Grupo mod psicodélico británico cuya fama deriva más
que por su talento musical por el hecho de que en sus filas estuvo brevemente
el ya legendario Marc Bolan, quien poco después crearía el dúo de folk
lisérgico Tyrannosaurus Rex, reconvertido más tarde en la esencial banda
glam-rock T. Rex.
John’s Children iniciaron su andadura en 1965 actuando
en diversos locales del condado inglés de Surrey, especialmente en el club
Bluesette.
Después de adoptar diferentes apelativos, como The
Clockwork Onions, The Few o The Silence, y de sufrir diversos cambios en su
formación, el cuarteto resultante que llamó la atención del mánager y productor
Simon Napier-Bell en 1966, cuando el grupo intervenía en vivo en la ciudad
francesa de Saint Tropez, estaba compuesto por el vocalista Andy Ellison, el
guitarrista Geoff McClelland, el bajista John Hewlett y el batería Chris
Townson.
Fue la actitud y la estética del grupo, más que su
habilidad instrumental, lo que atrajo a Napier-Bell (colaborador de los
Yardbirds) para intentar lanzar a sus nuevos pupilos.
El primer sencillo de John’s Children, publicado en
1966, fue la pieza psicodélica “Smashed Blocked”, una canción cuya
instrumentación estaba ejecutada por músicos de sesión de la ciudad
californiana de Los Angeles. El título de “Smashed Blocked” fue censurado en
Gran Bretaña por sus alusiones al consumo de drogas y el single fue rebautizado
en su país como “The Love I’d Thought I’d Found”.
El disco no encontró una masiva respuesta comercial,
pero cosechó suficiente respaldo en ventas como para entrar en las listas
americanas, editado en el sello White Whale, en un discreto puesto número 98.
La citada compañía discográfica se interesó por la
publicación de un LP que John’s Children presentaron en 1967 con el título de
“Orgasm”.
Para solapar las limitaciones de sus pupilos,
Napier-Bell utilizó gritos y aplausos de fans que había tomado prestado de la
banda sonora de la película de los Beatles, “A hard day’s night”.
Debido a su explícito título y la presencia de una
mujer en su portada que no gustó al sector puritano estadounidense, el disco no
sería publicado hasta comienzos de la década de los 70, cuando White Label
decidió cambiar la cubierta del álbum.
En el LP se encontraba su segundo single, “Just What
You Want-Just What You’ll Get”, tema que contenía como cara b la pieza “But
You’re Mine”, canción en la que sonaba la guitarra de Jeff Beck.
Después de este single, el guitarrista Geoff
McClelland abandonó el grupo y un nuevo talento descubierto por Simon
Napier-Ball fue incorporado a la banda, un joven cantautor de raíces folk y
admirador de Bob Dylan llamado Marc Bolan.
Tras su llegada Bolan se convirtió en la principal
fuerza y motor de John’s Children, componiendo su siguiente single,
“Desdemona”, una canción que fue censurada en Gran Bretaña debido a contener la
frase: “Lift up your skirt and fly”, que fue publicada en el sello Track,
propiedad de Kit Lambert, el famoso representante de los Who.
“Midsummer Night’s Scene”, un tema escrito a medias
por Bolan y Napier-Bell, fue su siguiente sencillo.
En el proceso de grabación y por el tratamiento sónico
dado al mismo que no contentó a Marc, éste decidió dejar John’s Children para
formar junto a Steve Peregrine Took el dúo Tyrannosaurus Rex.
Para sustituir a Bolan, el roadie de la banda, Chris
Colville, se unió al grupo como batería, pasando Townson a ocupar el puesto de
guitarrista.
“Come and Play With Me in the Garden” incidía en el
contexto hippie de la época, y “Go Go Girl” recuperaba un pegadizo tema escrito
por Bolan que se convertiría en el último single de la historia del grupo, ya
que poco después terminarían separándose.
En los años 90 Andy Ellison y Chris Townson retomaron
el nombre de John’s Children para realizar una serie de conciertos y publicar
un EP con material inédito.
