Modesto@Segundo_Milenio. HombreHembra@_Conoce_Oncoratón® (2004, Editorial UOC) donde la autora contempla la tecnociencia como un drama entre las ciencias de la información y las ciencias de la vida.


12/06/08

La mujer que amo (3).


He soñado amores divinos,
la ebriedad de brazos y de vinos,
la plata, el oro, los quiméricos reinos.

(Charles Cros)


La mujer que amo me ama pero no me ama. Sabe que el jazz es esta música del Sahara que escuchamos sin saber que hay otras músicas, o sí, o sí lo sabes, amor, mujer que huyes de mí, que no me miras, que me tienes dentro de la caja, encogido, con el número, la etiqueta, la llave y ahora sí, ahora no y no me resigno. Apaga la luz, amor, que quiero inventarte, vamos a guarecernos bajo las sábanas mágicas que nos aíslan, que nos defienden, que nos transforman, que nos cobijan. Apaga la luz, mi vida, que quiero descubrirte con mis dedos curiosos que toquen tu mente, que la vacíen, que la llenen de versos y besos, que la pinten de colores vivos y la vida se ha quedado coja, se tambalea, los caminos están borrados y no sabemos por dónde se va al faro, por dónde se llega al infierno. Déjame que te cambie la mirada, que te sople la niebla, acurrúcate conmigo y pasa tus dedos mojados por mis cicatrices, ¿no las sientes?, déjame que te tape los ojos, que te lleve de la mano, ciega a mi sombra, sorda a mis gritos, el número tres es amarillo, el verde es una ecuación, vivir es un perro que ladra en la distancia, las palabras se han llenado de palabras y no es fácil saber entre la hierba. Quizás hablo por hablar, quizás te estoy buscando y no sé por dónde empezar, quizás este ajedrez está lleno de piezas y no hay tablero, quizás debemos matarnos y renacer. A lo lejos explotan las estrellas y del fondo de los mares está brotando una nueva vida, impetuosa y gigante; apartémonos, amor, no nos lleven las olas a otras playas, náufragos perdidos, indefensos, perdidamente humanos. Hagamos lo que hagamos nuestro amor seguirá siendo esta fiesta diaria en la que giramos, atónitos y embelesados, sabedores del milagro de querernos sin querernos, amor, mujer a la que amo y sin amar me ama.

Utopía y desencanto (fragmento)

" La hamaca pequeña / está vacía... en silencio / También tu canoa / se mece en el río. / Sólo tú estás inmóvil / bajo la Gran Piedra. / Y yo que creía que todas las cosas / vivían sólo por ti.
El poeta piaroa, que tras la desaparición de una persona amada ha oído el susurro de las hojas y ha visto fluir el agua como si nada hubiera sucedido, ha captado para siempre el estupor indecible, el dolor de que el universo continúe como antes, alejándose del que muere, la cruel infidelidad e indiferencia de todo sobrevivir. "

Claudio Magris



La mujer que amo me ama pero no me ama. Esa mujer a la que tanto amo se busca con un candil en un bosque tenebroso y las sombras no le asustan y ese árbol es un árbol, nada más, y ese árbol es el cielo, nada menos. El candil, ella, sus hermanas que le besan, el camino que da vueltas en el llano, mirar hacia atrás, Lot, espinas, la esperanza, sus hijos en la ventana, una flor roja en su cabeza. La mujer a la que amo está sujeta a la proa de un barco que cabecea entre las altas olas de la tormenta del norte y el viento está lleno de voces que cantan desde lejos, voces de damas enlutadas, voces de arena negra, voces. Hay una llama que se mueve entre sus músculos doloridos, fuego que quema los recuerdos que salpican su tejado y llenan las hendiduras de un silencio verde y espeso. Soy un espectador herido, debo decirle mi poema aunque no tenga sentido, aunque no sepa ¿qué sé yo de pájaros melancólicos, qué del incendio que quema su soledad? La mujer que amo me ama pero no me ama. Un bicho me tapa la boca y las palabras se caen, inútiles, otro bicho se las come. Vuelve, dulzura, ahora que todos se han ido, la casa está en silencio y la ventana cerrada. Ven conmigo frente al espejo, uno junto al otro, mirémonos hasta que nos sepamos, tocándonos el alma, apartando las zarzas, desnudos y ciertos, vivos, palpándonos la piel y el corazón herido. Fuera llueve y hace frío, lo sé, pero no es el caso; dentro canta Joni Mitchell una melodía encadenada mientras estamos sentados a dos centímetros que son como la distancia a la luna. Tomemos una ginebra antes de inventarnos, antes de perdernos y buscarnos en caricias lentas que aún no hemos dibujado, en besos que ni sabemos que existen en las calles repletas de otros que llaman, que vocean y no escuches, amor, este trago es difícil pero bello, apuremos las copas y déjame que pase el limón por tu espalda con nudos, por tus piernas esquivas, arca de la alianza para entrar en ella con trompetas y tambores, con fanfarrias que solo tú y yo escuchemos, profanación de lo sagrado, caída de las murallas de Jerusalén, vestales huyendo por la pradera, mi minotauro y yo amándote bajo un árbol, mis centauros y yo amándote bajo la parra, yo, sólo, amándote en mi cabeza de nubes La mujer que amo me ama pero no me ama. Sabe que el jazz es esta música del Sahara que escuchamos sin saber que hay otras músicas, o sí, o sí lo sabes, amor, mujer que huyes de mí, que no me miras, que me tienes dentro de la caja, encogido, con el número, la etiqueta, la llave y ahora sí, ahora no y no me resigno. Apaga la luz, amor, que quiero inventarte, vamos a guarecernos bajo las sábanas mágicas que nos aíslan, que nos defienden, que nos transforman, que nos cobijan. Apaga la luz, mi vida, que quiero descubrirte con mis dedos curiosos que toquen tu mente, que la vacíen, que la llenen de versos y besos, que la pinten de colores vivos y la vida se ha quedado coja, se tambalea, los caminos están borrados y no sabemos por dónde se va al faro, por dónde se llega al infierno. Déjame que te cambie la mirada, que te sople la niebla, acurrúcate conmigo y pasa tus dedos mojados por mis cicatrices, ¿no las sientes?, déjame que te tape los ojos, que te lleve de la mano, ciega a mi sombra, sorda a mis gritos, el número tres es amarillo, el verde es una ecuación, vivir es un perro que ladra en la distancia, las palabras se han llenado de palabras y no es fácil saber entre la hierba. Quizás hablo por hablar, quizás te estoy buscando y no sé por dónde empezar, quizás este ajedrez está lleno de piezas y no hay tablero, quizás debemos matarnos y renacer. A lo lejos explotan las estrellas y del fondo de los mares está brotando una nueva vida, impetuosa y gigante; apartémonos, amor, no nos lleven las olas a otras playas, náufragos perdidos, indefensos, perdidamente humanos. Hagamos lo que hagamos nuestro amor seguirá siendo esta fiesta diaria en la que giramos, atónitos y embelesados, sabedores del milagro de querernos sin querernos, amor, mujer a la que amo y sin amar me ama.




