Viktor Zaretsky - August (1975)

jueves, 1 de febrero de 2024

Aproximación.

Pedro M. Martínez


Decía/digo que lo que aquí dejo es un perro lazarillo, el que va primero en la reata de ciegos, ciego también el texto, tanto como el que lo escribió, tantear en la oscuridad de no saber si estamos solos o en compañía (1). Absurdo el yo me lo guiso yo me lo como, sin otros que se conviertan en Otros no se concibe el texto ni siquiera como pretexto. Vamos a dejarlo en tímida aproximación.



miércoles, 31 de enero de 2024

La vida va (y viene)


Pedro M. Martínez


La vida va. Esto es cierto. Es una obviedad pero es cierto. Solo que estoy hasta aquí (señala la coronilla). Por decirlo de una forma coloquial. ¿Qué pinto aquí? Por preguntarlo de forma natural, llana. Duermo bien, sí, pero me levanto, me afeito, me limpio los dientes, me ducho, desayuno y me voy a trabajar (sí, vale, tengo trabajo, tengo suerte, usted lleva buscándolo ocho meses, ande, céntrese, este es mi discurso, lea) pero lo llevo haciendo tantos, tantos años, que más que suerte me he dado cuenta que es una condena. Estoy cansado de tanto trabajar. Por decirlo de forma suave. Intento cambiar las calles por las que llego al taller pero no hay demasiadas variantes, en quince minutos voy por una o por otra (cierto, usted se levanta antes, debe tomar un bus, un metro, siete paradas y otro bus pero no estoy hablando de usted, leches, deje de ser tan egoísta, estoy hablando de mí. Lea y deje de contrastar, coño). Decía que trabajo, bueno, voy a omitir este pasaje. Los lunes reviso la bonoloto (siempre boleto no premiado), seis euros, si hubiera guardado esos seis euros semanales sería millonario pero no tendría el sueño de mearle la mesa a mi jefe si un día me toca lo suficiente. Mearle la mesa y a él. No, no soy violento, es incontinencia urinaria, demasiado tiempo aguantándome las ganas. A otra cosa. A la mediodía como en casa (joder, ya sé que usted se lleva el tupper con los garbanzos y los calienta en un microondas que huele al pescado que ha llevado Fernández, a mí que me cuenta) y con el postre en la boca vuelvo al curro, las dos calles que alterno, la rutina, etcétera. Basta del tema laboral, las siete, salgo, estoy libre, ahora puedo hacer lo que me de la gana. Antes corría pero desde lo del esguince me da pereza, frío, me pasan todos, hasta los cojos, no corro. Además se me han quedado las piernas delgadas y parezco una cigüeña zamba. Antes escribía pero desde hace años solo se me ocurren tonterías. Desde lo de Loli, desde que me desenamoré solo imagino venganzas, tristezas, soledades, maldades, me hace daño escribir, me tengo muy leído. Leer, antes leía, tengo en casa bastantes libros, más de cinco, seis, un día estaba leyendo y me quedé dormido, ya no leo, no encuentro ningún libro que me interese, todos dicen lo mismo, bah. Paco me dice que me compre una tablet, pero no entiendo esos cacharros, ya no son para mi edad, él sí es un listo, una tablet, qué majo, claro, como trabaja en una caja de ahorros. Música, tengo un transistor, no tiene pilas, siempre me olvido de cambiarlas, desde Manolo Escobar no ha salido un cantante igual, no escucho música. La tele, lo que hago es ver la tele, a ratos me duermo pero el concurso ese del rosco no me lo pierdo. Llaman a la puerta, un momento, son dos testigos de Jehová, les atiendo y luego sigo pensando. La verdad sale de la boca de los niños.

martes, 30 de enero de 2024

Otra vez

 

(Pedro M. Martínez)

El pretexto es dejar aquí cada día un texto pero usted sabe que eso no es cierto.

O no del todo.

El texto que comparto es apenas un umbral, algo cifrado, lo que no, una frontera entre lo que pienso y lo que usted lee.

Algunas veces he dejado lo que siento, con disfraz, codificado pero descifrable con facilidad, se veía lo accesorio y lo que no. Nadie ha levantado una ceja, ni la mano, ni ha pasado su brazo sobre mis hombros de hombre herido.

Hay un principio, uno deja lo que quiere y alguien, quizás, lee lo que le parece oportuno. No hay mucho que decir, no hay misterios, no hay límites entre el mundo más allá de las montañas y este de alrededor, no hay una aduana donde te sellen el pasaporte, ni ríos, tampoco hay un parapeto con soldados emboscados, o sí. Estos son momentos de la vida cotidiana modificados para hacer de ellos una aventura, lo que no es. O sí.