Al margen de John’s Children, tras la separación de la
banda, Ellison inició una corta carrera en solitario, mientras que Hewlett y
Townson fundaron la banda glam y power-pop Jook, para posteriormente formar
parte con Andy del grupo glam Jet.
A finales de los años 70, Ellison creó el grupo new
wave Radio Stars, que contenía en sus filas a miembros de la banda Sparks.
Esta es una página vegetal que se nutre de
recuerdos en cuarentena, de amargas sombras de catecismo y escaramuzas contra
la tapia de la ermita, de la sospecha de que ya nunca volverá aquella balada
que escuchábamos de madrugada, mis manos recorriendo su espalda como una selva,
abriendo la puerta de sus muslos a las sombras, a los besos, el leve chasquido
de los labios excitados, el ay, el sigue, el así, sudor y versos, susurros, se
inclinaba y entrábamos en el cielo abrazados en deseo, querubines y leopardos,
mordía sus hombros y el cuello me tentaba como un cordero perdido en la niebla,
cazador de sugerencias y latidos, blasfemias y llanto, risas, luchando como
bestias en el orgasmo, inútil y desvencijado tiempo sin cabida para
el sentimiento, maquinaria sexual, animal atracción, primaria, de azúcar e
imposibles, la sangre en rebelión, monumento insensible, mercaderes violentos,
los relojes rotos, alguien esperando nuestro regreso, no había cama, solo la
pasión ardía como en San Juan, enmudecieron los violonchelos,
Haendel, Quignard, estaba cerca el tiempo de la locura.
Grupo británico procedente de Enfield, Middlesex.
Formaron parte del movimiento mod que floreció con fuerza en las Islas a
mediados de los años 60.
Los Creation derivaban del quinteto beat The Mark
Four, un grupo compuesto por el innovador guitarrista Eddie Phillips (fue uno
de los primeros en tocar la guitarra con el arco de un violín), el cantante
Kenny Pickett, el guitarra rítmica Mick Thompson, el bajista John Dalton y el
batería Jack Jones.
Tras la publicación de unos cuantos singles que
pasaron sin pena ni gloria por el mercado británico, el grupo se planteó su
ruptura, marchándose el guitarrista Thompson y John Dalton, quien pasó a formar
parte de los Kinks tras la salida de la banda de los hermanos
Davies de su bajista Pete Quaife. Los demás continuarían con el definitivo
nombre de The Creation. A la nueva formación se les unió Bob Garner (ex Merseybeats y componente de la banda de Tony Sheridan), que pasó a ocuparse de las cuatro
cuerdas.
Con la rebautización y la producción de Shel Talmy
(productor de los Who, con quienes guardaban un gran parecido en su
sonoridad), la banda consiguió entrar por primera vez en listas gracias
al sencillo “Making Time”, escrito por Kenny Pickett y
Eddie Phillips, y publicado en 1966 en el sello Planet. Este estupendo single
incluía en su cara “b” la canción “Try And Stop Me”. Más suerte tuvieron ese mismo año con
el siguiente single,“Painter Man”, que también vendió
moderadamente y los mantuvo durante breve tiempo en las listas comerciales.
En 1967 y en el sello Polydor publicaron varios
sencillos, como “If I Stay Too Long” y “Through My Eyes”, que no gozaron del
favor del público a pesar de ser magníficas composiciones.
Antes de la grabación de estos discos, el cantante
Pickett se había marchado por problemas personales (regresaría en la última
etapa del grupo) y su puesto lo ocupó el bajista Garner. El bajo pasó a manos
de un ex The Birds, Kim Gardner.
En esta etapa los Creation perdieron fuelle en su país
pero en otros lugares de Europa mantuvieron un seguimiento de culto y sus
espectaculares conciertos se encontraban llenos hasta los topes.
