26.2.15

Retrospectacle in New York (y 6).



Sexto

Pero acúsome también de ser tribuna de orgullo. Acúsome de toda la vanagloria que me asiste al comprobar que vos, capaz de convocar con una divina fórmula la Carne y la Sangre de Ntro. Señor, jamás poseeréis la palabra que hiciera nacer el tacto de µ cuerpo entre vuestros dedos consagrados. Y acúsome, reverendo padre, del sentimiento de rebeldía y de triunfo con que me embriaga esta crueldad. Amén (Ana Rosetti)




Ahora escribo –te escribimos- frente al espejo, te hablo –te hablamos- al espejo mientras escribo –escribimos-. Estos días tendremos muchas cosas que hacer, pasear bajo los árboles mojados del invierno, traducir mis mensajes tú, comprender los errores informáticos yo, leer tantos libros, terminar el de  Antony Beevor, añorarnos, imaginarnos, visitar alguna exposición, recapitular sobre los últimos años de vida, quizás sobre los últimos diez años, cuidar tu casa, cuidarte, mimar tu cuerpo ávido, que te grita, escribir más, mirar por la ventana. Y justo al llegar a este punto me entra por esa imaginaria ventana un auténtico viento de ternura y te imagino, te veo, puedo tocarte, imagino ese espacio por el que te mueves. Paro de escribir y te abrazo en silencio, muy ceñidito, fuerte, tratando de transmitirte mi amor, comunicarte lo que no sepa expresar con palabras, lo que el tiempo, su falta, me impida decirte, o lo que te comunico en un discurso frío, ya sé que a veces lo notas, lo noto yo, lo achaco a mi sensibilidad por la distancia, a mi dolor por determinadas ausencias en mi corazón, a que quiero protegerme, en que quiero provocar que me contestes, que me pienses. Fíjate, ni siquiera sé en qué parte de tu almacén estoy colocado, no quiero saberlo, me es igual, no necesito florituras, lo nuestro es un privilegio, un milagro, un fenómeno de comunicación que ocurre cada mil años, al menos así lo percibo. Me basta con que haya almacén, ni siquiera eso, me basta con tu existencia, con saber que estás ahí, que en un tiempo he conocido, conozco, un ser como tú y del resto vendrá lo que tenga que venir sabiendo además que una cosa de dos puede ser una cosa de sólo uno, aunque es más aburrido. Y ampliaré todo esto para que no pienses cosas raras pero ahora escucho pasos por el pasillo y aún no es la hora pero sé que vienen aquí y protejo el teclado y estos están vestidos con uniformes blancos...




Ana Rosetti

Poeta española nacida en Cádiz en 1950.
Es una de las voces femeninas más exuberantes de la literatura española. Ha dedicado su vida a las letras escribiendo no sólo poesía sino libretos para ópera, novela y diversas obras en prosa.
Ha obtenido varios premios importantes como el Gules en 1980, La sonrisa vertical de la novela erótica en 1991, y Rey Juan Carlos en 1985 por su obra «Devocionario». Fue distinguida con la Medalla de Plata de la Junta de Andalucía.

Obra poética: «Los devaneos de Erato» 1980, «Dióscuros» 1982, «Indicios vehementes» 1985, «Apuntes de ciudades» 1990, «Virgo potens» 1994, «Punto umbrío» 1995 y «La nota de blues» 1996. ©








Todas las fotografías de la serie y estas pertenecen a Francesca Woodman

1 comentarios :

Encarna c dijo...

Buenas noches Pedro. Gracias a ti por todo. Es un placer leerte cada noche.

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