20.4.15

Carta del amante en un examen de humanidades.



Mi vida, tienes un problema, además de todas tus virtudes, tan evidentes,  eres inteligente y eso hace sufrir mucho porque se sabe, se ve, se entiende. Hay gente que va por la vida con el cerebro reducido, lo justo para pasar el día, apenas una o dos ideas, además se vendan los ojos para no ver. Tú no, tú ves llegar el tren antes que salga de la estación anterior. Es una faena porque anticipas las curvas, las vacas mirando desde el prado, el guardagujas y la señora con bolsas de Eroski que se prepara para bajar varios minutos antes. No sé si me gustas más por eso o por lo otro.  Lo otro es cuando no eres tan inteligente y me quieres.

Todo esto lo sé porque no voy descalzo y vivo detrás del espejo y te miro y me veo y, con todos mis respetos, me pasa lo mismo pero en versión 1.0 es decir menos inteligente, mucho menos, animoso y con ganas de aprender pero me faltan carretas, estoy en ello, en conocerte y actuar según tus normas para hacerte más feliz. Sabes que no es sencillo, tú me subes la cuerda y ando todo el día pegando brincos para saltar por encima y no darme esos morrazos que me dejan baldado porque cansa mucho ser tonto del culo y sobre todo parecerlo.

En fin, que quererte es una actividad que me exige el 99% de mi capacidad (el 1% restante la empleo en respirar, comer, dormir, esas cosas nimias) y a ella me dedico con dedicación, intensidad y todo esto a tantos kilómetros tiene su aquel, su este y esto pretende ser un tributo a tu inteligencia dejando a tus pies la mía, mujer pirata que me tienes atado con cuerdas de amor, que me empujas a lo largo de  esa tabla en estribor y debajo está el enorme tiburón de no verte.


Creo que voy a aprender a volar. Creo que este examen tampoco lo apruebo pero estoy dejando el cuarto de atrás limpio como los chorros del oro, en estado de revista. Creo que eso que se ve a lo lejos es la tierra prometida y me parece bien porque estoy un poco aburrido de desiertos. Para ser ateo este examen no ha quedado tan mal, porque lo bueno, lo realmente bueno es que tú sabes leerme en lo que pone, en lo que pone detrás, debajo y en lo que no pone, incluido este te quiero.




6 comentarios :

Encarna C dijo...

Leyendo...te veía al horno doradito y con patatas. Te juro que carnívora. Te van a comer tod@s. Me pido la parte del pecho! Sin sal, así de dulzura. La madre que va! Como escribe criatura. Gracias

Pedro Martínez dijo...

Encarna C, tú eres antropófaga, qué miedo, tentado estoy de empezar a borrar párrafos que ya me veía con una manzana en la boca. En cualquier caso, muchas gracias.

Ning Jie dijo...

Espere, que me levanto de la silla.
Plas, plas, plas, plas!

(brutal)

Pedro Martínez dijo...

Ning Jie, las flores a la dirección que me dijiste ¿no? Van p´allá. Muchas gracias.

flower dijo...

Leyéndote me ha pasado algo que me ocurre alguna vez cuando alguien pone con sus letras aquello que yo siento (o he sentido) y yo soy incapaz de escribir.

Me ha gustado especialmente tu pluma en este post. ¡Soberbio! ¡Felicidades!

Besicos,

Pedro Martínez dijo...

flower, con las mejillas rojas te lo agradezco y recibo los besicos en ellas. Van los míos.

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