25.4.09

Amistades peligrosas



Tuve un galán que en vez de sonrisas a la mañana sólo dedicaba gruñidos. Despertarse lo ponía de tan mal humor que cruzar palabra era imposible. Había que desayunar en silencio, mirarse poco y rogar que llegara cuando antes el mediodía, para que su reloj biológico lo reconciliara con el mundo. Su tiempo era la noche: después del trabajo se sentía liberado y se volvía encantador, romántico, servicial... otro. Para entonces yo estaba tan cansada (anochecida) que su fervor rendía menos de lo deseable. Lo nuestro era imposible por incompatibilidad lumínica. A mí el día me reciclaba: me levantaba con felicidad de girasol y vocación de campana; para él, en cambio, era un mazazo. La noche traía nuevos desajustes: en mí, las sombras eran la antesala del sueño, un espacio denso, empetrolado, que cargaba con el desgaste de toda la jornada; él, en cambio, pateaba sus ojeras hasta que salía la luna y, sólo entonces, era feliz como un vampiro. Compartíamos, eso sí, algunas tardes muy buenas. (Raquel Garzón)



Resulta que estaba ahí, en alguna parte, apareció por sorpresa.

El resto es esta historia donde están metidos, que les sube y baja, les lleva y apenas pueden dejar de mirarla, tanto les atrae, les atrapa, les ata, les libera, les emociona, les une.

Dice esto y sabe que no es lo que quiere decir porque no tiene palabras para definir el milagro que se ha producido entre ellos, esta mutua atracción que les enfrenta como en un espejo donde se miran y se beben, atónitos que sea así, de toparse con que la vida tuviera este recodo para saber más, para encontrar un misterio que brilla, una verdad, un acertijo, porque… ¿por qué ahora?, ¿por qué a ellos?

Tiene una incertidumbre, ¿hasta cuándo?

Pero mientras se apoyan en las columnas clandestinas, se abren el corazón, se cuentan la vida a chorros, lo más íntimo, lo que nunca antes han contado y se comprenden, se quieren más, se saben, se miran confiados y gozosos, nuevos, otros, amigos, hermanos, agotados de tanto amarse. Se viven.

Aunque en el fondo de su alma tiene miedo de defraudarla, de no llegar, de no saber, de no culminar la faena, como un mal torero al que se le escapa el toro y lo devuelven a los corrales.

Pase lo que pase, no quiere pensar en ello, no ahora, quiere seguir así, sin saber el truco, el engaño del prestidigitador, por qué salen tantos objetos de la chistera, por qué aparece un piano colgado en mitad del escenario, por qué están los dos tan absortos en ellos mismos.

Y sigue la fuga silenciosa.


16 comentarios :

Mirada dijo...

ay diosss que bien se debe de vivir así (siempre encontrándose).
Buen día Pedriño,
Con tu permiso voy a escuchar un poco de tu play list :-P
Ay si el chiste: Pues resulta que hace nada, como dos días, a una señora de ahí de Bilbao le toco la lotería, una inmensa fortuna, toda feliz va contárselo a su marido, al pobre hombre de la alegría le da un infarto al corazón, piensa la mujer:"si es que cuando se está de racha...."
jajajaja

Pedro dijo...

Mirada, no te creas todo lo que te cuentan
Las señoras de Bilbao no se encuentran siempre con galanes enamorados y mucho menos son agraciadas con loterías o esposos muertos.

El chiste es muy bueno, jajajaja
Te beso, bella

Shandy dijo...

Siempre hay cierta incertindumbre, siempre hay miedo a defraudar o a que te defrauden ... Cuanto más alto se está más profundo es el abismo,más miedo. Uno se hace preguntas retóricas, porque algunas no tienen respuesta, sólo el Tiempo. Pero hay relaciones que nacen con la fecha de caducidad puesta e intuitivamente los amantes lo saben, o uno de ellos lo sabe ( una putada para el otro) Otras simplemente nacen, sin fecha, y las alimentas bien, deseas que no acaben, que no tengan caducidad...
Que siga la fuga silenciosa.


Cómo Ato Mis Ojos A Los Tuyos... (Rogelio Guedea)

cómo ato mis ojos a los tuyos. cómo callo la mano
que te escribe. mi mano no deja de nombrarte. de
noche se levanta. vela tu ser. poda tu cuerpo o mar
o cielo muchamente. no te deja descansar. bebe de
tu agua todo el existir. deja de nombrarla. mano. le
grito. le suplico. deja tu pasión o lumbre arrasadora.
pero mi mano filosofa y piensa y hace rayos. albas.
hace calor para arroparte. gira como mundo alrededor
de ti. abierta oscuridad que pace mi temblor. solita
mano bañada de coraje.

