Viktor Zaretsky - August (1975)

sábado, 7 de noviembre de 2009

Temperatura.



"En muchas ocasiones he afirmado que nuestra búsqueda de la felicidad es con frecuencia desgarradora, porque estamos movidos por dos deseos contradictorios: el bienestar y la superación. Necesitamos estar cómodos y necesitamos crear algo de lo que nos sintamos orgullosos, y por lo que nos sintamos reconocidos. Una actividad que dé un sentido a nuestra existencia, por muy ilusorio que sea ese sentido. Tenemos, pues, que armonizar anhelos contradictorios. Necesitamos construir la casa y descansar en ella. Necesitamos estar refugiados en puerto y navegando. Aspiramos a huir de la angustia y a enfrentarnos a ella. La búsqueda obsesiva del bienestar fomenta el miedo, nos convierte a todos en sumisos animales domésticos, y la sumisión es la solución confortable - y por eso amnésica - del temor. La valentía, en cambio, nos libera pero - molesta contrapartida - nos hace perder parte del bienestar. Hace despertar en el gatito modorro al felino libre que vive, sin duda, menos cómodo sin calefacción, sin destino, sin comida puesta, y sin arrumacos. Nos lanza al descampado, que es el territorio de la libertad y de la creación." J. Antonio Marina.






Ha bajado la temperatura en los pezones de la mujer de piedra, las alfombras están mudas.

Cada gota de lluvia es de un color diferente, me impregnan cuando me revuelco entre las flores con rocío y alfabetos, entre las ortigas del último beso.

Estoy clavado en la cruz de la despedida a los jadeos desnudos, cuando nos escondíamos bajo paraguas en la isla del tamaño de apenas un armario. Allí éramos náufragos, humo, amantes, nada.

Sin embargo voy y vengo.

Ahora, voy.

Tiempo en Bilbao
Sábado 7
Muy nuboso con lluvia
Probabilidad de precipitación: 100%
13º C -9ªºC
Viento: Oeste 36 Km/H

Mañana domingo empeorará la situación en Galicia, Cantabria, Asturias y País Vasco. Se prevé alerta roja (riesgo muy importante) en la cornisa cantábrica, con olas de hasta 9 metros.




viernes, 6 de noviembre de 2009

Lector vampiro.


...¿Qué es un lector vampiro? Bellow lo explica bien: no es el lector que lee para matar el rato o para divertirse, ni siquiera para hacerse sabio; todo eso es estupendo, pero el lector vampiro no lee para nada de eso: lee para sobrevivir. De hecho, podría incluso decirse que, propiamente, el lector vampiro no lee libros: los apalea, los acuchilla, les arranca las entrañas, les chupa la sangre, les roba el alma; no quiere leer los libros: quiere ser los libros, que los libros leídos pasen a formar parte, como dice Bellow, "de la propia sustancia". Esta atroz carnicería suele ser un espectáculo aterrador, y por eso el lector vampiro procura llevarla a cabo sin testigos, como si se tratara del acto más íntimo de su vida íntima; y por eso, también, el lector vampiro suele ser un mal reseñista de libros - está demasiado absorto devorando las vísceras del libro para opinar sobre él -, pero no necesariamente un mal crítico, aunque, como el libro ha pasado a ser sangre de su sangre, casi siempre sea muy difícil distinguir si lo que dice lo dice del libro o lo dice de sí mismo... Javier Cercas. (Palos de Ciego)




G está tratando de poner en orden su cabeza llena como un bazar de especias en Estambul. Deja correr lo que siente, mira desde una torre, estos últimos meses está ansioso, revuelto, revolviéndose en la monotonía de su vida, tratando de saber que hay debajo de la alfombra que cubre la realidad del suelo que pisa. Baila, zapatea, salta, levanta los brazos, da volatines, cae sobre ese oscuro suelo y se levanta, tantas veces como cae, se levanta. Busca un agujero en la pared que le lleve a otro lado, ahora sabe que hay otro lado. Entra en un territorio oscuro y una bestia de incertidumbre le muerde con saña. Le avisan que hombres armados han sido vistos a la altura de la avenida. No huye. No se enfrenta. Muere en un paredón disparándose a sí mismo.





jueves, 5 de noviembre de 2009

Esbozo del invierno próximo.


