Viktor Zaretsky - August (1975)

viernes, 6 de septiembre de 2024

Yuma

 




Run Of The Arrow (1957) aquí la titularon Yuma, con un Rod Steiger que nunca me ha gustado (a pesar de su Oscar en 1967), con una Sara Montiel que siempre me ha gustado (a pesar de la penosa imagen que dio en sus últimos años) y un Charles Bronson (hijo de inmigrantes lituanos) haciendo de indio descolorido. En esta película hay también un niño indio sordomudo que tiene la fatalidad de caer en las típicas arenas movedizas (pobre, no contaré si se salva). No quería hablar de eso, voy a la metáfora, esta mañana mientras caminaba, (caminar cada día da para mucho), pensaba en los muchos años en los que caí en las arenas movedizas de facturaciones, nóminas, contabilidades, producciones varias y los polígonos, joder, que me estaba llegando la marea hasta el cielo del paladar y he aquí que se me apareció el ángel de la guarda y me salvé.

Camino al lado, junto, entre seres humanos que antes eran invisibles, es un milagro, ahora las veo, las calles están llenas de personas que van y vienen. Soy una de esas personas y miro, huelo, escucho, siento, hablo, disfruto de la libertad, descubro patos bajo el puente del paseo de los Caños, gaviotas lejos del mar, perros con y sin collar, gatos en los solares, ancianos en los parques, niños con sus abuelos, señoras tomando interminables cafés, ejecutivos prisioneros de su corbata, señoritas que rompen las aceras, estudiantes que se ríen, repartidores acosados por las multas de aparcamiento y el tremendo etcétera de la ciudad.

Cómo puede ser que antes no viese nada de eso, increíble, algo tendrá que ver la operación. El caso es que sigo teniendo ombligo.       

jueves, 5 de septiembre de 2024

Jeanne

 


Por fin es lunes y etcétera. Rearmo el puzle de lo cotidiano. Intento estar aquí y allí, en todas partes, que cantaba aquel grupo que tanto le gustaba a mi abuelo.

No es falta de imaginación, es falta de tiempo. No es que no haya impulso, no, es obsesión por unas caderas. ¿De qué diablos hablo? Está escrito, de unas caderas.

Advierto cierta confusión tanto en lo que digo como en la forma en que lo digo pero es lógico, estoy obsesionado por unas caderas. También por el resto. Digamos, digo, que estoy obsesionado por la dulce madurez de su dueña.

Qué cosas.

Mis profesores dicen que no me centro, que estoy distraído en clase, que así nunca llegaré a ser nada en la vida. La verdad, me importa un higo, lo único que me interesa es acariciar esas caderas, besar su espalda, perder mi boca entre sus pechos, buscar sus gemidos suaves, los míos, dejarnos llevar por la cálida corriente del abrazo, ¿vale?

Llegarán a casa los informes de mis ausencias, mi inasistencia a las clases, mi falta de atención, de constancia, mi desidia para el aprendizaje, lo dicho, me importa un higo, tengo una edad suficiente. Aún sobre la cama, con los ojos abiertos, solo veo sus caderas.

Cómo le cuento esto a Paul, cómo va a entender que amo a mi profesora, a su hermana.

Será lo que deba ser mientras ella siga siendo amable.

Dulce Jeanne.


miércoles, 4 de septiembre de 2024

Pegatinas caritativas


Entre nosotros, lo que son las cosas, cuando iba a (no) trabajar pensando sobre qué (si) escribir para mañana, siempre pendiente del mañana (qué ingenuidad) que esto del blog a veces es un agobio, no creas, y en una plazuela me ha abordado una atractiva señora, morena,  he vuelto a la tierra, que quería ponerme en la solapa una pegatina de esas de cuestación para el Domund o similares, que está pasado de moda, que me ha recordado a tiempos franquistas, damas petitorias con mantilla sentadas detrás de mesas con flores, banderines, billetes de mil y quinientas pesetas apretujados sobre bandejas de plata, no había calderilla, que le he dicho que solo llevaba cien euros y que no era cosa y me ha mirado sin creérselo, que me da rabia, me parece un método de ingresos mal entendido, fuera de onda, esa ostentación pública de bondad y entrega, damas de caridad, la madre que las parió, que uno tiene sus traumas, como todos, como cuando adolescentes, gallitos, hacíamos el tonto en vez de navegar o ser abstemios o subir al monte con los curas, la madre que parió también a los curas montañeros y a los monaguillos de voces aflautadas y he recordado, claro, cuando yo trabajaba en un laboratorio químico, analizando aceros, bronces, ferroaleaciones, productos relacionados con la siderurgia y ahí terminó mi carrera deportiva, esa faceta, que no se puede trabajar y nadar a la vez, que me ahogaba en la piscina, que al dar la vuelta en cien espalda me salía fuera del agua, cambié de deporte y otro día recordaré otras prácticas deportivas y a las chicas guapas porque sin transición de lo químico he pasado a lo atómico y sin darme cuenta he terminado en Hiroshima y en Mari Pili, que siempre termino pensando en ella y le envío besos y besos y se los dejo en la ventana, al lado de los tiestos con geranios y clavelinas y esa será la historia de mañana o pasado que se me ha encendido la luz y solo tengo que escribirlo, nada menos, hasta entonces, buenos días,  agur.



