19.1.12

Con Hofmannsthal, ya ves.


Aquí, des/escamando los peces abisales de la des/memoria, el tedio, las hojas del destino que caen desde un otoño implacable, la zarpa de la nostalgia des/garrando las venas del cuello de la ingenua gacela del ayer.

Aquí, por voluntad propia, con ángeles rubicundos cabalgando por cielos veloces  sobre grandes pájaros de pecho encarnado, aún no saben volar o hay controles de divinidad ocultos entre las nubes de humo y sorpresas de diablos venidos a menos.

Aquí, por designio de los números primos, con aleteos en la palma de la mano, sin ira, con calles de colores LSD, con puertas de caoba que se abren a grandes pasillos con puertas de boj, abres una y da a otro pasillo con puertas de madera de pino, hay obstáculos en el alma y la salida está oculta detrás de los extintores extrovertidos, hablan entre sí y no apagarán jamás nuestros fuegos interiores.

Aquí, por imposición de las miradas, con personajes sin rostro bailando alrededor del reloj de la plaza de Praga, calaveras y mariachis, turistas que siguen a guías sensibles, llorando en cada iglesia, aquí bautizaron a Kafka, esta es la esquina de su circuncisión, aquí trabajaba su contabilidad B, en este prostíbulo holgaba, en estas baldosas orinaba, solo escribía en horas de trabajo,  lo cuento ahora sin citar mis fuentes.

Aquí, subiendo una escalera de abajo arriba, en los rellanos carabineros con bigote revisan los equipajes de los amantes, hay temblores a la altura del primer piso y nadie sabe qué dioses habitan en el ático, detrás de las puertas cuchicheos, olores de guisos con marihuana, se apaga la luz y los vecinos no saben si suben o si bajan. ¿He dicho nadie?

Aquí, soportando a Hofmannsthal que no podía confiar en el lenguaje para expresar la verdad, incluso a Mauthner que escribió tres gruesos tomos para intentar explicar que la lengua es incapaz de transmitir el contenido del pensamiento, a Mach que diseccionó no solo el lenguaje sino también la experiencia y la personalidad. Viena era un festín de cultura, sin embargo no me sacié en Alsacia.

Aquí, llegados a este punto, abandono la ficción del yo inmutable, una metáfora filosófica del vacío,  me pueblo en preguntas, la cabeza se llena de agujeros por donde se derraman las ideas fatigadas, los fantasmas de quién amé, en su recuerdo habito, en el poema de sus cuerpos invisibles con la I desaparecida y cayendo al aire, somos el aire, nada.

Lo siento, mañana sigo, se ha desconectado la dinamo del argumento. He avisado a los mecánicos de urgencias del alma pero están   curando un rostro en llamas, las postreras estrellas del invierno, sorteando el rencor de aquellos que no entienden que no hay nada que hacer excepto ser.

O así.



5 comentarios :

ANA dijo...

Fenómeno paranormal, se verá?
Mientras tú escribías esto , yo estaba leyendo (meditando, estudiando, pensando)) la nota del el País Cultural (Uruguay)sobre el libro de David R.Orson EL MUNDO SOBRE EL PAPEL. COMPARTO EN FACE.ABRAZO de una Semejante.
Se verá? en Uruguay hay algunas fenómenas paranormales.ya ves...

Mtu dijo...

"El más valeroso y el más fuerte es aquel que con mayor libertad es capaz de poner sus palabras, pues nada es tan difícil como arrancarlas de sus falsas y sólidas conexiones."
Pues eso. Hofmannsthal.

Pedro dijo...

‘Balada de la vida exterior’

Y crecen niños con ojos profundos,
Que nada saben, crecen y mueren,
Y prosiguen los hombres su camino.
Y los frutos acres se endulzan,
Y caen de noche como pájaros muertos
Y yacen unos días y se pudren.
Y siempre sopla el viento, y siempre de nuevo
Percibimos y hablamos muchas palabras
Y sentimos el placer y el cansancio del cuerpo.
Y los senderos cruzan la hierba y hay lugares,
Aquí y allá, llenos de antorchas, árboles y estanques,
Y amenazantes y mortalmente marchitos…
¿Por qué fueron creados? ¿Y nunca
Se asemejan y son innumerables?
¿Qué alterna risa, llano y palidez?
¿De qué nos sirve todo esto, a nosotros y a estos juegos,
Pues somos mayores y eternamente solos,
Al caminar, no buscamos ya objetivo alguno?
¿De qué sirve haber visto a menudo tales cosas?
Y, sin embargo, mucho dice el que dice “anochecer”,
Una palabra de la que chorrea melancolía y dolor
Cual densa miel de los huecos panales.

Hugo von Hofmannsthal (1874-1929)

Mtu dijo...

Glup, Pedro, Glup.

Maria dijo...

Ayer leí tu escrito e inevitablemente me llevó a Hugo Von Hofmannsthal. Indagué un poco acerca de este autor, hasta entonces desconocido para mí.

Leí por encima “La Carta de Lord Chandos”. La incapacidad del lenguaje para expresar la realidad, de un lenguaje “concreto”, las palabras. Encontré una crítica a esta carta, decía más o menos así, y me gustó, la síntesis de lo que expresa: “Lo real se torna entonces silencio, no por carecer de voces o clamores, sino porque nuestro lenguaje no puede expresar la sinfonía profunda de lo viviente.”

Gracias por aportarnos/me.

Un abrazo.

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