....Hijos míos, el hombre es ya como uno de nosotros: conoce ya el bien y el mal desde que ha gustado el fruto prohibido; pero solo puede vanagloriarse del mal ganado y el bien perdido: mucho más feliz hubiera sido si le hubiera bastado conocer el bien por sí mismo, y de ningún modo, el mal. (Milton J. El paraíso perdido.)




En estos últimos meses G se altera, está alterado y escribe, ciego, tanteando el espacio, está buscando, aún está buscando, con su candil escruta en la oscuridad de tantos días, lleva una linterna en la frente y se introduce en sus propias simas, en las profundidades de sus deseos, en la exploración sistemática de sus cuevas más allá de lo consciente. Imagina, sensible, herido de amor, convaleciente, se debate en su sí pero no, se escuda detrás de una catarata y mojado escribe y sueña, escribe con los ojos de su cabeza escrutando los signos porque sabe que jamás, jamás, será lo que era. Todo eso le tiene intranquilo, inseguro, con ansiedad, pero no tanto como para perderse en este esbozo del invierno próximo. Bajan las temperaturas, hay fuertes vientos y muere en el río, debajo del puente en el que, desnudo, se refugiaba del frío de la incomprensión.





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Vincenzo Consolo.


...Y por tanto decimos Revolución, decimos Libertad, Igualdad, Democracia, llenamos con estas palabras hojas, gacetas, libros, lápidas, pandectas, constituciones, nosotros, que esos valores los tenemos conquistados y poseídos ya, aunque los hayamos visto también destruidos o amenazados por el Tirano o por el Emperador, por Austria o por el Borbón. Y los demás, que nunca han alcanzado los derechos más sagrados y elementales, las tierras y el pan, la salud y el amor, la paz, la alegría y la instrucción, ésos, digo, y son la mayoría, ¿por qué deben entender esas palabras a nuestro modo? Ah, llegará el tiempo en que por sí solos conquistarán esos valores y entonces los llamarán con palabras nuevas, verdaderas para ellos y forzosas también para nosotros, verdaderas porque los hombres estarán enteramente llenados por las cosas.
Vincenzo Consolo.-. La sonrisa del ignoto marinero.”





G ahora está aquí pero no está, no está nunca porque cuando parece que está, no está, porque alguien le mira desde fuera y es él mismo y sabe y no sabe y él dirige la función y actúa como otro siendo él sin saberlo o sabiéndolo y vivir así es algo tan, tan complicado. Envidia a esos amigos que le hablan de cosas sencillas, que sonríen abiertamente, que son tan felices subiendo al Pagasarri por las mañanas, paseando descalzos por la playa de su pre-jubilación. El televisor con programas amarillos deja un ruido de fondo que no le da seguridad, nada es como debe ser. Pasa las páginas de un libro en blanco, no acaba de encontrar las respuestas y las preguntas se agolpan en la puerta, la golpean, escucha sus pezuñas arañando la pintura, sus dientes mordiendo la madera, tiene miedo que acaben entrando en su mente, que la arrasen y esta vez Orfidal y Prozac no será suficiente. Ahí llegan ya. Muere devorado por su propia inseguridad, a mordiscos, se come a sí mismo.






martes, 3 de noviembre de 2009

When Night Is Falling



Nos conocimos en el trabajo. Celia era seria, reservada, apenas se relacionaba con nosotros. Tampoco con las chicas del turno de tarde. A los del taller nos llamó la atención su melena pelirroja. Sobre la Fenwick colocaba los palets en los estantes superiores con una gran habilidad. Paco siempre se burlaba. Te mira –decía- te has enamorado. La verdad es que me gustaba. Un día, en el descanso de las once, nos tomamos un chocolate en la máquina del vestuario. A partir de ahí comenzamos a hablar. Los martes, a la salida, íbamos en mi coche hasta el centro ya que ella asistía a unos cursillos de no sé qué. Hicimos una buena amistad.