11/06/08

La mujer que amo (2).


A través de su cuerpo veo el mundo
con tanta nitidez que le adivino
el revés prodigioso que el amor
nos descubre en el agua de un vaso
cuyo fondo es la noche de cristal.

Amparo Amorós.

La mujer que amo me ama pero no me ama. Un bicho me tapa la boca y las palabras se caen, inútiles, otro bicho se las come. Vuelve, dulzura, ahora que todos se han ido, la casa está en silencio y la ventana cerrada. Ven conmigo frente al espejo, uno junto al otro, mirémonos hasta que nos sepamos, tocándonos el alma, apartando las zarzas, desnudos y ciertos, vivos, palpándonos la piel y el corazón herido. Fuera llueve y hace frío, lo sé, pero no es el caso; dentro canta Joni Mitchell una melodía encadenada mientras estamos sentados a dos centímetros que son como la distancia a la luna. Tomemos una ginebra antes de inventarnos, antes de perdernos y buscarnos en caricias lentas que aún no hemos dibujado, en besos que ni sabemos que existen en las calles repletas de otros que llaman, que vocean y no escuches, amor, este trago es difícil pero bello, apuremos las copas y déjame que pase el limón por tu espalda con nudos, por tus piernas esquivas, arca de la alianza para entrar en ella con trompetas y tambores, con fanfarrias que solo tú y yo escuchemos, profanación de lo sagrado, caída de las murallas de Jerusalén, vestales huyendo por la pradera, mi minotauro y yo amándote bajo un árbol, mis centauros y yo amándote bajo la parra, yo, sólo, amándote en mi cabeza de nubes...

...recordando una comedia de principios del siglo XIX, de Ferdinan Raimund, Magris evoca una antorcha prodigiosa que pasaba de mano en mano y, quien la tenía entre las suyas, tenía la posibilidad de ver el mundo algo más poéticamente, porque aquella luz ayudaba a mirar la realidad de manera más armoniosa. Pero esa antorcha, nos recuerda Magris, no era tampoco falsa, porque rechazarla pensando que impedía ver los dolores y miserias del mundo, era, asimismo, una clara forma de la ceguera: significaba negarse a la posibilidad de comprender que “la realidad no es tan mísera y roma”.



10/06/08

La mujer que amo (1).


Bajar hasta el plano donde se escribe poesía, encontrar un punto donde el pensamiento habla y se empuja a escribir lo imposible de olvidar. Soñar con los ojos abiertos y el corazón en tu puño que sostiene el lápiz que garabatea mudo y a trompicones las verdades ocultas que se niegan a callar y a relatar lo que sin saber se sabe y lo que sin decir se dice. (Ainize Txopitea)

La mujer que amo me ama pero no me ama. Esa mujer a la que tanto amo se busca con un candil en un bosque tenebroso y las sombras no le asustan y ese árbol es un árbol, nada más, y ese árbol es el cielo, nada menos. El candil, ella, sus hermanas que le besan, el camino que da vueltas en el llano, mirar hacia atrás, Lot, espinas, la esperanza, sus hijos en la ventana, una flor roja en su cabeza. La mujer a la que amo está sujeta a la proa de un barco que cabecea entre las altas olas de la tormenta del norte y el viento está lleno de voces que cantan desde lejos, voces de damas enlutadas, voces de arena negra, voces. Hay una llama que se mueve entre sus músculos doloridos, fuego que quema los recuerdos que salpican su tejado y llenan las hendiduras de un silencio verde y espeso. Soy un espectador herido, debo decirle mi poema aunque no tenga sentido, aunque no sepa ¿qué sé yo de pájaros melancólicos, qué del incendio que quema su soledad?...

