31.5.17

Carta de otro amante ingenuo.



Mi amada, tú eras en tanto que yo no era, me inventaba desde tu realidad, desde el acto de fe de saberte joven, cortaba las cintas de una meta imaginaria a la que llegaba exhausto, pero llegaba, atravesando un bosque de lobos, bebiendo en arroyos grises, ninfas bailando entre los troncos de los olmos, homenaje a tu belleza inextinguible, pánico de tu ausencia, viajes en una caravana de mercaderes de seda, arena, barro, piedras, mis caballos siguiendo la Cruz del Sur, mi guía, la aguja de la brújula señalándote, eras mi eternidad.

Perdone, esta carta ¿es para su amante?

Pues sí.

Esto…disculpe, no sé cómo decírselo.

¿A qué se refiere?

Alicia ya no vive aquí.

¿Quién es Alicia?

Su amante ¿no?

Usted me confunde.

Seguro.

Yo soy aquel.

Ah.

Y todo se funde en negro y no tiene sentido escribir estas cosas mientras luce el sol y la realidad se esconde bajo las piedras como un alacrán herido, vengativo, esperando la mano ingenua del amante ingenuo, una mujer leyendo la tenue poesía de su soledad, reforzando las cursivas, la gloria efímera, el tiempo, el despertar, los sueños, tu voz, mi amada, vivía en tu voz.

Y así

30.5.17

Carta de un amante ingenuo.



Mi amada, vivía en tu voz, la escuchaba sin siquiera entenderla, me bastaba con acumular el sonido, el tono, el final de besos y luciérnagas, la nieve acumulada sobre el tejado, la transparencia de su recompensa, la resurrección de mi carne, tu vida eterna, amén.

Como en un sagrario atesoraba voz y memoria, rumor de párpados y oscuridad, memoria y resignación, el cuchillo del silencio cortando mi fe con insolencia, el bisturí que inauguró el amor/sexo, la estela de la resistencia, la búsqueda visceral del borde del universo, lo otro, lo tuyo.

A tu lado me sentía diminuto y fugaz, acuclillado bajo tu espacio de flores serias, de jardines, del planeta de tu saber, paralelo a tu voz de consonantes, de vocales como rocío, de los verbos deslizándose por tu paladar, daba palmas por el privilegio de estar en el círculo de tu piel rosa, los días impares, días contados, horas marcadas, placidez tendida sobre la alfombra de…

Perdona, esta carta ¿es para mí?

Depende, ¿quién eres?

¿No reconoces mi voz?

Laura

No.

Carmen.

No.

Begoña.

No.

Elisa.

No.

Me rindo.

Si no sabes quién soy métete la carta donde te quepa.

Oh, lo siento. Vaya, que mal carácter tiene usted.

Gilipollas.

29.5.17

De soles y lluvias.



Aquella mañana el ascensor se detuvo en una plaza y de ahí subimos al cielo, sin atajos, sin reloj, acurrucados en el escondrijo de querernos sin aun saberlo, tanteándonos como ciegos en mitad de un viñedo, en el escondrijo de un nosotros que levantamos como un himno, doblamos el mapa y tan pronto nos encontrábamos ahí como aquí, sin abismos, sin otra orientación que gozarnos en la mirada y los suspiros, con el sentimiento como un ramo de jazmines embriagadores, habitantes en la locura de lo imposible, desintegrados, enamorados sin mañana y sin equipaje, entregados, cómplices, amantes, tú y yo.

A la tarde llovió.

28.5.17

De necesidades y otras cosas.



Bella, tú y yo necesitamos amor sin medida, amor rodando cuesta abajo, amor como un veneno dulce, amor de nuestros cuerpos sudando en la cama, temblando, gimiendo, mordiéndose los labios, amor que necesita otro cuerpo, el de ese corazón herido, ausente.

Pobre, pobres de nosotras las amantes, San Judas nos bendiga, Santa Margarita del Amor Perdido, rupturas reventando como abscesos de pus subiendo en una viscosa marea. ¿Quién entiende el dolor?, ¿quién entiende el amor? Maldita guerra de inocentes.

Tú y yo necesitamos amor, amor sin fecha de caducidad, amor con etiqueta de garantía, no se admiten devoluciones, somos las que somos y esa grieta de la pared se formó en otros terremotos, otras catástrofes que dejaron asolado el mundo de entonces. Este es diferente, nuevo, las flores crecen entre las junturas y hay un atisbo de sol entre las nubes.

Corre, la última que lo encuentre, paga.

27.5.17

Rumor.



