domingo, 31 de mayo de 2026

Estoy alterado

 


Todo va bien, más o menos, en esta esquina del aire.

Pero me entra la duda, no sé si escribo lo que siento o lo que no debo sentir.

Por eso altero el blanco con imágenes y he suprimido la música.

Es tiempo de relajación.

Om.


sábado, 30 de mayo de 2026

Exhorta que algo queda.

Jean-Bernard Restout (French, 1732-1797).

“Phanes emergiendo del huevo cósmico. . c.1711

Un hombre exhorta desde el atril, tenso, con las venas del cuello hinchadas, gritando con violencia por encima de la tempestad de los días, oteando la tragedia que llega, defendiendo la libertad intelectual por encima del aliento dulce y peligroso de lo fácil, de lo sabido, de lo cómodo. No entienden, no entienden -siente- y su voz se pierde en lo doméstico, en el calor de cocinas, en el rescoldo de tópicos y cantinelas. Quiere rasgar esas sonrisas bobas, golpearles los labios, en las encías, desbaratar el interés del no pasa nada, de todo debe ser como es y así entramos en la luminosa zona erótica mientras una bandada de sardinas transparentes ondula sobre la piel de damas afligidas, señoras poseídas por el mal de vivir -ay, tristeza de la melancolía-, la hechicera tuvo la culpa, hablándole del instinto, del sí pero no, de la voz debajo del caldero, de los dedos buscando en el panal de miel – a pesar de las picaduras de las abejas del remordimiento- , hurgando con insistencia en el mal de las mujeres etíopes, paraíso en la sombra, uno no puede hablar de según qué temas sin una intensa empatía personal, personalizada ¿y cómo? uno carece de, solo tiene, //los jesuitas del siglo XVI utilizaban las descargas del pez raya para expulsar demonios; los samuráis escuchaban los trinos melancólicos de los pájaros, de los lobos, de las rocas húmedas; Aldini aplicó la corriente galvánica en el cráneo pelado de un enfermo de bilis negra; no sé qué diría Freud de las prácticas de la TEC (Terapia Electro-Convulsiva)// sé que yo digo basta, hasta aquí hemos llegado…, (hoy, mañana ya veremos).

viernes, 29 de mayo de 2026

Confidencias


Ilustración para Caperucita Roja 
Henri de Montaut

Me enamore de ella como un perro…

¡Eh, quieto! ¿Qué vas a contar?

Lo de…

Ni se te ocurra.

Es que…

Ni por casualidad, ha pasado poco tiempo, debes dejar madurar la rabia silenciosa, las imágenes confusas, el ácido sabor de la derrota, desterrado del mundo feliz al que nunca perteneciste, los recuerdos que son ya de otro, aquel que fuiste, no de ti, no ahora que  eres laberinto, que eres nuevo, estás solo pero vivo, tú, dueño, de nadie más.

Pues lo estás poniendo bien…  

Destrozaste a mordiscos tu autoestima, a hurtadillas…

Déjalo, me voy a casa.

Hasta mañana.

Agur.

jueves, 28 de mayo de 2026

Lascia ch'io pianga (Haëndel)

 

En el patio

La histeria por la Historia, buscarla sin desmenuzar los recuerdos, lo de ahora, aquello que pasa, utilizarla sin decir nombres, sin citar lugares, suspiros, respiros, ahogos y que haría sin Ella… la conocida como 'Dama de Cádiz' apareció durante unas obras en la antigua calle Ruiz de Alda, en lo que había sido la casa de Pelayo Quintero, arqueólogo y director del Museo de Bellas Artes de Cádiz entre 1918 y 1946, quien precisamente pasó gran parte de su vida convencido de que en el subsuelo de la ciudad, en alguna parte, existía un sarcófago antropoide fenicio femenino. De hecho, dedicó parte de su existencia a buscarlo, pero falleció sin conseguirlo y sin saber que el sarcófago femenino descansaba justamente bajo sus pies vaya usted a saber, que los días son muy largos al  final de mayo y releo cartas de otro siglo, de entonces, cuando el amor se escondía entre el musgo y la filatelia, amor encarcelado, dibujos de dragones y excursiones, apuntes al natural y el retorno, como dice Alejandro Dolina… se lo digo yo, que me he rastreado por todas partes y me encontré en el patio de mi casa, cuando ya era demasiado tarde…estoy escarbando en el patio, con las uñas, quizás me encuentre ahí debajo.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Me da que no viene

 

Un rayo de luz de neón atraviesa a cuatro viandantes, el asno cocea la palmera y un dulce querubín rubio entona himnos de alabanza al Señor. 

