11.2.14

Inercia 1.( El modelo karstico)


Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.

Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

(Neruda)



(Lejos)

Durante un tiempo alterado he escrito, escrito, escrito, como un febril labriego de palabras, como un poseído amanuense atareado que escuchaba la voz de quién, que transcribía las letras retorcidas de qué, espolvoreo albahaca sobre ellas. El temporal no se ha calmado y cuando quiero -quise- parar se ausenta el incitador y me dedico al ceremonial de la caza de liebres con las manos, lo diga Elen Fisher o el porquero. Me quedo sentado y he aquí que las palabras se caen de mi boca, apenas puedo juntar algo más que hola y adiós. (Concierto para clarinete. 2º movimiento). 

Pessoa escribía que la boca cuando habla dice cosas que no son sólo las palabras. Ahora, mientras camino por las calles de Lisboa me encuentro jovial, feliz aunque  el cielo no tiene nubes rojas, soy capaz de escuchar el silbido de jilgueros ocultos en los parques, seguir el vuelo de las gaviotas sobre el Tajo –ay, el puente de entonces-. (La flauta mágica. Aria de la Reina de la Noche). 

No ocurre nada que no deba ocurrir, simplemente siento que me expreso diferente. No creo que se me haya olvidado de pronto, no he observado agujeros en mi cerebro, no he advertido grietas en mis músculos, aunque cualquier cosa pudiera ser. Sucede que cuando la vida aquí afuera –me refiero ahí- está llena de gritos, gente, risas, hay que aprovechar las cosechas. A lo lejos sonríen con desgana las damas de luto y no. Por eso deben ustedes –¿me permitís que os trate de usted?- saber que no es por nada y sí por esto, por lo que hoy escribo así, diferente o peor o furia de abrir el buzón y humo, arañas de nieve en las esquinas, aquí el invierno está agazapado preparando la siguiente ola de frío y viento y tanto, tanto.(Concierto para trompa K 495) 

Recuerdo que aquí sigue uno -un vaya usted a saber qué- que antes lo decía de otra forma, o más, pero eso no es motivo para olvidarle, ponerle grilletes, un cuervo que grazna frente al calabozo y me parece que esto, o parecido, ya lo he dicho o dejado aquí o pensado, pero no pasa nada por repetirse ¿o sí pasa?, si pasa corramos a guarecernos de la tormenta a esa casa deshabitada, dónde de malos modos, empujando, desalojó a los invitados ya que el correr del tiempo le había desacostumbrado a tantas personas hablando en el salón, subiendo a las habitaciones, utilizando su biblioteca, sus discos de vinilo, sus muebles, las fotografías sobre la cómoda. Además, al marcharse, quedaba la casa llena del humo de cigarrillos egipcios. Hubiera podido soportarlo unos días más, pero aquella noche se sentía especialmente harto. Todos fueron saliendo de forma educada y sin protestar, sólo Gloria le miró desafiante al pasar por la puerta..., cosas que invento (Cosi fan tutte. Suave sia il vento)  


(me parece que seguiré mañana)





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