28.6.11

Sin Blog, ay, oh.

Álvaro Cunqueiro 

Al otro lado de las montañas

" Alguien dijo que había ciudades para soñar
al otro lado de las montañas.
No dijo si estaban suspendidas en el aire,
sumergidas en las lagunas,
o perdidas en el corazón del bosque.
Los que allá fueron nada encontraron,
ni altas torres ni jardines
ni mujeres hilando en el atrio,
ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita.
Solo yo traje algo para seguir soñando
algo visto y no visto en la niebla de la mañana,
algo que era una flor o un mirlo de oro
o un pie descalzo de mujer,
un sueño de otro que se ponía a dormir en mi,
echado en mis ojos,
pidiéndome que lo soñase mas allá de las montañas,
donde no hay ciudades para soñar.
Y ahora mi oficio es soñar, y no se
si soy yo quien sueño, o es que por mi sueñan
campos, miradas azules, palomas que juegan con un niño,
o una mano pequeña y fría que me acaricia el corazón.
"



Último domingo de junio. Enciendo el ordenador, intento abrir la página y nada. Por misteriosas causas ajenas a mi voluntad se ha cortado la conexión a internet. Hoy no Blog Glup, no comunicación, no post, sin mensajes ni comentarios, así no me apetece escribir, jo.

Y, ¿qué hago?

Me he levantado y he descubierto que hace un calor insoportable, ondulan los cristales de las ventanas, me pasmo, mi casa tiene ventanas. Me he asomado fugazmente al balcón y por la calle solo veo sombrillas apresuradas de múltiples colores, seguro que debajo de cada uno de ellas hay una persona, o dos. Todo el mundo se ha ido a la playa. Es increíble, qué bochorno, se desmayan los pájaros en el aire, los ancianos jadean en los parques, pocos coches, sin ruido, es lo que tiene el buen (¿?) tiempo. Eso, que hay tiempo, mucho, socorro, me aburriré todo el domingo, quizás tenga que hablar con alguien, qué horror.

Me decido, saldré, con alpargatas y pantalón corto, con mi sombrero blanco para que no se me derritan el flequillo y las ideas. Siento picores en los brazos, en los muslos, del calor. Las calles, Bilbao está lleno de calles ¿dónde voy? Ese que va por la sombra solitaria me ha mirado, y aquella que habla con un perro gris. ¿Llevaré algo raro? ¿Vestiré antiguo? ¿Tendré la raya de la camiseta mal planchada? ¿Será que es demasiado corto el pantalón? Me duelen las yemas de los dedos, necesito escribir pero, ¡qué calor! Me compro un pan caliente, el periódico caliente y vuelvo a casa que está fresquita.

Por fin, tranquilo en el silencio. El teléfono está mudo, la conexión sigue cortada, el Blog Glup cerrado, mi nevera vacía, mi corazón también.

Y ahora ¿a quién le cuento todo esto?, ¿cómo lo cuento? Bah, último domingo de junio y Loli sin llamar, qué calor.




5 comentarios :

claudia dijo...

Bueno pues contado está, en diferido, pero contado.

Somos muy vulnerables, al clima y a la tecnología y se te está juntando todo. Ánimo.

Pedro dijo...

Pero es que, claudia, esto no va así (creo).
Cuento lo que no.
Y solo cuando quiero/viene/imagino/disfrazo/yoquésé.
Suelo querer/venir/imaginar/disfrazar/yoquésé, bastante.
Aquí no existe el diferido, ni siquiera la realidad, ni la rivalidad, ni la vulnerabilidad, no controlo el clima, la tecnología y ni siquiera me controlo a mí mismo, ya ves.
Ahora, eso sí, agradezco tu ánimo.
Un beso básico.

Jezabel dijo...

El ordenador a veces es muy agobiante. Llamó Loli con señales de humo? Siesquesontodasiguales.
Beso

Magnolio dijo...

Oh, qué bueno Cunqueiro en el blog sin Glup, Ay.

Palmera dijo...

Voto por incluir este texto "Sin Blog, ay, oh" en tu libro.
Pasaba por aquí...
Ciao

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