Este pequeño éxito les llevó a publicar su LP “We Are Painterman” (1967) en tierras
alemanas. Después de este álbum se publicaron nuevos singles y se produjo la
marcha de su principal instrumentista, el guitarrista Eddie Phillips, pieza
clave del sonido del grupo (fue tentando por Pete Townshend para unirse a los
Who como segundo guitarrista), quien fue sustituido por el antiguo miembro (al
igual que Kim Gardner) de The Birds y futuro miembro de los Faces y Rolling Stones, Ron Wood.
Estos cambios no supusieron mejoras y la banda rompió
en 1968.
Décadas después los miembros originales de The
Creation se volvieron a reunir para grabar un disco grande en directo titulado
“Lay The Ghost” (1993). Su cantante Kenny Pickett falleció en el año 1997.
El single debut de los Creation fue “Making Time”, su mejor canción, de tono agriado en un ambiente gris de monotonía y con destacado riff guitarrero de Eddie Phillips, que fue publicada en el año 1966 en el sello Planet del productor Shel Talmy.
Puntales
mod, los Creation absorbieron sus ascendencias negras en rítmicos cortes beat
de vigorosa instrumentación y pegadizas melodías con similitud a las
sonoridades de los primeros Who, los Move,
los Kinks o
los Small Faces.
Producidos por Shel Talmy, esta colección de canciones
contiene sus mejores composiciones iniciadas por uno de sus temas más
característicos, “Making Time”, en
donde se aprecia la nervuda sección rítmica, la vocalidad cetrina de Kenny
Pickett y el musculoso trabajo de Eddie Phillips en las seis cuerdas,con un
potente riff que bien podría estar firmado por Pete Townshend. Phillips fue el
primer guitarrista en la historia en utilizar el arco de violín, posteriormente
imitado por Jimmy Page.
Al margen de su habilidad instrumental, los temas de
los Creation destacan por su excelente construcción melódica power pop, un
estimable trabajo vocal, una inventiva labor en las seis cuerdas de Phillips
exhibida en canciones como “Try And Stop Me”, “Painter Man”(versionado
más tarde por Boney M) o “Biff Bang Pow”, pieza similar al “My Generation” de
los Who.
La marcha de Pickett y el trasvase de Bob Gardner a la
voz supuso un desarrollo hacia el pop psicodélico con extraordinarios ejemplos
como el single “Through My Eyes”, que incluía en la cara b el tema “Life Is
Just Beginning”, canción lisérgica de bella melodía ornamentada con arreglos de
cuerda, la socarrona “Can I Join Your Band” o “How Does It Feel to Feel”, tema
con una contundente intro de batería que acerca la psicodelia a posturas más
rockeras.
El último single de la banda, “Midway Down”, cantado
por el retornado Pickett, es una infecciosa canción pop a lo Hollies vitaminada
por la poderosa guitarra de Ron Wood, sustituto del esencial Eddie Phillips.
Los temas con Wood en la banda son “The Girls Are
Naked”, “Uncle Bert” o la gloriosa “For All That I Am”, en donde se comulgan de
manera magistral la pulcra melodía con la animosa energía sónica.
Estamos ante una de las muchas bandas que podían haber sido de las grandes y que por diversas circunstancias y totalmente injustamente han sido olvidadas. Ellos son los "Focal Point", aunque habría que aclarar que es la banda que Paul Tennant y Dave Rhodes utilizaban para plasmar sus canciones.
La historia es más o menos así: Ambos, originarios de Liverpool eran compositores de canciones desde principios de los sesenta y grandes fanáticos de los Beatles, formando parte de bastantes grupos locales. Los chicos tenían fe ciega en sus canciones y es curiosa la historia de cómo entraron en contacto con Paul McCartney, pues en un viaje en coche, se les estropeó el vehículo muy cerca de la casa de Paul, así que decidieron buscar la casa, lo que les resulto sumamente sencillo por la cantidad de quinceañeras que pululaban a su alrededor, y al poco apareció un coche del que salió el Beatle con su perro dispuestos a dar un paseo. Corrieron tras el llamándole y al final le alcanzaron y empezaron a hablarle de lo buenas que eran sus canciones y tal y tal, y Paul les dio un número de teléfono para que llamasen de su parte.