Anda, niña, olvídate de J y llámame, es tu oportunidad.

Ya me he cansado, me interno en la noche.

Agur.


martes, 26 de mayo de 2026

DANCE: when you're broken open

 


Anna Clyne: DANCE I. when you're broken open (Inbal Segev · London Philharmonic Orchestra · Marin Alsop).

Anna Clyne inicia DANCE con “when you’re broken open”, un título de resonancia íntima cuya traducción literal podría ser “cuando estás roto por dentro” o “cuando te has abierto por la herida”. Desde esa imagen de fractura emocional, la compositora construye una pieza para violonchelo y orquesta de una sensibilidad profundamente contenida, interpretada por Inbal Segev junto a la London Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Marin Alsop.

La escritura de Clyne evita el dramatismo excesivo y se apoya en una orquestación transparente, de enorme delicadeza tímbrica. El violonchelo aparece casi como una voz humana: vulnerable, serena y suspendida sobre un fondo orquestal de texturas etéreas y respiración lenta, donde cada gesto parece cuidadosamente medido.

El resultado es una música elegante, sobria y emocionalmente intensa. “when you’re broken open” no busca deslumbrar mediante el virtuosismo, sino abrir un territorio de escucha interior, donde la fragilidad se convierte en una forma de belleza serena y profundamente conmovedora.


(Tomado de https://www.tumblr.com/caviarsonoro/816888766941839360/anna-clyne-dance-i-when-youre-broken-open?source=share

Oye, que no viene

Katja Oxman - Upon the Windowpane, 2006

Verde veneno del áspid, bífida lengua de serpiente, oh, reptiles turbados por el infortunio de la maledicencia de los ancianos, sonidos de flauta y cítaras –no el de su voz- graznidos y barritar de elefantes ensimismados. 


No viene, no viene.

lunes, 25 de mayo de 2026

Pregunta al aire de mayo.



Arañas ebrias corren en el frío de la viña, el halcón se amustia bajo el tilo, los monos juegan en la nieve de febrero, el lunes pasa sin descanso y aún hay tiempo para que ella llame, que envíe una carta, asomarme al balcón y ver su silueta delgada al fondo de la calle.


¿Vendrás?

domingo, 24 de mayo de 2026

Busca

 


Entre los juncos agitados por demonios exhaustos de mal brama el león, ruge el jaguar, se derrama la lluvia sobre la iniquidad del polvo, lame el onagro la sal en las escamas de los peces boqueando en la arena, las ranas esquivan el certero pico de la grulla.

¿Dónde estás?


sábado, 23 de mayo de 2026

viernes, 22 de mayo de 2026

Homenaje a Arriaga


La música clásica ha sido una inspiración para el jazz. En los 60 Jacques Loussier Trío se nutrió del dios Bach y revolucionó el género. Unos años después Claude Bolling se unía a destacados solistas y popularizaba temas clásicos en unos discos de portadas ocurrentes.

En Bilbao teníamos a un gran músico olvidado hasta que un sobrino nieto encontró en un desván muchas de las partituras que contenían su obra y pudimos disfrutar de la grandeza creativa de Juan Crisóstomo de Arriaga.

