3.3.11

Críticas.


 Alan Turing


Es considerado uno de los padres de la Ciencia de la computación siendo el precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing. Formuló su propia versión de la hoy ampliamente aceptada Tesis de Church-Turing, la cual postula que cualquier modelo computacional existente tiene las mismas capacidades algorítmicas, o un subconjunto, de las que tiene una máquina de Turing. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en romper los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma; durante un tiempo fue el director de la sección Naval Enigma del Bletchley Park. Tras la guerra diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la Universidad de Mánchester. Entre otras muchas cosas, también contribuyó de forma particular e incluso provocativa al enigma de si las máquinas pueden pensar, es decir a la Inteligencia Artificial.

La carrera de Turing terminó súbitamente cuando fue procesado por su homosexualidad. No se defendió de los cargos y se le dio a escoger entre la castración química o ir a la cárcel. Eligió lo primero y sufrió importantes consecuencias físicas, entre ellas la impotencia. Dos años después del juicio, en 1954, se suicidó.
De Wikipedia.



Llevo mal las críticas, lo acepto. Gestiono mal los fracasos, es cierto. Tengo que mejorar mucho en muchas facetas, seguro. A veces no controlo mis reacciones, me pierde la espontaneidad, es verdad. Tengo un carácter variable, sí. Con los años me he vuelto más reservado, mas ajeno, más concentrado en lo mío, puede ser. También me he vuelto más tolerante, más ignorante, más paciente, más predecible, más lineal, más rutinario, tiene usted toda la razón.

Por supuesto, desde los doce años sigo con la única idea en mi cabeza.


 Se acorta la vida y casi todo se relativiza, casi todo. Por eso estoy aún en el camino de ida, viviendo y dejando vivir. He aprendido poco y por suerte se me están olvidando muchos preceptos que en otro tiempo fueron incuestionables para mí. Siempre me he querido, pero con trabajo estoy incidiendo en quererme todavía más, mucho, me beso por las mañanas, me piropeo y animo frente al espejo. Es verdad, me quiero muchísimo, estoy encantado de conocerme.

Ahora me ha entrado otra idea (no sustitutoria de la única idea, complementaria): pasear cada mañana de invierno por una playa desierta, escuchando el mar y el rugido del viento. Por las tardes también.

Y ya veré lo que hago el resto del año.

De momento no paro de trabajar y trabajar, soy afortunado.

Eeeeh…no sé a qué viene todo esto, es lo del jueves, ya ves.




6 comentarios :

Mayte dijo...

Cada tarde al volver con el café entre los labios y la serenidad de un día soleado, bajo árboles que luchan por dejar de mudar hojas...respiro hondo y vuelvo a vibrar...críticas...bah.

Besiño grande, Pedro, buen -casi- fin de semana ;)

Joselu dijo...

Gracias, Pedro. No me extraña que te quieras. Eres genial. En efecto. La portada de Abraxas. Contigo da gusto. Quitate los calcetines cuando te remangues las perneras y des ese paseo. Que no se note que eres de Bilbao. Que pArezcas una sardinera. Un beso grande, majo. Muac.!

Alas dijo...

Imposible no quererte.

Un beso, Pedro.

La Zarzamora dijo...

:)) yo también las llevo mal...
Besos, Pedro.

gloria dijo...

Yo también estoy encantada de conocerte, Pedro, sea realidad o ficción.

Un glup de jueves para ti,

G.

gaia07 dijo...

Y llegados a este punto y necesitados de un criterio determinado con el que compararte para ser justos, solicitamos conocer ahora tus defectos.

Te abrazo

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