12.12.14

No me perdono



No aquí no ayer en el pasado
sólo en el hueco del hoy que se rellena
mientras se distribuye el vacío
en la idea de qué hora es
cuando la hora ya ha pasado.

(John Ashbery)



La última vez que vi a Elisa llevaba un pañuelo verde alrededor del cuello -ese que una vez besé-.

Nos tumbamos en el borde de la escarcha, allí donde hibernan animales de hielo, donde el vaho es un lenguaje, un signo, un escozor de campanas a lo lejos.

Aquella madrugada cambiamos suspiros, contamos historias de nieve.

La verdad, no nos dijimos mucho, confidencias sin enjundia, con hueco tono de voz, quizás con miedo al roce de piel, de alma.

Luego ella se durmió bajo el manzano, la cubrí con mi jersey azul, su cabeza en mi brazo –qué ironía-.

Sentía su lenta respiración acompasada –acércate, ven-.

También me dormí, a su lado soñé que un endriago nos miraba.

Cantó el gallo, alboreaba., despertamos, llegó el día, luego... nada.


(Y en el fondo, allí, mirándome, el remordimiento, el saber que hice mal, el error. No me perdono.)


2 comentarios :

Encarna C dijo...

Escrito con implicación en algo tan admirable... la cubri con mi jerdey. Su cabeza en mi brazo y nos dormimos juntos. No perdonarse...las situaciones asi son de dos. Lo habías hecho bien en este relato.. Bajar lunas lo.hubises manipulado. Ha sido un texto limpio.. Por cierto buen viaje en mi tierra Barna. Buenas noches Pedro

Pedro Martínez dijo...

Encarna C, no sé si dejo buenos escritos pero sí sé que a veces dejo demasiado corazón. Por cierto, Barna es el cielo (o lo ha sido ayer y hoy)

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