Hoy, en el Ilustre Colegio de Abogados de Bizkaia hemos disfrutado de Botxo Boogies en un concierto homenaje a las creaciones de nuestro Mozart bilbaíno. Ha sido una delicia, un regalo magnífico, un disfrutable tributo. JOU GONZALEZ (Saxo soprano, saxo tenor y clarinete), CARLOS VELASCO (Guitarra), EDU BASTERRA (Bajo), IÑAKI JAIO (Batería) son cuatro músicos de altura y trasmiten su sensibilidad y su respeto a nuestro Arriaga universal. Un concierto en familia del que hemos salido sonrientes y felices.






jueves, 21 de mayo de 2026

Hasta entonces

Jacky with Adèle Chanel, Photo by Christer Strömholm, 1961

Desde aquí, salta, vamos, ocultos en los callejones oscuros, adoquinados, con un rayo en el pecho, entre las ropas, con un batalla en el corazón, feroz, sin prisioneros, pasando a cuchillo a los vencidos, estéril tragedia de tanto sentir, quimera rota en el espejo roto, ingenuas aventuras en la nieve, sus manos bendiciendo, posándose en mis labios torpes, cerrando con llave la puerta del retorno, milanos en el aire y no sé dónde esconder la furia, desarraigo a la espalda de lo único posible, vivir en el insomnio, guardar el Sueño para cuando, o antes, fundar un lunes que brille, un martes rubio, un alacrán de rabia en la mirada, simular naufragios en el llano, inventarse lo inconcluso, un horizonte, y seguir, arde la selva del alma y hay una estampida de emociones, la jauría no cesa, esta vez en la nuca destacan tatuajes de ironía, quemamos los puentes en invierno –qué frío ¿recuerdas?- y el retorno de la primavera nos sorprendió en el centro de las colecciones, fotos amarillas, ruido, pétalos entre las páginas del único libro, ladran los perros de la duda, quieren mordernos los riñones, el hígado, husmear el triste inventario, los recuerdos, nos siguen, no tan lejos, en la huida, hasta Navidad, iré–dijiste-.

Entonces nos veremos.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Parker dolorido.

Fred Stein     Evening, Paris     1935

No era Parker, era otro aquel que seguía a una mujer con un vestido verde por las calles de una ciudad oscura.

Se escuchaba un lamento de viento en las alamedas solitarias, un paisaje de película alemana, el amanecer retenido por melodías de párpados, la luna pintando las esquinas con luz de espuma.

ÉL caminaba a varios metros de aquella mujer, absorto en el designio, guiado por un presentimiento, triste en el desconcierto de su vida de un lado a otro, ebrio a veces, loco otras, siendo sin ser las más, desterrado de la felicidad, sin encontrarla.

No se atrevía a abordarla, a decir, a preguntar su nombre, su destino, si podía acompañarla, simular un parecido, un pretexto, mentir.

En una plaza ella subió a un autobús y ya.  

Pasa el tiempo y en la cabeza de Parker no se difumina su contorno, el aroma incierto de la ilusión, los pasos solitarios en la noche ideal del descubrimiento.

Esta es una historia sin fulgor, con cenizas y penumbras, empaña el brillo de los días, además es absurda, pero a Parker le duele.

martes, 19 de mayo de 2026

Parker se niega a contar más

Raimundo de Madrazo y Garreta  Confidencias 1870

Después de tantas dudas se quitaron la ropa con torpeza, con avaricia, arrinconándose en el temor al universo de las caricias,  a la tentación del hambre de ser uno, caminando sobre arena, fuego, piedra, lámparas de deseo brillando en mitad de la habitación sin salida, ya no, con fragmentos de encuentros casi olvidados, las piernas enredadas, el vértigo en la nuca con un abanico de palabras dulces, los poros fueron madrigueras de ternura. Se convirtieron en fiebre, en hoguera, eran dos aventureros en las alamedas del nunca antes, melodía acompasada, rumor de algo eterno, desconocido.

Ahí están, amándose con apasionada inexperiencia, Parker, el hombre que descubrió un cielo rojo y ella, la mujer más bella del universo.

Esta historia me pertenece, me niego a seguir contándola.

lunes, 18 de mayo de 2026

Parker no sabe si sube o si baja.

