30.3.11

Dificultad del Profeta, diez minutos antes de la cita que me oprime el pecho.


Yendo por aquel campo, aparecían, de pronto...

Yendo por aquel campo, aparecían, de pronto, esas extrañas
cosas. Las llamaban por allí, virtudes o espíritus. Pero, en
verdad eran la producción de seres tristes, casi inmóviles,
                          que nunca se salían de su lugar.
Estancias al parecer, del otro mundo, y casi eternas,
porque el viento y la lluvia las lavaban y abrillantaban, cada
vez más. Era de ver aquellas nieves, aquellas cremas,
aquellos hongos purísimos... Esos rocíos, esos huevos,
                           esos espejos.
Escultura, o pintura, o escritura, nunca vista, pero, fácilmente
                           descifrable.
Al entreleerla, venía todo el ayer, y se hacía evidente
                           el porvenir.
Los poetas mayores están allá, donde yo digo.

De "Clavel y tenebrario" 1979
Marosa di Giorgio

 
En realidad no es una dificultad, es una cuestión de concepto, estar en el borde del blog glup me hace sentir a veces como un agente doble, escondido en la sombra de escribir con la mano izquierda sin ser zurdo y la luz de vivir sentado en un elefante mecánico que chirría cuando camina sobre los hombros de hombres apiñados en el jardín eludiendo el cortacésped de la ignorancia, no saber qué facción enemiga es la que bombardea los miércoles, es decir hoy, por eso apaguen la luz de la cocina, no fumen en las ventanas, preserven para sí las confidencias opacas, la autonomía de las hogueras, el cuchicheo de  los artistas hospedados en el cuarto del fondo, autónomos, saltimbanquis y coreógrafos, echadoras de cartas y carteristas, excursionistas del pasillo  y ese maldito aparato para la respiración de Margaret que burbujea y zumba mientras se expanden sus pulmones apagados, cavernosos, carnaza para los estraperlistas del antibiótico, la uña que raya el cristal al resbalarse de la bayeta, los gendarmes fisgando por las ventanas antes del desembarco, las agujas del reloj de la abadía,  buscar palabras que digan o no digan para rellenar el paso de cebra y la estación iluminada por el crepúsculo, esto de ahora para mañana, es decir hoy que lees sin entender qué diablos es este aroma que trae el viento del oeste, con olores de cocina, polvo de rezos, caridad del visionario, una lengua de fuego sobre nuestras cabezas mientras entendemos el irlandés y el gaélico y el hígado de Dylan Thomas explotando en un hospital de New York, allá donde quiero ir, controlando el discurso y el paso a nivel, palabras cuidadosamente desechadas para que digan esto, nada, lo que usted quiera, a sus pies, a los de su señora, o señor, un tiempo absoluto, mariposas sobre las tumbas de individuos que mueren en las calles y nadie sabe cómo ha sido, un fluido verdoso saliendo de los intersticios de ladrillos desencajados, el profeta en su hornacina,  diez minutos antes de la cita que me oprime el pecho, estaciones de metro, me bajo en Greenwich Village, sonrojado, las negras rocas de Central Park, mi lengua sin levadura resbalando en la arena blanca, huy, casi no llego a mi reunión de hoy, esto es lo que quería decir ¿queda claro? pues eso.



6 comentarios :

La Zarzamora dijo...

Yo llegué a la reunión de ayer pues ya es hoy y también quedé exhausta. Menos mal que nos, te , me quedó el blog para seguir sonriéndote, sonriéndonos.
Besos nocturnos, Pedro.

Mayte dijo...

Se me ha deslizado la levadura por la piel y se ha inflado en lo tibio de tus palabras, que reposan -ya-tranquilas en el horno de la vida, y todo se toma con un buen té...sí.

Besiño Pedro, sin opresión.

Anónimo dijo...

Esa uña que se escapa y chirría y destroza los dientes a los que doy brillo cada día y que antes de la cita suenan como castañuelas en una cueva del Sacromonte.
Saludos

Ventana indiscreta dijo...

Estarás al borde del blog Glup, pero hoy nos has traído un pequeño camión con frases llenas de imágenes donde el vértigo de la escritura nos trae siempre el remanso. Por ejemplo:

mariposas sobre las tumbas de individuos que mueren en las calles y nadie sabe cómo ha sido

mi lengua sin levadura resbalando en la arena blanca,

preserven para sí las confidencias opacas, la autonomía de las hogueras,

Posee mucha inquietud este fantástico texto, sir Peter.

Un beso.

Mixha Zizek dijo...

Me gustó tu texto, me hizo recordar Nueva York , hace 2 meses que estoy lejos de allí después de vivir muchos años, un abrazo

gaia07 dijo...

¡Espero que en la reunión de poetas mayores no hayas dicho una palabra de lo que has escrito aquí!

Un beso enorme

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