Más allá del pensamiento —todavía más allá— está el techo que yo miraba de niña. De repente lloraba. Ya era amor. O ni siquiera lloraba. Me quedaba al acecho. Escrutando el techo. El instante es el vasto huevo de vísceras tibias».
Agua viva (1973),
Clarice Lispector

0 comments :
Publicar un comentario