Aquel fin de semana Juan y Luis, mis compañeros de piso, pensaban ir a la sierra. Aproveché para invitarla a casa a tomar unas pizzas. Veríamos unos vídeos o jugaríamos a la play. Insistí desde el martes y el jueves estuvo de acuerdo. Dijo que ella se encargaba de las películas. Esa noche del viernes estaba muy nervioso. Me encargué de ordenar la sala, pasar el aspirador y recoger todas las revistas. Incluso bajé al Eroski a comprar un spray de ambientador. Celia vino muy guapa con unos ajustados pantalones de cuero negro que hacían juego con nuestro sofá. Tomamos una cerveza y nos reímos hablando de Paco. Luego nos sentamos frente al televisor, no muy juntos, la verdad. Ella había traído “When Night Is Falling ”, una película canadiense del 95. Mítica, dijo ella. A mi me parecía un rollo, lenta, aburrida. Hacia la mitad la cambió por un DVD, “Lost and delirious",. La trama era parecida y de pronto Celia suspiró, se levantó y telefoneó con su móvil a una tal Carmen. Estuvo más de media hora hablando sentada en mi cama. Mientras, me dediqué a ver el partido de pelota, muy entretenido por cierto. Cuando iban 21 a 13 volvió, con los ojos como de haber llorado, me pidió disculpas y se fue. Después llegó el repartidor de pizzas. Me las comí, sólo, las dos. Y me bebí cuatro cervezas.

Ahora, los martes, Celia baja al centro en autobús. Nos saludamos, pero no hemos vuelto a tomar juntos un chocolate. El otro día, al cargar un camión, se le soltaron las maderas del embalaje y rompió una pieza importante que habían fabricado para Renault. Además se ha cortado la melena pelirroja y le sienta de pena. Ya lo dice Paco. El sábado me iré con él, con Juan y Luis, a la sierra, espero que no haga mucho frío. Bah.





lunes, 2 de noviembre de 2009

Recuerdos insumisos.


Es un mundo que vive y muere en cada momento. No existe prueba definitiva de existencia ni en el pasado ni en el futuro y solo es real el instante presente que uno puede tocar con sus propias manos y ver con sus propios ojos. Semejante concepción del mundo es exclusiva del budismo del Mahayan; la realidad solo existe en el presente, no existiendo ni el pasado ni el futuro. ( El Templo del Alba. Mishima)


La noche traspasa los músculos del zahorí y aunque han pasado los años de la garza del estanque la veo ahí, posada en la línea del blanco hombro del ayer.

Los recuerdos se han declarado en insumisión. He ido y no he vuelto. Como las alborotadoras ranas en la República (Dominicana) croan entre mis uñas y me sumergen en involuntarios sueños ocasionales, en abortados intentos de llamadas que estrangulo mientras el futuro me sube por la espalda y muerde mi cuello con rabia. Estos viajes de la nostalgia me descontrolan, me alteran, tanto que ahora que lo/me leo crece una tijera de podar en cada uno de mis ojos mientras Henri Salvador asiente en su jardín d´hiver.



Fuera hay una llovizna de desconocidos, golpea en esta ventana que parpadea, se me está inundando el cuarto de tristeza. Esta semana me inquieta enseñar el culo en lo que escrib o/iré.



domingo, 1 de noviembre de 2009

Poetas muertos y otros alborozos.





No había, no sabían que era eso, de haberlo sabido los hubieran embreado, emplumado y echado al río. Las únicas voces que se escuchaban eran las del parte a las dos y media, los ánimos al equipo de fútbol y los cánticos en los bares. El resto era silencio (oh, oh, oh.). (*)

“Se prohíbe cantar.”

Los diferentes no existían, todos decían que sí, con un silencioso cabeceo o con la tácita aceptación de modos, costumbres, rutinas y órdenes. Y sin embargo los había, muchos, escondidos en los rellanos de los últimos pisos, entre los bloques de cemento del nuevo puerto, detrás de los zarzales del monte cercano. (**)

“Se prohíbe hablar de política.”



Que las rimas eran las de las fábulas, animales que hablaban y los versos, una sucesión de voluntariosa prosa que decía lo que había que decir y no se salga de la fila que le veo. Trajes grises y sonrisas congeladas en envases de no y vuelva usted mañana que, caballero, no sabe usted con quién está hablando.(***)

“Se prohíbe blasfemar.”