 


Parker sabe que amar y llorar son verbos que se complementan pero él está aún en un estado previo, antes de los centinelas de la cordura, antes del soborno de lo correcto, en las puertas del engaño a los espejos y los nombres, con la realidad adormecida, con ángeles desmemoriados que no saben volar, con un conjuro bajo la lengua, niebla desgajada entre las flores heridas del porvenir, morada deshabitada, una cama al fondo. Va hacia la escalera.

domingo, 17 de mayo de 2026

Parker y su bufanda roja

  

La Lune, Tarot of Besançon, c. 1898

Se encontraron en una esquina de su vida hecha de trozos de rutina, allí donde nunca antes habían transitado. A ella le sorprendió la bufanda roja que Parker llevada alrededor del cuello. Él aún no sabía que detrás de aquel rostro cansado estaba la mujer más bella del mundo. La noche se llenó de ranuras, se entretuvieron en acumular monedas de soledad antigua, el resto estaba ya escrito. Abrieron los ojos a la imparable invasión y dejaron las armas celosas en el hilván de un vestido de insomnio, entraron sin miedo en sus propios túneles hasta llegar a las fronteras de la intemperie, temblaron e intentaron el goce.

sábado, 16 de mayo de 2026

En la residencia



Voy a visitar a mi tía a la residencia.

A la entrada, un señor sentado en un banco, apartado, me mira con ojos acuosos, se levanta, me abraza, me besa en el rostro.
¿Qué le pasa?,  pregunto.

Estoy triste, me dice. 
Tranquilo, hombre.
Le acaricio la espalda.

¿Qué edad tiene?, digo, conmovido.
Ochenta años, o noventa, no recuerdo, se me ha ido la cabeza, dice.
Llora, se apoya en mi pecho.

Salgo de la residencia arrastrando el corazón con una cuerda.

viernes, 15 de mayo de 2026

Todo es mentira.



Señora mía, tú y yo sabemos que todo esto que te escribo es mentira pero a nadie más que a nosotros le importa. Además esas botas altas y el pantalón de cuero negro no me excitan, al contrario, la risa me impide centrarme en tus urgencias. No es mi edad, no lo creo, pero convendrás conmigo que el espejo nos devuelve una delatora imagen de pervertidos pasados de moda, de buscadores de placer trasnochados por calendarios apilados en la esquina de esta habitación llena de frío, viento y soledad acompañada. (Creo que hemos empezado demasiado tarde).

jueves, 14 de mayo de 2026

El miércoles, claro.

Lynn Saville - Number 39 (Girl in the Yellow Dress)

Medir el amor es una tarea compleja, tanto como intentar definirlo. Esto nuestro  ¿fue amor? Cuando atraviesas al otro lado del puente ya nada tiene sentido, al menos no aquel sentido, la ría baja lenta, algo ha muerto, algo flota en el agua, se desliza en la corriente, bajamar, se ve el fondo, en las piedras del puente hay un marca, hasta aquí llegó el agua en 199X.

Es absurdo, entre tú y yo todo ha pasado tan rápido.

Claro, el miércoles donde siempre.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Donde siempre.

Marcel Duchamp, 1963

Este miércoles, donde siempre.

Donde siempre es un lugar exacto, definido. Donde siempre, es decir donde nunca, ese lugar donde las ilusiones jamás se han cumplido, el lugar donde nada ha ocurrido excepto que ha pasado el tiempo, el cambio de las agujas, el ladrido lejano de perros, la soledad, un sueño obsesivo cada noche, ni siquiera ausencia, ni siquiera añoranza, no se puede añorar lo que no se ha conocido y sin embargo… 

Todo esto son solo palabras.

Donde siempre, perfecto.

martes, 12 de mayo de 2026

Albert Camus

 


«Nada sirve tan bien al arte como un pensamiento negativo. Sus procedimientos oscuros y humillados son tan necesarios para entender una gran obra como el negro lo es para el blanco. Trabajar y crear para nada, modelar el barro, saber que la propia creación carece de futuro, ver esa obra destruida en un día siendo consciente de que, en el fondo, eso no tiene más importancia que construir para los siglos, es la sabiduría difícil que autoriza el pensamiento absurdo. Desarrollar al mismo tiempo ambas tareas, negar por un lado y ensalzar por el otro, es el camino que se abre ante el creador absurdo. Debe dar al vacío sus colores.

