31.5.18

MDLS7




Detrás de los signos, de las metáforas, asoma una teoría de la lucidez, una vez que sabes no hay regreso, nada es igual, ya no se puede olvidar, el conocimiento nos deja en una cima de la que no se puede bajar, aire frío rompiéndose en los diques del alma, sin huella, las cenizas de los últimos años esparcidas por las cordilleras de días que sangran, sábanas huecas, no recinto del sudor después del amor, estampa fijada en el espejo del hotel de la plaza, un caballo pintado en la pared, supe, oh, supe, sé y el oxígeno de la lucidez se ha quedado en mis arterias hasta cegar un futuro indescifrable//

30.5.18

MDLS6




Concepto del doble, otro, ser el que eres, espejo, su otro lado, Alicia, fascinado por la nimiedad, viejo intento de escribir una novela –no esto, no esto, por favor- en la que se mezclen un viaje a Lisboa, ráfagas de jazz, fragmentos de una historia que después se bifurcó, aquella ciudad con su estatua ecuestre, saudade, carreteras del Alentejo, Wayne Shorter, la lonja de pescado en Faro, la cama estrecha en la pensión en Alfama, luego la vuelta y ni siquiera habíamos salido//

29.5.18

MDLS5



L´emozione non ha voce cantaba Çelentano y ella se obstinaba, todo o nada, escogí nada y eso fue todo, volver a empezar, cambiar de llaves, la derrota me hizo esclavo, perdí la dignidad, Alcibíades amaba a Sócrates y si aún escribo así, aquí, es que no soy libre “y te acompañe tu obsceno doble hasta el fin de los tiempos”, amén//

28.5.18

MDLS4



El travelling del vuelo sobre la playa en invierno lo he sacado de Fellini aunque el fragor del mar, el viento roto y las gaviotas estaban ahí antes de Nino Rota, antes de Laga donde crecen las verdades como corteza y la hiel se ha disuelto, oh maravilla, mientras le envío mensajes sin respuesta -¿estás bien?, pregunto- y nada, desde entonces todo es nada,  miro en derredor y aquí ya he estado, eso pensaba cuando la grieta del pecho no cerraba, no crecían flores en sus pezones mínimos, no buscaban mis dedos la húmeda certeza, sus labios entreabiertos, la mirada de niebla, nos amábamos sobre la hierba y en su pubis crecía el paraíso//

27.5.18

MDLS3



Justo ahora comprendo que esto no es una elegía, no hay desesperanza, al contrario, brilla. “No es usted sospechoso” –dijeron- y eso me lleno de ira, me desalojó del diván en el que compartía el miedo y el asombro, los descubrimientos de otro sexo, las lecturas de Max Aub –“lo primero que recuerdo de ti son las manos”- y en realidad estoy cavando el foso donde enterrarme, a aquel/yo/otro, subiendo después este/yo/el mismo sobre la tierra amontonada y saltando al otro lado, allí donde aún no hay reproches, ni silencios y la punta del lápiz titubea ante tamaño espacio albo, ante la dimensión del todo, un nuevo mundo para inventar, faltarán nombres para tanto personaje, definiciones para los artificios, piezas para los artilugios que hurguen en la piel de la sensibilidad, entre los entresijos del aburrimiento, organizando carne y ropa, desnudez y florituras para hablar como otro, sentir como otro, ser otro sin haber llegado a ser uno, osadía pasando de puntillas por los límites, por la limitación, bostezos apenas ocultos por piadosas manos y soy un hombre Afortunado encerrado ahora en su box, blop, blog comenzando, quizás sin saberlo, la versión 2.0 de este sueño y la hoguera está encendida, pueden ustedes preparar sus puentes mientras sentado en una terraza, en Roma –amoR- escucho las 5 easy pieces de Scott Walker, enteras, prodigio de músico y mi paciencia.//

