12.7.15

Asomados en la ventana.



Asomarte a esta ventana cada día es lo que tiene, hay que intentar que cada uno de estos días sea diferente. A veces se consigue. Que además de diferente sea bueno ya es otra cosa. Me refiero a los escritos. En cuanto al que se asoma, en este caso yo, prefiero ser el que soy. Buscando, eso sí, quizás pueda descubrir facetas que aún estén dormidas, o que aparezcan de pronto –hola, soy tu nuevo yo-. Es sorprendente lo que llevamos dentro y no aflora porque no lo conocemos, por desgana, por miedo, por aburrimiento, por vaya usted a saber. Por eso es interesante la exploración, ponerse un salacot y buscarse uno mismo, en la propia jungla del cine  de  Tarzán, evitando las fieras que nos habitan. Un día encontré a Jane, no la llevaba dentro, estaba fuera pero no lo sabía, incluso ahora me confundo, me entró tan profundamente que llegué a confundirnos, a veces era ella, incluso pensé que Chita era yo, así me veía, un mono, un simio grotesco que se contorsionaba de liana en liana. Por fortuna –de alguna forma debo justificarlo- me mudé de selva y volví a la conocida, la que tiene las serpientes pintadas y los cocodrilos no muerden en el río del inconsciente, aquella en la que las tribus son pacíficas y hay un monte al que no llegan los leones melancólicos. Así, sin puntos y aparte voy de visita en visita, a veces me enfado conmigo mismo y no me hablo en semanas, escribo de espaldas a mí mismo -¿a quién le pueden importar estas tonterías?-, pienso. Pero sigo, inquieto por encontrar el hilo que me permita seguir sin aburrir a las ovejas, ni a los lectores. Sigo sin saber muy bien cuál es la causa de esta persistencia, de esta pertinaz acumulación de escritos que no compiten con sus propias marcas. Me temo que estoy saltando sobre una peligrosa tendencia a no hacer nada, a mirar el paisaje del ahora con escepticismo, y no, no quiero, me como el hoy en un festín al que no le faltan faisanes y perejil, jabalí con castañas, tomates y ricos peces de un mar bravío. Lo dicho, sigo acodado en esta ventana. Hola.


(Estos, entran a este Glup 2.0 cada día, aunque no lo digan)

4 comentarios :

Frodo de Cretacan dijo...

Escribir es un duro oficio primero luchas contra el blanco de la mente, obtusa y vacía y luego con el blanco de la pantalla, vacía y obtusa.
Pero asomado a tu ventana puedes ver el mundo aunque,el mundo no te vea a ti.
Tranquilo. Mira y cuéntanos lo que pasa por el mundo. Nosotros tenemos nuestras ventanas cerradas por la calibro por la estupidez.

Pedro Martínez dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Frodo de Cretacan.

Ning Jie dijo...

Hola.
Creo que ya lo he dicho aquí en alguna otra ocasión, pero a veces, cuando se escribe de puta madre, cuando se tiene un don para ello, lo que se cuenta es lo de menos y lo de más el cómo se cuenta.
No le doy demasiada importancia en tus escritos a la historia en sí, con lo que disfruto es con la manera de contarlo. Disfruto, sí, justo es eso.

Pedro Martínez dijo...

Ning Jie, colega, que seguro que te pasa, que te lees en eso que escribiste hace ya ni sabes y, joder, ¿eso lo he escrito yo? y vas al espejo y no, no puede ser, con esta cara y lees algunos comentarios y te repites, joder, ¿de dónde me habrá salido? y ya, cuando compruebas que sí, pues te dices que muy bien, no te besas en el espejo porque te conoces y lo mismo te rechazas que según para qué cosas eres muy tuyo/tuya y esto viene de serie, en serio, pero tú y yo lo sabemos y aquí andamos perdiendo el tiempo ¿te pagan por esto?, me preguntaron el otro día, no contesté, si ese capullo supiera, los malos ratos, que dejas el alma y te alaban la foto de arriba, la madre que los parió ¿dónde está la sensibilidad? y uno de verde contesta, pues la última vez que la vieron iba camino de Albacete. Y se queda tan ancho. ¿Besos?

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