Esto no es escritura, es terapia, es sacar carbón de una mina abierta en el cerebro que se niega a dormir, que intenta hablar de tiempos que no, de un entonces desconocido, el mundo es pequeño, la historia está para olvidarla, para hacerla nueva, la cuentan los que ganan, el resto es olvido (oh, oh, oh), no hay nada casual, cada fotografía, música, poema, color, silencio o voz tronante, cada paso sale de las tripas, sin filtro, directamente de fábrica al consumidor, no contiene adictivos ni colorantes, tal cual, si encuentra algo mejor, cómprelo, si quiere mirar las fotos, mire, ande, no se corte, si lee y le gusta, me alegro, si no le gusta, pues también, hay otros canales, si coloca un decodificador, más, si coloca una antena más larga, otros quinientos, lo único que no tendrá es tiempo, no lo venden, pregúntele a Fausto, o a su espejo (al suyo, al de usted), o a mi, que se me acumulan las sensaciones y, la verdad, lo que quisiera es contárselas a S (eSe, eSa) al oído, sin odio, con todo el amor que aún me queda en este barco a la deriva -no confundir con el otro, con el que navega por la ruta comercial, el que sigue mapas y constelaciones, el que tiene un capitán en la proa y marineros que hacen lo que deben, maldita educación- y espero no tropezarme de nuevo con el iceberg, cáspita, que estoy cansado de naufragios, que tengo llenos los botes salvavidas y no hay islas desiertas aunque nado y nado por mares interminables, esquivando tiburones del miedo y las ballenas (no, no le miro a usted) y le invito a que se tome esta taza de humor y ya suena la campana, diez y K.O. Mañana más.(****)

“Se prohíbe prohibir.”



(*) Reunión clandestina en una iglesia, de uno en uno. En las esquinas, la policía alerta. Y mis oídos.

(**) Tenía tres hermanas, él era el pequeño. Los modales de Ignacio y sus muslos enrojecidos por el roce de unos pantalones cortos demasiado estrechos.
No recuerdo como se llamaban sus amigos.
Había uno con cara de pájaro que caminaba a saltitos, igual que un gorrión
Paseando por calles de entonces vi a otro en la puerta de una tienda de modas, no me saludó.
Y aquel que siempre estaba con hombres mayores.
Eran muchos, siempre estaban juntos.
Lo entendí después.

(***) a un panal de rica miel/ dos mil moscas acudieron

(****) No me lo tengas en cuenta, ya se sabe, es lo que tiene dejar la medicación.

¿Estás seguro?




sábado, 31 de octubre de 2009

Punto.


Punto 


1. m. Señal de dimensiones pequeñas que por contraste de color o de relieve es perceptible en una superficie.
2. Signo ortográfico (.) con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un periodo o de una sola oración:
después de punto siempre se escribe mayúscula.
3. Signo ortográfico que se pone sobre la i y la j, y con el que se forma la diéresis (ü).
4. geom. Lugar de una recta, superficie o espacio al que se puede asignar una posición pero que no posee dimensiones:
una secante corta a la circunferencia en dos puntos.
5. Cada una de las puntadas que en las obras de costura se van dando para hacer una labor sobre la tela.
6. Cada una de las diversas maneras de trabar y enlazar entre sí los hilos que forman ciertas telas y tejidos:
punto de cruz.
7. Tipo de tejido que se hace al enlazar con un tipo especial de agujas o por otros sistemas, hilos de lana o algodón:
bufanda de punto.
8. Rotura que se produce en un tejido al soltarse los nudos o lazadas que lo forman:
se te ha hecho un punto en la media al engancharte con la silla.
9. Puntada con que se unen los bordes de un corte o herida:
le dieron cuatro puntos de sutura.
10. mat. Signo que se utiliza para indicar la multiplicación.
11. Unidad con que se computan los tantos obtenidos en un juego o competición, o con que se mide el valor de algo:
ha obtenido siete puntos sobre diez en el examen.
12. Valor que tiene una carta de la baraja o cada una de las caras de un dado:
el as vale diez puntos.
13. Parte por la que sale la tinta en una pluma de escribir.
14. Dolor agudo y de corta duración.
15. Grado de intensidad en una escala:
la tensión ha alcanzado un punto en el que cualquier incidente puede desencadenar una guerra.
16. Sitio, lugar:
recorrieron distintos puntos de la costa.
17. Cosa muy corta, parte mínima de una cosa:
punto de sal.
18. Instante, porción pequeña de tiempo:
llegados a este punto, damos por concluida la sesión.
19. Cada uno de los asuntos o aspectos de que trata algo:
pasemos al siguiente punto del orden del día.
20. Estado perfecto que llega a tomar algo que se elabora al fuego, y p. ext., cualquier otra cosa:
el pan ya está a punto.
21. Temperatura necesaria para que se produzcan determinados fenómenos físicos:
punto de ebullición.
22. Medida longitudinal, duodécima parte de la línea.
23. Hecho o dicho que resulta acertado o favorable:
fue un punto tu idea de invitar a tu hermano a la fiesta.
24. col. Borrachera leve.
25. dos puntos Signo ortográfico (:) que introduce una explicación o enumeración.
26. mat. Signo que se utiliza para indicar la división.
27. punto cardinal Cada uno de los cuatro que dividen el horizonte en otras tantas partes iguales.
28. punto crítico Momento muy difícil:
la marcha de la empresa atraviesa un punto crítico.
29. punto de vista Forma de enfocar cualquier tema:
hay tantos puntos de vista como personas en esta habitación.
30. punto final El que acaba un escrito o una división importante del texto.
31. punto muerto Posición de la caja de cambios de un vehículo en la que no está engranada ninguna marcha.
32. Situación en la que por cualquier motivo no se puede seguir adelante:
las negociaciones han llegado a un punto muerto.
33. punto negro Lugar especialmente peligroso o conflictivo, generalmente referido al tráfico.
34. punto neurálgico Aspecto delicado o de gran importancia:
el punto neurálgico de la negociación son las subidas salariales.
35. puntos suspensivos Signo ortográfico (...) que denota que se ha dejado incompleto el sentido de una oración o cláusula.
36. punto y aparte El que se pone cuando termina el párrafo y el texto continúa en otro renglón.
37. punto y coma Signo ortográfico (;) con que se indica pausa mayor que en la coma y menor que con el punto y seguido.
38. punto y seguido El que se pone cuando termina un periodo y el texto continúa inmediatamente después del punto en el mismo renglón.
39. a punto loc. adj. y adv. Listo, preparado:
el coche ya está a punto para comenzar el viaje. También, en momento oportuno.
40. a punto de loc. prep. Se utiliza para expresar que queda poco para realizar una acción:
estaba a punto de salir de casa cuando sonó el teléfono.
41. a punto de caramelo loc. adj. Preparado o dispuesto para algún fin:
tengo el proyecto a punto de caramelo, solo queda darle los últimos retoques.
42. al punto loc. adv. Rápidamente:
salieron al punto en cuanto se enteraron de la noticia.
43. en punto loc. adv. De forma exacta:
el tren llegó en punto.
44. en su punto loc. adv. [Cosa] en su mayor grado de perfección:
la salsa está en su punto.
45. ganar o perder puntos loc. Ganar o perder prestigio:
con este trabajo he ganado puntos ante los jefes.
46. hasta cierto punto loc. adv. En alguna medida, no del todo:
hasta cierto punto, tiene parte de razón.
47. poner los puntos sobre las íes loc. col. Poner en claro una situación o la forma de hacer algo.
48. punto por punto loc. adv. Con detalle:
repasó la lista de la compra punto por punto.



