domingo, 26 de febrero de 2017

Tiempo de Silencio



Castigo mi espalda con un manojo de pájaros puntiagudos, como un penitente picado de la Sonsierra, como un monje en la celda de no verla, como un triste solitario asomando en el horizonte de dientes de sierra donde se oculta el sol.

Estoy ya tan lejos de esa mujer distante, fría como la noche del encuentro frente al jardín que arrasaba la escarcha, frente al paisaje de trinos y luces catalanas, el mar al fondo, una mirada imaginada tras los cristales y ella, presente y misteriosa, hechicera, gimiendo en mis oídos temblorosos y asustados de tanta dicha, tanta felicidad llevándome de las manos entre bosques mediterráneos.

Al regreso se borraron los caminos.

No puedo distinguirla en los mapas de mi memoria.

¿Dónde estará ahora?

2 comentarios :

  1. El alba silenciosa que me acoge
    a menudo te debe reflexiones
    que incluso a veces dejo por escrito.
    La de hoy, por ejemplo, quedó así:
    "Lo malo del regreso es esa pérdida
    de caminos que un día transitamos.
    Afortunadamente aún nos queda
    el amable dolor de la nostalgia
    y el recurso a preguntas sin respuesta.
    Prueba fecunda de que aún vivimos."

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  2. Cuando tengo la fortuna de leer ¡Ybris!, me conmuevo.
    Muchas gracias de todo corazón.

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