Para Claudio Magris, la derrota de los totalitarismos políticos no excluye la posible victoria de “un totalitarismo blando y coloidal”, aquel que tiende a procurar (como dice Giorgio Negrelli) que el pueblo “crea querer lo que los gobernantes consideran en cada momento más oportuno”. Los totalitarismos no creen más en ideologías fuertes; han cambiado la estrategia, y lo que buscan ahora es llevar adelante “gelatinosas ideologías débiles promovidas por el poder de las comunicaciones”. Por un lado, entonces, abominan de las diversas formas de la defensa histórica, porque ésta es esencial para que el hombre no sea borrado del mundo; y, por el otro, confunden la fachada de la realidad con toda la realidad y, por ello, “tachan de ingenuos o utopistas a quienes piensan que se puede cambiar el mundo”.



9/06/08

Carta del amante ferroviario.

Judith Butler (1956–) es profesora del departamento de retórica y literatura comparada de la Universidad de California, Berkeley. Butler es una intelectual y destacada pensadora feminista estadounidense, autora de «El Género en disputa» en 1990 y «Cuerpos que importan» en 1993. Ambos libros describen lo que hoy se conoce como Teoría Queer. Una de las contribuciones más destacadas de Butler es su teoría performativa del sexo y la sexualidad. Tradicionalmente, el constructivismo ya nos hablaba de la construcción del género, es decir, que las categorías femenino y masculino, o lo que es lo mismo, los roles de género son constructos sociales y no roles naturales. Pero Butler sobrepasa el género y afirma que el sexo y la sexualidad lejos de ser algo natural son, como el género, algo construido. Butler llega a esta conclusión basándose en las teorías deFreud y sobre todo de Lacan. De este último parte al hablarnos de lo "forcluido", es decir, de aquellas posiciones sexuales que suponen un trauma el ocuparlas. Y ante el miedo a ocupar alguna de estas, el individuo se posiciona en una heterosexualidad falogocéntrica, es decir, una heterosexualidad regida por la normativa del imperialismo heterosexual masculino en la que asumir la sexualidad hetero implica asumir un sexo determinado.

No me escribas más -me dices- no me escribas, que no quiero esperarte, que no quiero esa ansiedad de estar en la ventana, esa curiosidad de abrir la puerta del balcón para ver si subes desde el camino de la plaza. Y no te escribo, no porque no sepa qué decirte, no porque se me hayan agotado las palabras, no te escribo porque me basta con mirarte para que el aire se encienda y sea nuevo, porque cuando nuestros cuerpos se juntan explota una estrella y nos fragmenta en minúsculos nosotros que bailan juntos dentro de un círculo de velas que iluminan una noche que espera al día. Tú dices que no, pero esto que nos ocurre es raro, complejo, rico, fascinante, lleno de enramadas bajo las que nos cobijamos mientras llueve, y nos mojamos dos veces y nos abrazamos, atónitos, y nos damos las gracias como dos educados amantes que se despiden poco antes de que den las diez y los vecinos aplauden nuestros juegos de manos y Londres está lejos pero menos que Lima. Yo me pierdo en tus ojos, me busco en tu escucha atenta, me crezco entre la hiedra de querernos así, como adolescentes asustados, ilusionados, maravillados de que aún sean posibles los milagros cuando ya nos habíamos borrado de la nómina de creyentes, de la relación de regantes de olivos en Jaén, de malabaristas ebrios que saltan de tu ventana a la mía, se retuercen, gritan y viviría en tus caderas, o cerca de ellas, encaramado al andamio de besarte el ombligo, los músculos de tus brazos, la barbilla, entraría de cabeza en tu sexo y te nadaría por dentro hasta conocerte entera, espeleólogo de tu intimidad, con mi uniforme de submarinista, con mi curiosidad de novicio, con mi hambre insaciable de ti porque te descubro facetas nuevas cada día, resquicios por los que me cuelo y fisgo en tu interior y me siento ahí, escuchando tu respiración, tus vertientes, tus subidas y bajadas a territorios que ni imaginaba, pobre hombre limitado a disfrutar del prodigio de haberte conocido justo ahora cuando ya las aguas se retiran, cuando la tormenta amaina, cuando el sol se esconde entre la niebla, reina de mis 32, antes de mis 31, emperatriz de mi actividad amorosa, diplomada en hacerme feliz, enmarco tus suspiros y los cuelgo en la pared de mi yo, donde me reúno conmigo mismo, con mis circunstancias, con mi soledad. Ay, mi bella amante en tu plenitud, tan inteligente, sensible, dulce, especial, diferente, sonriente a veces, llorosa otras, deliciosa siempre, apasionada, milagro al que quiero besar la mano en esta mañana luminosa, regalarte mi mirada limpia, mi promesa de que intento con todas mis fuerzas poder corresponder al caudal de emociones intensas que dejas en mi puerta, así, como si nada, de forma natural. Quiero acariciar tu frente para que estés tranquila, feliz, relajada, antes de tu viaje, aunque te vayas tan lejos y no nos veamos ya nunca más. Después recoger los pañuelos mojados de lagrimas, tenderlos en una cuerda sobre la vía de ese tren que te lleva a no sé donde, acurrucarme entre las piedras y quedarme ahí, inmóvil, indiferente a la locomotora de la tristeza que viene a toda velocidad y que de forma irremediable me arrollará.

La página está llena de signos
digeribles, pero alguien tiene que
empujar
la sucesión, completar
los momentos.

(Eli Tolaretxipi)



8/06/08

Cena en la Ciudad Jardin.


Nos juntamos aquí seis años después. Nada ha cambiado. No es una pregunta. O sí. Apenas recordamos quienes fuimos entonces. Apenas podemos concretar qué es ese entonces. La verdad, ni siquiera recordamos quienes somos ahora ni qué hacemos todos juntos. Esta desmemoria ayuda a soportar el paso de los días. Recordamos a quién amamos. Las enemistades, si las tuvimos, se han diluido, no existen. Hay muchas cosas que ya no existen. Y personas. Las lloramos. Ha pasado demasiado tiempo de todo. Lo blanco se ha vuelto negro, y viceversa, lo gris aún pugna por desteñirse. Hay una sola certidumbre.