Esto conduce a una concepción particular de la obra de arte. Con demasiada frecuencia se cree que la obra de un creador es una serie de testimonios aislados. Un pensamiento profundo está en continuo devenir, se amolda a la experiencia de una vida y le da forma. De la misma manera la creación única de un hombre se fortalece en sus rostros sucesivos y múltiples que son las obras. Las unas completan a las otras, las corrigen o las recuperan, y también las contradicen. Si hay algo que remata la creación, no es el grito victorioso e ilusorio del artista cegado: «Lo he dicho todo», sino la muerte del creador que cierra su experiencia y el libro de su genio.

Ese esfuerzo, esa conciencia sobrehumana no aparecen forzosamente ante el lector. No hay misterio en la creación humana. La voluntad hace ese milagro. Pero, por lo menos, no hay verdadera creación sin secreto. Sin duda una serie de obras puede no ser sino una serie de aproximaciones del mismo pensamiento. Pero cabe concebir otra especie de creadores que procedieran por yuxtaposición. Sus obras acaso parezcan sin relación entre sí. En cierta medida son contradictorias. Pero, situadas en su conjunto, recuperan su ordenación. Reciben, pues, su sentido definitivo de la muerte. Aceptan lo más claro de su luz de la vida misma de su autor. En ese momento, la serie de sus obras no es sino una colección de fracasos. Pero si esos fracasos conservan todos la misma resonancia, el creador ha sabido repetir la imagen de su propia condición, hacer que resuene el secreto estéril que posee.

El esfuerzo de dominación es aquí considerable. Pero la inteligencia humana basta para mucho más. Se limitará a demostrar el aspecto voluntario de la creación. En otro lugar he señalado que la voluntad humana no tenía otro fin que mantener la conciencia. Pero eso no se podría hacer sin disciplina. De todas las escuelas de paciencia y lucidez, la creación es la más eficaz. Es también el perturbador testimonio de la única dignidad del hombre: la rebelión tenaz contra su condición, la perseverancia en un esfuerzo considerado estéril. Exige un esfuerzo cotidiano, dominio de sí, apreciación exacta de los límites de lo verdadero, mesura y fuerza. Constituye una ascesis. Todo eso para nada, para repetir y atascarse. Mas acaso la gran obra de arte tiene menos importancia en sí que en la prueba que exige de un hombre y la ocasión que le brinda de superar sus fantasmas y acercarse un poco más a su realidad desnuda.

El mito de Sísifo (1942), Albert Camus



 

