9.1.12

iOigee y la naturalidad.

Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena

y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.
Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta
se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena,
así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla.

Antonio Machado


Me lo cuenta iOigee después de una copiosa comida, a los postres.

Que a veces no se pone en el lugar del otro y no puede entender la diferencia de experiencias, la manera de enfrentar la relación con los demás, máxime cuando hay que tener muy en cuenta cómo han podido ser las relaciones de ese otro concreto con otro/s inconcreto/s.

Por eso le da más valor a la naturalidad y confianza de/ (no entiendo bien el nombre).

Ocurre también que su mentalidad es abierta y espontánea -al menos para lo habitual- y le parecen normales comportamientos que para otros es posible que no lo sean.

Es decir que piensa que solo hay una vida, corta, curiosamente contra más tiempo pasa es más corta y desde cierta edad de número redondo le parece cortísima.

Tomamos unos gin tonic e insiste con entusiasmo, que no conoce demasiadas personas que merezcan la pena, personas que aporten, que hagan pensar, reír, gozar, disfrutar, amar, con las que estar realmente a gusto, con las que pueda hablar sin apuro, compartir. No dice que no las haya, solo que él no las conoce. Por eso –dice-  cuando se encuentra a alguien que sí le parece un lujo absurdo, una equivocación prescindir de ella/s.

Le agradezco la confianza de su confidencia por la parte que me corresponde.

Animado por el vino y la ginebra, sigue. Eso tiene el problema del corazón, de los lazos afectivos, de la dependencia, de las emociones. Bueno, claro, lógico, es así, no se puede tener todo, no se puede sentir y no sentir, no se puede prescindir de una educación, de las costumbres, de la moral vigente, del sentido de la obligación, del deber. Etcétera.

Además está lo del sexo.
¿Qué quieres decir?- le pregunto.
Que si no fuese tan increíble no crearía esta expectativa, este sí pero no, esta sensación en el velo del paladar –contesta -
Aquí no comprendo a qué, quién se refiere y optamos por tomar otro gin tonic.
Se van los días.

También iOigee, paga y se va.


Robert Mapplethorpe, 1979

1 comentarios :

gaia07 dijo...

Si, es exactamente esa la sensación cuando descubres que también hay mucha belleza dónde te han adoctrinado sobre la vulgaridad e imperfección, la sacudida del “este sí pero no”.

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