Este es un barrio con una plaza sin iglesia, lleno de escaleras y cuestas, ya no sabemos quién sube y quién baja, la niebla impide contar a los ausentes. Estamos así, mirándonos, tratando de convencernos a nosotros mismos que somos aquellos. Pero esta es una cena sin añoranzas, esta es una reunión que canta a la amistad, este es un grupo que se sigue buscando en el transcurrir de la vida. Revisamos fotografías antiguas y nos reímos, adivinamos quién es ese que está en la tercera fila, nos sorprendemos con las ropas, con las caras, con el brillo en los ojos, con el inocente descubrimiento de nuevas sensaciones, inventando futuros desde esos rostros diluidos, deseos que no fueron, esquinas que ya no existen, sueños superpuestos por realidades, geografía de una historia, la nuestra.

La nostalgia es un caballo que cabalga por una pradera invisible. Esta es una mirada desnuda que nos invita a llenar las paredes con espejos redondos y contemplarnos en ellos con ojos nuevos, evitar los reflejos que traicionan, hacer que todo sea diferente, vestirnos de rojo o de verde, cantar, bailar cuando la luna nos sonría. Propongo ser otros ahora que todos miran para otro lado y las normas se diluyen en el crepúsculo de junio. Propongo vernos. En esta noche de alegría, abrazos y reencuentros, justo en el borde de la despedida propongo también no esperar tanto para la próxima cena. Brindemos por ello.

Hasta el año que viene.



7/06/08

No puede ser.


Xunta o río.

"Ninguén pode dicir se hai un sorriso
neste río de auga e case calma
(As estrelas esvaran como os ósos
na carne -luz e sombra- da distancia).


Ninguén di se é que agarda un mar de gloria,
de esplendor a este río en calma e ansia,
se despois desta pedra hai moles leitos,
se esta escuma é fracaso ou é esperanza.

Pero é certo que agarda un mar moi grande,

un mar real, fantástico, de auga.

E no encanto hei sentir e que perduren
os latexos ou golpes de chamada.

Hai que poñer o sangue tercamente,
como outro golpe dado contra a nada.

Hai que saber lamber o fogo noso,
a vida toda con ardor e pausa.

Hai que saber amar suave tal río,
bicar a boca do misterio ou chama.

Eu aquí quedo sobre o mundo. Escoito
meu doce sangue, que igualmente esvara.
Xa corrín e corrín inutilmente.
Son río e teño soio a propia auga.

Pero é certo que agarda un mar moi grande,
e hei de ir, hei de ir ao mar que agarda."

(do poemario "Profecía do Mar")

( Bernardino Graña)


No puede ser, que no, que te veo y se me cruzan todos los cables, incluido el del acelerador y los del freno (lleva dos), que te miro y me pareces el hombre más atractivo del mundo y se me olvida quién eres, quién soy, que estamos en junio del 2008, que no para de llover desde un entonces colgado de una roca negra inmensa como un castillo sin torreones, como un animal prehistórico que ruge, o grita o grazna o no sé ya que es este ruido intenso en el pecho, en el alma, en los muslos en cada vena que vibra cuando te veo, rozamos nuestras mejillas y haces ese gesto involuntario de rechazo, de distancia, que corra el aire, como si mi gesto tierno y amoroso se pudiera convertir en una violación contra la barra del bar donde tomamos café o un blanco o tu aliento de lo cerca que quisiera estar de ti, digo cerca y digo dentro, en tu mente, en ese corazón que latía a otro ritmo, con otra música, con canciones que sonaban en y hay palabras prohibidas, casi todo está prohibido, excepto mirarte, admirarte, degustar esta atracción hacia ti que no cesa, milagro, qué bien, qué rico, saber que estás ahí si hubiera un incendio en el texto, una inundación de sentimientos, una grieta que divida el mundo en dos mitades, en tres, en saberte ahí, tan lejos, con las veces que he rondado tu ausencia cuando no podía vivir sin ti ¿puedo ahora? pues no, pero el oxígeno es un bien escaso y respirar en una necesidad, las obligaciones también, que me doy cuenta que me escuchas y no me cuentas, que recibes pero no das, que te has vuelto una esfinge bella con la nariz al viento de la opacidad y esto no es literatura, ya me gustaría, cada día lo tengo más claro, más oscuro, esto fue por esto, esto fue por esto otro y mi perdida de la realidad fue una consecuencia lógica, que no sé cómo pude regresar al país de los vivos, en serio, que lo pasé tan mal que estaba más allá que aquí, curación de perro, método bestia de salir de lo profundo, nada de viajes a París, a otras orejas, a otros, remedios caseros, de partera con agujas de hacer punto, de hierbas, absurdo, cruel, salvaje, una tonta, una mujer desesperada, sin saber simular, sin vuelta atrás, fin de la nostalgia, fin de una era, que no puede ser, que no, que te veo y se me cruzan todos los cables, pero no te preocupes, estoy vacunada, grandes dosis de medicina emocional, un filtro en la cabeza (creo que está estropeado), se me termina el tiempo, me llaman, me saludan hasta los que no me conocen, me palmean la espalda, qué sabrán, ay, te beso y beso, rey mío.


6/06/08

Muerte de la estrella.