lunes, 11 de mayo de 2026

Aquella Semana Santa en Còrdoba



Dejar esparcidos en lo blanco excesos verbales que llenen las miradas, vana empresa de tapiar el olvido, ir, volver, envolver, revolver, leer, ver, saber, entender, creer, tener, ser, romper, resolver, retener, creer, hacer, entretener, haber, aparecer, desaparecer, mantener, permanecer, encender, ascender, descender, meter, querer, resolver, poder, que nos vamos pero volvemos, por suerte, que sigue la rutina de no querer ser rutinarios, de permanecer en el verso, menor pero verso, estrofa a estrofa, aún con sonido de trompetas y tambores, el himno nacional de su nación, músicas entre lo militar y lo religioso, curiosa mezcla de ejércitos mundanos y divinos, generales y obispos, mezclados, monaguillos y sargentos de gesto altivo, uniformes y capirotes, la guardia civil desfilando, pobres ateos míos de otros tiempos, acurrucados en sus temores a ser descubiertos por los que acusan con dedos implacables, costaleros exhibiendo el sudor de su fe, saetas en la madrugá, vírgenes que lloran puñales, vírgenes que ríen después de la resurrección, respeto a las creencias ajenas,  vírgenes que están aburridas de serlo,  un demonio colorado pinta los púlpitos con el color del miedo, otro demonio los eleva por encima de las espadañas, los necios aplauden, “al cielo con ella” grita el mayordomo y el paso se eleva, majestuoso, a un cielo con luna llena, qué momento, qué algarabía, qué cantidad de hombres comiendo pipas de girasol con gesto ausente,   grito para no estar callado por encima de lo obvio, aunque las palabras se nieguen a decir lo que dicen, aunque se acumulen en tropel de emociones difíciles de transmitir, aunque mi acento siga un discurso mimético, no soporto a los poderosos, a los que ensucian el límpido rumor de un arroyo, infracciones como auroras que disfruté solo, reptiles rozándome los muslos, cansancio de no saber ver más allá de mis narices (me han dicho que detrás del azogue hay un mundo por descubrir), puentes sobre el Guadalquivir, cofrades turbios, procesiones en la noche de los tiempos, inquisidores detrás de la celosía, la muerte hecha vida, la palabra en rebeldía, diciendo algo, no sé, una bandera de socorro, una señal, una petición de ayuda, un estremecimiento a veces por esa caricia en la herida, herida de muchos, soledad, ese momento en el que uno se enfrenta a sí mismo, ¿Dónde voy?, ¿Quién soy?, que me fui, vuelvo y nada ha cambiado, o todo, calles de Córdoba, el designio clavado en un pared, cicatrices de cuando el mundo era redondo, no sé si recuerdo lo que ocurrió o lo que recuerdo, aquella noche que el deseo fue el preámbulo del veneno, ¿Dónde estará aquella amante sumisa a quién tanto amé?, ángeles ciegos señalando aquí y allá con una espada de fuego, disfrutar de las hogueras de la nostalgia, energía de un beso en el callejón del pañuelo, soy un pecador obstinado en pecar, una y otra vez, coches de caballos con turistas impasibles, ingleses con la cara roja, japoneses fotografiando el agua, mujeres tan bellas que los minutos se entretienen en las rejas de los balcones, aromas de azahar, ¿cómo no enamorarse con ese aroma?, la suerte cercándonos, si sale pares te quiero, si sale nones me corto los dedos de la mano izquierda, naranjos en flor, Cristo de los Faroles, cuesta del Bailio, taberna Juramento, barrio San Basilio, ¿a quién le importa?, el AVE te lleva a Sevilla en 40 minutos y, si quieres, te trae de vuelta, ir, volver, ya te digo, Semana Santa, celebración religiosa, ya te dije, no se lo creen ni ellos, ellos no son nosotros, por fortuna, nosotros es un concepto, no sé quién soy yo como para saber quiénes somos nosotros, pero sé que después de un viaje de contrastes, vuelves y añoras, cosa curiosa porque ni siquiera sé a quién añoro, no sé quién eres tú, no sé qué hago aquí, pero algo de esto entiendes, si es que has llegado hasta aquí, un abrazo.  

domingo, 10 de mayo de 2026

Halifax



Te lo juro, escribir con Pages a 55.000 pies de altura (pie arriba, pie abajo) es complicado, sobre todo si la mitad del  avión está ocupado por familias de jóvenes judíos ortodoxos con muchos niños pequeños llorando a la vez, desconsolados. Casi la otra mitad de los pasajeros son parejas de recién casados, hay algún viajero solitario, una dama con un impecable traje chaqueta, gris, y un  caballero que en 1967 era un atractivo galán. No sé cómo se acentúa en esta pantalla que brilla y atrae, es igual, tampoco sé escribir. Pero lo intento, intento aprender, me he comprado un diccionario, ya se utilizar palabras como "vicisitud" o "enigma" (este es un guiño a Gay Talese) y en breve    escribiré de corrido "circunstancia" o "genuflexión". Estoy lanzado.