26.5.18

MDLS2



Hay que encontrar el cuento que nos salve, que redima la doble mirada de nostalgia y futuro, con tristeza de agua detenida, con risas amarillas, con las horas volando sobre los nueve números que llevan a la voz de la ausencia. Esa voz como pretexto para llegar al ombligo y desde ahí al alma cautiva. Es decir la experiencia desvistiéndose de lo irremediable, de lo apocalíptico, de los bosques de pesadillas mientras con dedos de saqueador guardo debajo de la alfombra el descubrimiento de que John Dewey mantenía una concepción enteramente dinámica de la persona, que proponía la reconstrucción de las prácticas morales y sociales, también de las creencias.//

25.5.18

MDLS1

Scherezade corre por los largos pasillos del palacio con el cordel de la imaginación enredado en los tobillos. Abre puertas, mira detrás de las cortinas, busca la historia que esta noche salve su vida. La atropina y el miedo aceleran su ritmo cardiaco, teme el hacha del verdugo. Sus pupilas están dilatadas por la belladona. Cierro corchetes de un tiempo invisible cuando en la mesa del jardín se posaban insectos de obsidiana y los tigres husmeaban el olor de las gacelas sobre las hojas mustias de otros días//

24.5.18

Metonimia de la sospecha

Wikipedia dice: La metonimia (del griego metha: «más allá», onimeia: «denominación») es un tropo o figura retórica que alude, como su etimología lo indica, a la translación de un nombre o translación de una denominación, es decir al 'sentido translaticio' -lo que vulgarmente suele llamarse 'el sentido figurado'-.

André Masson (French, 1896-1987) -

No puedo/debo contar todo esto/eso -Metonimia de la sospecha- sin incluir diálogos. Se me da mal lo del Alt + 0151 y así no. Debo recurrir al yo, con lo que lía, limita, confunde entre el sí y lo inventado, exagerado, lo incierto. Excepto para mí no es que tenga demasiada importancia eso/esto pero si estamos en lo de contar por lo menos intentar hacerlo bien… Bah, va, voy, aviso, no hay diálogos, todo seguido, prosa poética o algo así. Es muy largo, una pasada, por eso lo he fragmentado, para varios días. Esto es… (bueno, empiezo mañana).


Roman Jakobson, ha realizado una clara y concisa explicación de las relaciones entre metonimias y metáforas guiandose por las consideraciones estructuralistas de Saussure. Por otra parte el mismo Jakobson en el trabajo referido explica en parte la diferencia de ciertas afasias, metonímicas las unas, metafóricas las otras. Jakobson considera que la metonimia se relaciona con lo que el antropólogo James George Frazer ha clasificado como magia por contagio, y que la metáfora se relaciona con lo que el mismo Frazer llama magia homeopática, o imitativa. También Jakobson encuentra que los procesos de lo inconsciente, denominados por S. Freud «desplazamiento» y «condensación», son coalescentes o correspondientes a la metonimia y a la metáfora respectivamente. A partir de esto es que Lacan expresa que lo inconsciente está estructurado como un lenguaje, mediante procesos de tipo metonímico y metafórico. Según varios lingüistas la metáfora es una exageración de la metonimia.


23.5.18

Das ist einmalig in der Geschichte


Para L

Das ist einmalig in der Geschichte.
Que quiere decir: esto ocurre una vez en la historia.
Tú y yo, nosotros, hemos tenido nuestro Das ist einmalig in der Geschichte.

Es un privilegio, a la mayoría de las personas no les ocurre, nunca.
Y tú tan como si nada.
Hay que ver.

22.5.18

Golondrinas

photo by Dorothea Lange, Last Ditch series, 1964

Olí mis dedos y ella estaba en las yemas, su olor me hacía temblar de excitación.

La luz entraba por las vidrieras, se descomponía en colores rojos y verdes. Música de órgano, Bach quizás. Flores blancas en el altar. Una señora enlutada esperaba su turno delante de los confesionarios. Un hombre arrodillado frente a un Cristo sangrante. El sacristán, supongo, comprobaba el micrófono del púlpito.