martes, 3 de septiembre de 2024

Aquí.


 

Un país lleno de países. Todavía estoy aquí. Después de tres meses de acá para allá, de norte a sur, de este a oeste, no sé cuál es mi aquí. Pero estoy aquí, puedo asegurarlo. También puedo mentir. No se puede parar el tiempo, hay que volver. ¿Dónde? Usted es de Bilbao ¿no? ¿Pues? Pues eso, volver. El verano languidece, el largo invierno, el parking en construcción, los ruidos allí, aquí el mar, la mar, se me pegó el acento, todo se pega menos la hermosura, qué te voy a contar, nada, vale, el día 18 tengo una prueba de esfuerzo. come back, baby come back. Cinco mil kilómetros recorridos y la felicidad está donde yo estoy, “todo comienza conmigo y todo termina en yo”. Yo. A ver si aprendo. (Ya te vale, chaval, a buenas horas), (nunca es tarde)

lunes, 2 de septiembre de 2024

La misma cocina,,,pero no.

 



…la casa vacía,  en silencio, se me rompe el corazón. Estoy sentado en la cocina, en la misma silla de enea en la que se sentaba mi bisabuela ciega. Por los amplios ventanales entra un pálido sol de invierno. Recuerdo.

Paulina. Llegaba con una cesta en un brazo y una gallina viva en el otro. Un pañuelo negro cubría su cabeza. Invariablemente, con un acento que me parecía de otro mundo, decía, ené, cómo ha medrado este chiquillo. Y seguía hablando con mi abuela, con mi madre, con mis tías, en aquella cocina cálida, con olores a comidas deliciosas, con Doroteo Martí en la radio, de fondo, con el sol de cualquier época inundando las sonrisas, las conversaciones, la vida que se deslizaba con placidez.

Mi padre era alto, fuerte y sonreía. Me parecía muy fuerte y muy alto. Sacrificar la gallina que traía Paulina era su labor. Mi abuelo y mi tío no se atrevían. Las mujeres se refugiaban en los cuartos, riéndose, con gritos, no querían verlo.  Mi padre afilaba un cuchillo grande, se sentaba en la cocina con un delantal sobre las rodillas y una taza en el suelo. Abría la carbonera, cogía al pobre animal, lo inmovilizaba entre sus piernas y con un tajo limpio le cortaba el cuello. Después dejaba que se desangrara sobre la taza y aguantaba sus estertores. Veía aquel rito con ojos entre sorprendidos, atemorizados y curiosos. Jamás he matado ninguna gallina.

Ahora que la vida gira y cambia y estoy sentado en la cocina de esta casa vacía que debo cuidar se me rompe el corazón de tantas imágenes inundándome, llenándome de ayer…


domingo, 1 de septiembre de 2024

Walter Benjamín

 


"La construcción de la vida se halla, en estos momentos, mucho más dominada por hechos que por convicciones. Y por un tipo de hechos que casi nunca, y en ningún lugar, han llegado aún a fundamentar convicciones. Bajo estas circunstancias, una verdadera actividad literaria no puede pretender desarrollarse dentro del marco reservado a la literatura: esto es más bien la expresión habitual de su infructuosidad. Para ser significativa, la eficacia literaria solo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura; ha de plasmar, a través de octavillas, panfletos, artículos de revista y carteles publicitarios, las modestas formas que se corresponden mejor con su influencia en el seno de las comunidades activas que el pretencioso gesto universal del libro. Sólo este lenguaje rápido y directo revela una eficacia operativa adecuada al momento actual. Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas ocultas que es preciso conocer" (Walter Benjamin: "Gasolinera", en Dirección única.)

Leo a Walter Benjamin en este texto escrito hace noventa años. Quizás estoy obsesionado pero me parece que está hablando de algo parecido a un blog. Un adelantado, un visionario.