Sobre Halifax ya no sentía el culo, llevábamos más de seis horas volando, las azafatas nos habían repartido comida, merienda y desdén, esto último en grandes cantidades. Aún faltaba hora y media para llegar, estaba aburrido, somnoliento y le vi, juro que le vi, era alguien conocido, Superman o así, seguro, pasó volando a pocos metros del avión. Los judíos seguían a lo suyo, con su kosher, su ir y venir por los pasillos, a su bola, indiferentes al resto de los viajeros. No les dije nada, que se jodan.

sábado, 9 de mayo de 2026

Delator



No tuvieron miramientos. Intentamos escapar por la puerta de la cocina, la que daba al patio, pero habían acordonado la casa. A empujones nos juntaron en el comedor. La niña lloraba, su madre intentaba calmarla. Nosotros disimulábamos nuestro miedo. No sabíamos quién podía habernos delatado.

Ordenaron que nos tumbáramos con las manos en la cabeza. No nos ataron. Tampoco hacía falta, siempre nos vigilaban dos o tres hombres armados.

Al llegar la noche escuchamos explosiones cercanas, gritos, movimiento de vehículos en el puente, luego silencio. Algunos se durmieron, yo no podía, repasaba una y otra vez las consignas que nos habían dado, dónde podíamos haber fallado. No hacía frío y al fin me venció el cansancio.

Me despertó John. Se habían ido, ni rastro de ellos. No hicimos preguntas. Organizamos el repliegue y en grupos de tres nos internamos en el bosque. Nadie hablaba. Todos sabíamos que alguno de nosotros había confesado. Quizás íbamos hacia una trampa. No teníamos otra opción, seguimos.

viernes, 8 de mayo de 2026

Guardería.


 

(Mónica Garwood)


En un popular programa de humor en la televisión de aquí incluyeron un sketch en el que una señora deja a su esposo en una guardería de maridos mientras hace sus compras. “Vas a estar muy bien aquí con tus amigos, hablando de fútbol, jugando al mus, mirando revistas, si no es nada, verás, en dos o tres horas vuelvo a buscarte”. El marido no suelta la mano de su esposa, se resiste y cuando ella se va,  compungido gime “Mari, Mari, ¿dDónde está Mari? ¡Ven!”. 

Uno, solo, se comporta como un niño asustado, uno está así por los mundos (ese uno que no sabía que soy).

jueves, 7 de mayo de 2026

Jueves

 

(Mónica Garwood)


Lo dicho, digo, no sé si lo he dicho, los fines de semana, uno se va por ahí, como el uno/a que tú eres, que no te quedas en casa rezando el rosario (mi saludo a los que rezan el rosario), ni limpiando la plata (mi saludo a los que limpian la plata), ni cocinando para Paco o Josefina, que bajas al chino de la esquina como uno, dos, tres  (mi saludo a todos los chinos) (y a las chinas) pues eso, que decía que los viajes también sirven para saber de qué va la cosa. Te enteras de cómo nos vestiremos en breve, de la música que escucharemos, de lo que comeremos y de los nuevos impuestos.  Hoy uno (servidor de ustedes) no está viajando (o no muy lejos) pero está feliz como una perdiz. Que disfruten del jueves. Así sea.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Guillaume Du Fay: Triste plaisir ( Lena Susanne Norin · Susanne Ansorg · Randall Cook).

 

Manifestaciones.

(Mónica Garwood)
En los ratos en que uno está consigo mismo, a uno le da tiempo  para conocer tendencias, aromas, gustos, por dónde va lo que debe ir. Uno lee, ve, escucha, entiende, discierne, gusta de esto y aquello, pasa calor o frío, duerme en una cama gigante como un barco con almohadones maravillosos, patea el norte y el sur de las ciudades, también el centro y las esquinas, se entera, música, pintura, lo de ayer, lo de ahora, dónde se come (bien), bebe (bien) y el resto viene por añadidura porque calle arriba y abajo a uno le da tiempo hasta para participar en  manifestaciones de animalistas y jubilados, reivindicaciones justas con todo lo que hay que reivindicar. Uno hay veces que no sabe en qué reivindicación se mete, si va o si viene (ese uno que uno es). Pero va.

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