Me lo decía, eres tímido y linfático, mientras con las uñas le rozaba los omóplatos.

Con clarividencia de arúspice supe ver el final de la escalera, supe que había traspasado la línea roja incluso antes de sentirla en los tobillos, cuando estaba, oh iluso, a este lado (o a ese, desde la operación no veo con claridad).

Como en un juego de niños busco la puerta, ya no sé si para volver a entrar o para salir, desubicado, desequilibrado (nunca me ha gustado el circo)


Me lo decía, no hagas caso del Rumor, mientras me perdía en ella y así sea.

26.5.17

Son importantes demasiadas cosas.

 …Son importantes demasiadas cosas, el verbo, la palabra madre, las cartas vengativas que encuentro en los cajones con mariposas venenosas y rencor, las que no supe contestar, el rechinar de mis dientes, de las muelas con y sin juicio, un castigo, por eso nadie me ve, por lo que no hice, ¿será posible?, castigo de Dios que decían algunas abuelas, ¿Dios de mete en estas mezquindades?, que llevo bordadas mis iniciales en la ropa interior por sí, pero no, si no me ven ellas, como para sí, ¿bailas?, “no”, pues de follar ni hablamos. Tengo rotas las alas, sí, mi estatura mengua, mi apostura, mis pisadas son leves, se alargan mis adioses como trenes en una noche de estrellas negras, no me ven, no hay murmullos, ni fiebre, ni ojos detrás de las cortinas, inventario de infidelidades, cuadros torcidos, soy el que era, ¡eh!, pueblos desiertos, puertas sin llave, los alcaldes ya no bailan el aurresku y yo aquí, como un gato mojado pintado en la pared, un grafiti, no, soy un hombre, vivo, afilaré mis alas antaño escarchadas entre nubes rotas por aviones de plata, fiebre del miércoles noche, el que más, ahora el que menos, después de dos vueltas al mundo me he perdido en mi barrio, ¿quién soy?, la muerte como un búho en mi hombro de hombre, delicado, un san Tarsicio guardando en mi pecho lo sagrado, pasan los centuriones y nada, pasan los romeros de Almonte y nada, pasa todo dios y no me ve, todos fuimos alguien alguna vez, fui, no saben si soy, no me miran, parpados cerrados, mentes con cortinas, joder, voy a cortarme una oreja, curar la herida con luciérnagas y nieve, anegar mis pozos, proclamo mi sensación de inexistencia, la desposesión de mi caudal anímico, la resurrección imposible, la memoria, de mirar hacia dentro no veo lo de fuera, pero estoy, miradme. Estoy aburrido de que todo el mundo me ignore, de parecer invisible. Voy a teñirme el pelo de azul.    

(Suspiro)


25.5.17

Voy a teñirme el pelo de azul.



Voy a teñirme el pelo de azul. Estoy aburrido que todo el mundo me ignore, de parecer transparente, de cristal. El domingo, cuando vaya a la playa, voy a pintarme una raya amarilla, una franja reflectante sobre mi prominente vientre. Que hablo y nadie me atiende. Eo, eo. Que me siento invisible, antes caminaba por las calles de mi ciudad y me hacían la ola. Hola. Que, ay, ay, ay, algo ha cambiado, que no me ven, que estoy en un semáforo, esperando, se pone en verde y los de la acera de enfrente me arrollan al cruzar, como una manada de ñus, como en esas películas de fantasmas, en eso me he convertido, en un fantasma desencadenado, solo que ni siquiera doy miedo, uuuuh. Y sufro, claro, cómo se sentiría usted si nadie te ve, pues así, mal. Quiero aclarar que lo que me preocupa es que no me vean las damas, las señoras y señoritas, que si no me ven los señores y señoritos me da igual, excepto en las ventanillas de hacienda, que me asomo y dicen “siguiente”, sin decir yo nada, que somos todos, hacienda, no sé si se escribe con mayúsculas, empiezo a no saber nada, excepto que no me ven, hey, que antes hacía zass y aparecía a su/tu lado, que alardeo de plenitud en la intersección de mi conflicto y es baldío el esfuerzo de mis brazos antaño potentes, sin pliegues musculares, flácidos ahora,  desdibujados, estériles de ternura para acunar realidades, el hastío resucitado, aquí, enseñando mi rostro que pintaré, rayas verdes en las mejillas, morada y marchita la frente, un cromo, que me miren, que se sorprendan, soy.

(sigue)
 (Primer respiro)

24.5.17

Parker y la coraza.