El pretexto es compartir, del punto de desvío del hecho a lo dicho, buscando la sorpresa, la no repetición, citas, fragmentos, instantes, una mirada, una noche, el miedo, la furia, el estremecimiento, música, un mapa de una tierra imaginaria en el que se distingan calles conocidas, aquella plaza, la fuente, los pájaros no, esos volaron, tanto ha volado, despareció, no está excepto en lo que escribo ¿alguna vez estuvo?

Para terminar (es que se me ha ido el santo al cielo, no me concentro) la cuestión no es lo que digas sino cómo lo digas.

Estas cosas y otras las digo así, cada día (en este Glup 2.0 desde febrero del 2007)


lunes, 29 de enero de 2024

Era primavera.

 




Te busqué en lo oscuro, escaleras arriba.

También abajo, donde brotaban manantiales de melocotón y miel.

Latían mis manos insumisas al tantear los espacios indecisos.

Nos desgarramos de amor en el lecho, 
perdidos en un laberinto recién descubierto, 
desde su centro no quisimos volver a la luz.

Era primavera y reías.


domingo, 28 de enero de 2024

Malestar

 


Señoras y señores, prepárense, últimos días de enero, está a punto de abrirse la puerta de un febrero bisiesto, con todo, el mes más corto del año, otro buen/mal año digan lo que digan los que dicen, sigue la crisis para los de siempre y el estado de bienestar no está en estado, el malestar se apodera de los que ya no somos lo que éramos, nos conformamos con ser y punto. Pasen y vean y lean.

sábado, 27 de enero de 2024

El espejo de cuarto de baño



Nada de lo que diga podrá ser utilizado en mi contra, un clavel entre los dientes, la luz disolviéndose en el patio, los sauces en silencio, este extraño sol de enero, un te quiero en el vaho sobre el espejo del cuarto de baño, escribiendo al azar para despertar en un sueño con jazmines, los ojos de Marie, mirándome  (si ella supiera). 

viernes, 26 de enero de 2024

Agradecimientos

 


Como buen vasco y aizkolari me he pasado buena parte de la mañana de mi cumpleaños cortando troncos. Después de un recorrido por una vía verde (1) que transcurre entre frondosos bosques animados por el murmullo de un río y cantos de pájaros invisibles (2), no hemos tenido más remedio que alimentarnos frugalmente (3). A la tarde más Naturaleza, un bosque de bambú al lado de un río, una cascada, una antigua ferrería, esas cosas no urbanas. A la vuelta me sumerjo en tantos mensajes de felicitación y cariño que me iré a la cama encantado, muy feliz (4).

Un día maravilloso, celebraría mi cumpleaños todos los días.

Con esta actividad comprenderéis que me queden justo las fuerzas suficientes para agradeceros de todo corazón vuestras palabras y vuestros buenos deseos. Un fuerte abrazo y el año que viene por estas fechas repetimos. Sois todas/as muy majos/as y os aprecio mucho.





  

 1 Reconvertida a partir de una antigua vía del ferrocarril que llevaba el mineral desde la mina hasta su embarque por mar. 

2  El resto silencio

3 Alubias con todos los sacramentos, ensalada, carne, postre delicioso y café. Y un trato cercano que es de agradecer. Ah y barato.

4 Lo mismo me pilla el insomnio y no duermo, emocionado.


jueves, 25 de enero de 2024

Hoy es mi cumpleaños.



Pétalos en el umbral. Viajes de este a oeste. Por el norte. No perder el norte. No detenerse. Viajar, ver, aprender, contrastar, llenarse de paisaje, de mar, de cielo, de voces diferentes. Seguir enamorado. Hoy es mi cumpleaños. Sigo vivo.

miércoles, 24 de enero de 2024

Los miércoles, bonoloto.

 


El miércoles revisar la bonoloto, billete no premiado, no me imagino que pueda tocarle a alguien. Grrr./Este es un blog de arte y ensayo, lento, no ocurre nada, hablar por hablar, las frases cruzan frente al espectador en una cinta sin fin, un libro sin página uno, sin final, circular, un rollo de palabras entrelazadas. Apenas hay personajes, hay un Yo omnipresente que exagera, miente, inventa, disfraza la rutina, engaña, es capaz de contar su propio parto por un halago. Hay sentimiento, claro, el del lector. Hay una clara divergencia en el trayecto entre la voz y el ojo. Hay un bostezo con bigotes sentado en el quicio del aburrimiento. Yo/Tú/Él/0/Él/Tú/Yo/. 

martes, 23 de enero de 2024

Comida

 


En una comida de compromiso, con personas desconocidas,, el comensal que tengo a la derecha me cuenta su vida, casi completa, mili incluida, su matrimonio, su separación, sus hijos a los que ve cada quincena; la señora sentada a mi izquierda bebe cava y dos veces me ha rozado el muslo. Me aburre, solo el Ribera del Duero que trasiego con deleite me ayuda a soportarlo. Cada día me resultan más aburridas estas reuniones sociales. Hip.

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