16.2.11

Quantum mutatis ab illo.

 
Navegué la geografía de su cuerpo entre el todo y la nada.

A su lado temblaba, me excitaba asustado como un adolescente disfrazado, temía de que el placer se convirtiera en una pieza del engranaje de la vida, temía la posterior prisión de la añoranza.

Como un mendigo ciego palpé sus cicatrices, pretendía encontrar en ellas el principio, el secreto, el estigma, la causa.

Experto en tormentas, sabía del naufragio aún antes de embarcarme, del traidor iceberg de lo imposible, de las mareas vivas de la muerte.

La daga del no entró por mi costado.

De la herida del amor brotaron peces rojos, anémonas de sangre, cangrejos locos.

Sobreviviente de otros mares, de huracanes de celos, luché en la resaca, se sumergió mi cuerpo, asomé la cabeza, nadé sin fuerzas, me hundí sin remedio.

Pongo palabras allí donde no vivo

Por primera vez desde hace meses hoy no me han puesto pañales, espero llegar a tiempo.

Me ven escribir como a Nieves andar arriba y abajo por el pasillo, como a Julián frotarse el pantalón, como a Carlos menear la cabeza sin descanso, otra manía, rutina, un tic, escape de lo mismo y sin embargo.

Me siguen la corriente cuando hablo sin cesar de historias inconexas, nombres nuevos que creen me invento, un ayer florido que ni se plantean, que no aceptan.

Me dicen sí o no, me traen papel, bolígrafos, menean la cabeza con suspiros, me cuidan bien, no hay queja, no me leen.

Mis hijos vienen sábado sí, sábado no, me hablan de sus cosas, me traen libros, algunas veces lloran, mis nietos nunca vienen.

Las piernas me responden, puedo andar apoyado en la enfermera, siento el calor de su brazo, su dulce olor, su voz suave, me trata como a un niño, como al viejo que soy.

Pero estoy vivo.

Sigo sintiendo, escribiendo, soy.

Cuán distinto de cómo era.


3 comentarios :

Mayte dijo...

El tiempo se desvanece sobre el cuerpo, pero el alma vibra siempre...late profunda, silente.

Besiño, Pedro.

Joselu dijo...

"No es que me gustase, pero es que la gente me decía cosas para las que la única respuesta posible me parecía que eran los golpes" Lucien Freud
La cosa es que un taxista con el que discutía, le arreó un hostiazo en el ojo y de la que llego al estudio se autorretrató. Se dice que aunque lo intentó no pudo devolverle ni un solo golpe al taxista. O el otro era un cachas o este iba borracho. Su compañero de correrías en aquel entonces, Francis Bacon tiene un cuadro titulado “Autorretrato con herida en el ojo”. Vaya dos.
Cuando Sotheby's sacó a subasta el cuadro, valoró la obra entre 3 y 4 millones de euros.
¡Buen golpe!
Un beso, Pedro.

mirada dijo...

Es tan hermoso este texto, me lo he leído una y otra vez, gracias tesoro.

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