No  acostumbro a frecuentar iglesias, me deprime ese ambiente opresivo de via crucis y santos estáticos, el gran ojo omnipresente controlando mis actos, pensamientos y errores. Salí y me quedé en el pórtico, viendo llegar a los familiares, a los amigos, a los habituales de los funerales, mezclado entre ellos.

No conocía de nada al que había fallecido. Solo sabía que aquella a quién amaba, aquella a la que había amado hacía apenas tres horas, era amiga de la familia. Veía su cara con los ojos cerrados entre mis manos, susurrando nuestra letanía de dulzuras casi infantiles, los nombres que nos dábamos, la ternura creciendo hasta la pasión, uniéndonos en  un único cuerpo estremecido, tembloroso, brillando entre los serios muebles de mi despacho, el lecho improvisado en el sofá donde se sentaban los clientes, la puerta cerrada, sin pestillo, al azar de una visita inconveniente. Te quiero, nos dijimos mutuamente en la despedida.

Aquel hombre de pelo gris era su marido, ajeno a mi presencia, seguro y sonriente, hablando con unos y otros, elegante, educado, mayor. Me coloqué cerca, serio, sin mirarle, un asistente mas. Escuchaba su voz. Este era el hombre que dormía al lado de mi amada.  Sentí una indefinible mezcla de simpatía, comprensión, complicidad, odio, respeto, desprecio, me sentí una mala persona. En un momento nuestras miradas se cruzaron y esbocé un saludo.   

La misa estaba a punto de empezar y en la puerta apenas quedaban rezagados. Entre ellos nosotros dos, desconocidos, no imaginados. –Estoy esperando a mi hijo –se excusó, sorprendiéndome. –Sí –dije -, los chavales viven a otro ritmo. Entonces llegó su hijo, unos veinte años, aquel de quién ella tanto me había hablado, su principal remordimiento y obstáculo. –Encantado –se despidió el marido. Absurdo, no nos conocíamos de nada, yo no estaba encantado, no sabía qué hacía ahí, atormentándome, con la creciente certeza de estar enamorado hasta el tuétano, era inútil mentirme en que todo aquello era sexo, no podía vivir sin ella, la quería, la quería, solo para mí.

Tenía que escuchar su voz, saberla ahí. Al tomar el teléfono volví a olfatear entre mis dedos su olor íntimo. Y ocurrió. Despistado, obnubilado, quise cruzar a la otra acera sin mirar a los lados. El coche negro,  un taxi, me arrastró varios metros.

En la cama del hospital no sé quién soy. Tú, yo, nuestro hijo, tu marido, el taxista, el que invento por estar aquí, mi vecino de habitación que se está muriendo, el cura a los pies de la cama, esa mujer que ha llorado, la enfermera que manda a todos salir de la habitación  o el hombre alto vestido de blanco que no conozco y que ríe, en su cara hay una infinita crueldad. No tengo dolores, solo tengo miedo de cerrar los ojos y no poder abrirlos más.  