Cuando se armaron de valor llamaron a ese número que eran las oficinas de Apple y Terry Doran les escuchó sus canciones y rápidamente, este mismo día les envió a un estudio para que las grabaran, diciéndoles que le gustaban. Se puso en contacto con Lennon y con Brian Epstein para que las escuchasen y conocer su opinión y dijeron que eran buenas canciones y les propusieron un contrato en Apple por cinco años, amén de que Brian Epstein les sugirió que formasen una banda que llamarían "Focal Point". Realmente Brian estaba fascinado con las canciones y estaba decidido a lanzarlos como hizo con los Beatles, pero al poco murió y la cosa quedó en agua de borrajas.
Así, graban cuatro canciones para Deram para sacar su primer single, las canciones eran, "Never Never", "Girl on the Corner", "Love You Forever" y "Sycamore Sid". La banda quería que saliese el tema "Never Never", pero los directivos de Deram apostarón por un tema mas meloso como era "Love You Forever" creyendo que sería un éxito seguro, aunque se equivocaron y en la otra cara "Sycamore Sid", un tema casi freakbeat, que fue el favorito de "Epstein".
Tras el mediocre resultado en ventas del disco, la banda se vuelve de Londres a su Liverpool natal, también desanimados por el decreciente interés de la compañía, y dan algunos conciertos por su zona hasta que ya en verano de 1969 se deshacen definitivamente.
Total, que un montón de canciones olvidadas hasta que en 2003 aparece el fantástico LP titulado "94 Baker Street (The Pop-Psych Sounds Of The Apple Era 1967-1969)" en el que se rescatan varias de estas grabaciones, junto a las de gente como "Grapefruit" y "The Iveys".
Ya en 2005 aparece esta magnífica antología, en la que encontramos su single junto a las canciones que grabaron para Apple, así como las inevitables tomas alternativas y unas demos realmente magníficas acompañados solo por guitarras acústicas. Total, veinte canciones y las veinte buenas, muestra de la época sicodélica británica, con temas la mayoría bastante sosegados, y algunos acercándose a sonidos mas popsike.
Una banda a la que la suerte les jugó una mala pasada, pues talento tenían para estar entre los grandes. Es posible que su casa de discos no tuviesen la claridad suficiente para descubrir lo que tenían entre manos o quizás, el negocio ya iba por otras partes. ¿Que hubiese pasado si Brian Epstein no hubiese fallecido?
“El origen de las notas musicales vigentes data también del siglo XI, cuando un diácono benedictino llamado Guido d’Arezzo escribió el siguiente himno en honor a San Juan Bautista:
UT queant laxis REsonare fibris MIra gestorum FAmuli tuorum SOLve polluti LAbii reatum Sancte Ioannes
Empleó luego las primeras sílabas para leer música. Su valor era relativo: podían ser aplicadas a cualquier nota, dependiendo del contexto. Guido era de la opinión que los cantantes necesitaban de este soporte pedagógico, pues eran «los hombres más estúpidos de nuestro tiempo». Pero ¿Y esa «UT»? Unos 630 años más tarde, los europeos decidieron que a la hora de solfear ese sonido resultaba algo empalagoso para la lengua, y Giovanni Battista Doni la reemplazó, siguiendo la tradición de las sílabas iniciales. Pero esta vez, con un toque de vanidad, por el Do que marcaba el comienzo de su propio apellido”
Del fin de la tierra al centro
del universo (del mío, claro), del paisaje al paisanaje (sí, el mío, el de ahora),
de la utopía a la realidad (esta), de tocar el sol con la mano al amanecer
cuando subo (subía) al faro a recorrer las riberas de la ría (de puente a
puente y sigo porque me lleva la corriente). Esto es lo que hay y la fortuna de
haber compartido el verano con personas que son tan buena gente que duele
marcharse, con nombres concretos que tienen el corazón en la mano (y te lo
dan), con hombres y mujeres tan de una pieza, sin dobleces, que te llenan de
esperanza y de alegría. Se puede vivir lejos (¿siempre?), se puede replantear
ese concepto de “lo mío” (¿se puede?), se puede casi todo y para cuando te das
cuenta resulta que no tienes tiempo. Demasiado contraste entre el mar rompiendo
mansamente en Langosteira y el exceso de otros, el gentío, la aglomeración, el postureo. La luz, su ausencia. Claro que exagero, claro que
nunca estamos contentos, aquí, allí, estamos en septiembre y luce el sol, aun, disfrutemos
el ahora, aquí, allí nos esperará (sí, ¿no?)