Parker mira a su alrededor, está acostumbrado a vivir con una coraza que le acentúa la mirada, la frase, la sonrisa, el gesto, la aparente fortaleza, la ironía. Tanto es así que muchas veces ni siquiera llegan a sus oídos las palabras de otros. A pesar de esto se siente tan necesitado de cariño, de ternura como todos. Este es un guion repetido desde que recuerda, lo de fuera disfraza lo de dentro. Sabe que detrás del oficio, del gesto autosuficiente, de la rutina de estar -ser honesto, legal, fiel, cumplidor, correcto, buen esposo, padre, hijo, vecino, ciudadano, trabajador, etc- tiene miedo, está confuso, quiere asimilar tantas aflicciones que se le acumulan por problemas, por trabajo o su carencia, por  falta de intensidad, por lo afectivo, por el aburrimiento, por la necesidad de pasión, por los contrastes, por las añoranzas, por querer estar en tantos sitios a la vez y no estar en ninguno, por algún reencuentro con el pasado (que no pasa), porque la vida camina tan rápido que le deja atrás y es tan corta y es tan consciente de todo, está tan despierto que no se soporta más en una vida acorazada, de dormido, por consentir, por seguir haciendo lo que debe y no lo que quiere, por dejar de lado tantas oportunidades para ser el que es y seguir siendo el que no es, por no tener creencias, ni maestros, a nadie a quién admirar, nadie ante quién derrumbarse, nadie que le aconseje, que le señale otros caminos, por ser tan débil que debe ser tan fuerte, enérgico, aparentarlo, sacar pecho, pavonearse, presumir, seguir y seguir sabiendo, dios, sabiendo. Pobre Parker, en el fondo sabe que no hace nada para cambiar, tan apuesto con su coraza brillante.

23.5.17

Parker y Shakespeare, mano a mano.




No regresan las amantes que perturban los sueños de Parker en las noches heridas de tristeza. Aquellas que desnudaron su inocencia desde la herida amorosa, la pasión como codicia, la nostalgia haciendo huecos, dejando sombras en las que se esconden los enigmas del abandono.

Parker esconde el rostro entre las manos y se mira dentro, allí donde el conflicto se confunde con tantas voces perdidas en la ternura estéril, en la plenitud pultácea, desnudo en su propia oscuridad, una gasa de sonidos de espaldas a la madera escondida en el vientre de los naufragios.

Le llamo ─hey, chico, ¿qué te cuentas?

Parker contesta:

LOVE is too young to know what conscience is;
Yet who knows not conscience is born of love?
Then, gentle cheater, urge not my amiss,
Lest guilty of my faults thy sweet self prove:
For, thou betraying me, I do betray
My nobler part to my gross body's treason;
My soul doth tell my body that he may
Triumph in love; flesh stays no further reason,
But rising at thy name doth point out thee
As his triumphant prize. Proud of this pride,
He is contented thy poor drudge to be,
To stand in thy affairs, fall by thy side.

     No want of conscience hold it that I call
     Her 'love' for whose dear love I rise and fall.


Y Miguel Ángel Montezanti traduce este Soneto 151 de Shakespeare

No sabe amor, por joven, de conciencia
¿mas quién no sabe que ella de amor nace?
No culpes, falsa, pues, mi deficiencia
pues de ella tu dulzor culpable te hace.
Porque tú traicionándome traiciono
por la traición del cuerpo mi hidalguía
el alma al cuerpo le transfiere el trono
del amor, pues la carne más no ansía.
Por tu nombre empinándose te observa
como precio triunfal y se envanece
se contenta sin más con ser tu sierva
se yergue en tu interés, por ti decrece.

     No es falta de conciencia que apellida
     amor a quien es mi alza y mi caída. 


Le digo a Parker que, una de dos, o se olvida de esas mujeres que llenaron/vaciaron su vida o se carga este blog y el muro de tanto acumular lamentos.

¡Háblame de otra cosa!

Por la parte que me corresponde, hago una raya en la página y a partir de ahora sólo traduciré lo que Parker  me diga sobre política internacional o sobre elecciones a secretario general. Quedan ustedes avisados. 

22.5.17

Casa grande.



Andrés vive en una casa grande en el centro de Bilbao, cerca de los jardines de Albia.
Rodeado de todos sus familiares conserva intacto el ayer y el mañana mientras el día a día transcurre sin sobresaltos.
Cada habitación guarda historias, secretos, momentos de alegría, tristezas, tragedias y goces, risas, abuelos y nietos se cruzan en el pasillo, las tías solteras pasean a sus sobrinos, los padres protegen a los hijos, todos se cuidan, enseñan, aprenden, la vida.
Andrés es un poeta y saca de esa plácida existencia motivos, inspiración para su trabajo.