21.5.18

Calles desiertas

Garden of love, 1951, Remedios Varo

Buenas noches o cuando lo leas, ya has llegado, ya estás en casa, quizás has vuelto a la pata coja, pero has llegado, lenta, segura, pensando, encantada, feliz, cansada, debe ser la edad, veo el brillo, sigo el rastro y luego todo es sencillo, muy fácil, basta ser quién eres, magia, ahora lo entiendo, no creas no es tan fácil reír con libertad (ser libre sí que es difícil), resulta que somos así hasta que nos descubrimos en otro/a, por sorpresa, somos asá, después ya todo es diferente porque asá es encantador y un buen amante, sabe decir la palabra oportuna y todo eso te hace sentirse tan, tan bien, pero luego hay que volver y todo es como era, entonces te das cuenta que has entrado en el lado oscuro, sobre todo te das cuenta que quieres volver a ese lado oscuro, que quieres ser ese, así, asá, que jamás habías sentido de esa manera, tu mente, tu cuerpo, tus emociones, que jamás te habían besado de esa forma, que nunca habías perdido el control, la contención, que rozabas la enajenación (solo unos segundos, un zass) y eso es tan terrible, tan inquietante, tan excitante, tan nuevo, y un paso lleva a otro paso y un curso en Medellín, una insólita cena en Caracas, un retiro espiritual no sé dónde, mentiras para encontrar tu propia verdad, engañándote, esa que tiembla eres tú, niña, que te escribo escribiéndome, quizás no hay nada que decir y todo está dicho, me asombro de lo que puedo ver, me asusto de mi ceguera, voy y vengo, muchas veces en círculo, hablo de ti pero seguro que hablo de mi y reconoces esa sombra,  la angustia,  las ganas de salir, de noche, buscarle/a, no hay tantas historias para contar, las nuestras seguro que coinciden, alguien que te desea, el tiempo pasa pero alguien te desea, suspira, gime, se estremece a tu lado, sabes que estás viva/o y tienes que sujetarte las manos para no aplaudir. Ya. El resto lo pones tú, mujer, me ha salido así, aún no te he leído y se me ha encendido una luz, esta, he intentado contarte ¿se puede contar la luz? Seguiremos (¿?) en esta semana gloriosa, espero, amanece, buenos días, las calles están desiertas.

20.5.18

Robert



Agito las plumas y las palabras como un presagio, el tiempo es esta caja de madera donde guardo lo que no ha sido, las alas plegadas, los días perdidos, un dibujo en la arena, escondo mi canto, que nadie sepa.

19.5.18

Clark



Enterradas las vísperas, esta es la comarca del presente, un edificio que se desmorona, oscilando en la escarcha, adelante y atrás, se mueven las piedras a tal rapidez que parecen inmóviles, al fondo la negra trampa de la nostalgia.


18.5.18

Jhon



Florecen los tilos y protejo mi garganta de las fauces de los mastines, rostros difusos en las esquinas donde giran  viento y humo, donde se fragua el rencor escindido, los recuerdos tallados mientras cantan los petirrojos en la alameda. 

17.5.18

Humphrey




Harto ya de oscilar entre cimas y simas dejo las zancadas, avanzo palmo a palmo, intento esculpir la niebla, atrapar el fulgor, viro de la sombra a las luces que oscilan sobre la ría perezosa de la niñez. No llego.

16.5.18

Jack




No se apagan las brasas del amor furtivo, se resquebraja el muro del cementerio, los alquimistas bajan en marcha de carruajes austeros, las olas han profanado el refugio, la marejada  dispersó credenciales y escapularios, el futuro es espuma.


15.5.18

Carta del amante inerme.