“Después de más de 40 años, hay quien considera que «El caso N´Gustro» sobrevive únicamente sobre la base de trucos estilísticos, que ahora dominan muchos otros autores. Sin embargo la novela tiene mucho más que ofrecer que un puro entrenamiento estilístico. En su tiempo supuso una especie de provocación; con un lenguaje que se reveló como escandaloso. Con ese estilo suyo tan rápido y moldeable, tan lleno de humor negro, cuajado de buena literatura, con una jerga cercana a lo coloquial, en la que se desliza constantemente la referencia culta, Manchette nos cuenta una historia de violencia, conspiraciones y preguntas acerca de cómo deberían ser las cosas y cómo son realmente.”
«Cambiaron por completo el género. Cualquiera que escriba novelas policiacas después de las suyas inevitablemente se inspirará en ellos». Henning Mankell
Leer o no leer, una opción. Escoger lo que se lee, otra opción. Uno lee un libro y le gusta, otro lee el mismo libro y le parece un peñazo. El día del Watusi. Me ha escogido él a mí y me tiene atrapado dentro de sus más de 1000 páginas. Me está gustando pero solo voy a decir una cosa, lo leas o no lo leas quédate con el título y su autor, Francisco Casavella. Chaval (ėl sabe a quien me refiero) si sale en alguna conversación puedes decir, “ah, sí, me recuerda a Marsé, a García Hortelano, a Vazquez Montalbán” no vas a dar ni una pero el postureo será el adecuado. La cuestión no es disfrutar leyendo (comiendo, viajando, escuchando música, follando, bebiendo) la cosa es que se sepa y que parezca que. Ya puestos en eso de las opiniones, querido mío (a ese de antes) puedes añadir en las conversaciones “El gran momento de Mary Tribune” y “El año que viene en Tanger”. También puedes aprovechar estos ultimos días del verano y leerlos ( o no). Entre lo que se puede decir y lo que no, está eso que llaman diálogo (+ o -), El día del Watusi de Francisco Casavella.
Me asombra que hayan pasado tantos años. Llegó por correo certificado, la revista se llamaba Nueva Dimensión. A partir de ahí la recibí cada mes. Fue un regalo, una sorpresa de Elena, curioso porque nuestra relación había terminado hacía tiempo. Esa suscripción cambió mi concepto de la ciencia ficción ( y de Elena) y me leí todo lo leible de ese género que hasta entonces, tan lleno de Cortázar, no lo había tenido en cuenta. Descubrí cosas buenas y otras no tanto, llegó un momento en el que me aburrí y volví a lo que solía. En este verano de récord de lectura alguien me sugirió “Solaris” como “la experiencia más fascinante de ciencia ficción que he leído”. Intrigado y obediente la leo, tenía/tengo varios libros pendientes de Stanislaw Lem. Es una obra maestra si eres fan del género, si no lo eres es una buena novela, escrita con absoluta maestría y conocimiento de un mundo del futuro tan ficticio como el del presente (solo hace falta leer los periódicos). Es ágil a veces y otra tan descriptiva que puede aburrir si no logras entrar en el universo solariano ( o algo así). Me ha gustado (ese es el resumen). Al final, leer es una actividad muy gratificante, a veces aprendes, otras te entretienes y como mínimo te da motivo de conversación aunque, un momento ¿con quién? porque esto es un monólogo.