Un día, acodado en el balcón viendo ondear las dos banderas, Andrés notó a su lado la presencia de un anciano con boina negra y gabardina larga que le miraba con atención. No reconoció a aquel señor. Un estrépito de bocinas en el bulevar le distrajo y cuando volvió a mirar ya no estaba. Se extrañó.

Al día siguiente, en el pequeño cuarto al fondo del pasillo, volvió a ver al anciano. Estaba sentado en un sillón verde al lado de una mesilla, fumaba, cuando dejaba el cigarrillo en un curioso cenicero con forma de casa, el humo salía por la pequeña chimenea. ¿Quién era?

En la cena se lo preguntó directamente a su tía Marina.
¿Sabes quién es ese señor bajito con boina que fuma sin cesar?
Es el primo Eusebio dijo, discreta, y se escabulló en la despensa.
Andrés no tenía idea de que ese señor perteneciese a su familia, ¿qué hacía en su casa? y además ¿desde cuándo estaba?

Un poco más tarde, mientras se peinaba el bigote compartió espejo con su tía Eli que se rizaba las pestañas.
Tía, ¿quién es Eusebio? preguntó.
Es una larga historia, te la contaré contestó la tía Eli.
Sentados en el mullido sofá del salón Andrés escuchó de labios de su adorada tía una parte de la historia de la familia que desconocía.

Al parecer Eusebio era el amante de Concepción, su tía abuela ya fallecida. En una familia tradicional como la suya era impensable tener un amante por lo que cuando murió Concepción adoptaron a ese señor como un primo lejano y ahí estaba, fuma que te fuma, día y noche, al parecer no dormía.

Ese descubrimiento produjo en Andrés una gran conmoción. No entendía como la tía Concepción podía haber tenido un amante, eso iba contra todos los principios que le habían inculcado desde niño. Se sintió engañado, frustrado. Si en su propia familia, en el templo de su existencia, se había ocultado un hecho así ¿qué más secretos habría? Se propuso descubrirlos.

Preguntando al primo Liborio supo que el tío Andrés, el hermano de su padre, que era director de una sucursal de una caja de ahorros en Belchite no había muerto en un accidente de tráfico en Albacete, no, se fugó con su secretaria y los ahorros de medio pueblo. El luto de la tía Josefa fue más por la secretaria que por verdadero duelo, pero a él le engañó totalmente, aunque no tanto como lo de José Luis.

Siempre le pareció que José Luis era un chaval un poco extraño, sobre todo cuando se pintaba los ojos con las pinturas de su cuñada y caminaba por el pasillo con zapatos de tacón. No hablaba con él y así pospuso el misterio. Cuando se marchó a trabajar a un bar de las Ramblas, de bailarina, le pareció lo más normal. Además solo era primo segundo. 

Lo que colmó su paciencia fue enterarse de labios de su abuela Justa que el abuelo Roque era ateo. Ahí se rompieron todos sus principios y decidió cambiar su comportamiento. Lo primero que borró fueron tres tías, cuatro primos y al abuelo Roque. La casa tuvo menos risas.   Siguió con doña Eulalia que era prima segunda de una prima pero estaba ahí desde la guerra. Encorajinado, sin piedad borró al resto de abuelos, sus padres, su mujer, sus hijos, se quedó solo.

La casa, tan grande, era la soledad.
Y así siguió, con todas las habitaciones cerradas, soportando el implacable paso del tiempo…



Aquí se me ha parado el cuento, no sé cómo terminarlo dignamente. Quería contar la alucinación de un anciano que vive solo en un piso grande, rodeado de la ilusión de los recuerdos. En su cabeza se juntan el ayer de la infancia, con todo tipo de recuerdos familiares que alimenta, inventa y recrea para paliar su soledad. En realidad ha perdido la noción de lo real. Doy vueltas y vueltas y excepto que se muera no encuentro una salida literaria original, impactante. Quizás la vejez, la soledad no es impactante. Podría introducir un personaje femenino, un viejo amor, o un hijo que aparece por la casa y lo confunde con él mismo, pero no lo veo, no resulta verosímil. Yo qué sé. Si alguien me sugiero cómo terminarlo se lo agradecería. De momento queda así. En cualquier caso, con sinceridad pienso ¿qué más da?

21.5.17

Desiderata



Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz puede que haber en el silencio.
 
Todo lo que puedas, sin rendirte, vive en buenos términos con todas las personas.
 
Di tu verdad tranquila y claramente. Y escucha al aburrido y al ignorante; ellos también tiene su historia.
 