Las ranas lo dicen, falta poco para volver a verte, unas horas quizás, unos días, semanas, la eternidad. Necesito morfina para soportarlo, ginebra, humo que me obligue a olvidarte, pero ni todas las selvas del Brasil ardiendo pueden hacer que te olvide. Los informativos no hablan de nosotros, nadie sabe quién somos, no somos, no saben quién eres tú, no intuyen quién soy yo, no nos relacionan, pero algunas mañanas, como la de hoy, están llenas de terremotos y aún me duran los temblores. Quisiera que te peinaras como Ava, quisiera que me cantaras al oído el love me, please, love me como una Polnareff travestida, pero tú solo quieres estar inerme y yo no puedo hacer más que lo que hago. ¿O sí? Sí, puedo disfrazarme de Sean C., vestirme de buzo con escafandra, ponerme alas, desnudarme a pesar de las adversas condiciones climáticas, pintarte cuadros con los dedos mojados en tu saliva después de morderme. Me miro al espejo y veo a otro, suena el teléfono y no eres tú, te recuerdo y vuelve tu sonrisa abrigada con una gabardina sobre tu camisa nueva, tu cuerpo de siempre, el que amo, el que ansío mientras tú me guardas en el cajón de los llaveros encontrados, de los tenedores de plástico, de los cuchillos retorcidos, de las lenguas de gato. Coloco una piedra sobre otra piedra, sobre otra piedra, para poder atisbar detrás de la tapia. Quita el biombo, que quiero verte con tus medias de rayas, con tu falda con una abertura en el costado, con tu tanga rojo, con tu culo alto. Y jazz, mucha música de jazz; mira, ese del trombón es negro, y blanco, la batería suena así, el del piano es manco. Pero lo sé, sé que si me llamara Hawking no me querrías, no me pasearías con mi carrito eléctrico aunque te hablase sin cesar del rayo sobre la Gran Pirámide, de la deriva de los continentes, de la influencia de la soledad en las mujeres de mediana edad. Qué te importa a ti, tan atareada, con niñas haciendo de madres, con madres haciendo de supervivientes. Ah, y las melancólicas. No es broma, da idea de los compartimentos de tu mente aunque me obstine en saber dónde estoy yo, en que caja me has metido, entre las hojas de qué libro me has abandonado, flor cansada de un verano lluvioso. Si yo fuese Dylan sabría que no hay respuestas en el viento, pero como no lo soy me obstino en bañarme en el cierzo, en revolcarme en la tramontana, en sumergirme en el levante gaditano, en nadar por tus alisios, braceando hasta alcanzarte, hasta llegar a ti, mujer inerme por decisión propia. ¿He entendido bien?, ¿te entiendo? puede ser que quererte me haya dejado en este estado en el que solo sé correr por mis propias indecisiones, arriba y abajo, firmando este contrato en blanco, esta impenetrable sensación de provisionalidad. Ser hombre cada día es más difícil. Y más descubrir mi parte femenina cuando tu actúas con la frialdad de un cirujano. Un día pasearemos por una playa, tú la eliges, y allí me lanzaré a nadar en la galerna; amor, nado muy bien, pero estoy cansado para llegar hasta el horizonte. Maga Morgana, diosa de mi mente, pirata que ha asaltado mi bergantín, madrugadora sin imaginación, amante que quiere que le amen como ella quiere querer, como ella quiere que le quieran, yo sí que estoy inerme ante ti, por ti, desarmado y cautivo como un ejército derrotado, lleno de cicatrices, las de recordarte pedaleando en tu bicicleta por una carretera bordeada de árboles de la desesperación. Mis ranas, una verde, la otra azul, son sabias, saben, y Miles Davis mientras toca la trompeta me obliga a recordarte, y Steely Dan, y Pániker, y la tortilla francesa que me ceno, y el vino que bebo, y mientras me cepillo los dientes todo me recuerda a ti y creía que mi día estaba lleno de lluvia pero tú lo has llenado de sol aunque te sienta tan mudable, tan desmemoriada, tan práctica, tan diferente. Mientras dejo salir mi tristeza a pasear recuerdo que te quiero, recuerdo que me querías.  

14.5.18

Parker y los tentáculos.

Bebamos y brindemos
por la triste ironía
de estar vivos
y no poder amarnos.

(María Rosal)


Parker, pobre, siente que el trabajo diario es superior al que sus escasas fuerzas actuales son capaces de soportar. Pero. La vanidad. El hastío. Busca por los rincones qué contar a partir de ahora, algo que le entretenga, algo que le libre de los tentáculos de la tristeza, que le vista de él mismo, cuando era. Escucha música, un consuelo.

13.5.18

Anselm



Para que venga una lluvia pura sobre la miseria de no saberse nada,
pulsaremos los silencios hasta arrancar una uva demasiado violenta.

(Yolanda Castaño)


Tantos nombres que no conozco, músicos, poetas, suicidas, tiranicidas, escritores, compositores, deportistas, viajeros, personas como usted, como yo, que tampoco conozco, escribir es ser otro, buscar a otro, ponerse en el lugar de otro, seguir intentando lo cotidiano para hacerlo diferente, único, interesante, yo qué sé. Un día vi un cuadro de Anselm Kiefer y me quedé p`allá. 




