Yuma
Por
fin es lunes y etcétera. Rearmo el puzle de lo cotidiano. Intento estar aquí y
allí, en todas partes, que cantaba aquel grupo que tanto le gustaba a mi abuelo.
No es falta de imaginación, es falta de tiempo. No es que no haya impulso, no, es obsesión por unas caderas. ¿De qué diablos hablo? Está escrito, de unas caderas.
Advierto cierta confusión tanto en lo que digo como en la forma en que lo digo pero es lógico, estoy obsesionado por unas caderas. También por el resto. Digamos, digo, que estoy obsesionado por la dulce madurez de su dueña.
Qué cosas.
Mis profesores dicen que no me centro, que estoy distraído en clase, que así nunca llegaré a ser nada en la vida. La verdad, me importa un higo, lo único que me interesa es acariciar esas caderas, besar su espalda, perder mi boca entre sus pechos, buscar sus gemidos suaves, los míos, dejarnos llevar por la cálida corriente del abrazo, ¿vale?
Llegarán a casa los informes de mis ausencias, mi inasistencia a las clases, mi falta de atención, de constancia, mi desidia para el aprendizaje, lo dicho, me importa un higo, tengo una edad suficiente. Aún sobre la cama, con los ojos abiertos, solo veo sus caderas.
Cómo le cuento esto a Paul, cómo va a entender que amo a mi profesora, a su hermana.
Será lo que deba ser mientras ella siga siendo amable.
Dulce Jeanne.
Entre nosotros, lo que son las
cosas, cuando iba a (no) trabajar pensando sobre qué (si) escribir para mañana,
siempre pendiente del mañana (qué ingenuidad) que esto del blog a veces es un
agobio, no creas, y en una plazuela me ha abordado una atractiva señora,
morena, he vuelto a la tierra, que
quería ponerme en la solapa una pegatina de esas de cuestación para el Domund o
similares, que está pasado de moda, que me ha recordado a tiempos franquistas,
damas petitorias con mantilla sentadas detrás de mesas con flores, banderines,
billetes de mil y quinientas pesetas apretujados sobre bandejas de plata, no
había calderilla, que le he dicho que solo llevaba cien euros y que no era cosa
y me ha mirado sin creérselo, que me da rabia, me parece un método de ingresos
mal entendido, fuera de onda, esa ostentación pública de bondad y entrega,
damas de caridad, la madre que las parió, que uno tiene sus traumas, como
todos, como cuando adolescentes, gallitos, hacíamos el tonto en vez de navegar
o ser abstemios o subir al monte con los curas, la madre que parió también a
los curas montañeros y a los monaguillos de voces aflautadas y he recordado,
claro, cuando yo trabajaba en un laboratorio químico, analizando aceros,
bronces, ferroaleaciones, productos relacionados con la siderurgia y ahí
terminó mi carrera deportiva, esa faceta, que no se puede trabajar y nadar a la
vez, que me ahogaba en la piscina, que al dar la vuelta en cien espalda me
salía fuera del agua, cambié de deporte y otro día recordaré otras prácticas
deportivas y a las chicas guapas porque sin transición de lo químico he pasado
a lo atómico y sin darme cuenta he terminado en Hiroshima y en Mari Pili, que
siempre termino pensando en ella y le envío besos y besos y se los dejo en la
ventana, al lado de los tiestos con geranios y clavelinas y esa será la
historia de mañana o pasado que se me ha encendido la luz y solo tengo que
escribirlo, nada menos, hasta entonces, buenos días, agur.
Un país lleno de países. Todavía estoy aquí. Después de tres meses de acá para allá, de norte a sur, de este a oeste, no sé cuál es mi aquí. Pero estoy aquí, puedo asegurarlo. También puedo mentir. No se puede parar el tiempo, hay que volver. ¿Dónde? Usted es de Bilbao ¿no? ¿Pues? Pues eso, volver. El verano languidece, el largo invierno, el parking en construcción, los ruidos allí, aquí el mar, la mar, se me pegó el acento, todo se pega menos la hermosura, qué te voy a contar, nada, vale, el día 18 tengo una prueba de esfuerzo. come back, baby come back. Cinco mil kilómetros recorridos y la felicidad está donde yo estoy, “todo comienza conmigo y todo termina en yo”. Yo. A ver si aprendo. (Ya te vale, chaval, a buenas horas), (nunca es tarde)
Mi amada, vivía en tu voz, la escuchaba sin siquiera entenderla, me bastaba con acumular el sonido, el tono, el final de besos y luciérnagas, la nieve acumulada sobre el tejado, la transparencia de su recompensa, la resurrección de mi carne, tu vida eterna, amén.
Fleabag. Serie en Prime. La empecé hace tiempo. La dejé al de diez minutos. No me llegaba. El otro día, buscando, la reencuentro. Me he visto las dos temporadas en un suspiro. Las series de la BBC tienen un sello de calidad. Como en esto de los gustos es complicado coincidir y aunque el personaje principal puede resultar exasperante, solo diré que me parece Muy Recomendable. Vosotros mismos.
(Esta gente lo cuenta muy bien. También te digo que es su trabajo y cobran por ello. Como lo mío es gratis soy más escueto)
https://www.bbc.com/mundo/noticias-49799762
https://www.esquire.com/es/actualidad/tv/a29183084/fleabag-premios-emmy-2019-mejor-serie-comedia/