Murió la estrella,
aislada, consumida,
cáscara ensimismada,
azogue arrugado,
hueco tejido nocturno,
brillo perdido, derroche
de luz, sin luz,
húmedo polvo
amarillo, viento roto
donde no hay viento,
peces de pizarra nadan
en el abismo del tiempo.

Un gato blanco cruzó
el contorno de lo oscuro,
sobre cristal de relojes,
entre nombres sumergidos,
bajo los templos aéreos.
Nada se oía, el hombre
tumbado en la hierba
veía sin ver incendios
en la noche, llamas negras
que transpiraban recuerdos,
era la soledad enemiga
suma de fragmentos.

Después amaneció,
diamante con cicatrices,
el gato blanco arañaba
la puerta del otro lado,
un arquero apuntó al cielo
navegando por el agua
derramada de guijarros,
sombra, miedo, campana
que anunció el día
con esferas y guitarras.
Despertamos
y el sueño fue.


5/06/08

Confuso y con alas. 4. Admiración / René.





Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí.

(Cortazar)





...el suicida nos apunta con un dedo acusador; una flor roja de odio creciendo en la noche; un pingüino sonriente me sirve un desayuno serio; la niebla entre los árboles de Urkiola; un gato persigue a un perro cobarde; un hombre cobarde persigue a un hombre pobre; leones, hienas, buitres, fauna de la selva en documentales de la N. G.; todo está en la televisión, antes estaba en los libros, antes no estaba, lo que no está no existe, lo que no conocemos no está; filosofía de cafetería; palabras para no estar callado; orquídeas para el frío; otra alfombra de pétalos de claveles; soledades de humanos en posición fetal; torres derribadas por la ira; tecnología de salón; cartas místicas - Gloria al Señor, Aleluya -; intervenciones aburridas, aburrimientos expandidos, bostezos comprimidos, insultos a la inteligencia; pulso gitano; aros en el lóbulo de la oreja derecha, como un pirata, como un corsario, la diferencia está en los papeles, en quien los firma, o en no tenerlos, si pagas eres bueno y puedes ir al cielo, si no pagas eres malo y te quedarás en la tierra, de promisión; Zabulón, José y Benjamín ¿dónde estáis?; ingenuidad a toneladas; montañas de violencia; la tierra tiembla; nubes llorando desconsoladas; cada uno habla de lo que sabe, yo tendría que estar siempre callado, no sé nada, cada día menos, no puede ser, como siempre; un león con una espina en la zarpa; una espina con un león en la punta; el cíclope miope; Jonás y Pinocho enamorados de la misma ballena; la joven estrella del cine que interpretaba a heroínas pálidas, se mete monja al cumplir los 25 años, una crisis de fe, en el sistema; santos con túnicas blancas, cabellos blancos, almas blancas porque estaban en el bando correcto, los que vencieron; veo películas de hace treinta años ¿estamos hablando de lo mismo?, poca memoria, pocas ganas de recordar; agua, rodeándonos, por todos los lados y tengo miedo de no ver nunca más amanecer, que decía el islandés centenario; símbolos en el cielo, el hechicero invoca a los espíritus, los fieles cantan al unísono; en Tarifa delfines saltando alrededor de la proa, los turistas les ametrallamos con las máquinas de fotografiar; hombres con turbante saltando alrededor de un coche, otros hombres con turbantes de otro color les ametrallan con sus armas ligeras; debo cerrar los ojos para concentrarme, esta es una ilusión de sábado; hay palabras que me gustan y recojo una pizca de sentimiento pellizcada y ahora mastica cada letra porque hoy es lo único que nos queda antes de llegar a ningún sitio, después de atravesar el rio Suchiate y luego en Ciudad Hidalgo esperar el tren a ninguna parte porque ya no queda donde ir, porque ya se han borrado los caminos y los planetas continúan girando y girando y a todo esto debes ponerle música y beber hasta que lo leas doble y aún así ni siquiera sabrás que no has empezado a leerlo ¿O si lo sabes?


Final

Confuso y con alas.