12.5.18

Arnold Schoenberg al final

Por la órbita de los caballos muertos
un sopor sin escrúpulos me conduce hasta el alba.

(Amalia Iglesias)

Dos revistas.
En una hablan de Wolfgang Rihm, en la otra de Peter Broderick.
Dos estilos, dos opciones.


Es curioso, mientras escribo en Radio 3 suena Broderick, ¿casualidad?


Click.
Entro en Youtube y el String Quartet No. 2 op. 10 es demasiado para mis nervios en una, hasta ahora, silenciosa mañana.


Off.

11.5.18

Diálogos de un día para otro.



Hubo un tiempo, hace nada, en que estas cosas me preocupaban, me inquietaban, incluso me molestaban.

Ahora no, he aprendido.

El camino se hace paso a paso.

No sé a qué te refieres.

Yo tampoco pero me gusta comentarlo.

Lo paradójico es que menos es más.

Es sorprendente.

¿De qué hablas?

Bah, cosas mías, me animo, me estimulo, me hablo al espejo.

¿Hace mucho que no pasas por la consulta?

Sí, este/ese es un caso perdido.

Pues nada, ánimo.

Gracias.

A ti.

10.5.18

Voy



Estos días, es decir los últimos ochenta años, busco lo inexpresable, lo que aún está detrás de la pared de ladrillos.

Con ahínco seguro que lograré decir lo que ahora no sé pero está ahí en el caos de la nada, en ese silencio del lenguaje, en los límites de mi mundo actual.

Lo cambiaré, sin engaños o subterfugios, sin miedo, este propósito es ya un comienzo.

Voy p´allá.

9.5.18

Sanguijuelas




El amor se había difuminado como la estela de una estrella de agosto, las palabras se apilaban junto a los peces que boqueaban en el embarcadero, lenta agonía fuera del agua, dramática forma de morir bajo un sol maduro.

Todos reían, los niños tiraban piedras a las ranas, las madres criticaban a las mujeres con pestañas rojas y adornos en el pelo, los padres, en camiseta de tirantes, buscaban madera para el fuego de san Juan donde después quemarían sus dolores de todo el año, costumbres que no verán los nietos de sus nietos.

Ellos reían, no sé de qué pero reían mientras las sanguijuelas nadaban en el estanque y al menor ruido se ocultaban bajo las briznas de hierba, bajo el hielo de los relojes que flotaban en la superficie del agua.

Risas de los pescadores, sobre la arena el cadáver de un idilio, corazones que intentan apaciguarse después del estremecimiento  final, asesinos impasibles mirando hacia otro lado, adolescentes saltando de charco en charco de la sangre detenida, no hay pensiones en los rascacielos de Manhattan, ni hoteles baratos, ni la espalda de ella soportaba hacer el amor en los montacargas, en las azoteas de Piazza Navona, sobre los felpudos en los rellanos del quinto piso, el amor se fue secando como un geranio entre las junturas de la pared encalada por donde corren las salamanquesas de fugaces movimientos.

Reían, no sé de qué pero reían.

8.5.18

No me preguntes más

Dame Laura Knight


Es lo que te digo, inventar para no recurrir a los recuerdos.

Aunque siempre puedo escribir del tintineo de sus pulseras cuando se quitaba la ropa, tan rápida que parecía que le iba la vida en encaramarse a mi ansiedad, tan evidente, tan automática, reflejo de Paulov, indicio físico de complicados procesos químicos. Etc.

Temblábamos los dos como petirrojos en mitad de un incendio, pegados el uno al otro durante toda la noche de experimentos y ahora así, ahora de esta otra manera, páginas 12 a la 53 del manual de posturas. Así.

Luego llegaba el día, ella volvía a su libro de venenos, yo a revisar los cajones con sombras, a intentar poemas en papeles de colores, con cintas rojas para el amor, amarillas para el duelo, negras para la ausencia.

Bah, sólo añoro cuando me mordía.

Cuando (yo) no mentía.

Vivir era un milagro.