Besos, Glup. Me gusta el texto.

Mirada dijo...

Y esta es una chulada, una bien buena para gozar bailando...

http://www.goear.com/listen/6180dab/Quitate-Tú-Fania-All-Stars-(en-vivo)

Pedriño, mi falta de fe me llevará al infierno jajajaa

Biquiños

Pedro dijo...

Mirada, irrepetible Fania.
Tuve la suerte de conocerla hace años, tengo bastantes discos de la Fania (los vendían entonces muy baratos, por descatalogados, en el cortinglés).
Es una gozada de música (me cuesta encontrarla para ponerla ahí abajo).
Gracias, bella, eres un cielo.

Pedro dijo...

Shandy esta página es un guiño continuo.
Como sabes, habla generalmente de astronomía, física cuántica, cientifismo, teorías abstractas y cultura subterránea.
Solo que si miras justo debajo, allí donde guardábamos el papel de plata para salvar chinitos, puedes encontrar retazos de lo que tú o a mí o a esa amiga que te cuenta su drama entre el humo y la esquina de una noche ¿sabes?, que el que no ha tenido el corazón debajo del zapato no lo sabe, que el que no ha sentido el amor hasta la asfixia no entenderá nada, que quién no ha gozado con otro/a hasta ser ese otro/a no puede distinguir entre el blanco del fondo del blog y lo que no digo.
Pues eso.

Ya veo que tú, sí.
El poema de Rogelio Guedea es magnífico. Muchas gracias.
Besos apasionados

Arantza G. dijo...

Envueltos en la locura...cubriéndo nuestros rostros con el velo de la incógnita, del desconocimiento, arrancando una palabra que nunca debió salir de su escondite.
Señales de humo que desaparecen bajo los dedos...
Todos los besos.

Tempero dijo...

Salgo de mi hura huracanado.
Salgo con la compañía de ella, salgo con su mimbre, con todas sus trenzas abrazando mi cuello.
En las galerías oscuras uno piensa que no hay nada más que rocas.


Pronto te topas con la arcilla más sutil y exclusiva. No comes tierra, comes lo que entreverado es en ella.
Ahora no. Comes arcilla, te moldeas a su moldeo, tu pétrea moldura estalla, se invierte en polvo detallado.
La arcilla ha deseado aullar por tú estar cerca. Bien, le dices. ¿Sol u horno?
Y es que ella quisiera quemarse. Tu, tanto tiempo dentro, prefieres el sol, prefieres que os rastree, os difunda como pieza de autor.
Por eso sales de la hura huracanado. Salías de la oculta noche de la galería. Había entrado ella desde la luna solar del día.
Era un relevo, una necesidad. Prescindes ya de alimento, inquietas a las formas, propulsas en ella virtuosismo. También fragilidad.

Salgo de mi hura huracanado. Salgo con el resorte de la incertidumbre más severa: que las nubes se antepongan al sol.

Ventana indiscreta dijo...

Casi todo alma,
vaga Gerineldos
por esos jardines
del rey, a lo lejos,
junto a los macizos
de arrayanes…

Besos
de la reina dicen
los morados cercos
de sus ojos mustios,
dos idilios muertos.
Casi todo alma,
se pierde en silencio,
por el laberinto
de arrayanes… ¡Besos!
Solo, solo, solo,
lejos, lejos, lejos…
Como una humareda,
como un pensamiento…
Como esa persona
extraña que vemos
cruzar por las calles
oscuras de un sueño.

Besos de lirio hiriente.(Y no te preocupes por Manué, está preparado para la maratón de mañana, suerte.)

P.D. Esto de usar el mismo ordenata es lo que tiene, que me deja su aplicación y me usurpa la identidad. Yo soy yo y él es él.

gaia07 dijo...

La incertidumbre proporciona el contrapeso a tanta dicha, hay que desecharla pues es insensato pensar con cordura en el goce.
No importa tanto cuál es el truco como la maravillosa perplejidad que provoca.
Cautivador tu texto, casi tanto como tú.
Un beso.

Pedro dijo...

Arantza G., pues no se debe estar mal ahí ¿no?
Algunos besos (es que tengo que guardar dos o tres por si)

Pedro dijo...

Tempero huracanado, este comentario merece un marco, un paisaje, un lugar más destacado que este perdido rincón.
Lo tomo entre mis manos, lo elevo y muestro, me enorgullezco de haberlo recibido, aquí, para otras miradas.
Lo agradezco, no sabes cómo lo agradezco.
Y en silencio, aplaudo.
(Aunque una vez que aplaudo ya no hay silencio pero sí admiración)

Pedro dijo...