Atravieso el río Suchiate con los otros, en silencio, no hablamos, somos tan pobres que no tenemos palabras que compartir. Concentro la mirada en el frente, sin desviarla, no puedo malgastar mis ojos, necesito acumular paisajes para luego, para cuando llegue. No sé de qué pueblo he salido, ignoro dónde terminaré. Continúo el camino. A mi lado alguien llora, alguien sufre, alguien me roza y se va. Sólo tengo preguntas, tampoco quiero compartirlas, cruzo mis brazos sobre el pecho y sigo. Hoy me tocó esta parte del río. Observo al pelícano, en escorzo pica su costado hasta hacerse sangre que beberán sus crías hambrientas, luego se aleja volando. ¿Lloran los pelícanos?. El uro se aleja, cansado. Estoy sólo, ahora voy a sentarme y leeré los enigmas mientras me inclino a la noche, ávido de entender, ansioso porque los huesos se me llenaron de tristeza, rabioso porque la noche ha llegado y las nubes no me dejan ver la luna. Pero no te preocupes ahora una palabra brilla, en otra se enciende el eco de un suspiro y las junto para que las bebas, para que las comas con pan, para que los caminos de la comunicación se pinten de tonos amarillos antes de la fiesta, antes de que cantemos otra vez la canción de nosotros. Tú me hablas de tanta gente que entra y sale en tu vida, privilegiados porque te ven y te disfrutan, ajenos a los que desde tan lejos pensamos en lo desconocido. Y tú no entiendes pero me hablas de cosas que tampoco entiendo y buceo bajo el agua de tu voz, de tus disculpas, de tus barcos siempre a punto de llegar a puerto y justo al doblar la calle te descubro con un vestido blanco y una flor en la mano, la calle se llena de una neblina que recuerda a una película italiana de los cincuenta, te llamo, parece que me escuchas, pero te alejas, corro tras de ti, entras en una taberna oscura, los borrachos te lanzan su soledad como monedas, no te alcanzan, te pierdes en esas calles que nunca recorreré porque han cerrado las fronteras, las sirenas se esconden bajo las rocas y un presagio de tormentas tiñe el mar que baila frente a mi ventana de luz y cebollas. Me duele este ojo que me salió en la nuca, la mano que creció en mi frente, las nuevas piernas en el costado, pero sobre todo me molestan las alas, me golpeo con ellas por las esquinas, se me meten en la taza del café de la mañana, me impiden extender el periódico y además me tienen todo el día volando como un pájaro perdido entre los truenos y rayos de esta vida tan loca de puro cuerda que miro la puerta de mi celda y apenas puedo recordar cuantas cerraduras y candados deberé abrir para escapar, sin mirar atrás no vaya a convertirme en esa estatua de sal que preside el salón, no creas que divago, no creas que no te he visto perdida y temblorosa porque no te abraza ese amor que creció en ti, desde niña, ese amor como una catástrofe que llenaba cada hueco de tu interior, como esa marea de agua y lodo que arrasa algún pueblo perdido en Chile, el terremoto en China, siempre lejos, siempre les toca a otros, como antes de saber, que nos creíamos todo lo que nos contaban y si piensas que sólo escribo para mí no sabes que te quería antes de no conocerte porque desde antes ya te había regalado esta selva de anarquía controlada en cada punto que no uso porque no tengo tiempo más que para enviarte torrentes de amor vestidos de surrealismo cotidiano y no creas que eso excluye los besos y los abrazos, aunque ella me lleva de la mano entre la galerna que no pudo con el nosotros, entre el fuego que elude con sus pies desnudos como una salamandra bella que cada día se mete en la jaula de hienas que ríen y despreciamos en nuestra cama llena de ruidos gozosos, llena de cielo y almendras y porqué me tocó a mí esta locura que mido con mi metro arrugado bajo las cariátides y atlantes del edificio que construimos sin saber cómo o porqué empezamos o sí, un día, abandonaremos como a una torre de Babel inconclusa, habitada por reproches porque no dijiste, porque no supe que contestar, porque no sabemos qué, desde antes, todo está dicho o callado y agitando la mano cerrar la ventanilla antes que el polvo o una estrella se nos meta en un ojo y lloremos en este mediodía luminoso que te regalo en esta bandeja de oro mientras I está sentada entre las burbujas que suben del barro, una mano gigante desliza las nubes por el cielo negro con una sola constelación, con un ojo vigilante, eterno, dentro de un triángulo; mariposas, de todos los colores; termómetros que enloquecen y saltan en el hielo nocturno; una mujer teme volver a su casa para no encontrarse con ella misma sentada, esperándose; una mujer teme volver a casa para no encontrarse con su silencio; una mujer teme volver a casa para no encontrarse con un hombre y su rabia, su frustración, su violencia; un hombre delgado y gris se está fumando un pulmón mientras mide la distancia entre el sexto piso y el asfalto; una mujer mira por una ventana al joven subido a un árbol que a su vez le mira a ella; un hombre duerme debajo de un sueño transparente; teléfonos móviles sonando frenéticos; hombres airados blasfemando en el callejón; mujeres en el filo de la soledad; niños con relojes atados a los pies; niñas que nacieron a destiempo, les sobraron mil años; hombres que nacieron para morir, por otros, por una causa, por un error, por una idea, de otro, por un capricho, de otro, por una bandera, de otros, por odio creciendo como mala hierba en aquella pared del cementerio; hojas secas de alfombra, de cama, de suelo, de abrigo; cabañas que contienen suspiros y jadeos; amor saltando como un caballo lúcido entre la necesidad de estar solos o estar solos en compañía; cínicos poetas escribiendo versos a Satanás que, a su vez, canta baladas, al piano, Elton; ese hombre moreno hace años que no hace el amor, sólo se acuesta con mujeres, pagando, es grosero, ya, pero sincero; almas sensibles deshojándose en lágrimas como cebollas porque no llega el príncipe azul, ni el verde, ni un triste oficinista, ni un mendigo; volubles casados enamorándose de inconstantes solteras; infantes sobrealimentados con comida de plástico, infantes que no hace falta que te diga más; atletas corriendo contra sí mismos; sueños obsesivos con un sólo tema ¿tú también sueñas en eso?; los arcángeles prefieren gregoriano y yo te prefiero a ti, mujer vestida de caracolas; el suicida nos apunta con un dedo acusador; una flor roja de odio creciendo en la noche; un pingüino sonriente me sirve un desayuno serio; la niebla entre los árboles de Urkiola; un gato persigue a un perro cobarde; un hombre cobarde persigue a un hombre pobre; leones, hienas, buitres, fauna de la selva en documentales de la N. G.; todo está en la televisión, antes estaba en los libros, antes no estaba, lo que no está no existe, lo que no conocemos no está; filosofía de cafetería; palabras para no estar callado; orquídeas para el frío; otra alfombra de pétalos de claveles; soledades de humanos en posición fetal; torres derribadas por la ira; tecnología de salón; cartas místicas - Gloria al Señor, Aleluya -; intervenciones aburridas, aburrimientos expandidos, bostezos comprimidos, insultos a la inteligencia; pulso gitano; aros en el lóbulo de la oreja derecha, como un pirata, como un corsario, la diferencia está en los papeles, en quien los firma, o en no tenerlos, si pagas eres bueno y puedes ir al cielo, si no pagas eres malo y te quedarás en la tierra, de promisión; Zabulón, José y Benjamín ¿dónde estáis?; ingenuidad a toneladas; montañas de violencia; la tierra tiembla; nubes llorando desconsoladas; cada uno habla de lo que sabe, yo tendría que estar siempre callado, no sé nada, cada día menos, no puede ser, como siempre; un león con una espina en la zarpa; una espina con un león en la punta; el cíclope miope; Jonás y Pinocho enamorados de la misma ballena; la joven estrella del cine que interpretaba a heroínas pálidas, se mete monja al cumplir los 25 años, una crisis de fe, en el sistema; santos con túnicas blancas, cabellos blancos, almas blancas porque estaban en el bando correcto, los que vencieron; veo películas de hace treinta años ¿estamos hablando de lo mismo?, poca memoria, pocas ganas de recordar; agua, rodeándonos, por todos los lados y tengo miedo de no ver nunca más amanecer, que decía el islandés centenario; símbolos en el cielo, el hechicero invoca a los espíritus, los fieles cantan al unísono; en Tarifa delfines saltando alrededor de la proa, los turistas les ametrallamos con las máquinas de fotografiar; hombres con turbante saltando alrededor de un coche, otros hombres con turbantes de otro color les ametrallan con sus armas ligeras; debo cerrar los ojos para concentrarme, esta es una ilusión de sábado; hay palabras que me gustan y recojo una pizca de sentimiento pellizcada y ahora mastica cada letra porque hoy es lo único que nos queda antes de llegar a ningún sitio, después de atravesar el rio Suchiate y luego en Ciudad Hidalgo esperar el tren a ninguna parte porque ya no queda donde ir, porque ya se han borrado los caminos y los planetas continúan girando y girando y a todo esto debes ponerle música y beber hasta que lo leas doble y aún así ni siquiera sabrás que no has empezado a leerlo ¿O si lo sabes?