Igual que ahora pero diferente.

No me preguntes más.

7.5.18

Complicidad.



Este es un muestrario de máscaras, un vehículo que exhala y absorbe, un enjambre  de voces sin compás pero firme, constante, un vivero de inspiración para poetas mexicanas en el exilio, un ropaje de diario para un baile de gala solo porque viene esa que tú sabes, un diseño secreto para cautivarla, para sorprenderla. Busco tu complicidad. ¿Tienes su número de teléfono? ¿Me lo envías por WhatsApp? Gracias.

6.5.18

Tachado



Edouard Vuillard At Clayes, Geranium on a Blue Table in front of the Window 

En esto que dejo no sabes que hay una trama oculta, una historia debajo de la no historia, aunque lo intento sin fortuna una y otra vez. Puedo contarte un cuento. Puedo asesinar con mis manos un poema. Puedo callarme en un rincón de cara a la pared, con orejas de burro. Puedo dejarte en el refrigerador mi hígado en un tupperware azul. Puedo, de momento, sonreír y dejar todo este trabajo en una broma si no fuera porque puedo también ponerme serio y decir que no puedo y quedarme tan así, intentándolo, balbuceando, gritando, chillando, buscando una palabra, una frase, una idea, música, esa imagen que toque… (el resto está tachado, se conoce que era demasiado íntimo o ingenuo o absurdo)

5.5.18

Hola/



Se trata de buscar el modo de decir lo diferente, lo que antes no, aquí, entender de qué va este recinto blanco en el que garabateo  emociones, aquí, donde las imágenes intentan colarse por rendijas abiertas a cuchilladas de voces en la pared de un nosotros que empieza desde que entras, aquí, es igual si desde google o curiosidad, malas lenguas o fantasmas en las almenas de un castillo portugués. Hola.

4.5.18

Justo eso que no tenemos


Sé que estos intentos son más una canción de cuna que una sinfonía, no sé si tienen que ver. La lluvia deja borrosa la mirada a lo lejos, sin consistencia, un velo de ojos con cataratas, el porvenir es un taller con obreros enanos e indecisos de un cuento finlandés, una fragua de dibujos animados con animales que hablan y guerreros de robustos brazos asolando los villorrios de las colinas. Escribir aquí es perder el tiempo, justo eso que no tenemos.

3.5.18

María es ingenua





Mi amiga María es ingenua.
O se lo hace.

Que me cuenta el proceso de compra de un sujetador rosa. Cómo entra a una tienda y le atiende una amable dependienta que le sugiere modelo y copa, que se quite la ropa y  se vea, que se vean, cómo le queda, le tira aquí, y se acercaba, le sugiero este, pasemos al probador y uno no es de piedra y escucha estas cosas y las que siguieron, la descripción de pechos y acosos, de transparencias y sedas, de marcas del botón y la presilla en la piel, de ropa interior y mujer contra mujer y la intuición de fondo es el encuentro con la realidad, el encuentro con uno mismo, con los demás, es absurdo creer que la realidad se aparece así, sin más, como una virgen sobre una zarza ardiente y qué tendrá que ver esto con los pechos de María, pues todo, o nada, la realidad es esa, la que imagino. 

¿Ven?, la palabra sirve, también, para decir lo incorrecto, para desfigurar la coherencia, que todo iba bien, en la línea y se me ocurren  cosas de lo íntimo y María, si existiera, estaría sonrojada o maldiciéndome, llamándome por teléfono,  si lo supiera, la palabra, lo que pienso, lo que siento, lo que miento, lo que imagino, el blog, el muro, tú, yo qué sé, total no has llegado hasta aquí, bú. 

Ya está dicho/escrito. Lo subo y se puede leer. Aquí y en Pernambuco. No es una obra de arte pero es. Lo de hoy. Las palabras dicen hasta donde permite la palabra. ¿Sé decirlo mejor? Quizás, si supiera qué quiero decir. Pero quiero estar hoy también aquí y digo. ¿Vale?  Pues eso, expresión entre horas, entre que voy y vengo. Escribir necesita calma. No la tengo. Sale así. Abstracto. Como que sí o que no.  Tractatus lógico-philosophicus 5.6, pues bien, lee a Wittgenstein y terminemos.