Ventana indiscreta, que eres tú y que ahora estarás de calle en calle viendo correr a ese él que es él mismo (y su circunstancia).
Anímale y dale agua.
Esta tarde estará tan hecho polvo que mejor nos vamos tú y yo a tomar un café en alguna esquina donde no haya viento, te recitaré eso de

Del color del lirio tiene Gerineldos
dos grandes ojeras;
del color del lirio, que dicen locuras
de amor de la reina.

Al llegar la tarde,
pobre pajecillo,
con labios de rosa,
con ojos de idilio;
al llegar la noche,
junto a los macizos
de arrayanes, vaga,
cerca del castillo.

Cerca del castillo,
vagar vagamente
la reina le ha visto.
De sedas cubierto,
sin armas al cinto,
con alma de nardo,
con talle de lirio.
Pues eso.

Pedro dijo...

gaia07 con este comentario solo puedo callar y besarte.
Cautivadora tú.
Ay.

Nikté dijo...

Esto podría titularse “El hombre que tenía miedo amar a las mujeres” pero entonces me acusarían de pseudo plagio o de qué se yo, por lo que he optado por el titulo final de “El Génesis según Nikté”

Al principio Dios creó...Bueno, todo esto me lo voy a saltar. Vamos al meollo.

Estaban allí Adán y Eva, solitos. No había nadie más, excepto algunos orangutanes que vivían en otro poblado. La cuestión es, que en medio de aquel Paraíso Terrenal, Adán y Eva sentían una enorme curiosidad por todo aquello que les rodeaba.
Un día a Eva le dio por preguntar
-¿Oye Varón, esto que es? y él le respondía: una coliflor
-¿Y esto otro?- Un tomate ( indiscutiblemente vivían en huerto) y ella continuaba- señalándolo un poco mas abajo donde en un futuro el habría de sujetarse los pantalones -¿Y esto? y él sin pensarlo mucho le contestó: ¿Esto…? pues una pilila.
No es que Eva fuese tonta pero es que no sabía como abordar el tema.

Así vivían felices sobre todo tras el último descubrimiento, cuando Adán empezó a sentir miedo. ¡¿Cómo le diría a Eva que ella había sido creada a partir de su propia costilla?! Aquello lo cambiaría todo.
Empezaría a vestir a lo George Sand, fumaría en pipa, se uniría a las orangutanas del otro poblado y harían campañas de protesta, y lo que es aún peor, colgaría manifiestos da árbol a árbol con mensajes tan subliminales como: “Somos dueñas de nuestro propio cuerpo” y es que Adán como hombre perfecto, era un visionario.

A pesar de sus temores, un día se armó de valor. La respuesta de Eva fue inesperada, nada de aspavientos, ni ataques de cólera, simplemente le miró a los ojos y se fue. Al rato volvió con una manzana.
-Oye varón mío ¿Por qué no pruebas este fruto?
-¿Estas loca? es de lo único que se nos prohibió comer.
-Pero si está muy rica. Además me ha asegurado un bicho muy largo que encontré, que tiene el poder de convertirnos en dioses. Imagina…

Esto último fue al parecer, lo que lo convenció para dar ese primer mordisco que lo llevó a la expulsión del Paraíso.
Podría ser una de las razones por la que los hombres de forma innata, temen amar a las mujeres y prefieren el eterno preludio del primer encuentro.
Por supuesto esto es tan solo una hipótesis muy discutible, pero es que la verdadera respuesta, no se si me gustaría saberla.


Esto es para ti Pedro. Es una patraña de la mías que te la ofrezco con todo mis respetos y estima.
Espero que hayas sonreído y es que últimamente me niego a tomarme lo serio, en demasiado en serio.

Me ha parecido expectacular por su sencillez y veracidad todo lo que has escrito acerca del miedo y quería responderte con un cuento que precisamente no era este, otro en el que al final terminaba convirtiendote en una almeja, ya que eras salvado por una nereida de que te devorase un tiburón.

Pero no se por qué salió esta otra chorrada.

LLevo preguntándome hace días cómo te distes cuenta de que ya no amaba

Pedro dijo...

Nikté, esto es un abuso, un exceso, una conducta inapropiada con un señor mayor con el corazón sensible y débil, no se puede dejar estos comentarios, no guapa, no, uno sufre, sufre y calla, pero en su alma queda el peso del agradecimiento, de los celos, del reconcomerme el ánimo ¿cómo escribo hoy con el listón tan alto?, ¿qué puedo decir ya? y balbuceo, gruño, me miro al espejo y sólo puedo decir ¡¡¡gracias!!! Me quito el sombrero que no tengo, me arrodillo y hago el gesto de adoración levantando los brazos y bajando la cabeza.
Te adoro.

(Es fácil darse cuenta, solo hay que fijarse) (y que te importe, claro)

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