“En un amor, la mayoría busca una patria eterna. Otros, aunque muy pocos, un eterno viajar. Estos últimos son melancólicos que tienen que rehuir el contacto con la madre tierra. Buscan a quien mantenga alejada de ellos la melancolía de la patria. Y le guardan fidelidad. Los tratados medievales sobre los humores saben de la apetencia de viajes largos de este tipo de gente.”(Walter Benjamin)

Fue roja, dicen unos. 
El árbitro nos robó el partido, dicen otros.

"Mientras estés trabajando, intenta sustraerte a la medianía de la cotidianeidad. Una quietud a medias, acompañada de ruidos triviales, degrada. En cambio, el acompañamiento de un estudio musical o de un murmullo de voces puede resultar tan significativo para el trabajo como el perceptible silencio de la noche. Si éste agudiza el oído interior, aquél se convierte en la piedra de toque de una dicción cuya plenitud sepulta en sí misma hasta los ruidos excéntricos. "(Walter Benjamin)





¿Por qué se habla tanto de Walter Benjamin? 

Ni se compra ni se vende el cariño verdadero, pero hay que vender, vender, vender, buscar lo que atraiga a los potenciales compradores de cultura. Cierto, me hablan de su Libro de los pasajes y, ya, me lo quiero comprar. Voy a una librería, lo busco, 1.104 páginas, 56€, leches con los cultos, se lo pediré a los Reyes (Magos)Veo su disponibilidad en la Mediateka de la Alhóndiga, no está, pero encuentro su “Dirección única”. Me lo llevo a casa bien apretado contra el pecho (me aterra esta inmediatez de desear algo y obtenerlo inmediatamente, se me está muriendo el deseo). 











¿Quién era Walter Benjamin

Escritor, teórico marxista y filósofo estético alemán. Nació en Berlín en el seno de una familia judío-burguesa y estudió filosofía en Berlín, Friburgo, Munich y Berna. En 1920 se estableció en Berlín y trabajó como crítico literario y traductor. Sus esperanzas de realizar una carrera académica quedaron frustradas al rechazar la Universidad de Frankfurt su tesis doctoral, un estudio brillante aunque esotérico del drama barroco alemán titulado El origen de la tragedia alemana (1928). Durante la década de 1920, Benjamin asumió postulados marxistas bajo la influencia del compositor Ernest Bloch y del crítico marxista György Lukács. También trabó una estrecha amistad con el escritor alemán Bertolt Brecht, defendiendo su concepto de "teatro épico". En 1933, como consecuencia de la llegada de los nazis al poder, Benjamin se refugió en Francia, donde comenzó a escribir una obra monumental que no llegó a terminar sobre Charles Baudelaire, publicada en 1973 con el título Charles Baudelaire: un poeta lírico en la era del gran capitalismo. Las obras más conocidas de Benjamin fueron sus ensayos El autor como productor(1934), La obra de arte en la era de la reproducción mecánica (1936) y Iluminaciones (1961). Son ensayos sobre temas estéticos y literarios desde un punto de vista marxista que ejercieron una gran influencia en su época y que son considerados clásicos. En el primero de ellos Benjamin afirma que el auge del fascismo y la sociedad de masas son síntomas de una era degradada en la que el arte sólo es una fuente de gratificación para ser consumida, pero que podía servir de vehículo de difusión del comunismo y concienciar así a las masas. Con la ocupación de Francia por los nazis en 1940 Benjamin intentó dirigirse a Estados Unidos atravesando España, pero al ser detenido en la frontera franco-española se suicidó.  © eMe  (El poder de la palabra)


¿Por qué Walter Benjamin no ha entrado al Dominio Público en España? 

Es muy largo, si quieres, entérate aquí (click)

¿Por qué me interesa tanto Walter Benjamin?

Por varias cosas. Me fascina su figura, su cultura, su trabajo y, sobre todo, porque me hace sentir y pensar -no sé si por este orden-, recordar, aprender, me incita a leer, escribir, comentar...

El resto lo pones tú, lector, que no puede estar uno en todo.

sábado, 31 de agosto de 2024

Otra carta ingenua

 



Mi amada, tú eras en tanto que yo no era, me inventaba desde tu realidad, desde el acto de fe de saberte joven, cortaba las cintas de una meta imaginaria a la que llegaba exhausto, pero llegaba, atravesando un bosque de lobos, bebiendo en arroyos grises, ninfas bailando entre los troncos de los olmos, homenaje a tu belleza inextinguible, pánico de tu ausencia, viajes en una caravana de mercaderes de seda, arena, barro, piedras, mis caballos siguiendo la Cruz del Sur, mi guía, la aguja de la brújula señalándote, eras mi eternidad.