Evita las personas ruidosas y agresivas; son ofensivas para tu espíritu.
 
Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso o amargo, porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.
 
Disfruta de tus logros así como de tus planes.
 
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
 
Ejercita la precaución en tus negocios, porque el mundo está lleno de trampas.
 
Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir. Mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
 
Sé tú mismo. Especialmente, no finjas afectos.
 
Ni seas cínico respecto al amor porque frente a toda aridez y todo desencanto, el amor es perenne como la hierba.
 
Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.
 
Nutre tu fuerza espiritual, para que te proteja en la desgracia repentina.
 
Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
 
Más allá de una saludable disciplina, sé gentil contigo mismo.
 
Tú eres una criatura del universo no menos que los árboles y las estrellas, y tienes derecho a estar aquí.
 
Y te resulte evidente o no, sin dudas el universo se desenvuelve como debe.
 
Por lo tanto mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas.
 
Y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén, en la ruidosa confusión de la vida, paz con tu alma.
 
Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, este sigue siendo un mundo hermoso.
 
Sé alegre. Esfuérzate por ser feliz.

20.5.17

Tecnología efímera.



Que no se puede uno fiar, que estornuda un hacker, un suponer, en California, en Corea y se van al garete escritos, poemas y poetas, números, todo perdido, en la nube, qué concepto, ¿quién controla todo esto?, ¿dónde van a parar los sueños con fecha  de mayo?, cuantos comentarios con flores y caminos de baldosas amarillas, de ese color me he puesto, Simpson puro, cuando mis zahoríes rabdomantes, los/as alienistas han desaparecido, víctimas de la confianza, sin back up, un estrago, tecnología chunga, fotografías borradas, vuestras voces que tanto agradezco (aunque no siempre pueda comentar los comentarios, el tiempo, oh, el tiempo), la emoción de la amistad, pero bueno ¿en qué piensa ese Gates?, maldición eterna a quién no lea las líneas desde un centro no sé dónde hasta un corazón sí sé, o no sé, quién sabe, reggae de fondo, ¿Voulez vouz coucher avec moi? algo así me dijo y dije no, que no sabía, qué sabía yo si aún no sé, mi virginidad en un florero, admito duelos al anochecer, detrás de la catedral, conversaciones en, que el tiempo pasa y la tecnología es efímera, ¿quién diablos controla este invento?, ¿dónde se alojan nuestras emociones?, ¿tiene corazón internet?, ¿nos falta una póliza?, la nube, nosotros sí que estamos en la nube, podrías escribir un libro, pues claro, podría, podríamos hacer prácticamente todo aquello que me proponga, propongas, propongamos pero con este plan no sé si, qué, leches, se volatilizan los escritos, los poemas, los pobres amanuenses, los poetas vagan descontrolados con sus dedos ansiosos de teclas y de otros elementos táctiles más mullidos, suaves, dulces, terciopelo de sus pechos que desafían la ley de la gravedad, de la contención de mi dulzura derramándose por ellos, ya ves, al final siempre terminamos en lo mismo...

Perdona, ¿qué es lo mismo?

Pues eso, que el PC se ha descacharrado, que se han pedido escritos y que es lo que hay. Por cierto, no se pierdan ustedes en estos caminos de alienistas y zahoríes.  Agur.

19.5.17

Usted sigue aquí.



No sé qué es lo que escribo, se me acumulan las ideas y las vivencias, se amontonan los escritos sin orden ni concierto.

A veces me leo.

Me sorprendo.

Hablo sobre cosas que voy aprendiendo.

No sabría concretar cuánto, mucho, poco, qué.

Llevo bastante tiempo aprendiendo.

Y ¿qué aprendes? ¿De quién?

No lo sé.

Pues cállate.

Vale.

(Muchas veces no me gusta lo que cuelgo. Por ejemplo, hoy.)

18.5.17

Parker y el corazón volador.




Parker siente que el corazón  se le sale del pecho, vuela y se detiene en un punto no demasiado lejano desde donde contempla el destierro,  sus movimientos torpes, erráticos, buscando con tics y manías, indecisos en una frontera que mueve a voluntad, la parte roja es lo bueno, la verde el peligro, cambia los colores, las definiciones, empieza de nuevo, el corazón ahí, observándole.

Cúbreme,  le decía  déjame sentir tu peso sobre mí.

Parker extendía su cuerpo sobre el de ella como una plaga de langostas apretadas en su piel, un grito en cada poro, una llave en los párpados, la voluntad encadenada al deseo, el tiempo como un cuchillo que les urgía en el placer.

