16.10.11

Responsorio de tinieblas.

"Dicen que el amor hace a las personas generosas. No sé, no sé; a mí sólo me hizo generoso con Nuria, nada más. Con el resto de la gente me volví desconfiado y egoísta, mezquino, maligno, tal vez porque era consciente de mi tesoro (de la pureza inmaculada de mi tesoro) y lo comparaba con la putrefacción que los envolvía a ellos. En mi vida, lo digo sin miedo, nada hubo semejante a las meriendas-cenas que tomamos juntos en las escalinatas que descienden del Palacio al mar. Ella tenía una manera, no sé, única, de comer fruta con los ojos perdidos en el horizonte. Aquellos horizontes de auténtico privilegio. Casi no hablábamos. Yo me acomodaba un escalón por debajo y la miraba, aunque no mucho, mirarla demasiado era doloroso, y bebía mi té con delectación y parsimonia. Nuria tenía dos chandals, uno azul con rayas diagonales blancas, el oficial, creo, del equipo olímpico de patinaje, y uno negro ala de cuervo que resaltaba su pelo rubio y su cutis perfecto, arrebolado por el esfuerzo, de muchacha de Botticelli; éste último era un regalo de su madre. Para no mirarla a ella yo miraba los chandals y aún recuerdo cada pliegue, cada arruga, lo abombado que estaba el azul en las rodillas, el olor delicioso que desprendía el negro sobre el cuerpo de Nuria cuando la brisa del atardecer nos evitaba cualquier palabra. Olor a vainilla, olor a lavanda. A su lado, por supuesto, debí desentonar. A nuestras citas diarias yo acudía directamente del trabajo, no lo olvidéis, y a veces no tenía tiempo de quitarme el traje y la corbata. Otras veces, cuando Nuria tardaba en aparecer, sacaba del maletero unos pantalones vaqueros y una camiseta deportiva gruesa y holgada, una Snyder americana, y me cambiaba los zapatos por unos mocasines Di Albi que se llevan sin calcetines, aunque a veces olvidaba quitármelos, todo esto bajo el parral, sudando y escuchando el ruido de los insectos. "

La pista de hielo (fragmento)
Roberto Bolaño 





En busca de la inspiración ha escrito en noches robadas, en mañanas con resaca de mal vino y peores compañías, ha contado el patio interior y los tejados, la fachada no, nunca, los sótanos sí, y los balcones, ha dicho lo que no tenía que decir y ha olvidado lo elemental, ha pintado en la piel de desprevenidas viajeras estancadas en aeropuertos sin aviones, ha preservado como una reliquia la intimidad de aquel cuarto oscuro donde respiraba oxígeno purísimo, escalador del deseo tormentoso,  donde adoraba un cuerpo enjuto sobre una alfombra de viento y sudor, donde se salvó para después perderse, el estrago del amor cuando no era tiempo, cuando todo era pasado, claro, de esto hace ya una vida, la suya, bailando en lo que imagina, en el filo de no saber, con luces lentas iluminando la decadencia del placer, la muerte que se asoma en la puerta entreabierta, el instinto de las flores,  el presente es un perro que guarda los rebaños del no, ve, siente, escucha, tantea lo que no puede ser mientras una mujer pasea por una playa de viento y pensamientos que huyen como gaviotas diminutas saliendo de todos sus poros, elogio a la que supo sobrevivir, la que nunca habla de la hija que no tuvo, de la otra, tanto dolor en el hígado, en la infancia como una cicatriz que cruza su alma ahora tatuada con lo posible, puente de los suicidas, hospitales para alérgicos a la felicidad, para adictos al llanto clandestino, al desamor, al sufrimiento, al deseo enterrado en la decepción de tantas violaciones legales bendecidas por esto es así porque lo digo yo, es decir él, es decir la bestia que diluye en desayunos con sabor a derrota, en pequeños sorbos de desprecio, en píldoras bajo la lengua, la lucha del olvido del tirano, del que se fue con su alegría y percibe que quizás la inspiración no esté en el papel sino en la calle, en la noche, en la voz rasposa que cuenta lo que nunca pasó pero que le permite seguir vivo, lejos de la tentación de las riberas, ahogándose en ese mal vino que comparte, ahora, todo es ahora, si hoy es domingo, vivamos.

        


3 comentarios :

Maria dijo...

Por esto es por lo que un día entré aquí Pedro, por esto. Por este fabuloso fragmento de Bolaño que nos regalas, por este fabuloso escrito tuyo, que leo, e interpreto a mi manera, tal vez desacertada, pero no importa, me gusta. Y todo ello mientras escucho Negramaro feat Elisa de Basta Cosi, así, por azar, y todo se hace más agudo si cabe.
Gracias Pedro.
Un abrazo. ¡Vivamos!

gaia07 dijo...

Y si al vivir el ahora no eres consciente de los orígenes en que descansa tu decepción haces crecer la competencia feroz de esa bestia, entonces se hace elemental escribir para conseguir un combate justo.

Te beso

Arantza G. dijo...

Córcholis, has revuelto todo mis pensamientos, sentimientos encontrados, pasado y presente. Vias del ferrocaril mirándome desde abajo. Ufff, Pedro, eres la leche, con tus letras llegas a lo más produndo del ser. Supongo que eres consciente de que eres un genio, pues eso.
Besos.

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