4/06/08

Confuso y con alas. 3. Respeto / Rosa Elvira.



El poema que no digo,
El que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

(Alejandra Pizarnik)








......mientras I está sentada entre las burbujas que suben del barro, una mano gigante desliza las nubes por el cielo negro con una sola constelación, con un ojo vigilante, eterno, dentro de un triángulo; mariposas, de todos los colores; termómetros que enloquecen y saltan en el hielo nocturno; una mujer teme volver a su casa para no encontrarse con ella misma sentada, esperándose; una mujer teme volver a casa para no encontrarse con su silencio; una mujer teme volver a casa para no encontrarse con un hombre y su rabia, su frustración, su violencia; un hombre delgado y gris se está fumando un pulmón mientras mide la distancia entre el sexto piso y el asfalto; una mujer mira por una ventana al joven subido a un árbol que a su vez le mira a ella; un hombre duerme debajo de un sueño transparente; teléfonos móviles sonando frenéticos; hombres airados blasfemando en el callejón; mujeres en el filo de la soledad; niños con relojes atados a los pies; niñas que nacieron a destiempo, les sobraron mil años; hombres que nacieron para morir, por otros, por una causa, por un error, por una idea, de otro, por un capricho, de otro, por una bandera, de otros, por odio creciendo como mala hierba en aquella pared del cementerio; hojas secas de alfombra, de cama, de suelo, de abrigo; cabañas que contienen suspiros y jadeos; amor saltando como un caballo lúcido entre la necesidad de estar solos o estar solos en compañía; cínicos poetas escribiendo versos a Satanás que, a su vez, canta baladas, al piano, Elton; ese hombre moreno hace años que no hace el amor, sólo se acuesta con mujeres, pagando, es grosero, ya, pero sincero; almas sensibles deshojándose en lágrimas como cebollas porque no llega el príncipe azul, ni el verde, ni un triste oficinista, ni un mendigo; volubles casados enamorándose de inconstantes solteras; infantes sobrealimentados con comida de plástico, infantes que no hace falta que te diga más; atletas corriendo contra sí mismos; sueños obsesivos con un sólo tema ¿tú también sueñas en eso?; los arcángeles prefieren gregoriano y yo te prefiero a ti, mujer vestida de caracolas;...(sigue)




3/06/08

Confuso y con alas. 2. Amistad / Joan.





Los hombres que inventaron el tiempo han inventado después la eternidad como contraste, pero la negación del tiempo es tan vana como él. No hay ni pasado ni futuro, tan sólo una serie de presentes sucesivos, un camino perpetuamente destruido y continuado, por el que avanzamos todos. (M. Yourcenar).






