18.10.14

Hoy es un día de regalos




Día de Regalos, casi un día de Reyes. Sorprendente que en el 2014 todavía tengamos Reyes. Tantos. Que tantos alimentemos a esos Reyes, con corona o sin ella. ¿Tienen culo los Reyes? Y más aún, si lo tienen ¿lo utilizan? Estas groseras preguntas  y otras más soft me hago en esta mañana que tiende al calor sin punto de nieve. Pero no, no crean que soy antimonárquico, de niño era el Rey de mi casa, de (+) joven fui el Príncipe (azul oscuro) de Elisa, de Elena y de Esperanza (por utilizar solo la E). Ahora estoy en el exilio, pero mi Realidad es soberana aunque los súbditos de mi imaginación quieren guillotinarla constantemente.

En este día de Regalos me preocupa el Horror del Ébola, me preocupa el miedo, la ignorancia, los impresentables gobernantes a los que solo les preocupa salvar su culo, su indiferencia hacia el Horror, su única preocupación por los votos, ¡cabrones!. Y eso que tenemos mil canales de televisión de sálvame y fútbol de todos los colores. Me preocupa que cada 1% que sube el índice de paro no tenga nombres, sus fotografías, situaciones, miedo, necesidad, Soluciones. No me preocupa saber en qué país vivo. En todos, unos pocos, más listos, más hábiles,  más desvergonzados, más canallas, con menos escrúpulos o manejándolos mejor con ideas, lenguas, banderas, mentiras vestidas de verdades, limosnas, pintan fronteras, arman ejércitos, se buscan la vida para sí y los suyos. Si no tienes el carné adecuado, los apellidos justos, la chaqueta de ese tono, vas listo.

Día de Regalos y además sábado, mis pacientes y respetados/as lectores/as, mis queridos/as amigos/as, marco esta fecha, hoy, como si el resto de los días fueran diferentes. Ilusión de los que tienen hernia discal, de los que se tiñen las canas, de los que exprimen el dolor como naranjas, de los que imitan el trino de los pájaros, de los que tienen un volcán en el centro de su cuerpo, de las que acarician sus pechos bajo la luna, de los que a pesar de todo mastican una esperanza, más allá de números en rojo, de banderas blancas, de la voz ronca de Paolo Conte, del oso de la vejez abrazándonos con el aro en su nariz a milímetros de nuestros ojos cansados, de las vírgenes que presumen de serlo y en su epiglotis se enredan nostalgias de lo desconocido, de hombres que gritan como energúmenos y energúmenos que gritan como si su cerebro fuese un rescoldo de un animal prehistórico, una especie extinguida, un vestigio de una civilización hundida en mitad del océano, donde no hay gallinas ni bueyes ni centeno, donde la soledad es esta anemia de no saber, esta inquietud con sabor a despedida, este color de mujeres lavando en la ribera del río de la vida, allí donde tantas mueren en manos de aquellos a quienes aman o temen o sufren, maldito abuso de fuerza bruta, de brutos sin entrañas, me corto en dos con una guadaña y sé que me dejo tanto, me dejo todo, me dejo en estas líneas que a veces ni me entiendo pero aquí, ay señor/a, (¿será Dios mujer?)(¿hay Dios?) también hoy, para ti que has tenido la gentileza de venir. Te beso en los labios (solo a las señoras).




2 comentarios :

Encarna C dijo...

Por Dios que fuerza de escritura y bien contundente. Ayy Diosito que me toque un
Beso. Sino es mucho pedir. Porque ya veo en el cielo la fila de espera!, cómo vuelan...si ya sé...no es ser listo es espabilado. Misericordia leches!. Jajaja ( para hacerte reir Pedro) Gracias por este momento de lectura. De verdad

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Nos ha hecho reír, sobre todo el primer párrafo. Seguimos siguiéndole aunque no dejemos comentarios. Saludos cordiales.

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