No lloresdecía mientras con dedos hábiles, amantes, enjuagaba sus lágrimas.

Parker lloraba, no sabía, no podía armonizar aquella fuerza, la ciega atracción, el enigma, su abandono, la helada voz le recordaba la luz, otra luz. Se asfixiaba en la pasión. Su corazón, desde arriba, miraba.

17.5.17

Parker y los perros ladradores y poco mordedores.



A lo lejos ladran los perros, despiertan a Parker.
Ahora no llueve.
La niña que un día plantó árboles en su cabeza ya terminó el quehacer.
La guardiana del bosque corta estrellas en finas rebanadas, las reboza y fríe, Parker es humilde y se las come sin rencor por si con eso puede adivinar que hay debajo de lo que dijo, de cómo lo dijo, saber sus motivos, los suyos por hablarle sin consideración, el porqué de los malentendidos que terminarán cuando vuelvan a verse.
A lo lejos siguen ladrando los perros, ahora no llueve.
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.

(Quevedo)


16.5.17

Parker, Tomás y Tobías.



Alguien cantó, desafinando ─creo que era Tomás.
En la madrugada lisa y blanca, Tobías adivinó la lluvia de estrellas y aulló, un viento de congoja soplaba en el jardín.
A la playa llegaban legiones de anchoas de plata, grandes cantidades de peces ebrios, desorientados, reposaban sobre la arena.
Parker siente la fiebre de arroyos de sueños que atraviesan la niebla de su cabeza. Arropado bajo una manta de cuadros delira en la sequía de su estar y no estar.
Apesadumbrado se levanta y es ahora y escribe sin saber a quién escribe, debajo de un cuadro de Kandinsky escribe con un jilguero que le pica la oreja.
A lo lejos alguien recita a Quevedo «Quiera Amor, quiera mi suerte, /que nunca duerma yo, si estoy despierto, / y que si duermo, que jamás despierte. / Mas desperté del dulce desconcierto;/ y vi que estuve vivo con la muerte, /y vi que con la vida estaba muerto.  ─creo que es Tomás.

15.5.17

Parker entre sueños y despertares.




Es el tiempo de la recogida de las cosechas.
Comienza a llover, un diluvio, Parker corre a guarecerse dentro de la chabola donde se guarda la hierba cortada.

Dentro, en lo oscuro, está Maríe, que aún no tiene nombre.

Se miran, hablan, sienten caer la lluvia

Esperando que vuelva la calma se acercan, se susurran, se atraen, los atrevidos dedos de Parker se aventuran bajo la florida falda de Maríe, acaricia sus muslos. Ella pone su mano sobre la de él y guía su ceguera. Los dos tiemblan.

Cesa la lluvia, el alma de Parker queda delgada como un papiro, las piernas le pesan como si hubiera subido hasta el límite de las nubes. Maríe se despide desde el umbral. El calendario zaragozano marca con grandes números rojos: 
1985.

Pasan los años, no se vuelven a ver, Parker añora a Maríe, como un taciturno copista de Quevedo repite “por la ribera arriba el paso arrojo; / dame contento el agua con su ruido; / más en verme perdido me congojo. // Hallo pisadas de otro que ha subido; / párome a verlas; pienso con enojo / si son de otro, como yo, perdido.” 

