Parker esperaba el 31 con grosellas, bacalao y esperanza, ilusión, preocupada vigilia desde el anuncio, días contados con ábacos de jade y dedos mojados en mermelada y jengibre, una música de Beatles armónicos, los recuerdos en una caja negra que un día tuvo luces de navidad y luciérnagas. Ahora ha pasado y el horizonte está tapiado de nubes amarillas.
El otoño se abraza ya a sí mismo con árboles desnudos y playas vacías, con el recuerdo que se seca sin rocío en acuarelas de buhardilla, en sábanas que describen profundidades, majestuosos caballos de nubes o imaginación para suplir suspiros descarnados.
Las sonrisas se hielan, Parker se espolvorea belladona en el bigote y esto es así, hoy, lunes.
Las sonrisas se hielan, Parker se espolvorea belladona en el bigote y esto es así, hoy, lunes.
Sē terminó el verano.
¿Sabes?

Si tienes el dinero suficiente, el verano puede nunca acabarse...
ResponderEliminarSaludos,
J.
José A. García no es mi caso. Mi verano acabará oficialmente el día 4 por la noche. Quedan ustedes avisados Saludos,
ResponderEliminarAcabado Agosto, las playas desocupadas de nuevo.
ResponderEliminarRememoro una parcela que alquilé allí.
Toy follosoy en nada se acaba septiembre y las playas están solo en las postales.
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