...Me duele este ojo que me salió en la nuca, la mano que creció en mi frente, las nuevas piernas en el costado, pero sobre todo me molestan las alas, me golpeo con ellas por las esquinas, se me meten en la taza del café de la mañana, me impiden extender el periódico y además me tienen todo el día volando como un pájaro perdido entre los truenos y rayos de esta vida tan loca de puro cuerda que miro la puerta de mi celda y apenas puedo recordar cuantas cerraduras y candados deberé abrir para escapar, sin mirar atrás no vaya a convertirme en esa estatua de sal que preside el salón, no creas que divago, no creas que no te he visto perdida y temblorosa porque no te abraza ese amor que creció en ti, desde niña, ese amor como una catástrofe que llenaba cada hueco de tu interior, como esa marea de agua y lodo que arrasa algún pueblo perdido en Chile, el terremoto en China, siempre lejos, siempre les toca a otros, como antes de saber, que nos creíamos todo lo que nos contaban y si piensas que sólo escribo para mí no sabes que te quería antes de no conocerte porque desde antes ya te había regalado esta selva de anarquía controlada en cada punto que no uso porque no tengo tiempo más que para enviarte torrentes de amor vestidos de surrealismo cotidiano y no creas que eso excluye los besos y los abrazos, aunque ella me lleva de la mano entre la galerna que no pudo con el nosotros, entre el fuego que elude con sus pies desnudos como una salamandra bella que cada día se mete en la jaula de hienas que ríen y despreciamos en nuestra cama llena de ruidos gozosos, llena de cielo y almendras y porqué me tocó a mí esta locura que mido con mi metro arrugado bajo las cariátides y atlantes del edificio que construimos sin saber cómo o porqué empezamos o sí, un día, abandonaremos como a una torre de Babel inconclusa, habitada por reproches porque no dijiste, porque no supe que contestar, porque no sabemos qué, desde antes, todo está dicho o callado y agitando la mano cerrar la ventanilla antes que el polvo o una estrella se nos meta en un ojo y lloremos en este mediodía luminoso que te regalo en esta bandeja de oro... ...(sigue)



2/06/08

Confuso y con alas. 1. Mizar.






Durante toda mi vida busqué respuestas a unas preguntas que quizá no tengan contestación, y excavaba en el mármol como si la verdad se encontrara en el corazón de las piedras, y extendía unos colores para pintar unas paredes, como si se tratara de tocar simultáneamente unos acordes con un fondo de silencio demasiado grande. Pues todo calla, incluso nuestra alma, o bien es que nosotros no oímos. (M. Yourcenar).




Atravieso el río Suchiate con los otros, en silencio, no hablamos, somos tan pobres que no tenemos palabras que compartir. Concentro la mirada en el frente, sin desviarla, no puedo malgastar mis ojos, necesito acumular paisajes para luego, para cuando llegue. No sé de qué pueblo he salido, ignoro dónde terminaré. Continúo el camino. A mi lado alguien llora, alguien sufre, alguien me roza y se va. Sólo tengo preguntas, tampoco quiero compartirlas, cruzo mis brazos sobre el pecho y sigo. Hoy me tocó esta parte del río. Observo al pelícano, en escorzo pica su costado hasta hacerse sangre que beberán sus crías hambrientas, luego se aleja volando. ¿Lloran los pelícanos?. El uro se aleja, cansado. Estoy sólo, ahora voy a sentarme y leeré los enigmas mientras me inclino a la noche, ávido de entender, ansioso porque los huesos se me llenaron de tristeza, rabioso porque la noche ha llegado y las nubes no me dejan ver la luna.Pero no te preocupes ahora una palabra brilla, en otra se enciende el eco de un suspiro y las junto para que las bebas, para que las comas con pan, para que los caminos de la comunicación se pinten de tonos amarillos antes de la fiesta, antes de que cantemos otra vez la canción de nosotros. Tú me hablas de tanta gente que entra y sale en tu vida, privilegiados porque te ven y te disfrutan, ajenos a los que desde tan lejos pensamos en lo desconocido. Y tú no entiendes pero me hablas de cosas que tampoco entiendo y buceo bajo el agua de tu voz, de tus disculpas, de tus barcos siempre a punto de llegar a puerto y justo al doblar la calle te descubro con un vestido blanco y una flor en la mano, la calle se llena de una neblina que recuerda a una película italiana de los cincuenta, te llamo, parece que me escuchas, pero te alejas, corro tras de ti, entras en una taberna oscura, los borrachos te lanzan su soledad como monedas, no te alcanzan, te pierdes en esas calles que nunca recorreré porque han cerrado las fronteras, las sirenas se esconden bajo las rocas y un presagio de tormentas tiñe el mar que baila frente a mi ventana de luz y cebollas...(sigue)


1/06/08

Ecos de sociedad.


Para JM en su 50 cumpleaños.

“Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
chè la diritta via era smarrita.”

Con estas palabras comienza Dante Alighieri la Divina Comedia: “A la mitad del camino de nuestra vida / me encontré en una selva oscura, / porque había perdido la buena senda

Uno llega a la mitad del camino de la vida y no sabe como ha sido.

Mira hacia atrás y una mezcla de gozo y nostalgia le envuelve, mira hacia delante y el miedo a lo venidero le atenaza.

Entonces se sienta y piensa.


Mira alrededor y ve aquellos a quién ama, su esposa, sus dos hijos, su familia, sus amigos, los presentes y los ausentes, tantos como han ido y venido por estos años fructíferos.


Entonces uno se alegra y sabe que es un hombre afortunado, sabe que la vida le ha dado un tesoro, que los dioses le han protegido en el curso de sus días. Se regocija, ríe, abraza a los suyos, lo festeja, marca el hito, la primera mitad, canta, baila, encara el futuro con la fuerza de saber que está en la buena senda, que es por ahí, que no hay selva, que no está oscuro, que un luminoso día sigue a otro a pesar de dificultades, del esfuerzo cotidiano, del trabajo, de la lucha, de algún revés, no importa, el futuro es ahora y lo estamos celebrando.


Alegría de saber que estás vivo desde hace medio siglo, nada menos, que tantos hoy te han felicitado, te han llenado de buenos deseos, que te aprecian, te quieren, te distinguen con su amistad sincera.

Es un día importante y con ser importante es otro día, la mitad del camino, olé. Recibe nuestro abrazo, el agradecimiento por ser como eres y el deseo de seguir en sintonía, de compartir risas y tristezas, lo bueno y lo malo, de caminar la otra mitad con este espíritu.


Felicidades, JM, gracias por ser así.

Ah, estás hecho un chaval.



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