Por hoy.

Me sigo buscando.

¿Qué?

2.5.18

De cuerpos y espíritus

 


Señora de mis pobres homenajes.
                                                     Débote siempre amar aunque me ultrajes.
                                                                                                                         Góngora

Mi amiga María es un espectáculo. Por dentro. Es dulce, sensible, tierna, enérgica, con las ideas claras, inteligente, obstinada, sentimental y otros muchos valores.

Mi amiga María es un espectáculo. Por fuera. Si no resultase incorrecto diría que es bella a rabiar. Lo es, guapa, alta, de ojos azules, rubia, de piel morena, esbelta, imponente.

Mi admiración por su fuera y su dentro.

A veces desearía columpiarme una y otra vez entre sus brazos, caminar y parar, hablar, compartir, tomar un café o bañarme en él junto a ella, disfrutar de abrazos en solarios solitarios o en catacumbas, en camas o piscinas, en playas o bosques, en su casa o en la mía, María, que llena de alegría el jardín al que llegan los buscadores de aves del paraíso, pájaros y hombres que se abrazan y yo, iluso, pobre hombre pensando que me lee, como los muchos que entran y pasan a esta página y ven o no ven, que seguro que a veces abominan de estos textos cándidos de canciones tan de amores y furores, qué sería esta página sin el misterio de los mares del sur desde  este brumoso norte que es de donde también es María, ay, qué mujer, qué regalo de ser humano, que uno es mayor para esas emociones tan fuertes y tenían que verme con la baba cayendo sobre el teclado cuando pienso en ella, que me emociono y solo falta que me cante/baile por bulerías y "qué daría yo por empezar de nuevo", una jota, un tango, yo qué sé, que escucho la voz de María y se me alteran los pulsos y entiendo y me toca tanto,  qué pena que no haya un camino submarino para recorrerlo a pulmón libre de este a oeste, buscándola, peregrinando a su cama de algas o a su húmeda cuna, de rodillas y con cilicios haciendo ganas para perderme en su catedral de sal, si la hubiera,  en su ermita, qué sé yo, poniendo velas o compartiendo mesa y peces, amores y sed, lenguados y sardinas, que tiro los platos con espaguetis a manotazos y nos amamos como italianos frenéticos sobre los cuadros azules y blancos del mantel hasta que se nos quede el culo a colores, que nos comemos uno al otro en un festín interminable, ay que sí, que se me pasa la hora de comer, que me está entrando un apetito que no veas, flor, tiritritán, tan, tan ea, que mañana va la segunda. María.

1.5.18

Elemental


Era verano. La luna iluminaba la playa. Nos escondimos en las dunas, entre las hierbas. El frescor de la noche nos animaba. Exploramos nuestros cuerpos y el deseo hizo el resto. Ni siquiera nos conocíamos. Ella apenas se movía, gemía, tenía los ojos cerrados. Dijo que era la primera vez. Luego gritaron nuestros amigos y nos bañamos desnudos en un mar en calma. Me sumergí y todo estaba negro, una extraña sensación. Me dio miedo. Aún así nadé mar adentro, imprudente lo intenté de nuevo, busqué el fondo, no había límites, bajo el agua había una dominante oscuridad. Salí braceando, desorientado, quería respirar, buscar la luz, aparentando calma pero asustado, no controlaba la nada, la absoluta ausencia. Me vestí, para defenderme. Ella me esperaba, se llamaba María. Me tomó de la cintura y en silencio volvimos andando hasta el pueblo.

Ahora, hoy, como aquella noche, estoy bajo un agua negra que me vence. Me ahogo, tengo miedo, quiero salir a respirar, quiero volver, no sé dónde. Nadie me enlaza de la cintura.

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