Perdone, esta carta ¿es para su amante?

Pues sí.

Esto…disculpe, no sé cómo decírselo.

¿A qué se refiere?

Alicia ya no vive aquí.

¿Quién es Alicia?

Su amante ¿no?

Usted me confunde.

Seguro.

Yo soy aquel.

Ah.

Y todo se funde en negro y no tiene sentido escribir estas cosas mientras luce el sol y la realidad se esconde bajo las piedras como un alacrán herido, vengativo, esperando la mano ingenua del amante ingenuo, una mujer leyendo la tenue poesía de su soledad, reforzando las cursivas, la gloria efímera, el tiempo, el despertar, los sueños, tu voz, mi amada, vivía en tu voz.

Y así

viernes, 30 de agosto de 2024

Cartas ingenuas



Mi amada, vivía en tu voz, la escuchaba sin siquiera entenderla, me bastaba con acumular el sonido, el tono, el final de besos y luciérnagas, la nieve acumulada sobre el tejado, la transparencia de su recompensa, la resurrección de mi carne, tu vida eterna, amén.

Como en un sagrario atesoraba voz y memoria, rumor de párpados y oscuridad, memoria y resignación, el cuchillo del silencio cortando mi fe con insolencia, el bisturí que inauguró el amor/sexo, la estela de la resistencia, la búsqueda visceral del borde del universo, lo otro, lo tuyo.

A tu lado me sentía diminuto y fugaz, acuclillado bajo tu espacio de flores serias, de jardines, del planeta de tu saber, paralelo a tu voz de consonantes, de vocales como rocío, de los verbos deslizándose por tu paladar, daba palmas por el privilegio de estar en el círculo de tu piel rosa, los días impares, días contados, horas marcadas, placidez tendida sobre la alfombra de…

Perdona, esta carta ¿es para mí?

Depende, ¿quién eres?

¿No reconoces mi voz?

Laura

No.

Carmen.

No.

Begoña.

No.

Elisa.

No.

Me rindo.

Si no sabes quién soy métete la carta donde te quepa.

Oh, lo siento. Vaya, que mal carácter tiene usted.

Gilipollas.

jueves, 29 de agosto de 2024

Fleabag



Fleabag. Serie en Prime. La empecé  hace tiempo. La dejé al de diez minutos. No me llegaba. El otro día, buscando, la reencuentro. Me he visto las dos temporadas en un suspiro. Las series de la BBC tienen un sello de calidad. Como en esto de los gustos es complicado coincidir y aunque el personaje principal puede resultar exasperante, solo diré que me parece Muy Recomendable. Vosotros mismos.


(Esta gente lo cuenta muy bien. También te digo que es su trabajo y cobran por ello. Como lo mío es gratis soy más escueto)

https://www.bbc.com/mundo/noticias-49799762  


https://www.esquire.com/es/actualidad/tv/a29183084/fleabag-premios-emmy-2019-mejor-serie-comedia/

miércoles, 28 de agosto de 2024

Por ejemplo William Gaddis.

 

I

Cuando terminas un libro de más de mil páginas y no sabes bien lo que has leído es imprescindible mirarse/te en un espejo y ver los posibles cambios producidos en los músculos faciales, en el paladar y en las ingles. Quizás ya no recuerdes como eras antes, no te preocupes, pregúntate si has disfrutado, si has aprendido algo, si en tu corazón, en tu cerebro, en tu próstata hay alteraciones. Esto último es difícil de medir, hay personas que sí y personas que no. Si eres de las que sí, enhorabuena, si eres de las que no, enhorabuena. De las publicaciones Fher a Gaddis no hay tanta distancia, de ser a no ser, sí. Lo primero es un hábito lo segundo es un hálito, tranquilidad, tiene cura, hay que ponerse a ello con dedicación, rendirse y al lío, duele un poco al principio pero enseguida te acostumbras, es la literatura, amigo mío, o su ausencia. Oye y si no, pues no, leer y sobre todo escribir está sobrevalorado, son ejercicios en tránsito hacia la desaparición, una actividad de gentes ociosas, un querer y no poder, qué se habrán creído. Ánimo, ya queda menos para el Juicio Final. (Continuará)