14.5.17

Les enfants s’ennuient le dimanche…




Qué más da que los niños se aburran el domingo cuando has puesto por primera vez una manzana en la cabeza de tu hijo y la traspasas con una flecha desde quince metros. La segunda (vez) te tiemblan menos las manos, como le temblaban a aquel colega que se tomaba un carajillo, dos, tres, cuatro, a las cinco de la mañana en el bar al lado de la parada del autobús. Hablo de cuando trabajaba en la acería y la noche se confundía con el día y no sabía, no sabía, cuando dormía, comía, bebía, sí, eso sí lo sabía, bebía cuando quería a María (del Carmen), para reír, para poder hablarla, seducirla, halagarla, atreverme a acariciarla, para estar ingenioso, para dar volatines. La estirada mujer de un amigo (las mujeres de mis amigos no son siempre mis amigas) al esterarse que yo había ganado un premio de poesía en Barcelona me miro con ojos incrédulos y me dijo “jamás hubiera imaginado que fueras poeta, te hacía más del gremio de los volatineros” , “una cosa no es incompatible con la otra”, respondí y para demostrarlo me aflojé el nudo de la corbata, me quité la chaqueta e intenté un doble salto mortal para espanto de la homenajeada en aquella reunión de serios y acaudalados ciudadanos a la que algún despistado me invitó y me quedé inmóvil, cabeza abajo, con las piernas rectas y aunque la sangre se me agolpó en la frente no me despacharon, al contrario, les hizo mucha gracia tener un invitado acróbata, un ágil poeta, además les recité aquello de “a un panal de rica miel…” obligándoles, al final, a gritar “Samaniego”, les encantó, allí, con sus trajes oscuros, sus conciencias negras, sus esposas vaporosas con vestidos espantosos. Desde entonces la estirada mujer de mi amigo serio me hace carantoñas en los bautizos y/o primeras comuniones en las que coincidimos y es que se aburren, nadie puede cuantificar lo que se aburren (mucho, lo he medido) es misterioso que hayan podido tener hijos, a veces me los imagino desnudos (a ellos, a ellas no, para eso soy muy respetuoso) solo con calcetines de esos negros largos pegados al tobillo, con la tripa desbordada, buscando con agobio el pijama para cubrir su decadencia, qué horror. Es curioso que también imagino una playa grande llena de gente desnuda, no es verano y nadie sabe qué hace ahí, todos tratan de cubrir sus vergüenzas, azorados, con frío, igualados, la mayoría no sabe nadar y el mar envía ola tras ola, el mar también está desnudo y yo, que miro esta escena entre divertido y estudioso, algo debe significar. Muchas veces me vienen a la cabeza estas cosas extrañas, no, no oigo voces, solo a veces, voces, no me llaman directamente, por ejemplo, estoy solo en casa, no sé, escribiendo, escuchando música, añorando alguna letra concreta del alfabeto y de pronto me parece haber escuchado una voz, dice por ejemplo “oh”, o “tú”, onomatopeyas cortas, jadeos, una vez escuché “alma”, quizás es en lo que estaba pensando, mi amigo Javi dice que si piensas con intensidad en lo que deseas lo consigues, no estoy de acuerdo, cuando vamos domingo sí, domingo no, al campo de fútbol, solemos coincidir dentro de la marea de aficionados con sus banderas y boinas y gritos, carracas, alcohol, con una dama morena de culo prieto y melena rizada, qué causalidad, domingo sí, domingo no, sigo ese culo hasta la puerta cinco que, oh fatalidad, es la puerta por donde también accede ella, no la he conseguido a pesar de desearla con fuerza, ahora que la temporada está a punto de terminar no sé qué culo seguiré, equipo sí, el mío, es de las pocas cosas que sigo, mi equipo, mi Virgen de Begoña y mi seguro médico, uno nunca sabe, que te da de repente un tantarantán y mejor estar asegurado, lo que es seguro es que nos morimos, todos, más tarde o más temprano pero nos morimos, san Genaro de Guadalajara nos bendiga, que las mariposas vuelen a nuestro alrededor mientras el domingo se va entre tormentas de arena que es lo que tiene vivir en el desierto, que entre lo deficiente del ADSL y los programas tan malos de la tele estoy que no salgo de la tienda y todo lo que escribo en la arena se me borra, yo mismo me borro, me meto por el agujero del conejo blanco con un reloj en al frente que señala el lunes, que me corten la cabeza, un momento, mi padre ha puesto sobre ella una roja manzana en equilibrio y se aleja sin dejar de mirarme a los ojos, “ten confianza”, tiemblo, tiene un arco en una mano y un carcaj en la otra, toma una flecha y como soy un chico de la calle recuerdo aquello de no te fíes ni de tu padre y corro por calles de miel con indignados sentados en corro mientras fornidos policías les golpean con porras inconmovibles (qué presuntos hijos de puta), la palabra nos hará libres pero los golpes se los llevan los de siempre, una gota de agua cae sobre mi frente, otra, otra, despierto con aquel nadador de la película Help, puedo seguir así hasta mañana pero ya basta, más fuste, más fundamento, vaya usted a saber que quiero decir con lo que no digo, el caso es que los niños se aburren el domingo, ay, señor.

13.5.17

Fukushima, on my mind.