Punto


El punto es tensión en sí mismo. Es la unidad mínima de la forma. Es abstracto y a la vez es expresado materialmente con una figura circular, pequeña (estereotipo) o con cualquier otra forma que simule su situación.
Puede significar silencio.
Interactúa con otros semejantes y también con la línea y con el plano.


Punto


Objeto geométrico que no tiene dimensión y que se utiliza para indicar una ubicación.


viernes, 30 de octubre de 2009

Trujamán.

Aquí descansa el cuerpo,
su alma no:
transeúnte del aire
sigue en vilo.

(José Mª Parreño)



Sé que tú que lees comprendes estas cosas que escribo.
Soy un trujamán que te interpreto.

También tú, un día, caminaste hacia donde empieza el arco iris, te vestiste de ti mismo y la vida empezó, sin tú saberlo, entonces, cuando creías que volvías, ya, cuando no esperabas sino sol, silencio, agua tibia y soledades.

Traduzco emociones que nos duelen.

Lo malo de subir es que la caída – siempre te caes, siempre- retoma al que dejaste, al que no eras, te rompe las piernas, te destroza, te deja inválido, inútil, arrastrándote en tu propio desierto, desamparado...

Me faltan palabras –y tiempo- para seguir llorando.
Sé que lo (te, me) entiendes.





jueves, 29 de octubre de 2009

Yodo.


Se acabó la tinta y la incertidumbre, retuerzo el cuello a los alacranes, rompo los cántaros en la ribera de nadie, los mastines lamen mi mano y mis huesos, el futuro es ese albañil que no sonríe, que construye un tiempo diferente debajo de las tejas donde sestea mi inocencia perdida, la constancia, la recompensa del orujo mientras Bilbao navega ahí abajo y el sauce se demora en poetas ensartados en susurros de garzas del Kilimanjaro.

Nada es nada y sólo sé que ella ya no está.




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