William Gaddis


William Thomas Gaddis Jr. (29 de diciembre de 1922 - 16 de diciembre de 1998) fue un escritor estadounidense, considerado uno de los grandes novelistas norteamericanos del siglo XX. Escribió cinco novelas, de las cuales dos ganaron el Premio Nacional del Libro.
Biografía
Gaddis nació en la ciudad de Nueva York, aunque creció en Massapequa. En la Universidad de Harvard se licenció en Literatura inglesa, y allí escribió sus primeras historias, poemas, ensayos y entrevistas para el Harvard Lampoon. Una vez finalizada su educación, comenzó a trabajar en Nueva York para el periódico The New Yorker; en esta época, Gaddis pasaba su tiempo libre en compañía de algunos escritores de la Generación beat, tales como Allen Ginsberg o Jack Kerouac, habitués del barrio bohemio Greenwich Village. Gaddis realizó muchos viajes, abandonó Nueva York y viajó extensamente por México y América Central, donde se unió a los rebeldes de Costa Rica durante una breve guerra civil. Más tarde, pasó alguna temporada en España y, desde aquí, llegó hasta África. Gaddis aprovechó todos sus viajes para ir recogiendo experiencias y distintos materiales para incluirlos en la novela en la que, por aquel entonces, estaba trabajando, Los reconocimientos. Continuó trabajando en esta novela en los primeros años de la década de los cincuenta, hasta que fue publicada en 1955. Esta obra es una vasta novela experimental de complicada elaboración y cerca de mil páginas, en la que convergen intenciones grotescas, falsedades, plagios, y otros artificios literarios al estilo de Tristram Shandy. La novela está basada en el palíndromo "trade ye no mere moneyed art" y es concebida como una provocadora denuncia de las actuales manipulaciones de la realidad. La novela de Gaddis recibió malas críticas y su autor fue comparado con James Joyce.

Los reconocimientos fue reimpresa en una edición rústica y publicada en el extranjero, lo que supuso para Gaddis el comienzo de su reputación como escritor clandestino. En 1974, Los reconocimientos se volvió a editar masivamente en una edición rústica, pero en esta ocasión la crítica elogió a Gaddis, que fue calificado de "escritor experimental" y su trabajo identificado con el de Thomas Pynchon. Con el paso del tiempo la novela ha adquirido un status de clásico esencial, llegando a ser definida por el célebre crítico Harold Bloom como "La Ulises americana". Con su siguiente trabajo, la obra titulada Jota erre (1976), alcanzó el reconocimiento que se le había negado con la publicación de su anterior novela, consiguiendo el Premio Nacional del Libro. La novela es de una complejidad similar a la de su primera obra; en ella, el autor presenta mediante una narración polifónica la condición de decadencia a la que ha llegado el sistema económico actual, en el que cualquier cosa es posible. De esta manera, el protagonista de la novela, un niño de once años llamado Junior, se convierte en el mago de las finanzas en Wall Street al construirse un imperio financiero de millones usando simplemente el correo y el teléfono. Gaddis pretendía crear un paralelismo que reflejase la pérdida de sentido del lenguaje, empobrecido por el propio uso. En 1985 apareció una nueva novela, Gótico carpintero, considerada como una de las novelas más importantes de las últimas generaciones literarias. Presentaba un tema paralelo al expuesto en Los reconocimientos, puesto que la novela intenta retratar las mil caras de la falsificación, específicamente en lo relacionado con la religión y el arte. Gótico carpintero marcó un punto de inflexión en la carrera literaria de Gaddis, y sus admiradores creyeron por un momento que con esta novela el autor conseguiría una mayor popularidad y aumentar el número de sus lectores.

En 1994 se publicó su siguiente trabajo, Su pasatiempo favorito, donde Gaddis reflexionaba sobre la propiedad intelectual y el plagio. Esta obra le supuso ganar su segundo Premio Nacional del Libro. En la novela Jota erre, un escritor, Jack Gibbs, estaba tratando de terminar un libro que titularía Agapē Agape; esta situación ficticia le hizo a Gaddis concebir la idea generadora de su quinta novela, que acabó poco antes de su muerte y que tituló asimismo Ágape se paga. Si bien Gaddis estaba generalmente considerado como uno de los más importantes y geniales escritores americanos, y con un número de lectores muy reducido, sus libros se han convertido en clásicos contemporáneos. En sus novelas, Gaddis renovó el experimentalismo de Faulkner, Joyce y Sterne, anticipando con su narrativa a los postmodernos; la crítica también lo ha comparado con Malcolm Lowry y Herman Melville.

Gaddis falleció a los 75 años, el 16 de diciembre de 1998 en East Hampton, víctima de un cáncer de próstata.





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