03/02/2017 

JAPÓN

Detectados niveles récord de radiación en Fukushima

La Compañía Eléctrica de Tokio (Tepco) asegura haber encontrado unos niveles de radiación récord en el reactor número dos de la central nuclear de Fukushima Daiichi, afectada por el terremoto y posterior tsunami de 2011.
Tepco ha anunciado que se han alcanzado los 530 sieverts por hora, lo que provocaría la muerte de una persona tras una corta exposición, según ha informado la agencia japonesa Kiodo.
La compañía también ha indicado la localización de un agujero de un metro cuadrado en la cubierta metálica bajo el recipiente de presión del reactor, apuntando que probablemente lo causó un combustible nuclear fundido, aunque no han podido confirmar de qué se trata.
La central de Fukushima-1 sigue arrastrando las consecuencias del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011, que arrasó la costa de esa prefectura japonesa, provocando el peor accidente nuclear de la historia junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.
Aunque Fukushima-1 estuviera preparada para un terremoto, un fenómeno corriente en Japón ya que su archipiélago se asienta sobre una falla, no lo estaba para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que dieron lugar a que los núcleos de algunos reactores se fundieran parcialmente.

(http://www.elmundo.es/ciencia/2017/02/03/58944395468aebe0658b4575.html)


Vamos muy rápidos, Fukushima ¿quién recuerda Fukushima?  sin embargo se mueve, todo pasa tan rápido que apenas podemos asimilar lo que nos cuentan los periódicos, las diferentes cadenas de televisión, aquello de lo que nos informan, cuando quieren, una noticia blanca narrada en el medio A se vuelve negra en el B, abundantes informaciones de tragedias, de desfiles de ropa interior femenina,  de niños que hablan rápido, de perros que hablan lento, fútbol, el clásico, glorias nacionales, todo vale para que la opinión esté segmentada, pero esto no es lo importante, todavía me duele lo del lumbago, no demasiado, un ligero dolor en el centro de la espalda, estoy seguro que no será nada pero me fastidia, no puedo agacharme bien, no sé para qué debo agacharme pero me duele un poco ahí, si no pienso en ello no me molesta, aunque este contratiempo en mi salud hace que el resto me importe un pito, ni los millones de parados, ni la erupción del volcán de mañana, ni leches, el retraso de siete minutos del metro esta mañana es lo importante, que no hay derecho, siete minutos, allí, en el andén, todo lleno de gente, qué horror, se me ha hecho interminable, o lo del café, que no tenían sacarina, ya le he dicho, y encima se ha puesto chula la pánfila de la camarera, he llamado al encargado, sin sacarina no puedo tomar el descafeinado de cafetera en taza pequeña, me pongo nervioso, menuda bronca le ha echado a la inepta, como para acordarme ahora de Fukushima, si me ponen delante un mapamundi no sabría dónde está Japón, una vez vi una película de japoneses, muy rara, de una isla que llegaban soldados de la guerra en el Pacífico y había una mujer y era muy lenta, la película, no me extraña que tengan maremotos, son muy complicados, y cómo hablan, no sé dónde está Fukushima, hoy es un día raro, voy a ver si veo a Puri que estoy aburrido de estar solo, pues eso, que todo pasa muy rápido, yo qué sé.     

12.5.17

El general



El general caminaba a buen paso, erguido desde su altura imponente. A su alrededor los guardaespaldas con trajes cruzados, gafas negras y una mano en el bolsillo, miraban a todos los lados. Le seguía una variopinta reunión de políticos y advenedizos de diferentes signos y partidos, de tendencias y creencias opuestas, agrupados interesadamente ante la inminente victoria.

La comitiva atravesó el Pont d`Arcole y se dirigió a Notre-Dame.  A su paso la multitud les vitoreaba, las jóvenes besaban a los soldados, los niños bailaban sin saber muy bien qué ocurría, las mujeres gritaban desde las ventanas, algunos hombres lloraban, otros reían, el ambiente era festivo aunque de gran confusión. 


Se escuchó un tiro aislado y todos quedaron inmóviles, solo el general siguió caminando, indiferente a cualquier cosa que no fuera su glorioso destino.

Al entrar en la catedral el tiroteo se acentuó, cada uno se refugiaba donde podía, debajo de los bancos, tras los confesionarios, hombres y mujeres por los suelos, los guardaespaldas disparando al azar hacia las cornisas y los tejados. El general se dirigió al altar mayor a grandes zancadas, un tiro le entró por la frente, se desplomó…



Alto, alto, eso no fue así dice uno.

¿Cómo que no fue así? pregunta otro.

Al menos no lo cuentan así las crónicas responde el primero.

Ya está el listo que todo lo sabe. dice un tercero.

Tío, para hablar de historia hay que conocerla mínimamente. dice un cuarto.

Ya lo sé, espabilado  digo yo.

Tú no sabes nada. interviene un quinto.

Anda que tú. dice otro. 



Para zanjar la discusión y sólo para los interesados en la Historia reciente recomiendo leer a Antonhy Beevor y a Artemis Cooper en su París después de la liberación 1944-1949.
Pues eso.

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