12.1.15

Artistas pasados de moda.

 Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.

(Juan Antonio González Iglesias)






En el extremo del campo donde no llega el arado brota lo que dije, en el otro extremo germina lo que diré, en la mitad ondean las flores sus banderas de la próxima primavera, se entrelazan historias entre los pliegues de otras historias, se confunden en un círculo de hadas los desconsolados de alma y cuerpo, los maestros de aguas y bosques, un recolector ocasional de lirios, Vittorio Gassman hace de sí mismo y un aroma de libertad y cilantro confunde nuestro olfato en mi ciudad abrazada a una ría perezosa, sucia, con peces ciegos y arquitecturas asomadas a su bajamar de barro y sombras de chimeneas.

Una vez más acumulo palabras para decir lo que no me atrevo a decir, no por falta de valor, no, por prudencia. Que a estas alturas me haya convertido en un hombre prudente dice mucho de a qué puerto he arribado en esta larga travesía.
En mi defensa –si es que la necesito- debo decir y digo que la marca Glup (2.0) me protegía, esta era una página con ingenua pretensión literaria, tenía esa pretensión, claro, ya ves, que mezclaba lo que sí y lo que no, lo adornaba con una presunta poesía y disfrutaba.

¿Ya no disfrutas con ella?

Imagino que te refieres a la página. Sí disfruto, pero ahora, ay ahora, hay muchos visitantes que me leen la mirada, que entran hasta el fondo de mis ojos, que saben distinguir la fantasía, que hacen equilibrios entre mi realidad y mis fabulaciones, que me ven desnudo y enero es traicionero, que hace demasiado frío como para ir con el culo al aire, no es cosa de pillar una pulmonía.

Además este es un ejercicio desmesurado en el que ya he dicho casi todo, o mucho, la maquinaria se repite como un loro, camino por el largo pasillo del pasado, debo imaginar y contar el mañana pero hay una barrera demasiado alta y mis riñones no pueden saltarla.

Aun así rozo con un dedo las paredes de vidrio de este blog/muro, dejo un leve reguero de recuerdos y sangre, de mentiras hermosas y el tiempo se va por las grietas de los días, el verano está ahí mismo y las vacaciones cantan como sirenas en celo.


Vamos para allá.


Esto es mi cuerpo...


Esto es mi cuerpo. Aquí

coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.
Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba que esté libre de amor,
no hay ni una sola sílaba
que no sea un centímetro
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo.
No mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.

Este rumor del mundo es el amor.


                                                 (Juan Antonio González Iglesias)



1 comentarios :

Encarna c dijo...

Buenas noches Pedro. Gracias por tus letras.

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